Residencia para efectos fiscales

Revista Nº 189 Mayo - Jun. 2015

Establecer si una persona natural —nacional o extranjera— tiene o no residencia para efectos tributarios en Colombia, es un factor determinante para definir la manera como debe contribuir al fisco nacional en materia del impuesto sobre la renta y complementarios, sobre la base de que si se considera residente fiscal, lo hará atendiendo a sus rentas de fuente mundial, esto es, sus rentas y ganancias ocasionales tanto de fuente nacional como de fuente extranjera y a su patrimonio poseído dentro y fuera del país; mientras que de no serlo, solo estará sujeto respecto a sus rentas y ganancias ocasionales de fuente nacional y a su patrimonio poseído en el país (E.T., art. 9º).

Gracias a la reforma adoptada por el artículo 2º de la Ley 1607 del 2012, desde el año gravable 2013, por mandato del artículo 10 del estatuto tributario, se consideran residentes en Colombia para efectos tributarios las personas naturales sobre las cuales recaiga cualquiera de estas situaciones: i) permanecer continua o discontinuamente en el país por más de ciento ochenta y tres (183) días calendario, durante un periodo cualquiera de trescientos sesenta y cinco (365) días calendario consecutivos (num. 1º); ii) estar exentos de tributación en el país en el que se encuentran en misión respecto de todas o parte de sus rentas y ganancias ocasionales, atendiendo a su relación con el servicio exterior del estado colombiano, o con personas que se encuentran en este servicio (num. 2º); y iii) que en caso de ser nacionales colombianos —durante el respectivo período gravable—, su cónyuge o compañero permanente no separado legalmente o los hijos dependientes menores de edad, tengan residencia fiscal en el país, o el cincuenta por ciento (50%) o más de sus ingresos sean de fuente nacional, o el cincuenta por ciento (50%) o más de sus bienes sean administrados en el país, o el cincuenta por ciento (50%) o más de sus activos se entiendan poseídos en el país, o no acrediten su condición de residentes en el exterior para efectos tributarios ante el requerimiento de la administración tributaria para ello, o tengan residencia fiscal en una jurisdicción calificada por el Gobierno Nacional como paraíso fiscal (num. 3º).

Sin embargo, el legislador ordinario —en su afán por desvirtuar la presunción de residencia fiscal que recae sobre los nacionales no residentes, pese a que su centro vital de intereses se encuentra efectivamente localizado en el exterior—, adicionó el parágrafo 2º al artículo 10 del estatuto tributario (L. 1739/2014, art. 25), para excluir a los nacionales que, aunque cumplan con alguno de los literales del numeral 3º del artículo 10 del estatuto tributario, reúnan una de las siguientes condiciones: i) que el cincuenta por ciento (50%) o más de sus ingresos anuales tengan su fuente en la jurisdicción en la cual esté su domicilio; o ii) que el cincuenta por ciento (50%) o más de sus activos se encuentren localizados en la jurisdicción en la cual tengan su domicilio.

A pesar de que la redacción de la norma es inequívoca en cuanto a que la excepción recae sobre todos los presupuestos de hecho previstos en el numeral 3º del artículo 10 del estatuto tributario, dicho tratamiento no parece congruente con las situaciones descritas en la mayoría de ellos —e incluso raya en la contradicción para algunos, lo que los convierte en inanes—. Por el contrario, resulta evidente que solo sería válido aplicar la previsión al primero de los eventos de presunción contemplados para el nacional colombiano, esto es, el concerniente a la residencia fiscal en el país de su cónyuge o compañero permanente no separado legalmente o de los hijos dependientes menores de edad, por más que se acuda a una interpretación teleológica en procura de rescatar la finalidad perseguida por el legislador expresada en la ponencia para primer debate, según la cual "Si un colombiano no cumple con las dos características mencionadas y cumple con cualquiera de los requisitos del numeral 3º del artícu­lo 10 del estatuto tributario, se considerará residente fiscal para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios en Colombia, con todo lo que ello implica".

No obstante, por el momento se desprende del texto legal que basta con que un nacional colombiano cumpla con alguna de las dos condiciones establecidas en el parágrafo 2º del artículo 10 del estatuto tributario, para no ser considerado residente fiscal, así se encuentre inmerso en cualquiera de las situaciones señaladas en el citado numeral 3º ibídem.

De esta manera, seguiremos dependiendo una vez más del Gobierno Nacional para que, en ejercicio de la potestad reglamentaria y, en esta ocasión —a propósito de determinar la forma como se habrán de acreditar las circunstancias de excepción—, precise y aclare el verdadero alcance de la disposición consagrada en la reforma tributaria de finales del año 2014, sobre todo, si se tiene en cuenta que está de por medio el cumplimiento de nuevas obligaciones sustanciales y formales, como el impuesto a la riqueza, su complementario de normalización tributaria y la declaración anual de activos en el exterior.