RESOLUCIÓN 2170 DE 1995 

(Septiembre 14)

”Por la cual se modifica la Resolución 200 de 1995”.

El Superintendente Bancario,

en uso de sus facultades legales y en especial de las que le confieren los literales a) y b) del numeral 3º del artículo 326 del estatuto orgánico del sistema financiero, y

CONSIDERANDO:

1. Que de conformidad con el literal a) numeral 3º del artículo 326 del estatuto orgánico del sistema financiero, la Superintendencia Bancaria tiene la facultad de instruir a las instituciones vigiladas sobre la manera como deben cumplirse las disposiciones que regulan su actividad, fijar los criterios técnicos y jurídicos que faciliten el cumplimiento de tales normas y señalar los procedimientos para su cabal aplicación;

2. Que de conformidad con el literal b) del numeral 3º del artículo 326 del estatuto orgánico del sistema financiero, la Superintendencia Bancaria tiene la función de fijar las reglas generales que deben seguir las instituciones vigiladas en su contabilidad;

3. Que resulta necesario establecer reglas temporales en relación con las inversiones negociables, para aminorar los efectos de la primera valoración en los estados financieros de las entidades, de conformidad con las disposiciones contenidas en la Resolución 200 de 1995 y las demás normas que la modifiquen o adicionen,

(Nota: Incorporada en la Circular Externa 100 de 1995 de la Superintendencia Bancaria).

RESUELVE:

ART. 1º—Adiciónase el artículo 18 de la Resolución 200 de 1995 con un segundo parágrafo, por lo tanto, el mencionado artículo quedará así:

”ART. 18.—Contabilización de las inversiones negociables. Las inversiones negociables se contabilizarán al valor de mercado y las variaciones que se presenten entre éste y el último valor contabilizado se registrarán en las cuentas de resultados.

1. Inversiones de renta variable:

a) Por estar registradas a valores de mercado, no serán objeto de ajustes por inflación, ni reexpresión por ajuste en cambio;

b) Con el fin de evitar el doble registro a resultados, toda vez que el valor de mercado los ha reconocido, los dividendos o utilidades que se repartan en especie, incluidos los derivados de la capitalización de la revalorización del patrimonio, no se registrarán como ingreso y, por ende, no afectarán el valor de la inversión;

c) Los dividendos o utilidades que se repartan en efectivo deberán reducir el valor de la inversión, para evitar el doble registro a resultados, toda vez que el valor de mercado ha reconocido tales dividendos, y

d) Tratándose de bonos convertibles en acciones, su ajuste a valor de mercado se efectuará con base en las normas establecidas para los títulos de renta variable, con sujeción a los términos de conversión previstos en el respectivo prospecto.

2. Inversiones de renta fija. No serán objeto de causación de rendimientos por ningún concepto, incluso los derivados de la reexpresión de los títulos en moneda extranjera, con el propósito de evitar el doble registro a resultados, toda vez que los rendimientos están incluidos en el flujo a descontar.

En consecuencia, al recaudarse un pago de intereses u otros rendimientos, éstos deben eliminarse del flujo de caja que se descuenta, lo que origina en el momento del pago una reducción en el valor de la inversión. Dicho recaudo deberá contabilizarse afectando el valor de mercado de la inversión:

PAR. 1º—Con el propósito de establecer la utilidad o pérdida derivada de la primera valoración, el valor de mercado establecido para las inversiones de renta variable deberá compararse frente al último valor registrado, incluyendo los saldos de provisiones existentes. Tratándose de inversiones de renta fija, el último valor registrado se establecerá adicionando o deduciendo del costo, según corresponda, los rendimientos causados no recaudados o los rendimientos recibidos por anticipado, así como las provisiones existentes.

PAR. 2º—Para efectos del tratamiento contable de las inversiones negociables de renta variable en acciones poseídas a marzo 31 de 1995, las entidades podrán optar por el siguiente procedimiento:

La utilidad o pérdida derivada de la primera valoración, se determinará como la diferencia entre el valor de mercado y el valor registrado a la misma fecha incluyendo los saldos de valorizaciones y provisiones existentes. La utilidad o pérdida se deberá determinar para cada tipo de inversión y tratar en forma individual como se describe a continuación:

Si el resultado de la valoración genera una utilidad, ésta se registrará como superávit por valorizaciones de inversiones negociables de renta variable. Este valor se deberá amortizar en alícuotas mensuales así: 20% en el año 1995, 40% en 1996 y el 40% restante en 1997.

Si el resultado de la primera valoración genera pérdida, ésta se imputará, en primera instancia al superávit por valorización registrado de la correspondiente inversión hasta agotarlo, y a partir de ahí, afectará el estado de resultados a título de pérdida por valoración de inversiones negociables de renta variable.

En las siguientes valoraciones, los efectos se registrarán en el estado de resultados y sólo se podrán imputar contra el superávit por valorizaciones cuando el valor de mercado sea inferior al determinado en la primera valoración.

Las instituciones que se acojan a lo dispuesto en esta norma, reflejarán los ajustes correspondientes en los estados financieros del mes de septiembre de 1995 y hasta tanto no se haya amortizado en su totalidad el superávit por valorizaciones a que hace referencia este parágrafo, sus efectos deberán revelarse en las notas a los estados financieros.

Para las siguientes valoraciones, respecto de estas inversiones, se continuará utilizando el procedimiento escogido, el cual no podrá ser modificado mientras las inversiones permanezcan en la entidad y deberá aplicarse para todas las inversiones de que trata el inciso primero del presente parágrafo. Las inversiones negociables de renta variable en acciones adquiridas a partir del 1º de abril de 1995, se valorarán y contabilizarán conforme a los parámetros del numeral primero del presente artículo.

Las instituciones que a la fecha de expedición de esta resolución hayan celebrado asamblea general de accionistas, en donde se hubiese considerado la distribución de utilidades cuyo resultado incluya el ingreso por valoración de inversiones negociables en acciones, y aquellas que a la entrada en vigencia de la presente norma estén próximas a realizar su asamblea general de accionistas, podrán acordar con la Superintendencia Bancaria el procedimiento a seguir para efectos de aplicar lo reglamentado en este parágrafo”.

(Nota: Incorporada en la Circular Externa 100 de 1995 de la Superintendencia Bancaria).

Publíquese y cúmplase.

Dada en Santafé de Bogotá, D.C., a 14 de septiembre de 1995.

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