RESOLUCIÓN 682 DE 2000 

(Abril 4)

“Por medio de la cual se reglamenta el juego denominado Riña de Gallos y se establecen las tarifas a cobrar en los establecimientos donde se crucen apuestas sobre el resultado de las riñas”.

El Presidente de la Empresa Colombiana de Recursos para la Salud S.A., Ecosalud S.A.,

en uso de sus facultades legales y estatutarias y en especial de las conferidas en el artículo 42 del Acuerdo 04 de 1993, y

CONSIDERANDO:

De conformidad con lo establecido en el artículo 285 de la Ley 100 de 1993, modificatorio del artículo 42 de la Ley 10 de 1990 y el artículo 43 de esta ley, Ecosalud S.A., es la entidad encargada de la administración, explotación y regulación del monopolio conformado por los juegos de suerte y azar diferentes de las loterías, apuestas permanentes existentes y de las rifas menores;

El juego en mención se encuentra reglamentado por la Resolución 1498 de noviembre de 1995, expedida por esta entidad; sin embargo, se requiere actualizar tal reglamentación de manera que se ajuste a la realidad económico social del país, máxime cuando de los programas de erradicación del juego ilegal se ha detectado un alto índice de explotación ilegal de riña de gallos, lo cual conlleva defraudación a los dineros generados por el monopolio y que al tenor del artículo 336 de la Constitución Nacional y a las normas señaladas, presentan una destinación específica, el sector salud;

Es deseo de la administración de Ecosalud S.A., acabar con la ilegalidad que impera en los juegos de suerte y azar y para ello debe brindar a quienes quieran legalizar sus actividades lúdicas relacionadas con el azar, oportunidades que sean acordes con los principios de los estados sociales de derecho y con los fines esenciales del Estado, siguiendo los lineamientos del artículo 2º de la Constitución Política de Colombia, que dice: “Son fines esenciales del Estado: Servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo”.

Con base en lo anterior y auscultando el sentir de un sector significativo que representa los intereses de quienes adelantan de distintos modos actividades gallísticas, se infiere que existe un gran inconformismo con la carga tributaria que actualmente recae sobre los establecimientos denominados galleras. Igualmente, se hace patente la intención de dicha comunidad de contribuir con los ingresos del sector salud, ello hace necesario que se adopten nuevas bases para liquidar las transferencias al sector salud que guarden concordancia con la situación social, económica y cultural de los establecimientos donde se realicen riñas de gallos;

Que en la actualidad las galleras cancelan diferentes clases de gravámenes tributarios por el uso y préstamo de diferentes servicios de los cuales a su vez reciben un beneficio directo. En relación con las apuestas las galleras no reciben un beneficio directo de ellas, pero es una verdad irrebatible que el concepto de apuesta lleva implícita la condición del azar en la medida que el resultado del evento sobre el que se apuesta se hace incierto, interviniendo, para la consumación del resultado, varios factores donde se aprecian fácilmente las influencias del azar (parágrafo artículo 3º Acuerdo 04 marzo 16 de 1993);

Los contratos aleatorios son definidos por el Código Civil como aquellos que “consisten en una contingencia incierta de ganancia o pérdida...” y dentro de los contratos aleatorios se encuentra debidamente enunciado en la ley el contrato de apuesta. El contrato de apuesta entraña, en mayor o menor grado, el influjo de la suerte y el azar;

Han coincidido los doctrinantes del derecho en calificar a los contratos de juegos y apuestas como “aquellos en que las partes en desacuerdo con acerca de un acontecimiento cualquiera conviene que aquella cuya opinión resulte infundada pagará a la otra (si acertó) una suma de dinero o realizará otra prestación en su favor”. Y el juego como “aquel en virtud del cual las partes entregadas a un ejercicio recreativo se obligan a pagar al ganador una determinada suma de dinero, o a realizar una prestación”;

En mérito de lo expuesto,

RESUELVE:

ART. 1º—Definición y descripción del juego. El juego de “riña de gallos” se realiza en un recinto o área cubierta de tierra, arena, o tapete denominado “ruedo” donde se colocan a reñir simultáneamente dos o más gallos con espuelas naturales, de carey, acrílicas, plásticas transparentes y sin alma metálica. Este sitio está rodeado de una valla al cual ingresan los jueces. Se contará con un mínimo de dos (2) jueces que tendrán las mismas atribuciones y funciones, los cuales sentenciarán las peleas.

Los gallos deberán ser pesados en presencia de los jueces antes de iniciar la riña con el objeto de verificar que alguno de los gallos no supere al otro en más de una (1) onza de peso; en caso de que alguno de los contendores sea inferior en peso en más de una (1) onza o en talla, se dará aviso a su representante para que éste manifieste si está de acuerdo en la realización de la riña. Acto seguido, se deberá anotar en el tablero la diferencia y comunicar al público dicha circunstancia, para que hagan las apuestas de conformidad con la diferencia.

De igual manera se deberá dar cumplimiento a los siguientes aspectos:

— Cuando el juez conozca que alguno de los gallos que va a pelear se “corrió” en épocas anteriores, se hará la advertencia al público antes de iniciar la riña.

— Los jueces llamarán a riña según el orden establecido en las fichas asignadas por el encargado.

— Los jueces harán respetar los turnos asignados en las fichas.

— Antes de iniciar la riña, los apostadores deberán concertar sus apuestas. Se permiten también las apuestas abiertas, en el momento de iniciar la riña o durante la realización de la misma.

— Los “soltadores” deberán presentar a los jueces los gallos para su revisión y limpieza.

— Deben carearse hasta (3) veces antes de dar inicio a la riña y el momento de soltarlos el juez colocará el reloj en el que se contabilizará el tiempo de duración de la riña, el cual no deberá exceder de quince (15) minutos.

— Durante la riña habrá cambio de espuela cuando ésta se caiga, se parta, despunte, se voltee, gire en su base, se doble hacia abajo o lateralmente se astille, siempre y cuando esto suceda durante los primeros (5) minutos de riña. Cuando esto ocurra, el juez decretará una pausa de tres (3) minutos si se trata de una sola espuela y de cinco (5) minutos si son ambas, para efectuar el reemplazo correspondiente. El tiempo a que se hace referencia será contabilizado por el juez.

Mientras esto sucede el gallo contendor permanecerá en una canasta. Una vez transcurrido este lapso, la riña continuará en el estado en que se encuentren las espuelas.

— Las riñas de gallos determinan por decisión del juez, declarando ganador, perdedor tabla o empate.

ART. 2º—Elementos del juego. Los elementos a utilizar en desarrollo de las “riñas de gallos” son:

1. Un ruedo, valla y silletería.

2. Jaulas, canastas y peso para gallos.

3. Un (1) reloj para el tiempo reglamentario de la pelea, tres (3) relojes de arena con duración de un (1) minuto cada uno.

4. Tiza, algodón, alcohol y careadores de “monas”.

5. Jueces y soltadores.

ART. 3º—Apuestas. Todas las apuestas entre el público son libres y serán determinadas por los apostadores en el momento de iniciar la riña.

Las apuestas deberán ser perfectamente claras y pagarse de riguroso contado salvo convenio entre las partes.

Ni la gallera ni los jueces responderán por las apuestas entre el público, el apostador que se niegue a pagar una apuesta válida cruzada, será señalado por el juez como persona no recomendable para realizar apuestas y podrá ser expulsado del recinto con auxilio de la fuerza pública.

En caso de desconfianza por parte del público o apostadores se podrán cazar las apuestas a los jueces, si éstos lo estiman conveniente, o a cualquiera otra persona. Las apuestas deben ser perfectamente claras, en todos los casos.

PAR.—Clase de apuestas. Las apuestas se clasifican de la siguiente manera:

Apuesta concertada. Se considera concertada una riña cuando el cajero o el juez haya recibido el valor apostado, bien en efectivo o en cheque, previamente acordado entre las partes.

Apuestas abiertas. Son las realizadas entre el público en el momento de iniciar la riña y durante la realización de la misma.

ART. 4º—Criterios de definición de las riñas. En el transcurso de una riña el juez definirá quién es el ganador de la misma, conforme con las diferentes modalidades que se presenten y que se definen a continuación:

Gallo caído. Se cantará “gallo caído” cuando en el transcurso de una riña uno de los contendores resultare caído y permanezca en esa posición durante un minuto o al conteo de nueve (9) sin poder incorporarse, pararse o quedar bien parado sobre sus patas por sus propios medios, sin estar trabado, enredado, enganchado con sus espuelas o las de su contrario, será declarado perdedor. Igual criterio se aplicará al contendor si cayere antes de haberse efectuado sentencia y cumpla un minuto sin pararse.

Gallo de prueba. El juez careará los gallos cuando se haya ordenado careo con gallo de prueba, o lo que se acostumbre en la gallera respectiva si alguno de los gallos picare en cualquiera de los tres (3) enfrentamientos, ganará la riña, si ninguno de los dos gallos picase aunque haya señales de vida, la riña quedará empatada y si ambos no lo hiciesen en las mismas condiciones también se declara en tablas.

Gallo huido. Cuando en el transcurso de una riña un gallo diera claras muestras de estar huido, rehuye el combate, el juez procederá a enfrentarlo y declarará perdedor al que rehuya al contendor por tres veces consecutivas (el gallo huido debe sostener pelea, si pica y sale y se le contará como huido). Si en el transcurso de una riña un gallo jugara en una forma irregular rehuyendo al contendor, el juez lo podrá llamar a careo de huido. Después de un (1) minuto medido con el reloj de arena, los jueces cogerán los gallos, y los enfrentarán en el centro del ruedo, si uno de ellos rehuye el combate en tres (3) enfrentamientos consecutivos será declarado perdedor. El gallo huido previa comprobación empata con el gallo muerto o caído, si durante tres (3) careos ambos gallos efectuaren retiradas cobardes, se abrirá o empatará la pelea. El gallo que no pique perderá la pelea. En todos los casos en que cualquiera de los gallos en contienda no quiera seguir la pelea, el juez decretará perdida la riña y serán válidas las apuestas hechas afuera o abiertas.

Gallo que no pelea. Cuando en el transcurrir de una riña alguno de los contendores dé claras muestras de no pelear, no picar, se encuentre humillado inconsciente, girando, pero permanezca en pie soportando el castigo del contrario, el juez colocará un reloj de arena y transcurrido el minuto si no ha sostenido pelea y si después de tres (3) careos consecutivos continúa sin pelear, será declarado perdedor.

Gabela de bomba. El apostador indicará al juez por cual gallo anunciará la gabela de bomba el juez anunciará por tres veces consecutivas y cruzará la apuesta y si no hay quien pague se declara terminada la pelea y ganador de gallo a favor de cual se dio la gabela de bomba, el valor de la bomba será estipulado por la gallera. La gabela se anunciará cada minuto y su conteo no será suspendido, no habrá bomba cuando el gallo se encuentre caído o faltando dos (2) minutos para terminar el combate.

Gallos ciegos. Si alguno de los gallos quedare ciego, la riña continuará siempre y cuando éste intente picar a su contendor. En el evento en que los dos gallos combatientes resultaren ciegos, la pelea podrá terminar o declararse en tablas, previa autorización de los dueños o cuidadores de los gallos.

Caso fortuito. Si en el curso de una riña nocturna, hubiese suspensión del fluido eléctrico, el juez tomará los gallos en sus manos y si en el término de diez (10) minutos no se normalizare la situación, declarará la pelea empatada. Este tiempo se contará fuera del tiempo reglamentario, en caso de que la riña continúe.

Concertación del entable. Sólo los dueños de los gallos y sus entrenadores podrán concertar la tabla durante la riña. Si los jueces lo consideran necesario porque crean que la decisión puede ser otra, hará proceder la riña para efecto de las puertas que se hagan fuera de la caja. En caso de que alguna persona no autorizada levante alguno de los contenedores o ambos, será sancionado y la riña continuará en el estado en que se encontraba. No se podrán levantar los gallos en el curso de la riña por invasión del circo solamente en caso de fuerza mayor vencido el tiempo señalado para la duración de la riña, se declarará empatada. En todos los casos, la sentencia final dictada por el juez, en la cual declara ganador, perdedor o empate, no tendrá apelación de ninguna naturaleza, tendrá carácter definitivo y contará con el respaldo de la gallera.

ART. 5º—Competencia. Es competencia de Ecosalud S.A., autorizar la explotación de las riñas de gallos que operan en el territorio nacional.

ART. 6º—Requisitos para su legalización. El operador deberá diligenciar el formulario para la obtención del permiso de explotación, que será entregado por el departamento de operaciones y atención al explotador, quien adelantará, una vez cumpla con los requisitos legales, los trámites internos para el otorgamiento respectivo.

ART. 7º—Paz y salvo. Para solicitar permiso de explotación, el operador de la riña de gallos deberá encontrarse a paz y salvo con Ecosalud S.A., por concepto de transferencias a la salud y derechos de explotación, salvo que se hubiese suscrito acta de compromiso por parte del interesado o se adelante actuación administrativa por operación ilegal de juegos de suerte y azar.

ART. 8º—Base de liquidación. Las transferencias al sector salud se liquidarán teniendo en cuenta los siguientes factores: Número de eventos o reuniones y número de población del lugar donde se ubique la gallera. Así se establece la siguiente tabla de liquidación.

Galleras ubicadas en municipios con población inferior o igual a 20.000 habitantes se liquidará el 15% sobre el salario mínimo mensual legal vigente por cada reunión realizada en el mes.

Galleras ubicadas en municipios con población entre 20.000 y 100.000 habitantes se liquidará el 20% sobre el salario mínimo mensual legal vigente por cada reunión realizada en el mes.

Galleras ubicadas en municipios con población con más de 100.000 habitantes se liquidará el 25% sobre el salario mínimo mensual legal vigente por cada reunión realizada en el mes.

De igual manera, se liquidarán los derechos de explotación que corresponderán a las tres catorceavas (3/14) partes de las transferencias al sector salud y deberán ser cancelados de acuerdo con la normatividad vigente.

PAR.—En el acto administrativo que otorgue el permiso se establecerán claramente los días de la semana en que se realizarán las riñas de gallos, debiendo el titular del permiso o quien (es) figure (en) como propietario(s), arrendatario(s) o responsable(s) de la gallera a cualquier título, cumplir obligatoriamente con lo establecido en el permiso sobre la frecuencia con que se llevarán a cabo las riñas de gallos. En el evento en que Ecosalud S.A., establezca que se realizaron riñas de gallos en días diferentes y que superen el número las reuniones para la cual fue otorgado el permiso, podrá imponer las sanciones administrativas que le faculta la ley sin perjuicio de que informe a las autoridades competentes para que adelanten las acciones policivas y penales a que haya lugar.

ART. 9º—Prohibiciones. Son prohibiciones en las riñas de gallos las siguientes:

— Operar riñas de gallos sin estar previamente autorizado mediante acto administrativo emanado de la presidencia de Ecosalud S.A.

— A los jueces se les prohíbe terminantemente ejercer actividades gallísticas.

— Actuar en riñas concertadas con algún pariente cercano o por cuidadores o dueños de gallería con quienes tengan relaciones estrechas o graves enemistades, casos en los cuales de declarará impedido y la gallera designará un juez sustituto.

— Tomar para sí, el producto de las gabelas, cualquiera que éste fuere.

— Actuar en riñas en estado de embriaguez o bajo los efectos de cualquier droga alucinógena.

— Se prohíbe el uso de careadores (monas) vivos.

ART. 10.—Ecosalud S.A., en ejercicio del monopolio rentístico de los juegos de suerte y azar, podrá realizar alianzas estratégicas o convenios con las alcaldías municipales en procura de detectar las riñas de gallos que se estén operando ilegalmente, con el fin de proceder a adelantar las acciones tanto policivas como penales frente al operador que dé lugar a tales situaciones.

ART. 11.—Los autorizados para explotar el juego de suerte y azar “riña de gallos” deberán cumplir con la Resolución 194 de febrero 11 de 1999, la cual adopta el nuevo manual de imagen corporativa de la entidad.

ART. 12.—El titular del permiso deberá exhibir en el establecimiento el permiso de explotación y este reglamento.

ART. 13.—La presente resolución deja sin efectos la Resolución 1498 del 16 de noviembre de 1995 y demás normas que le sean contrarias.

ART. 14.—Vigencia. La presente resolución rige a partir de su publicación.

Publíquese y cúmplase.

Dada en Santafé de Bogotá, D. C., a 4 de abril de 2000.

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