RESOLUCIÓN 96 DE 2006 

(Enero 20)

“Por la cual se modifican las resoluciones 316 de 1974 y 1408 de 1975, proferidas por el Inderena, en relación con la veda sobre la especie Roble (Quercus humboldtii)”.

La Ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial,

en ejercicio de sus facultades legales, y en especial de las conferidas por los numerales 2º, 23 y 42 del artículo 5º de la Ley 99 de 1993, y

CONSIDERANDO:

Que por Resolución 316 de 1974, el Inderena estableció una veda nacional para algunas especies forestales maderables entre las que se incluía el roble (Quercus humboldtii);

Que la veda para el roble establecida por el Inderena excluyó a los departamentos de Cauca, Nariño y Antioquia. Posteriormente, a través de la Resolución 1408 de 1975, se excluyeron también los municipios de Venecia (Ospina Pérez), Cabrera, Pandi y San Bernardo, en el departamento de Cundinamarca;

Que en las áreas excluidas de la veda nacional, y donde las autoridades ambientales regionales aún no han implementado mecanismos para el manejo adecuado de la especie, se ha registrado una significativa reducción de las poblaciones naturales. Frente a esta situación, es posible inferir que en aquellas áreas que fueron excluidas de la veda nacional, las poblaciones naturales han disminuido sustancialmente, lo que supone la pertinencia de incluir estas áreas dentro de la veda nacional existente para la especie;

Que a pesar del poco desarrollo en el conocimiento científico y tecnológico para el manejo de la especie y de la evidencia de que las áreas relictuales de bosques de roble se encuentran cada día en condiciones de mayor vulnerabilidad, existen investigaciones y experiencias de manejo a nivel puntual que han permitido determinar algunos parámetros técnicos básicos en términos de su reproducción, así como vislumbrar la posibilidad del manejo de la especie, tanto en poblaciones naturales como en programas de reforestación que a pequeña escala se han podido implementar de manera exitosa;

Que de acuerdo con evaluaciones realizadas por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en 1999, tendientes a definir la ficha roja para determinar el status de amenaza de la especie roble (Quercus humboldtii), para este año la especie fue considerada como de menor riesgo dependiente de la conservación. Es decir, que de no adoptarse medidas de manejo orientadas a la conservación de la especie en un futuro cercano la especie puede entrar en la categoría de vulnerable, lo que equivale a enfrentar un moderado riesgo de extinción y deterioro poblacional a mediano plazo;

Que en este sentido, el comité de categorización de especies amenazadas, en reunión realizada el 26 de abril de 2004, recomendó no levantar la vida (sic) de la especie Quercus humboldtii, pero sí reglamentaria incluyendo aspectos relacionados con la investigación y el manejo de la especie, en razón a que los robledales aún existentes en nuestro país se encuentran asociados a muchas otras especies de flora, fauna y microorganismos, que pueden ser afectadas si no hay control en sus aprovechamientos;

Que de igual forma, el mismo comité recomendó que el aprovechamiento sostenible de la especie Quercus humboldtii, podrá ser viable, en la medida que se establezcan ciertos criterios de manejo como son: i) la obligación de los usuarios de no cambiar el uso del suelo en los predios donde eventualmente se otorgue los permisos de aprovechamiento respectivos; ii) la restricción de cualquier tipo de aprovechamiento en áreas de protección especial; y iii) la implementación de medidas de manejo orientadas al repoblamiento de la especie en áreas objeto de restauración y generar acciones que propendan por la conservación de la especie;

Que no obstante la situación indicada en los puntos anteriores, la amplia distribución de la especie en la región andina la convierte en una de las especies de mayor importancia biológica y socio económica para el manejo de los ecosistemas alto andinos, con grandes posibilidades de restauración, manejo y uso sostenible de bienes y servicios ambientales, en beneficio de la rehabilitación de los ecosistemas alto andinos y de la generación de ingresos a poblaciones locales producto de su aprovechamiento sostenible, teniendo en cuenta el amplio rango de usos directos que a través de la historia le han dado las comunidades locales. En este sentido, dentro de las estrategias de manejo para la especie, se debe considerar el uso sostenible de la misma como un mecanismo fundamental para su conservación, para lo cual se requiere establecer áreas representativas de protección especial donde se asegure la conservación in situ de la especie, e igualmente se puedan definir áreas con posibilidades de aprovechamientos sostenibles bajo claros parámetros de manejo, en beneficio de la especie y de la apropiación social de sus beneficios en las comunidades locales;

Que la anterior consideración es complementaria y consecuente con lo dispuesto en las estrategias de ordenación, conservación y restauración de ecosistemas forestales, definidas en el plan nacional de desarrollo forestal (2002), en el sentido de definir y desarrollar protocolos de manejo de especies con atención prioritaria, dentro de las cuales se encuentra el roble (Quercus humboldtii) teniendo en cuenta su gran valor biológico y socioeconómico;

Que dentro de las funciones del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial definidas en el artículo 5º de la Ley 99 de 1993, se establece que corresponde al ministerio, adoptar las medidas necesarias para asegurar la protección de las especies de fauna y flora silvestres y tomar las previsiones que sean del caso para defender las especies en vía de extinción o en peligro de serlo;

Que en el marco de la declaratoria de las especies silvestres que se encuentran amenazadas en el territorio nacional, definida a través de la Resolución 572 del 4 de mayo de 2005, se ha considerado que la revisión y ajuste de las vedas, prohibiciones y restricciones frente a las especies silvestres que se encuentren amenazadas en el territorio nacional se hará de manera constante;

Que con oficio 2100-2-51269 del 16 de junio de 2005, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial remitió propuesta de resolución y solicitó a los miembros del comité de categorización de especies amenazadas aportar las recomendaciones y enmiendas frente a esta. Las observaciones remitidas por escrito por parte de los miembros de este comité fueron incorporadas en su mayoría al texto definitivo de la resolución;

Que en mérito de lo expuesto,

RESUELVE:

ART. 1º—Establecer en todo el territorio nacional y por tiempo indefinido, la veda para el aprovechamiento forestal de la especie roble (Quercus humboldtii).

PAR.—La movilización y comercialización de la madera proveniente de aprovechamientos de esta misma especie, realizados en áreas donde no existía la veda, deberá efectuarse en un plazo máximo e improrrogable de tres (3) meses, a partir de la entrada en vigencia de esta resolución.

ART. 2º—Se excluyen de la veda indicada en el artículo anterior, aquellos individuos de la especie roble que se encuentren caídos o muertos por causas naturales, o que por razones de orden sanitario requieran ser talados, de conformidad con el artículo 55 del Decreto 1791 de 1996 o de la norma que lo derogue, lo modifique o lo sustituya.

Las circunstancias a que se refiere el presente artículo deberán ser debidamente verificadas y certificadas por la autoridad competente, para efectos de otorgar los permisos correspondientes.

ART. 3º—Las autoridades ambientales regionales llevarán a cabo estudios técnicos para efectos de establecer áreas susceptibles de aprovechamientos forestales persistentes de impacto reducido para la especie roble. Con base en dichos estudios, tales autoridades determinarán áreas susceptibles de aprovechamiento de la misma especie.

Para la selección y determinación de dichas áreas, las autoridades ambientales regionales deberán tener en cuenta como mínimo, los siguientes aspectos:

a) La espacialización en mapas de la distribución de la especie, en donde se identifiquen, las áreas de distribución histórica de la misma, las áreas con presencia actual de la especie y su distribución potencial;

b) Características a nivel de especie, poblaciones y genes tanto cuantitativas como cualitativas de los diferentes remanentes de bosques de roble localizados en su respectiva jurisdicción;

c) Grado de vulnerabilidad de las poblaciones existentes por la intervención antrópica;

d) Grado de protección de la especie en términos de su representatividad en áreas protegidas del orden nacional, regional y local, así como en reservas naturales de la sociedad civil;

e) Estado del conocimiento científico y desarrollo tecnológico para el manejo, uso y aprovechamiento de la especie por parte de los diferentes usuarios, en cada región particular;

f) Relación cultural de las comunidades con el ecosistema de robledal, principalmente en cuanto al uso de productos no maderables del bosque, como hongos asociados tradicionalmente en alimentación y medicina.

PAR. 1º—Bajo ninguna circunstancia, las áreas a que se refiere este artículo podrán incorporar áreas definidas bajo alguna categoría de protección especial del orden nacional, regional o local.

PAR. 2º—Para efectos de la presente resolución, se entiende que un aprovechamiento es de impacto reducido cuando en sus fases de planeamiento y operación se prevén y aplica métodos y técnicas tendientes a prevenir o mermar daños ecológicos sobre el ecosistema y de las poblaciones naturales de la especie objeto de aprovechamiento forestal, así como posibles efectos adversos de tipo sociocultural.

ART. 4º—Las autoridades ambientales podrán otorgar aprovechamientos persistentes de impacto reducido de la especie roble, solamente en las áreas previamente determinadas por dichas autoridades como susceptibles de aprovechamiento de la especie, definidas con base en lo establecido en el artículo anterior. Para ello, se deberá dar cumplimiento, en todo caso, a los requisitos y procedimientos establecidos en el Decreto 1791 de 1996 o en la norma que lo derogue, lo modifique o lo sustituya, así como a las condiciones adicionales que se hayan establecido a nivel regional en desarrollo de este decreto y a las siguientes determinantes:

a) El interesado en aprovechar robledales dentro de predios privados debe comprometerse a destinar como mínimo el 50% del área de su robledal a actividades de conservación in situ de la especie, así como generar la formación de un corredor de la especie como una herramienta de manejo y conservación de las poblaciones naturales viables al interior de su predio;

b) Dentro de las áreas objeto de aprovechamiento de la especie se debe asegurar la permanencia de árboles tanto juveniles como maduros, en una proporción que permita garantizar la renovabilidad natural de la especie, así como garantizar el tamaño mínimo viable de la población, es decir, la población mínima que se puede predecir que tendrá una alta posibilidad de permanecer en el futuro y evitar la fragmentación y degradación de los hábitat;

c) Como medida de compensación, el usuario del recurso forestal debe garantizar el repoblamiento y manejo de la especie en un área no inferior a la autorizada en aprovechamiento, en sitios aptos para la restauración y/o rehabilitación de ecosistemas donde se distribuye la especie, área que será definida en el plan de manejo y aprovechamiento con el cual se autorice el aprovechamiento;

d) Los planes de manejo y aprovechamiento forestal de la especie Quercus humboldtii deben ser instrumentos vinculantes y parte integral de acto administrativo que otorga o niega el aprovechamiento de la especie.

ART. 5º—La presente resolución rige a partir de su publicación.

Publíquese y cúmplase.

Dada en Bogotá, D.C., a 20 de enero de 2006.

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