Responsabilidad social empresarial: una política corporativa que toma auge

Revista Nº 139 Ene.-Feb. 2007

La sociedad ha comenzado a exigirle a las compañías que den muestras inequívocas de que se preocupan por el bienestar de sus trabajadores, por las comunidades que las circundan y por el medio ambiente.

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Actualidad Laboral 

Hace unos años, a los pequeños cultivadores de banano del municipio de Turbo, en la región del Urabá antioqueño, no solo les preocupaba la solución de las necesidades básicas de su comunidad, tenían un verdadero dolor de cabeza que no habían podido solucionar: cómo evitar que los hijos adolescentes fueran reclutados por los grupos armados ilegales.

Los directivos de las juntas de acción comunal de 30 veredas plataneras de la región le comunicaron esa inquietud al antropólogo Jorge Yepes, coordinador de la fundación Corbanacol, institución a cargo de los programas de responsabilidad social empresarial (RSE) de la compañía bananera Banacol.

Corbanacol convocó a los jóvenes para escuchar su versión del problema. Estos manifestaron que necesitaban como herramientas de defensa la educación formal y no formal y la capacitación en valores. Desde entonces la fundación les ha brindado apoyo, lo que permitió que muchos lograran culminar la educación primaria y continuaran con el bachillerato. Los que ya contaban con el título de bachiller pidieron, por ejemplo, cursos de educación no formal, mientras otros optaron por la capacitación para vincularse laboralmente a las fincas bananeras de la región.

El resultado: en el área rural, cerca de 300 jóvenes entre 13 y 25 años de edad se han favorecido con los programas de Corbanacol, señala Yepes, que lleva más de seis años vinculado con esta empresa.

El auge internacional de la aplicación de buenas prácticas empresariales ha llevado a muchos empresarios a reflexionar acerca de la RSE con respecto a los trabajadores y sus familias y a las comunidades en las cuales su actividad económica tiene algún tipo de injerencia. Igualmente, se han dedicado a explorar fórmulas para mitigar el impacto ambiental directo o de la industria en general sobre el medio ambiente.

Para el experto mexicano Jorge Reyes, que recientemente visitó el país y dictó una conferencia sobre el tema, la RSE no puede entenderse como el ejercicio de actividades filantrópicas en las compañías. Asegura que tampoco debe formar parte de una campaña de mercadotecnia que busque afianzar una marca entre el público o aprovecharla y reivindicar la imagen corporativa deteriorada por acciones contra la sociedad o el medio ambiente.

Reyes asegura que debe adoptarse como principio rector de las decisiones estratégicas de una organización. Explica que la RSE corresponde a un conjunto integral de políticas, prácticas y programas incorporados en toda la empresa con dimensión transversal, es decir con cobertura de áreas como las de mercadotecnia, ventas, producción y abastecimiento.

De acuerdo con Reyes, la RSE es “un compromiso continuo y permanente que adoptan voluntariamente las empresas para responder, a través de la gestión directiva, por la forma como su actividad impacta las dimensiones social, económica y ambiental. Se actúa éticamente para garantizar que ese impacto genere desarrollo humano y sustentable a todas las partes interesadas, tales como empleados, accionistas, inversionistas de los mercados de capitales, proveedores, distribuidores, las autoridades, la comunidad y el medio ambiente”. Precisa que la RSE no riñe con la razón de ser de una empresa de generar utilidades y riqueza.

Ganancias recíprocas

La filosofía de la responsabilidad social conlleva beneficios para las empresas, como un mayor prestigio de la organización, la confianza de clientes y proveedores, la motivación y lealtad de los empleados, el incremento de la competitividad, la comprensión y el apoyo de la comunidad vecina a la empresa, la reputación en los mercados internacionales y, en especial, en los de capitales, y la permanencia a largo plazo en el mercado.

En cuanto al efecto directo de la RSE, en las empresas se destacan la mejora en las condiciones laborales y, en consecuencia, de la productividad de los empleados, que derivan en mayor compromiso y en la disminución de la rotación. También se refleja en el aumento de las ventas que, al mismo tiempo, incide en la generación de mayores utilidades.

La especialista en derecho laboral Martha Monsalve expresa que la reflexión sobre la materia debe partir de la “necesidad, plasmada en las mismas normas laborales, de una participación de utilidades con los trabajadores que, como norma sustantiva, ha estado presente desde hace mucho tiempo y de la cual no se ha hecho uso”. Comenta que la RSE ha tenido manifestaciones incipientes: “Hace algunos años, se impuso, por moda, el balance social en las empresas, pero sin mayores alcances”.

Acota que ahora se vive el auge de la RSE con el argumento de que el trabajador es quien contribuye a generar riqueza al empresario, y este último, por sentido de justicia, debe hacerlo partícipe de las utilidades. Agrega que no es posible otorgar las utilidades en dinero, por la incidencia que podría tener en los factores salariales y de parafiscales, a pesar de la flexibilidad generada por la Ley 50 de 1990. Por tal motivo, se crearon mecanismos que conllevan beneficios a los trabajadores y a las familias, mientras que a la empresa no le generan altos costos, porque hace uso de los recursos de la comunidad.

Monsalve señala que en el país hay empresas y grupos económicos que están adelantando programas asombrosos en el campo de la RSE. Esto, según expresa, se desprende de la especial inclinación de los colombianos a la generosidad, quizás porque las condiciones económicas, sociales y políticas del país son diferentes a las del resto de América.

Por su parte, la gerente del programa para la incorporación de prácticas de responsabilidad social empresarial en las Pymes colombianas (Comprometerse), Alexandra Ospina, cree que, en el ámbito suramericano, Brasil es uno de los países más adelantados en el tema, no solo en el campo académico, sino en lo relativo a la aplicación de la RSE en las empresas y, en particular, en las entidades financieras. Señala que Brasil dispone de un índice de responsabilidad social para calificar a las empresas que cotizan en la bolsa de valores y cuenta con una ley sobre el tema.

Monsalve cree que todos los agentes de la sociedad tienen la obligación de impulsar la RSE. Recuerda el caso ejemplarizante de una compañía cementera en la que los trabajadores aportan el 5% de su salario con el propósito de financiar proyectos generadores de empleo para quienes no lo tienen. Cree que las empresas deben ser líderes, pero “los trabajadores que tienen la fortuna de ser dependientes deben también contribuir”.

Razones de equidad social

“Definitivamente, un país bajo condiciones como las nuestras tiene que pensar en la RSE, impulsarla y estar convencido de que eso nos puede ayudar a luchar contra la injusticia social; no podemos desconocer lo que está pasando en Colombia”, asegura Monsalve. Estas condiciones obligan a tener un modelo económico particular y de desarrollo social distinto a los de otros países, pues se tiene que cerrar un poco la brecha entre la riqueza y la pobreza.

Según Monsalve, los abogados laboralistas tienen el compromiso de hacerles ver a los empresarios la importancia de una política organizada y coordinada de responsabilidad social. Aunque los gerentes de gestión humana solo interpretan y ejecutan las determinaciones de las directivas de la empresa, pueden contribuir a reeducarlas en relación con la RSE.

Monsalve cree que el Estado debe estar abierto a brindar apoyo y asesoría a las iniciativas de esa naturaleza. Por ahora, observa más ejecutorias en ese campo por parte del sector privado, dado que el Estado debe dedicar grandes esfuerzos a la guerra y a combatir el narcotráfico. Los sindicatos, mediante el instrumento del diálogo social, deben propiciar el encuentro entre los empleadores y los trabajadores, con el propósito de desarrollar programas de RSE, además de resolver los conflictos sin la ayuda de terceros.

El gerente de relaciones laborales de Gas Natural, Heday Consuegra, considera que la RSE comprende el aporte de una empresa a los trabajadores y a la sociedad, con el propósito de construir un mejor país. En lo pertinente a la aplicación de la RSE en el ámbito laboral, la organización Gas Natural ofrece unos beneficios extralegales a los trabajadores que se resumen en un pacto colectivo o en acuerdos individuales que se pueden extender a las familias, como bonos vacacionales, medicina prepagada, servicio de odontología, seguros de vida y crédito de vivienda.

De esa manera, se “pretende tratar a la gente con sentido humano y que se sienta importante”, afirma Consuegra. Desde la perspectiva interna de la organización, Consuegra afirma que los trabajadores no se aprecian como máquinas de producción, sino como personas con necesidades que, en la medida de las posibilidades de la empresa, se le pueden suplir. No se trata de caridad, sino de una forma de mostrar reciprocidad ante el esfuerzo del trabajador con la compañía.

“La experiencia nos ha demostrado que esa política genera buen clima laboral, permite retener personal y, por lo tanto, bajar los índices de rotación del mismo, contar con trabajadores más motivados y acertar en el logro de los objetivos del negocio, pues nos interesa trabajar con gente feliz”, explica Consuegra.

Los beneficios extralegales significan mayores costos, pero se debe garantizar que los accionistas obtengan el retorno esperado, de modo que los programas de responsabilidad social con los trabajadores no pueden desequilibrar el presupuesto financiero de una compañía, acota Consuegra. Por lo tanto, debe haber un balance entre los beneficios para los empleados y las utilidades del negocio. Según informa Consuegra, los beneficios que reciben los trabajadores de Gas Natural en la modalidad de RSE equivalen al 12% de los gastos anuales de personal de la organización.

Aclara que los recursos financieros destinados a los programas de RSE siempre se contabilizan en el estado de resultados de la empresa, pero nunca como una pérdida. “Para nosotros, siempre, así sea un costo alto, constituye ganancia, porque hay un intangible de valor que no está asociado necesariamente a lo numérico”, afirma. El trabajador recibe esos beneficios, sin hacer aporte alguno de sus ingresos. Todo procede de fondos de la compañía.

Para identificar las necesidades de los empleados de Gas Natural se realiza una encuesta de clima laboral, mediante la cual aquellos determinan los beneficios prioritarios que quieren obtener por parte de la empresa. Cerca de 600 trabajadores de Gas Natural reciben estos beneficios en las ciudades donde tienen operaciones.

Consuegra reconoce que la organización ha desarrollado los principios de la RSE sobre la marcha, al poner en práctica esta clase de programas. “Aprendimos en el terreno, porque hace unos 10 años los conocimientos en la materia eran incipientes”. Considera que la RSE fue una consecuencia de la llegada de los inversionistas españoles a la compañía, que se empeñaron en mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y sus familias y evidenciaron una preocupación por el medio ambiente.

En los últimos cuatro años, Consuegra asegura que se ha profundizado el proceso de RSE interno de la organización y que el reto “es convertirnos no en la empresa que mejor le paga a los trabajadores, sino en el mejor lugar para trabajar”. Consuegra sostiene que el bienestar del recurso humano se ha traducido en una mayor productividad, al punto que la utilidad antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones pasó del 2% al 7%, lo que implica que ha habido equilibrio entre las ganancias del negocio y el principio de justicia social aplicado por la empresa.

El compromiso empresarial

En Siemens, firma productora de equipos especializados eléctricos y electrónicos, los principios de la responsabilidad social tienen 159 años de trayectoria, el mismo tiempo de existencia de la organización. Los fundadores, tres hermanos de apellido Siemens, erigieron como uno de los pilares de la firma el buen trato a los empleados, con la certeza de que así trabajarían con mayor compromiso.

Además, según comenta la gerente de comunicación corporativa para la región Andina de Siemens, Ulrike Wahl, esa actitud se irradió al entorno, con el fin de promover el desarrollo de Berlín, ciudad donde se fundó. Precisa que, incluso, algunas de las políticas laborales de Siemens se tomaron en cuenta para la formulación de la legislación laboral alemana.

Por política institucional, asegura Wahl, la aplicación de la RSE empieza por casa, con el propósito de que los trabajadores o ciudadanos Siemens y sus familias se sientan bien atendidos en los aspectos de bienestar, de formación y de posibilidades de desarrollo personal y profesional.

“La preocupación de la compañía en materia de RSE también se extiende a la sociedad, con el fin de otorgarles un papel activo a la empresa y al ciudadano Siemens en aquella. Algunas acciones institucionales dirigidas a la sociedad se definieron en el programa Generación XXI, que pretende la promoción de proyectos de ciencias básicas y de tecnología, mediante los cuales se contribuya a cerrar la brecha en tales áreas con respecto a los países más desarrollados”, afirma Wahl.

De acuerdo con esta directiva, en materia de educación, los esfuerzos se concentran en las universidades con facultades afines al negocio de la compañía, como ingeniería eléctrica, electrónica y mecánica. Mediante esta iniciativa, se escogen los cinco mejores estudiantes de las facultades mencionadas de las cinco mejores universidades en cada uno de los países de la región andina.

Así, se llega a un grupo de 20 estudiantes de reciente graduación con nivel académico de excelencia y con perfil de líderes y de emprendedores. Estos reciben dos años de formación internacional. En otro frente, Siemens apoya programas de capacitación en las áreas de ciencia y tecnología, incluso doctorados. Se cree que la RSE comprende una estrecha colaboración entre la universidad, la empresa y el sector público.

Para ejecutar los programas de RSE, la organización cuenta con una fundación que, además de velar por el bienestar de los trabajadores y de ejecutar el programa Generación XXI, lidera la iniciativa Manos de Ayuda, mediante la que se apoyan proyectos sociales sostenibles. De otro lado, Wahl destaca el proyecto piloto encaminado a incorporar a la planta de trabajadores a militares discapacitados en acciones de guerra. Hasta el momento, se han vinculado tres personas, pero se pretende llegar a unas 12 plazas de trabajo en los próximos meses.

Una acción conjunta

“El tema filantrópico y asistencialista en el país ha sido muy fuerte. Las fundaciones han venido adelantando un trabajo interesante en aspectos como el fortalecimiento del tejido social y el apoyo a comunidades pobres”, comenta la gerente del programa Comprometerse, Alexandra Ospina. Sin embargo, lo determinante de la RSE es que avance más allá de la acción social y se incorpore a los fundamentos de la empresa.

Considera que, desde finales de la década de 1990, los gremios y la academia comenzaron a tratar este tema de manera permanente, promoviendo modelos como las prácticas de buen gobierno corporativo, el de la gran empresa que patrocina el ejercicio de la RSE entre proveedores y clientes institucionales o la promoción de políticas empresariales amigables con el medio ambiente.

Ospina explica que el programa Comprometerse, auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio, ha definido los siguientes frentes de acción en materia de RSE dirigido a las Pymes: gobierno corporativo, medio ambiente, organización interna, proveedores, comunidad y bienes y servicios (consumidor, cliente y manejo de marca).

Este último aspecto, precisa, se relaciona con el hecho de que los consumidores pronto comenzarán a exigir que los productos tengan etiquetas que evidencien la RSE del fabricante, por ejemplo, con el cuidado del medio ambiente o generando empleo entre población vulnerable, como los desplazados de la violencia en Colombia.

En desarrollo del programa Comprometerse, los consultores adelantan un diagnóstico de la empresa participante, denominado línea de base, con respecto al estado actual en lo pertinente a responsabilidad social. Conforme a las carencias encontradas, con los mismos empresarios se comienza a construir el plan de RSE para la compañía, que comprende la planeación, la implementación, la elaboración de informes de seguimiento y sostenibilidad y, finalmente, la retroalimentación.

Ospina considera que la RSE debe ser una práctica acogida tanto por las organizaciones privadas como las públicas, porque resulta determinante para ambas conocer los impactos positivos y negativos que tienen en el entorno, establecer a quiénes pueden afectar directamente y saber cómo manejar tal situación. Destaca que la RSE implica la identificación de riesgos (saboteos y huelgas, en casos extremos) y anticiparse a lo que esperan los consumidores y la sociedad en general como respuesta de parte de una empresa o de una institución pública.

El objetivo final de la RSE es que las empresas sean sostenibles en los aspectos económico y financiero, ambiental y social, acota Ospina: “se busca que una compañía cree riqueza, pero que esta, finalmente, tenga repercusión en el plano social, pues no puede haber empresas ricas en entornos pobres y en materia ambiental”, anota.

Al igual que la certificación de la calidad en la gestión se ha ido generalizando entre las firmas de bienes y de servicios, la RSE ha comenzado a ganar terreno como una filosofía que le permite a las organizaciones retribuirle a la sociedad una parte de las utilidades que generan al amparo de los principios del libre mercado. Esto, con el fin de establecer con el público un vínculo más estrecho que el comercial, en el que se le otorga prioridad al trabajo digno, a la solidaridad en la búsqueda de economías con justicia social y a la preocupación por mitigar el deterioro del medio ambiente.

Tan es así que Alexandra Ospina en la revista Avances de entorno de los negocios, comenta que de esa manera comenzó la marcha el Pacto Mundial, instancia que desde entonces promueve que las empresas del planeta acojan valores y principios universales en materia de derechos humanos, normas laborales, medio ambiente, y lucha contra la corrupción. Cabe mencionar que ha sido la figura inspiradora de la dinámica que ha tomado la responsabilidad social empresarial en los últimos tiempos.

Gas Natural, ejemplo de responsabilidad social integral

En la organización Gas Natural, la responsabilidad social empresarial (RSE) se desarrolla en el frente interno, mediante paquetes de beneficios para los trabajadores, y en el externo, con el desarrollo de programas dirigidos a la comunidad.

La gerente de relaciones externas de Gas Natural, María Lucía Lloreda, afirma que adelantan acciones dirigidas a la comunidad en las siguientes áreas: educación, cultura, generación de ingresos y protección del medio ambiente. Explica que mediante el servicio domiciliario de gas natural la compañía entra en contacto directo con la gente y sus necesidades, por lo que han decidido ofrecer apoyo en la satisfacción de algunas de aquellas.

El modelo externo de RSE de la compañía se implantó en el 2001, después de adelantar una encuesta entre los usuarios del servicio en Bogotá y Soacha, con el propósito de indagar acerca de sus necesidades prioritarias, de modo que la empresa pudiera enfocar los recursos de inversión social. Desde el 2004, se levantan encuestas anuales para establecer si las necesidades se mantienen y para conocer cómo percibe la comunidad los resultados de los proyectos de RSE que realiza la empresa.

En el campo de la cultura, señala Lloreda, propician la democratización de la misma, al pretender que la mayoría de los usuarios del servicio que pertenecen a los grupos sociales de menores ingresos tengan acceso a los museos y, en general, a las distintas expresiones artísticas.

En materia de educación, Lloreda destaca el fondo de beca, creado en el 2002, a través del cual apoyan 560 niños entre 9 y 14 años de edad de las localidades de Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Usaquén y Rafael Uribe, en Bogotá, y de los municipios de Soacha y Usme, sectores declarados en emergencia social. Los niños beneficiados no saben leer ni escribir. Por esta razón, son incorporados a un programa de aprendizaje básico; luego cursan otro llamado aceleración del aprendizaje, en el que se nivelan en los conocimientos que deben tener de acuerdo con la edad y, a continuación, ingresan a la educación formal en una institución pública.

La responsabilidad social empresarial en las Pymes

El programa para la incorporación de prácticas de responsabilidad social empresarial en las Pymes colombianas (Comprometerse) comenzó a operar en febrero del 2006, con el respaldo de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio, de las cámaras de comercio de Bogotá, Barranquilla, Cali, Cartagena y Medellín y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Se pretende que, como parte de la gestión de su negocio, las Pymes incorporen un plan sostenido de responsabilidad social empresarial (RSE)”, afirma la gerente del programa Alexandra Ospina. Está previsto que este programa se adelante en Colombia durante cuatro años, con una cobertura inicial de 250 pequeñas y medianas empresas, pero con la meta de llegar a 400. La inversión total será de 1,9 millones de dólares, de los cuales 740.000 provienen de las cámaras de comercio y el resto del BID.

A las empresas que se vinculen al programa, se les prestará una consultoría por un valor promedio de 5.600 dólares y un tiempo de intervención de 150 horas, distribuidas a lo largo de cinco o siete meses. Al final, cada empresa contará con su propio programa permanente de RSE. A las compañías que participen en la iniciativa, se les otorgará un subsidio del 65% de ese valor y el 35% restante lo financiarán las mismas empresas beneficiadas.

Ospina explica que el BID ha identificado tres modelos básicos para fomentar la implementación de planes de RSE en el sector privado: el primero corresponde a la empresa grande que incentiva esa cultura entre las compañías proveedoras. Otro se basa en destinar recursos financieros para subsidiar la implantación de la RSE en las compañías y un tercero establece que un determinado sector económico, particularmente el financiero, exija a las empresas programas de RSE como un factor determinante para acceder a sus servicios. Ospina afirma que, en Colombia, se van a emplear los dos últimos.

Pacto Mundial

Un escrito de la gerente del programa incorporación de prácticas de responsabilidad social empresarial en pequeñas y medianas empresas colombianas - Comprometerse, Alexandra Ospina, publicado en la edición número 3 de la revista Avances de entorno de los negocios, de la Universidad Externado de Colombia, reseña que, en 1999, en medio de protestas globales por la indiferencia mayoritaria de las firmas transnacionales ante la brecha entre ricos y pobres en el mundo, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó la propuesta para crear el Pacto Mundial, que instaba a las empresas a implementar en ellas criterios en materia de medio ambiente, de derechos humanos y de condiciones laborales dignas.

Los anteriores estándares prevén certificaciones. La mayoría de estas se pueden obtener con el apoyo de consultores que orienten a la empresa en lo pertinente a manuales internos, documentación de procedimientos y procesos, y directrices de la organización conforme a los requerimientos de certificación.

En lo relativo a certificaciones se ha observado la aparición en el medio empresarial de diversos sellos alusivos por ejemplo a la calidad de producto y de procesos, así como a buenas prácticas de manufactura. Sin embargo, advierte Ospina que el verdadero problema consiste en establecer parámetros en la compañía que mejoren las condiciones laborales internas, la relación de la empresa con la comunidad y el cuidado del medio ambiente.

Cuando se trata de empresas grandes, el mismo mercado de capitales se encarga de premiar o de relegar a las firmas conforme a su grado de incorporación de criterios éticos en la conducción de sus negocios. Las bolsas de valores contemplan índices que permiten adelantar el seguimiento de aquellas organizaciones que cotizan en bolsa y que han instrumentado planes de responsabilidad social y desarrollo sostenible.

En procura de un mercado global más sostenible y equitativo, el Pacto Mundial promulga e incentiva la aplicación de diez principios universales, en los siguientes ámbitos:

Derechos humanos

1. Apoyar y respetar la protección de los derechos humanos.

2. No ser cómplice de abusos de los mismos.

Derechos laborales

3. Apoyar los principios de la libertad de asociación sindical y el derecho a la negociación colectiva.

4. Eliminar el trabajo forzoso y obligatorio.

5. Eliminar cualquier forma de trabajo infantil.

6. Eliminar la discriminación en materia de empleo y ocupación.

Medio ambiente

7. Apoyar el enfoque preventivo frente a los retos medioambientales.

8.Promover la mayor responsabilidad medioambiental.

9. Alentar el desarrollo y la difusión de tecnologías respetuosas del medio ambiente.

10. Los empresarios trabajarán en contra de la corrupción y de todas sus formas, incluyendo la extorsión y los sobornos.

Alexandra Ospina destaca la importancia de que las empresas se hagan acompañar de firmas acreditadas en el tema de la responsabilidad social y que cuenten con suficientes conocimientos y recursos para evaluar y certificar los sistemas de calidad o de responsabilidad social de una organización.