La nueva cara de la negociación colectiva

Revista Nº 109 Ene.-Feb. 2002

Cuatro sentencias de la Corte Constitucional y la Ley 584 del año 2000, le dieron un nuevo giro a las relaciones obrero patronales en el país. Un año después de estas decisiones, Actualidad Laboral analiza los cambios más importantes 

Pedro Antonio Molina Sierra 

Especial para Actualidad Laboral y Seguridad Social 

En las elecciones parlamentarias de 1994, el Partido Liberal diseñó una estrategia para conquistar la mayoría de las curules en el Congreso de la República. Bajo el nombre “operación avispa” se concedió el aval a las candidaturas liberales de un sinnúmero de aspirantes que se presentaron a las elecciones con el rótulo de “independientes”, encabezando, cada uno de ellos, su propia lista.

El éxito de esta operación fue abrumador. El Partido Liberal obtuvo la mayoría de los asientos del Congreso de la República. Ese mismo método, pareciera ser hoy por hoy el “as bajo la manga” de algunos sectores de sindicalismo colombiano, para conservar el empleo a través de las ventajas del fuero.

En efecto, algunos trabajadores se han dado a la tarea de fragmentar la actividad de los sindicatos, amparados para ello en las providencias de la Corte Constitucional C-567 y C-797 de 2000 y en la Ley 584 del mismo año. Con estas decisiones y disposiciones desaparecieron del mapa jurídico las prohibiciones para conformar más de un sindicato de base en la misma empresa y para que los trabajadores fueran miembros a la vez de uno sólo de la misma naturaleza.

Con la nueva “operación avispa” se han creado multitud de sindicatos para beneficiarse del fuero sindical y, de esta manera, impedir los procesos de reestructuración y los planes de retiro de las empresas. El fuero de fundadores protege hasta por seis meses a quienes han participado en el nacimiento de un sindicato, evitando su retiro sin la autorización previa del juez del trabajo.

Gracias a esta estrategia se aplazaron durante varios meses los planes de reestructuración ordenados por la Ley 617 del 6 de octubre de 2000. Un ejemplo palpable se dio en el Distrito Capital en donde se crearon cerca de 100 sindicatos de todas las clases: empleados del aseo, de la salud, vigilantes, de sistemas, de educación, etc., luego del anuncio del Alcalde Mayor de despido masivo de empleados. Más de 2.600 trabajadores se protegieron con el fuero.

Los datos del Ministerio del Trabajo dicen que en el primer trimestre del año 2001, antes de empezar el proceso de reestructuración territorial, se inscribieron en el país 16.232 organizaciones de trabajadores.

Adiós al fuero sindical

La Sala Laboral del Tribunal Superior de Bogotá, el 23 de agosto de 2001, propinó un duro golpe a los trabajadores que fundaron sindicatos para protegerse de los planes de despido. En la demanda que dio origen al pronunciamiento del tribunal se denunciaba el despido de una trabajadora protegida con el fuero de un sindicato de la industria financiera, sin que previamente se hubiera agotado el procedimiento respectivo ante el juez. La Sala consideró que la constitución de ese sindicato era el producto de un abuso del derecho y eximió a la empresa de las reclamaciones.

“Los fundadores en verdad no conformaban la asociación con los fines propios de ella, sino para lograr una protección de su estabilidad frente a las políticas de la demandada, que ya eran conocidas, debe concluirse que hubo un verdadero abuso del derecho, ya que [el derecho de asociación] no se ejerció para el cumplimiento del fin social...”, advirtió el alto tribunal. Con el aval de la sentencia, las empresas adelantaron los procesos de reestructuración y despidieron a los empleados aforados. Sin embargo, la Corte aún no se ha pronunciado sobre el tema y algunos abogados todavía utilizan el fuero para evitar despidos.

“Yo siempre recomiendo que mientras haya fuero hay que pelear”, indica el abogado laboralista Francisco Gómez, quien piensa que simplemente esa es una arma jurídica más que hay que utilizar. Esta opinión es compartida por Marcel Silva, miembro de la Asociación de Abogados Laboralistas para los Trabajadores, quien agrega: “no existe abuso del derecho pues los trabajadores están en la obligación de utilizar todas las herramientas que tengan a su disposición para conservar sus empleos”.

Al fallar la estrategia de fundación de sindicatos, entre abril y junio del año pasado tan sólo se dio vida a 69 nuevas organizaciones mientras que en el tercer trimestre 62 pidieron su reconocimiento al Ministerio de Trabajo. La mayoría de los 16.232 que se inscribieron en el primer trimestre desaparecieron por falta de afiliados ya que la mayoría de los trabajadores fueron desvinculados una vez finalizó su fuero.

Población sindicalizada en 1997 por sector económico

Sector económicoCódigo de actividadPob. sindicalizada%
*Sector no especificado04.0740.39
Agricultura, silvicultura y pesca173.3616.96
Minería y canteras218.0611.71
Manufactura3139.66613.25
Electricidad, gas y agua429.6042.81
Construcción522.3182.12
Comercio y hoteles681.7327.75
Transporte y comunicaciones799.9469.48
Financiero865.4416.21
Servicios gobierno y hospitales9520.19749.34
TOTAL 1.054.400100.00
Fuente: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social

 

Las nuevas negociaciones

Un nuevo esquema en negociaciones colectivas se respira ahora como consecuencia de los fallos de la Corte Constitucional. En la última negociación de la convención colectiva del Banco Santander se presentaron cuatro organizaciones sindicales que, sumadas todas, no reunían la mayoría de los empleados. Un caso similar se presentó en las industrias Noel de Barranquilla que, con cinco organizaciones, no representaban ni el 20% del total de trabajadores. El Hospital de Bogotá Simón Bolívar cuenta con 14 sindicatos y sólo uno de ellos, el de industria, tiene convención colectiva.

Así, los sindicatos en lugar de fortalecerse han perdido representatividad y la diversidad de sindicatos ha significado también diversidad de propuestas. Miguel Antonio Caro, presidente (e) de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) asegura que las sentencias de la Corte Constitucional le ocasionaron un daño irreparable al movimiento sindical, porque la fortaleza de las organizaciones está en la unidad y lo que se ocasionó fue su rompimiento. Además denuncia que “detrás de más de un sindicato está la mano de los empresarios que patrocinan esta conformación para manipular la concertación”.

Antes de ir a la mesa de negociación los sindicatos han tenido que ponerse de acuerdo para unificar sus pliegos de peticiones y elegir sus representantes según el número de afiliados. Pero la mayor dificultad se ha presentado en el calor de las discusiones. Las alocadas propuestas de los minoritarios han ido en contravía de las organizaciones fuertes acostumbradas a negociar. Esto ha provocado que en las convenciones colectivas se adopten ahora capítulos especiales para cada sindicato, en los cuales se señalan los puntos en donde no ha habido concertación. Por lo general, la mayoría de desacuerdos se han presentado en los permisos sindicales y en las prestaciones laborales, mientras que el consenso ha estado del lado de la vigencia, el incremento, la dotación y las vacaciones.

Sin embargo, son los propios empresarios los que tratan de unificar criterios, pues la realización de varias convenciones o distintos acuerdos provocaría un desorden administrativo de tal tamaño que amenazaría incluso con su quiebra. Un ejemplo fue el Seguro Social que antes de la negociación de octubre contaba con 11 sindicatos gremiales y uno de empresa. Todos se dispu-taban la mayoría de derechos sobre la negociación. La solución fue salomónica: crear uno nuevo que los represen-tara a todos sin que los trabajadores abandonaran las banderas del sindicato al que pertenecían. Así se creó Sintraseguridad Social, asociación que salvó las negociaciones.

Otro éxito en los procesos de concertación se lo apuntaron los negociadores de la última convención colectiva de Bancolombia. Allí funcionan dos sindicatos: Sintrabancol que es de empresa y Uneb, de industria. “Fue fácil concertar y llegar rápidamente a un acuerdo. Pienso que si hubiera llegado más de un representante de los trabajadores seguramente la situación se habría complicado”, dijo Enrique González, quien desde la Vicepresidencia Jurídica del Banco lideró la discusión.

Por el contrario, las negociaciones de otras entidades bancarias como el Banco Santander y el Banco Ganadero, han tenido tropiezos por la dispersión de sindicatos que no reúnen la mayoría de los trabajadores. Sin embargo, siempre se impone la organización sindical que tiene convención colectiva. “En muchas ocasiones se han ido de nuestra organización y fundan otras, pero cuando ven que somos los únicos con poder de negociación vuelven a nosotros”, indica José Pompeyo, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Salud.

Los efectos de la Ley 584 de 2000

Como un avance en la legislación colombiana es calificado por el abogado laboralista Carlos Álvarez la expedición de la Ley 584 de 2000. Sin embargo, otros juristas tienen algunos reparos sobre su contenido, en especial sobre lo que tiene que ver con la imposibilidad de que los trabajadores independientes se puedan afiliar a los sindicatos y con los nuevos requisitos para inscribir organizaciones.

Que los trabajadores independientes no puedan afiliarse a las asociaciones, en realidad no afecta en mucho al movimiento sindical, pues históricamente su participación en este tipo de asociaciones ha sido mínima.

El requisito según el cual se debe inscribir el acta de fundación del sindicato, para que éste pueda funcionar legalmente, no ha dejado muy contentos a los trabajadores. Marcel Silva, abogado laboralista, piensa que esa fue una “tomadera de pelo para los trabajadores”, porque se eliminó el requisito de registro para crear otro con las mismas trabas. De enero a septiembre del año pasado, sin embargo, se inscribieron 16.303 organizaciones sindicales.

La Ley 584 de 2000 también le concedió la facultad al trabajador de declarar la huelga cuando se incumplan las obligaciones salariales. Sin embargo, las características económicas del país no le permiten al trabajador “darse el lujo” de declarar paros o ceses de actividades por este concepto. “Si trabajando no nos pagan mucho menos nos van a pagar cuando hagamos paros porque menos dinero ingresa a las empresas”, precisa José Pompeyo del sindicato de la Salud.

La apreciación de Pompeyo parece estar corroborada por las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, conforme a las cuales las declaratorias de huelga disminuyeron asombrosamente. En el primer semestre del año 2001, 37 empresas frenaron sus actividades en tanto que en el segundo y tercer bimestres sólo cuatro lo hicieron.

Otras consecuencias

Abrir la puerta a la atomización del movimiento sindical también ha provocado nuevas ofertas para los trabajadores. La lógica diría que ante la creciente oferta de organizaciones sindicales, las cuotas para pertenecer a ellas caerían por el piso. Sin embargo, los trabajadores aún prefieren asociarse a los sindicatos fuertes de las empresas, de industria, a las federaciones, a las confederaciones y a las centrales obreras.

Ninguna de las tres centrales ha sentido el remezón con las decisiones de la Corte Constitucional. Tampoco ha sido perjudicial para los sindicatos de industria las ofertas excesivas porque utilizan otras armas para sostener a sus afiliados como el poder de negociación, la representatividad, la firma de convenciones colectivas y el liderazgo en el medio. Por otra parte, los tribunales de arbitramento y las declaraciones de huelga han cedido. Aunque esto se puede atribuir en parte a las sentencias de la Corte, también es cierto que las actuales condiciones económicas no dan para este tipo de manifestaciones. Con la dispersión de sindicalistas, ahora es más difícil obtener el voto favorable de todos los empleados para declarar el cese de actividades. En el primer trimestre del año pasado se declararon en el país 37 huelgas en donde participaron 221 trabajadores, mientras que en el tercer y cuarto trimestre tan sólo se declararon dos huelgas, desautorizadas por el Ministerio de Trabajo.

A formar empresas

Otras consecuencias generadas por los fallos de la Corte C-381, C-385, C-567 y C-797, todas del año 2000, han tenido buena receptividad entre los expertos consultados. La inexequibilidad de los artículos que limitaban el derecho de libertad sindical para los extranjeros (CST, arts. 384, 388, 422 y 432) fue bien recibida por aquellos que veían en tales normas una verdadera afrenta contra el derecho a la igualdad.

Con optimismo han recibido los dirigentes su participación en movimientos políticos y en relaciones comerciales, sin abandonar los fines altruistas por los cuales son creados los sindicatos.

La caída de la vigilancia a las reformas de los estatutos, los cambios en la retención de las cuotas sindicales, la nueva concepción del fuero sindical de los empleados públicos así como la inexequibilidad de la facultad otorgada al ministerio de Trabajo para que los estatutos de un sindicato estuvieran ligados a las “buenas costumbres”, fueron grandes logros para la unidad sindical, sostienen los expertos.

Múltiples factores influyen en la crisis

En general, todo el conjunto de disposiciones que le cambiaron la cara al sindicalismo colombiano es visto con escepticismo por parte de los expertos consultados.

Benjamín Ochoa Moreno, el abogado que demandó algunas de las normas que dieron origen a los pronunciamientos de la Corte Constitucional, insiste en que a pesar de haber avanzado mucho en el tema “hay otros factores que impiden el desarrollo de los sindicatos como la generación de cooperativas de trabajo asociado, de empresas asociativas de trabajo, de la contratación civil de prestación de servicios, lo cual ha llevado a que disminuyan los contratos de trabajo y mucho más los sindicatos”.

Por su parte, el abogado laboralista Carlos Álvarez cree que el movimiento sindical está pasando por una crisis, pues no hay unificación ni tampoco líderes que representen a los trabajadores, “nuestros dirigentes han sido inferiores al desarrollo filosófico y jurídico que este mecanismo tiene en otras partes del mundo. No han sido capaces de ajustarse y de hacer una completa desmembración entre el problema político y el problema laboral y eso hace que las generaciones jóvenes no crean en las organizaciones sindicales”, advierte este abogado de la Universidad Javeriana.

Para Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General de Trabajadores Democráticas (CGTD), la nueva concepción del sindicalismo requiere de un análisis más detallado y de un estudio concienzudo por parte de sindicalistas, empresarios y Gobierno. Desde ya propone establecer un límite a las organizaciones sindicales y reglamentar el tema de la negociación colectiva para que exista un mecanismo cohercitivo que obligue a los actores a llegar a un acuerdo.

Miguel Antonio Caro, presidente (e) de la CUT asegura que las decisiones de la Corte Constitucional fueron un retroceso de 35 años en la legislación colombiana y que en el futuro le van a hacer mucho daño al movimiento. Angelino Garzón, Ministro de Trabajo, comparte la apreciación de Caro a la vez que agrega: “me parece que esa proliferación de sindicatos, que aparentemente es beneficiosa por la protección del fuero sindical, a la larga no sirve para nada a los trabajadores porque termina debilitándolos”.

Las altas tasas de desempleo que se manejan en el país, así como el agudizado clima de violencia, son otros factores que han hecho mella en las organizaciones sindicales. Los expertos coinciden en señalar que mientras no mejoren estos dos factores, la normatividad o la jurisprudencia de las cortes únicamente serán “paños de agua tibia” que aliviarán en pequeña proporción los problemas del sindicalismo colombiano. “Yo no diría que el movimiento sindical se ha fortalecido ni tampoco que se ha debilitado. Lo que pasa es que vive en unas condiciones tan precarias que lo único que tratamos fue que no desapareciera”, insiste Ochoa Moreno.

Violencia y desempleo impiden afianzamiento del sindicalismo

Nadie sabe, con certeza, cuántos sindicatos existen en el país ni cuántas personas los conforman. En 1995 el movimiento sindical reunía cerca de 992.722 empleados, suma que aumentó a 1.003.231 un año después y se ubicó en 1.052.748 en 1997. Desde entonces no se ha realizado un censo sindical en Colombia. Las cifras que se mueven son muy dispersas. La CUT sostiene que cuenta en sus filas con cerca de 750 mil trabajadores que representan el 70% del total de empleados, es decir, son cerca de 1.050.000 los trabajadores sindicalizados.

El abogado Carlos Álvarez, piensa que el sindicalismo en Colombia ha entrado en una profunda crisis provocada por el desempleo, la falta de liderazgo de los dirigentes y el clima de violencia del país. Algunos datos de la cartera señalan que antes de la expedición de la Ley 50 de 1990, estas organizaciones reunían a cerca del 10% del total de trabajadores, después quedaron reducidas a tan sólo un 5%, porcentaje que volvió a crecer con los fallos de la Corte Constitucional, pero que cayó estrepitosamente con los planes de reestructuración de las empresas.

Aunque se han creado numerosas organizaciones —el año pasado se inscribieron cerca de 17.000 nuevos sindicatos— la mayoría son de papel, pues no tienen recursos económicos para funcionar, reconocimiento por parte de la empresa, permisos sindicales, pactos colectivos ni personas que las lideren. En su mayoría se han creado para evitar los planes de reestructuración, pero desaparecen una vez son modificadas las plantas de personal. Del total del 5% de trabajadores sindicalizados, un 3,8% pertenece al sector público y tan sólo un 1,2% al sector privado.

El Ministro de Trabajo, Angelino Garzón, asegura que las organizaciones sindicales hacen parte importante del tejido social de los colombianos y que por lo tanto hay que fortalecerlas a través de campañas pedagógicas, aumentando las facilidades para que los trabajadores puedan participar en ellas y, sobre todo, creando un clima de paz para evitar el exterminio de sus dirigentes.

Violencia contra dirigentes

La violencia contra sindicalistas ha cobrado la vida de más de 1.450 dirigentes en los últimos 10 años. Su exterminio prendió las alarmas de emergencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que ha enviado varios representantes y comisiones a nuestro país con el propósito de verificar la situación laboral colombiana. Incluso, en junio del año pasado se ventiló la posibilidad de sancionar al país con una comisión de encuesta.

Según Marcel Silva, miembro de la Asociación de Abogados Laboralistas de los Trabajadores, las sentencias de la Corte Constitucional y el desarrollo de varios Convenios de la OIT, a través de la Ley 584 de 2000, han sido obstaculizados por el clima de violencia del país: “los avances teóricos que se han obtenido con los fallos de la Corte han sido desvirtuados primero por el clima de violencia y segundo por todas las recetas neoliberales que tienen como enemigo a las organizaciones sindicales”.

El Gobierno asegura, por su parte, que en la actualidad sigue protegiendo a los dirigentes sindicales a través de planes de seguridad, el blindaje de 113 sedes de sindicatos, el desarrollo de cinco convenios del trabajo y la creación de 26 unidades especiales de la Fiscalía General de la Nación para investigar los delitos cometidos contra sus dirigentes. También resalta que destinará cerca de 5,7 millones de dólares para proteger la vida de estos trabajadores.

El presidente de Fenalco, Sabas Pretelt de la Vega, manifiesta que el exterminio de sindicalistas es el mismo fenómeno de secuestro y exterminio de empresarios. “Los problemas de la seguridad de los líderes sindicales no obedecen a una actitud particular en contra de ellos, sino que responden al entorno de inseguridad y violencia que padece Colombia y se refleja en 3 mil secuestros a empresarios colombianos y en la inseguridad de los ciudadanos en general”, recalca Pretelt de la Vega.

Censo sindical 1997

CENTRALN° SindicatosHombresMujeresTotal
CTC29750.58715.70066.287
CUT2.525382.916263.240646.156
CGTD968129.64040.397170.037
NO CONFEDERADO1.680126.05844.210170.268
TOTAL5.470689.201363.5471.052.748
Fuente: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social

 

Fundación de sindicatos en el 2001

 InscripcionesFundaciones
Enero a Marzo16.23215.145
Abril a Junio5469
Julio a Septiembre1962
Total:16.30515.276
Fuente: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social

 

Cambios en las estructuras sindicales de Colombia enero a septiembre 2001

  1er trimestre 2do trimestre3er trimestre
Inscripción de sindicatos16.2325419
Fundación de sindicatos15.1456962
Reformas estatutarias362140
Inscripción juntas directivas679506620
Huelgas realizadas3722
Trabajados autorizados huelgas22100
Querellas de los sindicatos516498440
Fuente: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social