“Hay que acercar más la seguridad social al ciudadano”

Revista Nº 122 Mar.-Abr. 2004

La misión fundamental de la OISS es lograr la universalización de la seguridad social, a través de diversos mecanismos.

Javier Rojas 

Especial para la Revista Actualidad Laboral 

Este año, la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) conmemorará 50 años de creación. Un congreso en Brasil, donde se reflexionará acerca de la evolución de los modelos de seguridad social en Iberoamérica y la manera como tendrán que ajustarse a las condiciones económicas del mundo de hoy, servirá como marco para esta celebración.

La directora del centro regional de la OISS para Colombia y el área andina, Gina Magnolia Riaño, habló con Actualidad Laboral sobre los retos de esa organización; los alcances de los acuerdos multilaterales de seguridad social en los procesos de integración de Latinoamérica; los impactos negativos del desempleo y el gran terreno por recorrer en materia de cobertura.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Cuál es el país iberoamericano más avanzado en seguridad social?

Gina Magnolia Riaño: La seguridad social de cada país se da según el desarrollo social, económico, histórico y cultural. No hay modelos únicos. Existen modelos de asistencia, cobertura social, aseguramiento, gestión pública y privada y todos le dan resultados a un país u otro. Los modelos también se pueden aplicar para las distintas capas de la población. El país más avanzado ha sido España, por su ingreso a la Unión Europea. En los años ochenta y noventa, modernizó sus instituciones de seguridad social para tener cobertura del ciento por ciento en salud y en pensiones y erradicó los problemas de elusión y evasión. Hoy cuenta con ocho millones de pensionados, de los cuales unos 500.000 pertenecen al régimen no contributivo. Lo más destacado es que ha logrado la gestión eficiente y un sistema de información que le permite la adopción de políticas acertadas.

A. L.: ¿Cuáles han sido los principales logros de la OISS?

G. M. R.: La misión fundamental de la OISS es lograr la universalización de la seguridad social, a través de diversos mecanismos. Entre los logros más destacados, está haber contribuido a la modernización de la gestión de los sistemas de seguridad social y a su impulso y desarrollo en Iberoamérica. Se ha trabajado intensamente en la formación del recurso humano, que se ha concretado en la preparación universitaria y en programas de maestría. Hoy tenemos cinco de estos programas en convenio con la Universidad de Alcalá de Henares (España). Contamos con un centro de formación en línea con el Centro de Educación a Distancia para el Desarrollo Económico y Tecnológico de España y con el Banco Mundial (BM). A través del BM, se dictan tres cursos sobre gestión de bases de datos, reingeniería de procedimientos de gestión y de recaudo y de técnicas actuariales para la seguridad social. Igualmente, la OISS ha prestado asistencia técnica a Argentina, Colombia, Uruguay y Ecuador. En apoyo a los procesos de integración regional, hemos brindado asesoría al subgrupo 10 del Mercosur para elaborar el acuerdo multilateral de seguridad social que pretende atender los efectos sociales de los movimientos migratorios. Como consecuencia, Mercosur ya lo tiene y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) formuló la Decisión 546 del 2003. Ahora lo vamos a hacer en Centroamérica. La meta es que exista un Convenio iberoamericano de seguridad social.

A. L.: ¿Y los principales retos?

G. M. R.: Propiciar cada vez más la universalización de la seguridad social: hay que insistir mucho ante los gobiernos sobre la ampliación de cobertura. Hoy, en el mundo, solamente uno de cada cinco ciudadanos tiene acceso a la seguridad social. La OISS tiene el desafío de asistir técnicamente y desarrollar los mecanismos de seguridad social de Centroamérica y el Caribe, así como diseñar, implementar y dirigir, por encargo del consejo de ministros de la CAN, el sistema de información de la seguridad social del área andina. Además, seguir desarrollando programas de capacitación e investigación. Tenemos la idea de publicar el libro blanco de la seguridad social de Colombia, que ya tienen Brasil, Argentina y el Reino Unido, que busca hacer una reflexión sobre ese tema en el país.

A. L.: En la última década, ¿cómo ha cambiado el mercado laboral?

G. M. R.: El mercado laboral está cambiando y las distintas formas de contratación laboral están superando las tradicionales. Hoy se impone el outsourcing, el free lance, el trabajo por horas, la teleadministración; situaciones para las cuales no están diseñados los sistemas de seguridad social. El reto es adaptarse a la flexibilización laboral que se ha dado en todos los países.

A. L.: ¿Cómo se afecta la seguridad social con los altos niveles de desempleo en Latinoamérica?

G. M. R.: Las consecuencias son grandes, porque nuestros sistemas de seguridad social están basados en el empleo formal, y el desempleo implica la disminución de las contribuciones a la seguridad social y eso, a su vez, impide que no se pueda ampliar la cobertura. Los caminos para resolver estos problemas son el crecimiento económico, el aumento del empleo, tener finanzas públicas sanas y respetar las reservas de los sistemas de seguridad social.

A. L.: Después de 13 años de apertura económica en Colombia, ¿cuáles han sido los avances más significativos de la seguridad social?

G. M. R.: Lo más rescatable es la ampliación de cobertura, especialmente en lo referente a salud, así como la adopción de mecanismos que garantizan la transferencia solidaria de subsidios entre grupos etáreos, por sexo y por ingreso. En prestaciones económicas, se ha consolidado un modelo conformado por el sistema de régimen de ahorro individual y por el de prima media. Pero no nos parece que deban competir. Uno compite con iguales, pero estos son dos sistemas que tienen filosofías distintas. Esa competencia no tiene sentido. Hay mucho por hacer en materia de pensiones, porque apenas está cubierto el 25% de la población. Eso quiere decir que vamos a tener más del 50% de esta población adulta mayor sin ninguna cobertura. Estamos igual que en 1993, pues ese era el mismo porcentaje de cobertura. Hay que generar una cultura de la previsión social, porque la gente joven no tiene conciencia de la importancia de ahorrar para afrontar la contingencia de la vejez. A pesar de que hay muchas normas que pueden resultar contradictorias, se ha desarrollado un cuerpo normativo. Debemos hacer un esfuerzo grande por acercar más la seguridad social al ciudadano.

A. L.: ¿Qué papel tiene el asistencialismo en los modelos modernos de seguridad social?

G. M. R.: Dados los elevados niveles de pobreza de la población, no solo de Colombia, sino de muchos países, se ven limitados los mecanismos de protección social. El asistencialismo se debe focalizar en los sectores más vulnerables, porque no hay ninguna otra forma de aliviar sus necesidades. El asistencialismo no es el ideal, pero en una situación de extrema pobreza, pareciera que no existe otra opción factible.

A. L.: ¿El asistencialismo focalizado en los sectores por debajo de la línea de pobreza impide la atención de los otros sectores pobres del país?

G. M. R.: Si se le da al nivel medio de la población un subsidio de desempleo, en especie o en dinero, ahí se cubre la franja media. Si se trata de una persona que no está en extrema pobreza y está desempleada, entonces se le brinda cobertura. Lo criticable sería si solamente se llega con asistencia a las franjas más vulnerables y no se hace nada por cubrir al desempleado o a aquel microempresario que quebró. El sistema de manejo social del riesgo busca cubrir todos los riesgos. Su teoría está basada en que todos los actos de la vida son un riesgo: nacer, vivir, trabajar y morir. Entonces, lo que debe hacer el Estado es dar cobertura a todos.

A. L.: ¿La Ley 100 de 1993 definió un verdadero sistema integral de seguridad social?

G. M. R.: Hay quienes dicen que ni es sistema ni es integral. Pero creo que es un avance importante. Ya en el país se habla de seguridad social, antes nadie hablaba del tema que estaba reservado para los trabajadores y para los funcionarios públicos. Aunque hay contingencias, como el desempleo, que deberían estar mejor cubiertas con un sistema de información de oferta y demanda de empleo. Habría que darle mayor integralidad. El tema de servicios sociales está casi sin desarrollo. La política social colombiana está en cabeza de muchas instituciones, su gestión y su operación están atomizadas.

A. L.: ¿Por qué la seguridad social se ha convertido en un problema de equilibrio fiscal, en países como Colombia?

G. M. R.: Los problemas de desequilibrio fiscal no son exclusivos de Colombia. Francia, Inglaterra, Alemania y Canadá se han visto abocados a adelantar ajustes frecuentes de seguridad social para garantizar cierto equilibrio fiscal. El problema es que haya conciencia de que la seguridad social cuesta y que la tenemos que pagar. Para eso tendríamos que dar niveles menores de beneficio, pero ampliar la cobertura. No es posible que la mitad de la población colombiana no tenga ninguna cobertura de seguridad social. El desequilibrio fiscal es una razón válida para hacer ajustes de los sistemas de seguridad social, pero no la única. Por ejemplo, no se ha reparado en la eficiencia de la gestión.