Dinamización laboral y mecanismos de contratación en Colombia(*)

Revista Nº 132 Nov.-Dic. 2005

El universo de las relaciones de trabajo se está moviendo lenta e imperceptiblemente hacia derroteros que, para algunos, causa asombro paralizante y, para otros, una movilización hacia la supervivencia ciega y sin sentido. 

Julio César Carrillo G. 

Asesor laboral 

Entre lo real y lo preferible

El universo de las relaciones de trabajo se está moviendo lenta e imperceptiblemente hacia derroteros que, para algunos, causa asombro paralizante y, para otros, una movilización hacia la supervivencia ciega y sin sentido.

Instituciones que siempre han estado ahí, se vuelven relevantes como si se trataran de una novedad y, renovadas en sus nombres o simplemente destacadas en su utilización, vuelven a la palestra del universo de la contratación laboral.

Entonces, surcan el horizonte del universo de lo laboral el outsourcing, las cooperativas de trabajo asociado, las empresas de servicios temporales, la contratación civil, las pre cooperativas, la tercerización, la flexibilización laboral, la desregulación y otras tantas referencias de similar tenor que, parecieran hacer olvidar el contrato de trabajo o convertirlo en una modalidad caduca y pasada de moda.

Entonces, el ingenio y la astucia, el ánimo de supervivencia, la necesidad del negocio, transforman lo correcto en instituciones hechizas, que mercantilizan al ser humano y se recrean en su necesidad de existir, para generar desarmonías que acaban sin miramiento alguno instrumentalizando, manipulando sin corazón al ser humano.

1. Lo real

La verdad, la realidad colombiana, en su expresión simple plantea un contexto normativo, social y económico que amerita una referencia básica obligada:

a) En lo normativo

1) Sigue vigente el Código Sustantivo del Trabajo y con él los artículos 22 y 23 según los cuales el contrato de trabajo es un acuerdo de voluntades por virtud del cual “una persona natural se obliga a prestar un servicio personal a otra persona natural o jurídica, bajo la continuada dependencia o subordinación de la segunda y mediante subordinación”; definición esta de la cual se obtienen los elementos que configuran tal contrato, a saber: la prestación personal del servicio, el salario y la subordinación.

De estos, el elemento definitorio para configurar el contrato de trabajo es el último de los mencionados, en cuanto disponibilidad permanente del trabajador para cumplir las órdenes y reglamentos que “exija” e “imponga” el empleador, sin dañar la dignidad, el honor y los derechos humanos fundamentales del trabajador.

2) Sigue vigente el artículo 71 de la Ley 50 de 1990, según el cual, es posible que existan trabajadores en misión que no laboran en las instalaciones del empleador sino al servicio de un tercero a la relación contractual de trabajo, llamado usuario, en una especie de camino jurídico signado, al menos teóricamente, por una temporalidad en los términos del también vigente artículo 77.

De los criterios de temporalidad consagrados en este artículo 77, cabe destacar el no siempre bien entendido de la vigencia del contrato mercantil entre la empresa de servicios temporales y el empleador usuario, según el cual tal contrato, es decir, el mercantil, debe ser solo de seis meses, prorrogables por seis meses más; vigencia esta que es independiente de la del contrato de trabajo con el trabajador en misión, aunque está relacionada con el hecho de que únicamente es posible un nuevo contrato mercantil entre la empresa de servicios temporales y la empresa usuaria para una necesidad diferente.

3) Sigue vigente el artículo 59 de la Ley 79 de 1988 en concordancia con los artículos 9º y 10 del Decreto 468 de 1990, según los cuales es posible un modo de trabajo en el cual no se aplica la legislación laboral ordinaria; en el que el capital, perteneciendo a todos no es de nadie, el asociado adquiere y mantiene el vínculo, a través de su propio trabajo y el régimen de trabajo de previsión y de compensaciones es el consagrado en sus propios estatutos. Este modo es vigente en Colombia desde hace más de 17 años y cuya moda presente me permitiría omitir su nombre para permitir a todos exclamar con alegría, desasosiego o asombro: ¡las cooperativas de trabajo asociado!

4) Continúa aplicándose el artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo, en concordancia con los artículos 1495, 1500, 1973 y, particularmente, 2053 a 2069 del Código Civil, según los cuales es posible que una persona vincule a otra para prestar un servicio de manera independiente, sobre la base que el independiente o contratista realiza su actividad con sus propios medios, con plena autonomía técnica y directiva, mediante un precio determinado y asumiendo todo riesgo. Me refiero al contratista independiente.

5) Sigue vigente el artículo 864 del Código de Comercio que consagra el contrato mercantil y que abre el espacio a clases de contrato como los de compraventa, suministro, transporte (de personas, de cosas, marítimo, aéreo), de seguro, de mutuo, de hospedaje, de fiducia, de mandato, de corretaje y los innominados o atípicos.

Entre telones, sin ingresar abiertamente al escenario, se pasea el interés por ofrecer o recibir mecanismos que permitan suprimir o atenuar costos fijos laborales, huir de los aportes parafiscales (ICBF, SENA y caja de compensación), escapar a las estabilidades reforzadas, prevenir las “incomodidades” y el pánico que en ocasiones suele generar para el empresario el riesgo de tener que “lidiar” con la imagen de un sindicalismo inconsciente y recalcitrante y, en fin, mecanismos con los cuales, lejos de pensar en términos de construir comunidades empresariales productivas y rentables, se piensa descomponer estructuras empresariales pesadas y paquidérmicas, con el propósito pragmático de no desaparecer sin querer cambiar.

b) En lo social

• El desempleo a junio de 2005, aunque afortunadamente disminuyó (de 14,1% a 11,04%), sigue siendo un drama humano que, atemperado por la informalidad, no logra ocultar una situación deficitaria para más de 2.297.494 personas que, estando en edad de trabajar, carecen de ocupación.

• La angustia de perder el empleo, su pérdida efectiva o la demora para encontrarlo, constituyen signos de un entorno en el que un 20% de la población está en la categoría de indigente y aspira —entre sus más preciados sueños— alcanzar la dicha de llegar a pobre algún día, creándose de esta manera una especie de tierra abonada para la violencia, la indiferencia, la lucha cerrada por la supervivencia y la pérdida de la identidad y del sentido de pertenencia, en una especie de “sálvese quien pueda” sin atenuantes.

c) En lo económico

Mientras tanto, todos aguardan que sobrevenga el milagro de una especie de lluvia de inversiones que promueva la generación de empresa y sirva de correctivo para una economía en dificultades.

Pero la verdad es que no fluye el deseo de invertir y crear empresa. Las creadas, se debaten en medio de una especie de neurosis programática, en la que planear es casi imposible, pues los mercados son volubles, las políticas oficiales muy variables y en algunos casos tributariamente lacerantes y el entorno difícil y poco comprensivo del esfuerzo que significa generar empleo en un país con dificultades como las que afectan el nuestro. Y muchos, en el afán de sobrevivir, rompen la calidad tangible e intangible de los esfuerzos empresariales, se pliegan al mejor postor de los mecanismos que ofrecen, como cantos de sirena, bajos costos y entran a la feria desesperada de la esclavitud disfrazada de contratación laboral.

Como consecuencia, en la mente de muchos empresarios se presenta como un oasis en medio de la dificultad, la moda de la “desalarización”, la “flexibilización laboral” la “tercerización”. Está “in” quien contrate outsourcing y cooperativas o encuentre la manera de escapar a la “ignominia” de la rigidez del contrato de trabajo, frente a las exigencias de un mercado global que, en muchos casos, presenta amplios márgenes de incertidumbre.

2. Lo preferible

¿Qué es lo preferible?

¿Dónde está la orquestación que se requiere? ¿Cómo recuperar la armonía?

a) Un punto de partida inevitable

Lo preferible resulta ser en términos de altura humana “lo deseable”, es decir, lo igualmente bueno para todos.

No es posible encontrar lo deseable en materia de contratación laboral, si no se recuerda que el trabajo, esencialmente, fundamentalmente es una actividad humana libre, que en la perspectiva de vida de un ser en búsqueda de su felicidad, constituye una oportunidad para aplicar su energía, su capacidad, su saber, su comprender, su deseo de realización, para crecer, crear condiciones de habitabilidad y promover bienestar para sí y para otros.

Es el hombre el que con su trabajo le da vida a la economía y no viceversa. Los balances son cifras que tienen su causa y fin en el hombre, sus logros y la satisfacción de sus necesidades.

El trabajo es una partitura fundamental para la construcción de armonía social.

b) Exigencias constitucionales

Por ello el trabajo es principio fundante de la República Unitaria de Colombia como Estado Social de Derecho (C.P., art. 1º); por ello constituye un derecho fundamental en relación con el cual la misma Constitución Política exige que su materialización en condiciones dignas y justas (C.P., art. 25); por ello establece en el artículo 53 unos principios mínimos fundamentales, entre los cuales destaco la protección especialísima a la libertad y a la dignidad del ser humano que trabaja, en términos de igualdad, remuneración razonable y estabilidad.

Todo ello dentro de las particulares exigencias hacia el trabajo decente, que de manera puntual y específica, establece la Organización Internacional del Trabajo, OIT, cuyos convenios ratificados por Colombia hacen parte de la legislación laboral interna por virtud del mandato contenido en el citado artículo 53.

c) Lo simple de lo preferible

En esta perspectiva, con este telón de fondo, con este panorama que a su vez también es horizonte, los mecanismos de contratación, sin dejar de ser importantes, en estricto sentido, pasan a un segundo plano.

Lo que verdaderamente interesa, más allá del mecanismo en sí, es que el ser humano pueda acceder al trabajo en condiciones que le reporten, para él y para las personas que ama, la tranquilidad de discurrir en su proyecto de vida por los linderos de la construcción de lo decente y de lo digno, realizando el sueño de cumplir una misión vital en desarrollo de un trabajo productivo, cuyos elementos básicos esenciales, repito, cualquiera que fuere el mecanismo de contratación, reporte para ese ser humano, llámese trabajador en misión, contratista en outsourcing, cooperado, trabajador dependiente, asociado o trabajador en misión, unas características simples quizás pero profundamente ligadas con la sustentabilidad de una verdadera dinámica económica y social.

Estos pilares, sustentos o fundamentos de lo deseable, más allá de los mecanismos de contratación son los siguientes:

1) Estabilidad razonable.

2) Remuneración digna y justa, acorde con la cantidad y calidad del trabajo.

3) Seguridad social efectiva.

Las relaciones de trabajo en Colombia

En el momento presente, en medio de la realidad sumariamente descrita, sin perjuicio de lo preferible, sustentado en las aspiraciones y los sueños de una Constitución Política, las relaciones de trabajo en Colombia se debaten entre la aversión por la rigidez que algunos censuran a las normas ordinarias laborales en relación con el contrato de trabajo frente a las necesidades de los tiempos, y la llamada flexibilización laboral que, independientemente de las teorías económicas al respecto, ha terminado siendo en la práctica una búsqueda desesperada por reducir costos laborales y escapar al imperio impositivo de los aportes parafiscales.

Dice que se flexibiliza quien logra escapar o cree que escapa del contrato de trabajo o de las estabilidades reforzadas e ingresa en el universo de los costos variables, libre de aportes parafiscales o, al menos, libre de la estabilidad de contrato y de las exigencias de unas remuneraciones específicas.

De la flexibilización laboral se salta entonces con entusiasmo a la tercerización.

Termina tercerizando quien logra descomponer sus líneas de negocio para mercenarizarlas, romper sentidos de identidad y pertenencia y generar, bien sea mediante cooperativas de trabajo asociado con sus correspondientes pre cooperativas o bien, mediante sociedades mercantiles, o bien mediante asociaciones o fuerza laboral individual pero independiente, construcciones la mayoría de ellas, hechizas, sustentadas en la desesperación que produce el desempleo, en medio del aprovechamiento de la necesidad vital del trabajador, como fundamento para mantener rentabilidades en una economía precaria.

La dinamización: una esperanza

En medio de una cultura fría y pragmática que desconoce lo humano he encontrado un mecanismo que recoge todos los de contratación, si a ello hubiere lugar, y le apuesta a lo preferible en términos de trabajo digno y justo, construyendo comunidades empresariales que he denominado “redes de cooperación productiva sostenibles”, para trascender los desacreditados conceptos de flexibilización y tercerización, permitiendo un universo en el cual la utilización o aplicación del contrato de trabajo, los trabajadores en misión, las cooperativas de trabajo asociado y, en general, el contratista independiente, derivan su presencia en el mundo del trabajo, de una adecuada integración de criterios según las reales necesidades del negocio y no de un acomodamiento indebido, incorrecto e indigno, del mecanismo respectivo a una determinada actividad, con causa en la desesperación y muchas veces en la ignorancia.

Con este propósito he encontrado un gran apoyo en el concepto de la civilidad aplicada a lo laboral que, en esencia, se resume en el concepto de la laboralidad.

Laboralidad: civilidad en el trabajo (dado)

La laboralidad es la aplicación de la civilidad al trabajo para generar comunidades productivas, rentables, operativas y humanizadas, haya o no dependencia laboral.

Se construyen comunidades empresariales con capacidad de aplicar laboralidad, cuando adquieren la dimensión para construir coherencias, armonías, conciertos productivos, en medio de la diversidad, afectos compartidos, expresiones de encuentro, sentidos amorosos del negocio como generador de vida. En últimas, identidades y pertenencias; es decir, coherencias.

¿Qué se requiere?

No basta imponer y exigir, tampoco basta hablar de cooperación per se, es necesario empezar a caminar.

La nueva forma de hacer empresa

He aquí un panorama de la nueva forma de hacer empresa, del nuevo modelo de empresa.

Si todos siguen al mismo director persiguiendo la armonía y todos con partituras diversas interpretan la misma obra, porque aman lo que hacen y creen que vale la pena, tenemos un punto de partida para empezar a gestar una manera de hacer empresa.

Concierto para dinamizar lo social en procura de eliminar la fuerza.

Redes de cooperación

Las redes de cooperación empresarial desarrollan una concepción vitalista de la dinamización de la economía, mediante la generación de afectos compartidos en torno a una visión común, desde perspectivas diversas que trascienden la modalidad dependiente o independiente de las relaciones de trabajo.

Responden fundamentalmente a la construcción de comunidades sustentadas en sentidos de identidad y pertenencia respecto de un negocio común.

Consecuentemente, significa una cultura organizativa, es decir, un modo de ser y de actuar en el que los componentes, en calidad de cooperantes, bien sea como trabajadores o como contratistas independientes vinculados mediante outsourcing o en cooperativas de trabajo asociado o en mecanismos de asociación similares, promueven un tejido de esfuerzos productivos sustentado en coherencias funcionales, de acuerdo con los procesos que dan razón de ser a esa comunidad productiva empresarial.

En la red de cooperación se tejen historias de humanidad antes que propósitos meramente formales o técnicos.

Para su existencia sostenible se precisa de unas características de contenido cualitativo que se resumen así:

1. Superación del paternalismo a través de la civilidad empresarial, es decir, de la formación de verdaderos conectores de corresponsabilidad.

2. Conciencia del todo del negocio para entender el valor de la parte como componente de la red.

3. Identificación del componente con la red como socio estratégico del negocio sistémicamente concebido y no como un tercero al margen.

4. Inclusión en la cultura empresarial tanto de los trabajadores como de las unidades autónomas empresariales (outsourcing y cooperativas).

5. Reglas de juego claras a través de “constituciones políticas empresariales” que consagren la razón pública, es decir, lo que todos los componentes de la red consideran válido para legitimar, desde lo que hacen, la cadena productiva.

6. Verdaderas autonomías en términos de sentidos del deber, mediante condiciones claras en los contratos tanto de trabajo como en los civiles y comerciales, que permitan dar solidez al tejido.

7. Enriquecimiento permanente a través de incorporación de experiencias que retroalimentan y potencian las posibilidades del negocio, porque permite que los componentes autónomos se especialicen en su línea de servicio a través de su propia experiencia y de su conexión con otras redes.

Esta interacción de redes es lo que constituye una trama dinámica de la economía. Por esta razón, al hablar de redes de cooperación empresarial se superan términos como “flexibilización” o “tercerización”, dado que su propósito es dinamizar antes que adoptar la conducta pasiva de la “flexibilización laboral” e incluir para hacer comunidad, antes que desagregar para generar personas que solamente sobreviven a través de contratos, sin tener una conciencia colectiva de la bondad del negocio que los vincula y, por lo tanto, sin un verdadero sentido de pertenencia, lo que lejos de generar vida productiva, termina creando mercenarización de las actividades empresariales en detrimento de la calidad y reduciendo costos bajo estructuras meramente formales que no dan seguridad alguna frente al principio constitucional laboral de la primacía de la realidad.

En suma, una red de cooperación empresarial sostenible involucra desarrollo, justicia y crecimiento, creando tejidos celulares que se autogeneran (autopoiesis). Como en los coros, se trata de generar un tejido de voces que desde la diferencia construyan armonías, es decir, hagan autogeneración a partir de sus propias sabidurías; verdaderos diálogos en la acción que permitan redescubrir capacidades, ampliar gustos por lo que se hace, recuperar experiencias, apoyar condiciones dignas de trabajo, protección social digna, calidad de vida.

El gran debate, el reto de conectarlas: armonía en lugar de vida

Se requiere hacer de las empresas un grupo coral, es decir redes de cooperación.

El gran debate, el reto de conectarlas: vida

La nueva forma de hacer empresa no se puede limitar a ejecutar, administrar o gestionar, es necesario crear condiciones de dinamización y movilización de las capacidades humanas.

Para ello es indispensable librar unas batallas significativas:

1. La humanización para brindar a las personas una calidad de vida a su medida.

2. La capacitación.

3. La recuperación del valor de las sabidurías dispersas.

4. El rediseño de proyectos capaces de consultar necesidades reales.

5. El apoyo a dichas redes en materia de protección social. En materia de afiliación digna y razonable a los sistemas de seguridad social. El propósito de reelección del presidente, la seguridad social se ha convertido en un propósito fundamental.

6. La generación de afectos compartidos.

7. La creación de condiciones reales y efectivas en las que las independencias obedezcan a entregas verdaderas de medios de producción y las dependencias a situaciones concretas de disponibilidad abierta, en las que la imposición y la exigencia surgen no con referencia a jerarquías sino a corresponsabilidades.

8. Desmontar la condición de rey feudal, el temor de desmontar poderes para generar poderes colectivos y así, desde la diversidad, con partituras claras se puedan crear armonías.

No a la simulación. No a la apariencia de independencia. No a la dependencia avasallante

¿Cuál es la forma de las redes de cooperación?

En estos momentos no hay armonía, no hay cooperación, solo se simula y pensamos los abogados en la estructura dependiente y los empresarios solamente en disminuir los costos.

¿Cómo se construye?

Reevaluando las estructuras empresariales, focalizando las áreas, secciones o líneas de negocio que tienen verdadera dependencia, establecer cuáles podrían generar verdaderos sentidos de autonomía y hacer entregas de medios de producción; capacitar y crear en ese conjunto un tejido de voces que desde las diferentes perspectivas construyan vida, es decir, hagan autogeneración a partir de sus propias sabidurías, verdaderos diálogos en la acción que permitan redescubrir capacidades, ampliar gustos por lo que se hace. Recuperar experiencias.

¿Qué se requiere?

Verdaderos líderes. Un líder que oriente, cree y diseñe pero permita la expresión de las personas para darles su propio liderazgo, que sea capaz de crear modelos como el de los coros en el que se diga, lo hicimos todos.

Seres humanos que valoren su propia bondad y estén en capacidad de compartirla con los otros y a partir de allí dinamicen y potencien sus capacidades, entendiendo que el todo es más que la suma de las partes.

Requisito fundamental

Que haya verdad, realidad y no manipulación. Que haya deseo de construir y sentido de cooperación. Hay que rehacer el contrato social.

No son cooperativas ni el outsourcing, ni el contrato independiente, ni el contrato dependiente ni el contrato de trabajo, ni las líneas de negocio, capaces de generar trabajo por sí, sí se quiere el producto pero no cambiar, sí se quiere recibir pero no dar, pero si hay una efectiva conexidad se genera civilidad.

¿Qué nos corresponde a todos?

Luchar para que haya armonía en el concierto de las redes de cooperación. Defender las redes de cooperación cuando encarnen realidad y no permitir la simulación o la manipulación.

Para ello, es muy importante tener unos ingredientes:

1. Reconocer la común humanidad.

2. Evaluar visiones compartidas.

3. Promover ciudadanía económica.

a) Importancia del diálogo,

b) Características del diálogo.

4. Derecho a soñar.

5. Proyecto de construcción participativa de una reforma laboral.

Empecemos a crear armonía

Con este propósito los empresarios, los laboralistas, quienes nos apoyen caminaremos en construir partituras claras que nos ayuden a generar verdaderos conciertos productivos, integrando nuestra diversidad, ¿los empresarios estamos dispuestos?, ¿los abogados laboralistas estamos dispuestos?

Para ello tendremos que hacer una evaluación profunda al dolor social. Para tener manos firmes es posible que se requieran pocas personas, para construir el corazón grande, tenemos que estar todos presentes.

Hagamos un viaje estético a la dimensión dialógica de la música. Celebremos desde el día a día.

No renunciemos

Estamos en la época de no renunciar:

¿A qué?

—A generar vida buena, mientras tengamos vida.

—A tejer redes de coherencia.

—A tejer afectos con visiones compartidas.

—A generar firmezas razonables.

—A construir lo que derrote el egoísmo sin esperar que la solución llueva del cielo.

—A mantener como una exigencia prioritaria:

• Conectar miradas.

• Ponerle corazón a las cifras.

• Entronizar las mediciones y los indicadores como apoyo a mi actitud de humanidad.

• Aplicar la sabiduría recuperadora del amor por lo que hago, por las demás personas.

—A seguir luchando por trascender mis soberbias, mis arrogancias, mis egoísmos.

No renunciar

Neguémonos a renunciar al esfuerzo por buscar hacer mejor las cosas con la ayuda de todos.

Jamás renunciar al propósito existencial de construir vida buena, estemos donde estemos.

Empecemos a construir nuestro gran concierto. Nuestro primer gran ensayo será la sala general extraordinaria en la que empezaremos a diseñar unos ejes temáticos para evaluar el dolor social como base para crear más elementos en la dinámica de la generación de laboralidad.

No lo olvidemos, laboralidad es el corazón de las empresas del nuevo modo de hacer empresa en cuanto proyecto de cooperación.

(*) Adaptación ponencia Congreso Acoset. Sep. 2005.