Crédito mercantil ¿mayor costo de la inversión o intangible?

Revista Nº 135 Mayo-Jun. 2006

Es necesario conocer los diversos escenarios tributarios que se presentan para el inversionista y para el receptor y los riesgos inherentes a ellos. 

Deloitte. 

William Clavijo León 

Gerente Impuestos 

Cuando se adquieren acciones de una empresa, se paga un precio que puede corresponder al valor nominal de la acción, intrínseco(1) o de mercado constituyendo el valor pagado un costo para el inversionista.

El valor nominal es el monto asignado de capital a cada acción y se paga por quienes constituyen la empresa. Transcurrido un tiempo, en el cual la compañía comienza a desarrollar su objeto social, el patrimonio sufre variaciones producto de los mismos resultados del negocio; esto hace que quien pretenda invertir en la empresa pague al menos el valor que en libros tenga la compañía.

Las acciones de una empresa, adquieren un mayor valor al que pudieran tener en sus estados financieros por el buen nombre o Good Will formado.

Nos interesa abordar el tema debido a los efectos tributarios o contables generados cuando un inversionista paga un mayor valor por las acciones dada la potencialidad de obtener mejores dividendos.

Tal como se señala más adelante, este tratamiento, solamente aplica cuando se cumplen ciertos requisitos, tales como el control accionario dentro de la empresa que recibe la inversión.

1. Tratamiento tributario.

El tema cobra importancia no por la negociación entre inversionistas, sino por la negociación entre el accionista y la compañía receptora de la inversión, más aún, cuando se está pensando en una reorganización empresarial como es el caso de las fusiones.

El concepto de crédito mercantil, ha generado bastante controversia: primero porque surge del Good Will formado en las empresas, el cual no se registra, pero cuando se adquiere o se paga por él debe registrarse bien como un mayor valor del costo o como intangible.

La administración de impuestos, ha ratificado su posición frente a la no amortización del crédito mercantil, argumentando que dicho valor hace parte integral del costo de la inversión(2). No obstante, se podría defender su deducibilidad o tratamiento de inversión amortizable, teniendo en cuenta que la compañía podrá obtener dividendos gravados. El beneficio estará en cabeza de la compañía que paga el mayor valor de las acciones, toda vez que al deducir la amortización del crédito mercantil su renta líquida sería menor para los años en que se amortice(3).

Es importante tener en cuenta los posibles escenarios:

1.1. Mayor valor del costo.

Al registrar el crédito mercantil como mayor valor del costo, solamente en el evento de una enajenación se podría determinar la utilidad o pérdida en la inversión. En este caso, el tratamiento fiscal sería el siguiente:

a. La utilidad en venta de acciones, salvo las excepciones previstas por el legislador(4), es gravada. Esto implica evaluar el precio de enajenación que tiene limitaciones para efectos fiscales(5) y que puede fijarse con base al valor comercial —que puede ser el intrínseco—, sin perjuicio de las normas aplicables a vinculados económicos. También debe considerarse el costo y los ajustes correspondientes(6).

b. Tratándose de pérdidas, la norma establece que no son deducibles(7). Sin embargo, debe considerarse que parte del costo de las acciones estará conformado por ajustes, a causa de inflación, los cuales generaron renta al momento de efectuarlos y que justificarían la deducción de la pérdida hasta la concurrencia de dicho monto(8).

También es viable analizar la deducción de una posible pérdida en la medida de que quien la realice, demuestre que su operación cumple con las restricciones legales señaladas para la determinación del precio de venta y costo. Esta posición, se sustenta jurídicamente, y con antecedentes jurisprudenciales, para quienes estando obligados a efectuar ajustes por inflación, como es el caso de las personas jurídicas, las pérdidas ocasionales en la venta de activos fijos es deducible de la renta bruta(9). Para el Consejo de Estado, la deducción es viable independiente del plazo de tenencia delas acciones(10).

1.2. Prima en colocación acciones

Si bien el mayor valor pagado sobre el valor en libros por el inversionista en la compra de acciones, constituye un crédito mercantil, la sociedad receptora del pago, registra una prima en colocación de acciones. Su reconocimiento surge cuando hay emisión de acciones y cuando quien las adquiere paga un monto adicional al valor nominal.

Las normas para las entidades vigiladas, caso de entidades financieras, establecen que la prima en colocación de acciones se tenga como reserva. Mientras las normas de aceptación general buscan que se registren como un superávit dentro del patrimonio. Con esta prima, para el caso de las vigiladas, se puede enjugar las pérdidas ocurridas en cualquier ejercicio, mientras que dentro de las normas de aceptación general este no es el cometido.

Recordemos que la prima en colocación de acciones también reporta un beneficio tributario en la media en que se capitalice. En términos fiscales, la prima en colocación de acciones no constituye renta ni ganancia ocasional, siempre y cuando se contabilice como superávit de capital no susceptible de distribuirse como dividendos. En este sentido, las capitalizaciones que se efectúen no son gravadas para los socios o accionistas.

Los ingresos recibidos por este concepto no forman parte de la renta bruta del contribuyente, ya que están expresamente exceptuados. Se considera que el traslado de la prima en colocación de la cuenta de superávit a la de capital, no es una distribución de dividendos. Este tratamiento también aplica cuando por disposiciones especiales dicho valor se haya debido registrar en otras cuentas del patrimonio.

Al respecto, vale la pena precisar sobre la posición de la administración de impuestos, en el sentido de recordar que el beneficio aplica en la medida en que no se haga una disminución del capital con posterioridad a la capitalización de la prima en colocación de acciones(11). La posición oficial es que el valor de los aportes reembolsado o restituido a los socios, como resultado de la disminución del capital de la sociedad, cuando dicha disminución opera sobre el valor capitalizado de las utilidades o de las cuentas previstas en el artículo 36-3 del estatuto tributario, constituye para los inversionistas un ingreso gravable con el impuesto sobre la renta.

En el concepto anteriormente mencionado, se plantea como una limitante al beneficio el no disminuir capital, porque se entiende como una restitución que, al estar precedida de la capitalización de utilidades, constituye un ingreso para los inversionistas y no simplemente la cancelación de su inversión.

De esta forma, se entiende que la capitalización de la prima y la posterior disminución del capital de la sociedad, por un valor que afecte el monto calculado inicialmente como mayor valor frente al importe nominal de la acción, genera un ingreso gravable para la sociedad. Esto sin perjuicio de la aplicación de las normas referentes al pago o reconocimiento de dividendos.

La finalidad de la norma es crear un incentivo para que los socios o accionistas capitalicen la empresa, si bien el incremento de su inversión constituye un ingreso, este no es gravado salvo que se le restituya al inversionista vía disminución de capital.

Este tema se vuelve complejo al tratar de determinar si el valor objeto de restitución realmente corresponde al valor recibido como prima en colocación de acciones o se trata de la simple entrega de parte del capital invertido. Por lo tanto, debe entenderse como una presunción que no tendría validez al no estar definida por el legislador y que de hacerlo debe considerarse de carácter legal, pues admitiría prueba en contrario.

1.3. Intangible

Tal y como lo manifestamos anteriormente, la Administración de Impuestos conceptuó que el crédito mercantil o Good Will adquirido, es decir, el mayor valor pagado por un inversionista en la compra de acciones o cuotas partes de interés social, por encima de su valor en libros, es parte del costo fiscal de la inversión y, como tal, no es amortizable.

La interpretación de la autoridad tributaria en el concepto inicialmente mencionado, se fundamenta en que el crédito mercantil adquirido es el monto que paga un inversionista en la compra de acciones o cuotas partes de interés social, por encima de su valor patrimonial, como reconocimiento de atributos tales como el buen nombre, entre otros.

Nótese que de una u otra forma, la Administración de Impuestos reconoce un intangible, con lo cual la teoría es contradictoria porque precisamente la amortización de inversiones es deducible(12).

De todas formas, si lo que se pretende es justificar la amortización del crédito mercantil, dándole la calidad de intangible, debe soportarse para evitar cuestionamientos o el desconocimiento por parte de la autoridad tributaria. Ante esta posición, es importante, que desde el momento mismo de la negociación se soporte o justifique la inversión sobre el intangible.

Esta alternativa, con los cuestionamientos que pueda originar, plantea dos beneficios: uno para el que enajena porque, puede tomar un costo presunto y, otro, para el que adquiere, porque puede amortizar la inversión. Los efectos serían los siguientes:

a. Quien enajena necesariamente debe reportar un ingreso por el producto de la venta y a su vez, imputar un costo. El costo de los bienes incorporales formados por los contribuyentes concernientes a la propiedad industrial, literaria, artística y científica, tales como patentes de invención, marcas, Good Will, derechos de autor y otros intangibles, se presume constituido por el treinta por ciento (30%) del valor de la enajenación(13). Para que proceda este costo, el respectivo intangible deberá figurar en la declaración de renta y complementarios del contribuyente correspondiente al año inmediatamente anterior al gravable y estar debidamente soportado mediante avalúo técnico.

b. Para la amortización por parte de quien realiza la inversión, debe considerarse la calidad de intangible y evaluar, en todo caso, el cumplimiento de los requisitos señalados fiscalmente, entre ellos, la necesidad dentro del objeto del negocio y el demérito(14).

Este planteamiento deja serios interrogantes por la forma en que se puede materializar la inversión en un intangible, cuando lo que se está realizando es una compra de acciones y pagando un mayor valor por los beneficios que pueda reportar el Good Will formado dentro de la compañía donde se está invirtiendo.

Lo primero que se debe evaluar es que el mayor valor que se reciba por las acciones sobre el valor nominal, constituya prima en colocación de acciones. Por otro lado, independientemente del avaluó o soporte técnico del Good Will, este no se puede enajenar en forma separada porque está en cabeza de todos los accionistas.

Distinta es la situación cuando lo que se pretende es efectuar una reorganización empresarial, como el caso de las fusiones, porque necesariamente se tendrá que considerar la participación minoritaria, bien para el intercambio de acciones, bien para la adquisición de las mismas por parte de quien tiene el control o la mayor participación.

Al margen de lo mencionado, debe considerarse el impacto en la carga tributaria, evaluando el beneficio que reporta la prima en colocación de acciones cuando se capitaliza, o el resultado neto entre el producto de la venta por el intangible y el costo presunto.

2. Reconocimiento y tratamiento contable

2.1. Reconocimiento

El crédito mercantil adquirido corresponde al monto adicional pagado sobre el valor en libros en la negociación de acciones o cuotas partes de interés social de un ente económico activo, si el inversionista tiene o adquiere el control sobre el mismo(15). Debe registrarse, siempre y cuando se cumplan los supuestos básicos que originan la obligación de utilizar el método de participación patrimonial(16).

Los entes matrices o controlantes deben reconocer el crédito mercantil adquirido, en cada subordinada, en los siguientes casos:

— Al momento de efectuar la inversión, siempre y cuando con ella adquiera el control del ente económico.

— Al momento de incrementar su participación en el capital del ente económico, si el inversionista ya tenía el control del mismo. En todo caso, en el evento de efectuar varias adquisiciones en una misma sociedad durante un período contable, el inversionista deberá totalizar el crédito mercantil originado desde la fecha en que adquirió el control en las mismas, a efectos de proceder a su amortización como si el intangible hubiere sido adquirido en un solo momento. Para determinar el número de meses de amortización durante el período inicial, debe ponderarse el monto del intangible originado en cada adquisición, de acuerdo con el número de meses transcurridos entre la fecha de ocurrencia de cada uno y el cierre del ejercicio.

2.2. Contabilización

Para efectos contables, las normas generales(17) reconocen el crédito mercantil como un intangible, mientras que el plan de cuentas para comerciantes(18) establece que, dentro de la dinámica de cuentas, es un valor adicional que se paga en la compra de un ente económico, en relación con el valor en libros, entiéndase valor intrínseco.

De acuerdo con la superintendencia de valores, hoy Superintendencia Financiera, y la Superintendencia de Sociedades(19), el crédito mercantil corresponde al monto adicional pagado sobre el valor en libros, el cual se registra bajo ciertos lineamientos, entre ellos, que se adquiera el control y que surja la obligación de aplicar el método de participación patrimonial como se señaló anteriormente. Las mismas entidades, indican el procedimiento contable, los plazos de amortización, la evaluación periódica del crédito mercantil y las revelaciones contables, entre otros aspectos.

Establece la normatividad mencionada que al momento de efectuar el registro de la inversión, debe procederse a clasificar el monto del desembolso en lo que corresponda al valor de la inversión y al crédito mercantil adquirido.

El crédito mercantil adquirido debe registrarse en la cuenta de intangibles correspondiente, de acuerdo con el Plan único de cuentas que sea aplicable a cada ente económico.

Para efectos de determinar la suma que debe contabilizarse como crédito mercantil, al valor pagado por cada acción o cuota parte de interés social deberá restársele el valor intrínseco de las mismas, tomado el corte del mes inmediatamente anterior a la fecha de la transacción, el cual deberá ser informado al inversionista, y estar debidamente certificado por el revisor fiscal o, en su defecto, por el contador público de la respectiva sociedad, en el evento de no estar obligada a tener revisor fiscal.

No está sujeto a reconocimiento contable, como crédito mercantil negativo, cuando el inversionista tiene o adquiere el control pagando un precio inferior al valor intrínseco. En este caso, el valor de la negociación se registrará como costo, y el ajuste de la inversión al valor intrínseco, en períodos subsiguientes, reflejará este efecto, el cual debe registrarse en cuentas cruzadas de valuación.

Tampoco está sujeto a reconocimiento contable el crédito mercantil formado, aunque esté sustentado en estudios técnicos elaborados por profesionales idóneos.

2.3. Amortización

Las normas de las entidades de control y vigilancia, determinan que, con base en el tiempo razonablemente estimado para la obtención de los beneficios económicos futuros, el cual en todo caso no puede ser superior a veinte (20) años, debe procederse a la amortización del intangible, de acuerdo con métodos de reconocido valor técnico.

Para efectos de la amortización debe llevarse un control que permita determinar: El valor de constitución; la amortización acumulada; la amortización del año y el valor por amortizar.

En términos fiscales, la limitación para amortizar la inversión no puede ser inferior a cinco (5) años; por lo tanto, se puede obtener un beneficio tributario registrándolo como deducción en un tiempo menor al contable. Esto sin perjuicio de las restricciones mencionadas.

2.4. Evaluación

Al cierre de cada ejercicio contable o al corte del mes que se esté tomando como base para la preparación de estados financieros extraordinarios, el ente matriz o controlante deberá evaluar el crédito mercantil originado en cada inversión, a efectos de verificar su procedencia dentro del balance general.

En caso de concluirse que el crédito mercantil adquirido no generará beneficios económicos en otros períodos, debe procederse a la amortización total de su saldo en el respectivo período, revelando las razones que fundamentaron tal decisión.

De igual manera, si según los resultados obtenidos, el controlante concluye que el beneficio económico esperado ya fue logrado, debe proceder a la amortización del crédito mercantil en el respectivo período.

2.5. Revelación

Siempre que la adquisición de una inversión origine crédito mercantil adquirido, sin perjuicio de las normas sobre revelación aplicables(20), durante la vida útil de este debe procederse a revelar como mínimo lo siguiente: Inversión que originó el crédito mercantil adquirido, indicando el valor de la adquisición y el valor intrínseco certificado; monto total del crédito mercantil adquirido y criterios utilizados para su determinación; tiempo estimado para la amortización; método contable de amortización; valor acumulado de la amortización y las contingencias que puedan ajustar o acelerar su amortización.

1. Valor intrínseco, es el resultado de dividir el patrimonio de la compañía en el número de acciones en circulación.

2. DIAN, Conc. 23795, abr. 27/2005.

3. E.T., art. 143.

4. E.T., art 36-1.

5. E.T., art. 90.

6. E.T., arts. 70 y 868.

7. E.T., art. 153.

8. E.T., art. 149.

9. E.T, arts. 60, inc. 2° y 352.

10. C.E., Sent. 12350, ago. 23/2002.

11. DIAN, Conc. 4388 del 2006.

12. E.T., arts. 142 y 143.

13. E.T., art. 75.

14. E.T. art. 142.

15. Bajo los lineamientos establecidos en los artículos 260 y 261 del Código de Comercio, modificados por los artículos 26 y 27 de la Ley 222 de 1995, y demás normas que lo modifiquen, adicionen o sustituyan.

16. Circ. Externa 11/2005, Supervalores (Super Financiera de Colombia) y Supersociedades.

17. D. 2649/93, art. 66.

18. D. 2650/93.

19. Cir. externa 11, ago. 18/2005.

20. D. 2649/93, arts. 15, 115 y 116.