“Hay que convenir una política coordinada de emigración laboral”

Revista Nº 138 Nov.-Dic. 2006

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Actualidad Laboral 

Si Colombia logra organizar el flujo de trabajadores a España, el país podría convertirse en un importante exportador de mano de obra y acrecentar aún más el ingreso por remesas. Así lo considera Ramiro Montoya, abogado colombiano y experto en recursos humanos.

En entrevista con Actualidad Laboral, Montoya, que reside en España, advierte que los responsables de la selección de personal en Colombia deben prepararse para las distorsiones del mercado laboral que se podrían generar como efecto de la numerosa migración de trabajadores de diversos oficios.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Por qué la migración de Colombia a España es un tema fundamental para los gerentes de recursos humanos?

Ramiro Montoya: Porque, en el 2001, los dos países firmaron el acuerdo migratorio laboral de selección en origen. En los años 2002 y 2003, tuvo una aplicación insignificante, debido a que en aquella época la entrada de colombianos a España no requería visa. Entonces, el trabajador nacional se iba a la península “al rebusque” y no necesitaba ser seleccionado en Colombia por el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) ni por nadie, sino que conseguía el empleo allá. Pero cuando España, en el 2003, empieza a exigir la visa a los trabajadores colombianos, estos comienzan a escasear en ese país. En consecuencia, las dos partes —el empleador en España y el SENA en Colombia— ponen en operación el acuerdo, que es un camino legal y coherente para que grupos de trabajadores colombianos se puedan ir a emplear en las empresas españolas. Es a partir de los años 2005 y 2006 que el acuerdo comienza a propiciar el envío de grupos migratorios importantes.

A. L.: ¿Las gerencias de recursos humanos no le habían dado la suficiente importancia a la migración de los trabajadores colombianos?

R. M.: El tema nunca fue tenido en cuenta como un factor del mercado laboral ni de los salarios; estaba ausente del análisis de la gerencia de recursos humanos. Cuando viene la globalización, esta se tiene que empezar a estudiar en términos mundiales. La exportación de mano de obra de manera formal se inició en el 2005, con el esquema del flujo migratorio en origen, a través del SENA. Apenas estamos iniciando ese fenómeno, que va a influir en el mercado laboral colombiano y, por supuesto, en las gerencias de recursos humanos y en las de selección.

A. L.: ¿Cuál es la responsabilidad de los gerentes de recursos humanos en esta materia?

R. M.: Informarse mejor sobre los acuerdos de migración laboral e, incluso, intervenir a través de los gremios o de los medios de comunicación para que el Gobierno y las autoridades que controlan los flujos de población en Colombia orienten esa exportación de mano de obra, de tal modo que los gerentes no se perjudiquen. Los gerentes de recursos humanos también podrían pedirle al SENA que no exporte la gente que ya esté formada y que se necesita en el país, sino a la desempleada.

A. L.: ¿El tema debería hacer parte de la política nacional de empleo?

R. M.: El alto gobierno y los ministerios de la Protección Social, de Comercio, Industria y Turismo y de Relaciones Exteriores tienen que convenir una política de emigración coordinada, para que no le suceda al país el desorden que se presenta en Ecuador.

A. L.: ¿Qué debe hacer Colombia para no repetir la experiencia negativa ecuatoriana?

R. M.: La emigración a España debe ser de personal semicalificado o no calificado. No se deben llevar las personas de los oficios que necesita el país para producir. También, en lo posible, la emigración concertada con España debería ser de jóvenes y, mejor aún, de solteros sin hijos, porque el gran trauma ecuatoriano es el de los hijos de los emigrantes, que ha producido un fenómeno social denominado “los hijos de las remesas”. Se trata de niños y adolescentes que disponen de los giros de los padres, lo que provoca que tengan una conducta social complicada.

A. L.: ¿El tema de la emigración debe integrarse al problema del desempleo nacional?

R. M.: Hay que hacerlo, para que los emigrantes sean los desempleados.

A. L.: ¿Cómo controlar la emigración ilegal?

R. M.: Debería haber una política nacional de emigración con selección en origen programada a largo plazo, a través de la cual se le ofrezca formación a ese emigrante. Con esta política, se le diría al que se quiera ir al “rebusque” como indocumentado que no lo haga. A cambio, se le ofrecería un curso de dos años de formación, por ejemplo, en artes gráficas, porque se tiene un pedido de empresas españolas, para que dentro de dos años tengan un empleo en ese país quienes se formen en Colombia. El ideal sería que el SENA hiciera una convocatoria para la formación en el país. Ahí se tendría un verdadero aliciente para que disminuya la emigración irregular, porque quien lo hace sufre mucho.

A. L.: ¿Cómo recibe España a los emigrantes?

R. M.: Los acoge y los regulariza después de unos años. Pero el llamado “sin papeles” enfrenta muchas dificultades y no tiene aceptación por esa condición. Aun, en algunos casos, puede que lo deporten por una pequeña infracción.

A. L.: ¿Cuáles son los empleos promisorios en España para los colombianos?

R. M.: Hay que hacer una investigación en ese país para no surtir un mercado al azar. Pero las actividades de servicios relacionadas con la hotelería son interesantes y bien remuneradas. También se requieren conductores de vehículos de transporte. Igualmente, la construcción demanda mano de obra, dado que el sector turístico español está en expansión. El español es poco inclinado a oficios que impliquen horarios especiales.

A. L.: ¿Que nivel de desempleo tiene España?

R. M.: Ya no es significativo. Se reconoce que el 8,5% de la población económicamente activa está en el desempleo; porcentaje que allá es muy bajo. Hay comunidades enteras donde existe pleno empleo. Aquel porcentaje se refiere a oficios que no son los que los españoles aceptan, tales como la construcción, remodelación de inmuebles y la hotelería. Se leen avisos en la prensa buscando trabajadores para esos oficios, pues ningún español los demanda. Otra fuente de trabajo que no interesa a los ibéricos es la de los temporeros para recolectar las cosechas, porque tienen que ser grandes masas de mano de obra, que no se encuentran en el campo despoblado. Entonces, los españoles traen polacos, rumanos, ecuatorianos y colombianos, pues la cosecha se debe coger en tres meses o, de lo contrario, se pierde.

A. L.: ¿Cree que España ha ido desplazando a EE UU como destino de emigración de los colombianos?

R. M.: No. El país de la península ibérica ha venido a complementar y a aumentar el número de emigrantes. Hoy existen más colombianos en EE UU, pero de los nuevos que están saliendo, creo que van más para España. A la vuelta de unos años, el número de emigrantes nacionales en España igualará o superará el de EE UU.

A. L.: ¿Qué requiere el país para mejorar la oferta de mano de obra bajo los acuerdos de migración laboral?

R. M.: Se debe reconocer que el SENA ha hecho muy bien lo que le corresponde. Pero le cayó por sorpresa el cumplimiento del acuerdo sobre flujo migratorio de selección en origen. No estaban preparados para eso, porque se firmó en el 2001 y vino a tener vigencia real en el 2005. La entidad ha tratado de reaccionar con la lentitud burocrática con que lo hacen las instituciones oficiales, pero ha ido dando pasos. El SENA necesita conocer el mercado español, el americano, es decir, en general, conocer los mercados internacionales de mano de obra para ver qué se puede ajustar internamente. Así mismo, debe tener claro si dispone de la mano de obra, si la exporta o, de lo contrario, la irá formando. El SENA y el Gobierno requieren un cambio total de mentalidad, porque la emigración de mano de obra no es un fenómeno ni pequeño ni transitorio es de grandes proporciones y permanente. Además, sobre el SENA y otras entidades va a haber una tremenda presión económica, porque se les va a decir que se trata de un gran negocio y que no pueden desperdiciar US $4.000 millones (en remesas) que no cuestan nada.

A. L.: ¿Las remesas se constituyeron en un ingreso vital para Colombia?

R. M.: Cambiaron el perfil de nuestra economía y se convirtieron en un ingreso importante, permanente y de bajo costo, y esa va a ser una presión enorme sobre el Gobierno.

A. L.: ¿Qué país puede ser un buen ejemplo en materia de emigración laboral?

R. M.: En todos ha habido un desorden tremendo, no existe un país modelo. Las grandes olas migratorias modernas son de dos clases. Las de poblamiento, como aquellas que desordenadamente se dieron desde Europa a América. La demografía se mueve en forma muy desordenada. Solamente los países con dictaduras las pueden tratar de regular. En China, una persona no puede vivir en la provincia que quiera, sino en la que le asignan. Son países con policías migratorias. Pero en el mundo occidental es una locura, y así se hicieron las primeras migraciones de poblamiento. La segunda ola, que hace parte de la globalización y de las políticas económicas que se amparan en ella, es la exportación de mano de obra. Al principio, ocurrió de forma descontrolada. Apenas ahora se abre una pequeña luz para que la emigración sea organizada, a través de flujos migratorios de selección en origen.

A. L.: ¿Qué evolución se espera del acuerdo migratorio laboral entre Colombia y España?

R. M.: Primero, emplearlo con la estructura actual para exportar los excedentes de mano de obra en la mayor cantidad posible y con la calidad más conveniente para el país. En segundo lugar, dejar que el sector privado intervenga en esos procesos, porque agiliza mucho, baja costos y genera nuevas aplicaciones. Y, tercero, revisar el acuerdo y ampliarlo.

A. L.: ¿Cuál debe ser el papel del SENA en desarrollo del acuerdo?

R. M.: Como entidad ejecutora de la selección de la emigración, tiene un vastísimo horizonte para ampliar sus actividades, especialmente el servicio nacional de empleo. Eso es tan grande que, si se pudiera prever el futuro, aquella área tendría que ser una institución independiente del SENA y más grande aún, financiada con un porcentaje de las remesas. Con eso, se tendría una entidad dinámica y fuerte.

A. L.: ¿Cuántos colombianos viven legalmente en España?

R. M.: La cifra oficial del consulado es de 250.000 personas que han recibido documentación para residir en ese país y se estima que otros 250.000 colombianos viven allá sin papeles. Aunque pueden ser más.