Impacto de la salida de Venezuela de la CAN

Revista Nº 139 Ene.-Feb. 2007

Andrés Mauricio Castro Figueroa 

Nos encontramos inmersos en un mundo cada vez más globalizado y, por ende, más exigente. No se puede desconocer que esa fase que se inició alrededor de 1991, se vea hoy reflejada en los nuevos procesos de integración económica, como lo es el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y los acuerdos que se desarrollan a nivel de región como lo es el caso del Mercosur y la CAN y un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, acuerdos que de una u otra forma van a tener una relación directa con la balanza comercial nacional.

Dentro de ese contexto, aparece la pregunta: ¿la empresa colombiana está preparada para afrontar los retos que le espera en esta etapa de internacionalización y de inserción global por parte de nuestro país? Lamentablemente la respuesta es no. Para la mayoría de las empresas, el éxito aún continúa en el mercado local, y muy lejanas están del mercado internacional.

Es preciso aclarar que un proceso de internacionalización no consiste solamente en exportar productos hacia otros países y nada más, esto es apenas una etapa. Un proceso de internacionalización parte de la propia realidad de la empresa ¿está preparada para competir? ¿Está preparada para afrontar los retos de un mundo cada vez más globalizado? En un mundo donde las alianzas se encuentran a la orden del día para atacar mercados emergentes por parte de grandes empresas multinacionales ¿Qué resistencia podemos ofrecer? ¿Cuál es nuestro factor diferenciador frente a las grandes empresas internacionales, más aún si ni siquiera conocemos ese factor en el entorno empresarial nacional? ¿Dónde quedó la gestión organizacional, la preocupación por el mercado, las necesidades del cliente? No se sabe, pero una cosa sí es cierta, tenemos que tomar ahora cartas en el asunto para evitar lamentaciones más adelante cuando no haya solución.

El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es un hecho, y aún estamos pensando competir igual que en el mercado local. Solo esperamos que este tratado no resulte igual que el proceso de apertura económica del año 91, donde dimos muchos privilegios al mercado externo y nada de preparación al mercado nacional, lo que originó quiebras de empresas, desempleo y problemas económicos. Es perentoria la intervención directa de los entes respectivos, del Estado para promover el desarrollo empresarial del país, pero así mismo una participación más activa de los empresarios en estos nuevos retos que se nos avecinan y de los cuales depende el desarrollo económico y social de nuestro país.

La preocupación de los empresarios en Colombia se centra en el impacto de la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones. Esta es una realidad para la cual los empresarios, que dependen del mercado venezolano, tienen implicaciones bastante significativas en términos de comercio e inversiones.

Para poder analizar esta situación, es necesario revisar estadísticas venezolanas: exportaciones no petroleras del país año 2005, alcanzaron los U$12.000 millones, según el Instituto Nacional de Estadística, y aproximadamente 822 empresas exportaron desde Venezuela en el año 2005, según CADIVI.

Desde la Comunidad Andina, en el ámbito de intercambio comercial, los países andinos en el año 2005 aumentaron su comercio aproximadamente en un 21% con respecto al año 2004. Del año 2003 al 2005, el comercio entre los países de la CAN registró un incremento histórico de aproximadamente 81%. Entre las principales causas del repunte del comercio intrarregional se encuentra el incremento del intercambio comercial entre Venezuela y Colombia como países miembros de la CAN. Vale la pena resaltar que el mayor movimiento intracomunitario lo presentan, dentro de la Comunidad, Colombia, Venezuela y Ecuador, este último en un porcentaje no tan significativo como los dos primeros.

Lo que sí es importante, y fundamenta este análisis básico comercial, es el desarrollo que ha tenido la comunidad en términos de evolución comercial, lo cual demuestra la importancia de Venezuela como el segundo socio comercial de Colombia en el ámbito de las exportaciones. El intercambio comercial de Venezuela con Colombia en el año 2005 fue de 3.545 millones de dólares, lo que representa el 71% del total del intercambio con los países de la Comunidad Andina, indicando que el dinamismo comercial de la CAN es impulsado en su mayoría por el comercio entre Venezuela y Colombia.

Dejando las estadísticas de lado por un momento para analizar el impacto real de la salida de Venezuela de la CAN, se pueden resaltar algunos aspectos que reflejan la situación que genera su salida:

En primer lugar, se genera un debilitamiento del bloque de integración andino, el cual ha demostrado significativos logros económicos y políticos. La CAN es el esquema económico de integración más avanzado de Latinoamérica. A pesar de que no fue de los primeros acuerdos, porque le precede el esquema de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), sí es uno de los que ha demostrado desde los años ochenta una voluntad política y económica para fortalecerse como bloque comunitario en Suramérica.

En segundo lugar, para los venezolanos se genera una pérdida de un mercado de más de 4.000 millones de dólares, debido a que los países andinos representan el segundo, cuarto y quinto mercado para las exportaciones no petroleras venezolanas. Se debe tener en cuenta que la condición petrolera de Venezuela lo hace un país casi monoexportador y prioriza la necesidad del fortalecimiento de su industria local que, hasta ahora y en los últimos años, ha tratado de desarrollarse en diferentes zonas de Venezuela como en los estados de Valencia y Zulia.

En tercer lugar, abandono de los organismos comunitarios constituidos por la CAN a partir del Acuerdo de Cartagena y el Pacto Andino, los cuales generan considerables beneficios económicos y sociales. Entre ellos se encuentran el Consejo Presidencial Andino, el Consejo de Cancilleres, la Secretaría General, el Parlamento Andino con sede en Colombia, el Tribunal Andino, el Fondo de Reservas, y convenios para el fomento de la educación y la ciencia como el Convenio Hipólito Unanue, la Universidad Simón Bolívar, y el Convenio Andrés Bello. Así mismo, la comunidad deja de percibir recaudos para mantenimiento por valor aproximado a un millón de dólares.

Se podría llegar a pensar, finalmente, que los impactos más fuertes se sentirían con mayor influencia del lado venezolano que del lado colombiano, así como un debilitamiento del bloque comunitario, especialmente, en términos no solo comerciales, sino también de inversiones. Con una situación como esta que no solo se refleja en el marco de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, sino también en el marco del Grupo de los Tres, G-3, es prioritario para la empresa colombiana prepararse en nuevos mercados y desafíos hacia el comercio internacional, a pesar de que se mantengan las preferencias de Venezuela por un lapso de cinco años. La necesidad está dada y hay que proyectarse para afrontar los retos que implican un proceso de internacionalización.

(1) Tomado de investigaciones del grupo, con datos de la Asociación Venezolana de Exportadores, CAVEMEX, INE, ALADI y Comunidad Andina, SIEX y Proexport.