La investigación empírica sobre la divulgación de la información financiera: revisión de la literatura

Revista Nº 14 Abr.-Jun. 2003

Jesús J. Angla Jiménez 

(España) 

Profesor titular de la Universidad Rovira i Virgili, España 

1. Introducción

La divulgación de la información financiera de las empresas ha sido una cuestión ampliamente estudiada, pero principalmente ha sido el mundo anglosajón, donde el principal usuario de la información es el inversor bursátil quien necesita dicha información para sus decisiones de inversión, el que ha considerado este objeto de estudio con mayor interés.

La doctrina más extendida coincide en ubicar el inicio de esta línea de investigación sobre la calidad de la información contable en el trabajo de Cerf (1961) en el que, por primera vez, partiendo de la premisa de que “el inversor depende de la información presentada por la empresa” (op. cit., p. 1), se acomete la labor del diseño de un índice de información que intenta medir de manera global la calidad o el nivel de la información que era suministrada por las empresas a los usuarios, teniendo en cuenta las necesidades y las prioridades informativas de estos últimos.

Este trabajo ha sido el precursor de toda una línea de investigación empírica en contabilidad y ha generado una multitud de trabajos que, poniendo en evidencia que la información divulgada para los usuarios es algo esencial para el desarrollo de la empresa, han tratado de medir la calidad de la información divulgada y de analizar, bien los efectos sobre el comportamiento de los inversores, las cotizaciones de los títulos, los costes de capital, etc., o bien las características de las empresas asociadas a la calidad de su información.

Antes de proseguir sería necesario aclarar ciertas cuestiones que, a pesar de que ya han sido tratadas en otras ocasiones(1), conviene considerar a la hora de analizar esta línea de investigación. Nos estamos refiriendo a lo que se entiende por calidad de la información contable en este tipo de trabajos. Aunque no existe una definición precisa de este término, sí diremos que normalmente se asocia calidad con cantidad, esto es, nivel de información. Así pues, se supone que a mayor información mayor calidad y viceversa (Giner, 1995, p. 70), lo cual no deja de ser un reflejo de uno de los requisitos exigidos a la misma por los diferentes marcos conceptuales vigentes para asegurar la calidad de la información contable(2), su carácter completo.

Desde la perspectiva del inversor racional, cuyo objetivo es tomar decisiones sobre cuándo y cuánto invertir o desinvertir, es preferible disponer de más información que de menos, ya que ello le puede ayudar a reducir la incertidumbre relacionada con la rentabilidad y riesgo futuros. Cuestiones como estas son las que motivan la publicación del informe Jenkins emitido por el Special Committee on Financial Reporting del AICPA, en cuya introducción se especifica que “Sin una información adecuada, los usuarios de la información financiera no pueden juzgar apropiadamente las oportunidades y riesgos de las inversiones... Una información completa proporcionada por los canales adecuados mejora la probabilidad de que se tomen las mejores decisiones” (AICPA Jenkins Report, 1993, cap. 1).

En los últimos años, no solo se han prodigado este tipo de trabajos en nuestro país, sino que también se han llevado a cabo por parte de la investigación española ambiciosos intentos de realizar una revisión de los trabajos que han tratado de medir la calidad y el nivel de información contable. Esos intentos han generado clasificaciones del “estado del arte” en la cuestión, realizadas con gran rigor sistematizando los trabajos efectuados, estableciendo claras líneas de estudio y arrojando gran luz sobre la investigación en calidad de la información contable. Estas revisiones son las llevadas a cabo en los trabajos de Giner (1995); Rivero Fernández (1998) y Ochoa (1998).

En este trabajo, considerando que la última de ellas se cierra con los trabajos publicados hasta el año 1995, pretendemos realizar una actualización de la investigación llevada a cabo en esta línea durante el último lustro del siglo XX, por lo que nos apoyaremos en las revisiones anteriormente citadas realizando una combinación de las clasificaciones establecidas en ellas y partiendo del momento en que se cierran para añadir los trabajos que han sido llevados a cabo con posterioridad. Además, en la combinación que acabamos de anunciar, hay algún elemento diferenciador, ya que nos hemos permitido realizar algunas agrupaciones, así como añadir un número determinado de nuevas categorías que se han ido fraguando y tomando cuerpo en los últimos años. En concreto, reagruparemos los trabajos expuestos en siete bloques, que hemos denominado de la siguiente forma:

1. Nivel de información.

2. Análisis comparado en el ámbito internacional.

3. Calidad y situaciones concretas.

4. Otras dimensiones de la calidad de la información.

5. Valoración de la calidad de la información por parte de los analistas.

6. El impacto de la calidad en el mercado.

7. Determinantes de la calidad de la información.

Para reflejar los trabajos ubicados en cada una de estas categorías, por un lado, citaremos los que ya aparecen en las revisiones realizadas con anterioridad, a modo de recordatorio, facilitar la labor del lector de obtener una visión conjunta de todos ellos; remitiéndole a los correspondientes trabajos en los que se describen. Por otro lado, recogeremos los que aportamos a cada una de estas categorías realizando una somera descripción de los mismos.

En la Tabla 1 que recogemos a modo de anexo, mostramos esquemáticamente los objetivos perseguidos en cada una de las categorías. Además, se recogen los trabajos ubicados en cada una de ellas, distinguiendo los revisados en el estudio de Giner (1995), los aportados posteriormente en las actualizaciones realizadas por Rivero Fernández (1998) y Ochoa (1998), y los revisados en el presente.

2. Trabajos que estudian el nivel de información

Bajo el título de nivel de información recogemos aquellos que se centran en la valoración de la calidad de la información a través de la elaboración y medida de un índice de calidad. En muchos casos, también se estudia la evolución de la misma a lo largo de un período de tiempo. En una primera etapa, estos trabajos pretendían, como se recoge en la clasificación de Giner, relacionar el nivel de divulgación de las partidas que constituían el índice con la importancia relativa atribuida por los usuarios a cada uno de ellos, pero esta línea de trabajo ha sido, poco a poco, abandonada. La evolución experimentada por este tipo de trabajos les ha llevado a considerar la información publicada de cara a los usuarios en general.

Además de los casos citados en la Tabla 1, ya recogidos en las clasificaciones que preceden a ésta, podríamos destacar los siguientes: Abayo et al. (1993), teniendo en cuenta las particularidades de los países no desarrollados, examinan las prácticas informativas de una muestra de 51 empresas de Tanzania. En este estudio se manejan cuatro atributos de la información, a saber, el nivel de información obligatoria (44 ítem), el nivel de información voluntaria (otros 44 ítem), la oportunidad de la información (fecha de publicación), y la calidad medida a través del tipo de informe de auditoría recibido. Los resultados ponen de manifiesto que la calidad de las cuentas anuales en Tanzania es muy baja en lo que se refiere a la información obligatoria, y testimonial en lo que se refiere a la voluntaria. La oportunidad de la misma tampoco sale mejor parada con un plazo medio de 8 meses empleados en la publicación de la información. Por otra parte, las conclusiones también apuntan a la existencia de una elevada asociación positiva entre la información obligatoria y voluntaria, así como una correlación negativa y significativa entre ambos tipos de información y la oportunidad, lo que muestra una tendencia de aquellas empresas que mejor informan a hacerlo más tarde.

Marston y Robson (1997) llevan a cabo un trabajo en el que pretenden analizar el nivel de información publicada por las empresas indias y la evolución experimentada por dicho nivel desde 1982 hasta 1990. Para ello utilizan un índice de información diseñado por Barret (1976) compuesto por 17 ítem, y lo aplican a una muestra de 29 empresas para las que disponen de dos juegos de informes anuales, los del ejercicio 1982/1983 y los correspondientes al ejercicio 1990. Los resultados ponen de manifiesto un nivel moderado de información, aunque reflejan una evolución creciente de dicho nivel en el período estudiado.

En 1998 se llevan a cabo dos estudios en España, los realizados por (Ochoa, 1998) y Rivero Fernández (1998), en los que se analiza el nivel de información y la evolución de la misma en dos entornos geográficos muy concretos, en Guipúzcoa y en Galicia, respectivamente. En la medida en que estas investigaciones también realizan un análisis de los determinantes de dicho nivel de información, serán comentadas posteriormente en el apartado en que nos centremos en ese tipo de investigación.

Xiao (1999), aprovechando el cambio de orientación al mercado de la economía china, investiga los requerimientos informativos exigidos a las empresas de ese país que cotizan en bolsa y su nivel de cumplimiento con los mismos. Para ello, se centra en analizar la información publicada en el ejercicio 1995 por un pequeño grupo de 13 empresas cotizadas en las bolsa de Shangai o Shenzhen. A modo de índice, utiliza un listado de requerimientos informativos exigidos por la legislación formado por 10 elementos de información, cada uno de los cuales incluye una serie de partidas o datos que han de ser recogidos en las cuentas anuales. Los resultados, a un primer nivel, revelan la existencia de cierta confusión, ya que unas compañías siguen normas domésticas, mientras que otras siguen normas extranjeras (principalmente GAAP USA) en la elaboración de sus cuentas anuales, por lo que se observan diferencias apreciables entre los niveles de información de unas y otras.

Dentro de este tipo de trabajos, encargados de valorar la calidad de la información contable, se ha puesto de manifiesto en España en la última década una línea de investigación centrada en analizar el nivel de información volcado en las cuentas consolidadas de los grupos de sociedades, motivada por la obligatoriedad de dicha información establecida en 1991.

En esta línea han surgido una serie de estudios liderados por Cóndor López (Cóndor et al., 1993; y Cóndor et al. 1997 y 1999). El primero de ellos, se dedica a estudiar el nivel de información presente en las cuentas consolidadas de los grupos de sociedades de distintos sectores depositada en el registro mercantil en el ejercicio 1991. En él no se utiliza específicamente un índice de calidad(3), pero sí se analiza el nivel de información incorporada en las cuentas consolidadas, a la vez que supuso el embrión de los trabajos publicados posteriormente por éstos y otros autores(4).

Por su parte, las investigaciones de los años 1997 y 1999 se centran en analizar, a través de la elaboración de un índice, el nivel de información presente en las cuentas consolidadas de los grupos de sociedades que operan en un sector determinado, la construcción (21 en el de 1997 y 23 en el de 1999), así como la evolución experimentada por la calidad de dicha información a lo largo de una serie de ejercicios (los años 1991, 1992, 1993 y 1994 en el primero de ellos, y el período 1991-1998, en el último). El índice de información manejado en los mismos consta de 29 partidas de información propias de los estados financieros consolidados. En general, las conclusiones apuntan hacia un nivel considerable de información por parte de estas empresas, si bien hay ausencias y divergencias importantes.

Por otra parte, en la casi totalidad de los casos, no se aprecia una mejora en el nivel de información suministrada a lo largo de los cuatro años que abarca el trabajo realizado en 1997. Al contrario que en éste, en la actualización que supuso el trabajo de 1999, sí se aprecia una mejoría en el nivel de información suministrada a lo largo del período analizado, aunque no lo suficientemente importante como para excluir otras causas distintas a la experiencia acumulada.

3. Trabajos que se centran en el análisis comparado en el ámbito internacional

Bajo este epígrafe se recogen estudios surgidos principalmente a raíz del de Barret (1976). Estos, aunque reconocen que la naturaleza e incluso la importancia de la información contable difiere de un país a otro, han aplicado un mismo índice a todas las empresas de los distintos países considerados y, siguiendo una metodología descriptiva en la mayoría de los casos, analizan la calidad de la información contable en diferentes contextos geográficos, temporales y culturales.

Además de los incorporados en las revisiones anteriores a ésta, señalados en la Tabla 1. En primer lugar, cabría hablar aquí del trabajo de Marston y Robson (1997) en la medida en que supone una aplicación a un territorio nuevo y en un momento determinado del llevado a cabo por Barret con sus correspondientes aplicaciones en Velilla y Giner, pero lo cierto es que en este trabajo no se aprovecha la coincidencia del índice utilizado para comparar los resultados con los obtenidos en las otras ocasiones en las que había sido utilizado, lo cual lo despoja de la dimensión comparativa de la que podría gozar.

Además de esto, habría que incorporar algunos estudios centrados en la investigación comparada de la calidad en un entorno internacional, abandonando la faceta meramente descriptiva de la situación y entrando en el análisis de las causas que explican las diferencias observadas. Así, por ejemplo, Gray et al. (1995) analizan un conjunto de 180 empresas multinacionales de UK y de USA para determinar el impacto de las presiones de los mercados de capitales en el nivel de información voluntaria de las empresas. En el estudio se diseña un índice compuesto por 128 ítem de información que se pueden englobar en tres grandes bloques: información estratégica, información no financiera e información financiera. Tras analizar el contenido de los datos recogidos en los informes del ejercicio 1989 de esas empresas, tratan de contrastar varias hipótesis acerca de las diferencias entre la información de unas y otras empresas, en función de su país de origen y de su estatus de cotización. Los resultados muestran la existencia de diferencias significativas en el comportamiento informativo entre las empresas cotizadas internacionalmente y las que no lo están, diferencias que resultan especialmente importantes en lo que se refiere al bloque de información estratégica. Al mismo tiempo, se encuentra un importante efecto nacional, más significativo en las empresas que no cotizan internacionalmente, y sobre todo respecto del bloque de información no financiera.

Ese mismo año, se publica el trabajo de Meek et al. (1995), en el que se analizan los factores que influyen en la información voluntaria de las empresas multinacionales en un entorno internacional. En concreto, se analiza la información publicada en el ejercicio 1989 por 226 empresas de UK, USA y tres países continentales europeos (Alemania, Francia y Holanda). Este estudio intenta extender las conclusiones del anterior, analizando, a través del mismo índice, el grado en que otros factores, además de la cotización internacional, explican el nivel de información voluntaria de estas empresas. Entre los resultados más relevantes, se concluye que existen claras variaciones en el nivel de información voluntaria debidas al país/región de procedencia de la empresa. Las empresas continentales publican mayores niveles de información estratégica que las inglesas y las americanas. En cuanto a la información no financiera, tanto las europeas como las inglesas se muestran más transparentes que las americanas, mientras que en lo tocante a la información financiera, las empresas británicas son las que menos información incorporan en sus informes anuales.

Además, otros factores que influyen significativamente en el nivel de información son el tamaño de la empresa, el hecho de cotizar internacionalmente y la pertenencia a determinados sectores.

Cinco años más tarde, Jaggi y Low (2000) retoman el interés de los efectos geográficos en el nivel de información en un trabajo en el que analizan el impacto de los diferentes sistemas legales y valores culturales en la información financiera. En éste no se utiliza un índice diseñado por los autores para medir el nivel de información, sino que se emplea una medida del mismo calculada por el Center for International Financial Analysis and Research (CIFAR). El nivel de información medido en el ejercicio 1991 de 401 empresas de diferentes países (USA, UK, Canadá, Alemania, Francia y Japón) es analizado y relacionado con diferentes factores que pueden ser causantes o explicativos del mismo. Se plantean, entre otras, dos hipótesis principales que giran en torno a si el nivel de información de las empresas es mayor en los países con sistemas legales anglosajones que en los de corte continental, y en torno a si la influencia de valores culturales en la información financiera será inferior en los países de corte anglosajón que en los que cuentan con sistemas legales codicistas. Los resultados confirman la primera de las hipótesis aquí recogidas, mientras que la segunda resulta confirmada solo en parte, al menos queda confirmada para el caso de los países de corte anglosajón. Los resultados respecto de otras características analizadas, ponen de manifiesto que el nivel de endeudamiento incide positivamente en el nivel de información en los países anglosajones, mientras que ejerce una influencia negativa en los continentales, también la multinacionalidad es un factor asociado a altos niveles de información.

4. Trabajos relativos a la calidad de la información en situaciones concretas

Sin apartarnos de la tipología establecida por Giner (1995), recogemos aquí una serie de estudios que desean conocer si determinadas situaciones como la salida a bolsa de una empresa, la realización de nuevas emisiones, o la participación en nuevos mercados, generan cambios en la política informativa de la empresa. En este sentido, a los trabajos citados en las clasificaciones que nos sirven de referencia y recogidos en la Tabla 1, cabría añadir aquí también el de Salamon y Dhaliwal (1980), en la medida en que analiza el efecto de realizar una emisión de títulos en el mercado, pero este trabajo será incluido en el apartado siguiente ya que maneja información segmentada, lo que consideramos como otras formas de referirse a la información de calidad.

Por su parte, en el estudio de Lang y Lundholm (1993) se analiza si la emisión de títulos en bolsa influye en el valor que le dan los analistas al nivel de información de las empresas, pero este trabajo comparte otras características que hacen que lo situemos en un apartado posterior. También deberíamos retomar el estudio de Gray et al. (1995), que ya ha sido comentado anteriormente, en la medida en que analiza las diferencias en el nivel de información de las empresas al cotizar internacionalmente o no hacerlo.

Finalmente, Lang y Lundholm (2000) evidencian que las empresas que realizan emisiones periódicas de acciones incrementan drásticamente su actividad informativa y el nivel de información que suministran durante los seis meses previos a la oferta, en particular, en lo que se refiere a categorías de información sobre las que pueden actuar más discrecionalmente. Además dicho incremento en el nivel de información sigue siendo significativo al introducir variables de control como los beneficios presentes y futuros, y tiende a ser mayor en las empresas en las que sus accionistas participan en la oferta vendiendo acciones de las que ya poseen.

5. Trabajos sobre otras dimensiones de la calidad de la información

Todos los estudios refundidos y añadidos en esta categoría tienen como denominador común el hecho de ser investigaciones en las que no se utiliza como subrogado de la calidad de la información contable, un índice o conjunto de partidas informativas correspondientes a las cuentas anuales en general, sino que se centran en exponer la situación y los factores que influyen en otros aspectos de la información contable, que pueden ser considerados como otras dimensiones de la calidad de la misma.

Dentro de este tipo de trabajos podríamos hablar de diferentes aspectos informativos sometidos a análisis en ellos. Así, por ejemplo, además de los estudios presentes en las revisiones anteriores a esta (tabla 1), podríamos comentar algunos como la aportación constituida por el trabajo de Cowen et al. (1987), que plantea el objetivo de analizar las relaciones específicas entre ciertas características de las empresas estadounidenses y diferentes tipos de información de responsabilidad social que tales empresas han decidido publicar.

Bradbury (1992) y McKinnon y Dalimunthe (1993) analizan la información segmentada que voluntariamente publican las empresas neozelandesas y australianas, respectivamente, y su relación con distintas características de dichas empresas.

Otros aspectos de la calidad informativa tratados con cierta asiduidad son los que se refieren a la periodicidad y la oportunidad de la información que siguen generando exponentes como los trabajos de Bradbury (1991) quien, aplicando el estudio de Leftwich et al. (1981) a las empresas neozelandesas, analiza la calidad de la información intermedia así como los determinantes del nivel de información incorporado por tales empresas en sus informes intermedios. La oportunidad es el objeto de estudio en Courtis (1976), este trabajo analiza tres aspectos de la política informativa de las empresas neozelandesas: (i) la variedad de fechas de cierre de las cuentas anuales, (ii) el intervalo de tiempo transcurrido desde la fecha de cierre del balance y otros eventos importantes como la firma del informe de auditoría, el anuncio de la junta de accionistas y la celebración de la misma, y (iii) la relación entre esos intervalos de tiempo y ciertas características de las empresas. También en el estudio llevado a cabo por Abayo et al. (1993), ya comentado anteriormente, se analiza, junto con el nivel de información, la rapidez con la que ésta se pone a disposición de los usuarios.

La información sobre previsiones y pronósticos de beneficios ha sido tratada en Lev y Penman (1990) donde se analizan las previsiones de resultados considerando que éstas son usadas por los directivos de las empresas con “buenas noticias” para diferenciarse de las otras empresas. Por otra parte, Mak (1991) centra su estudio en la información provisional que se incorpora en los folletos publicados en los lanzamientos de acciones al mercado, analizando dos atributos de la información previsional allí contenida: el tiempo que abarcan las previsiones y el nivel de detalle o de desagregación de las mismas.

Un último aspecto recogido en este trabajo de revisión, consiste en el análisis, de la publicación voluntaria de información consolidada de los grupos de sociedades y de los determinantes de tal decisión, objeto de trabajos como los de Whittred (1987) y Mora y Rees (1996).

6. Trabajos que emplean la valoración de la calidad de la información por parte de los analistas

En este apartado nos referimos a un grupo de estudios que, a pesar de tener distintos objetivos y finalidades, comparten una nota metodológica en particular: que en la elaboración de los mismos no se parte del diseño de un índice de información realizado específicamente para tratar el concepto de calidad de información, sino que parten de la utilización de una valoración o “rating” del nivel de información de las empresas diseñado, elaborado y publicado normalmente por asociaciones de analistas con experiencia en tratar con la información de las empresas, a través del que se puntúa de una forma más objetiva(5) el nivel de información suministrada por las mismas a los distintos usuarios.

Todos los trabajos que comparten esta metodología a la hora de valorar el nivel de información parten de la publicación del estudio de Imhoff (1992)(6), el cual supuso el embrión de dos eventos muy importantes que han marcado la investigación en calidad desarrollada en determinados ámbitos desde entonces: por un lado, supuso el primer paso dado en un intento de institucionalizar algún tipo de medida, no elaborada por el investigador, que reflejase el nivel de información y, por tanto, de calidad de la misma, mientras que, por otro lado, supuso el inicio de toda una corriente de investigación que, para analizar la calidad de la información, los determinantes de la misma y/o su impacto en los usuarios, ha utilizado la valoración que de la misma han elaborado y publicado tales instituciones.

En su trabajo, para medir la calidad de la información contable, Imhoff emplea los juicios emitidos al respecto por analistas. Para ello, realiza una encuesta en la que define la calidad como “la valoración subjetiva global de la relevancia, del grado de confianza y de la comparabilidad de los datos contables elaborados por la entidad —en esencia, la utilidad relativa de los datos y de los análisis basados en los mismos—” (Imhoff, 1992, p. 101). Esta encuesta es enviada a analistas miembros de la Financial Analysts Federation (FAF) en 1983 y especialistas en uno o más de los sectores presentes en la muestra de empresas con la que se va a trabajar. En total se obtuvieron 226 encuestas válidas en las que se evaluaban 185 empresas. La puntuación media de la calidad atribuida a cada empresa es lo que se utiliza en este trabajo como subrogado de la valoración que el mercado hace de la calidad de la información de cada una de las empresas analizadas.

La propia FAF crea el Financial Analysts Federation Corporate Information Committee, y comienza a publicar a partir del año 1985 unos informes periódicos preparados por subcomités de analistas de sectores específicos en los que se refleja la adecuación de la información de las empresas en lo referente a tres categorías: información publicada anualmente, información intermedia (trimestral o con otra periodicidad) y relaciones con los inversores y otros aspectos relacionados. Cada comité sectorial de analistas prepara una lista de aspectos importantes de los que debe informar para cumplir con los requerimientos informativos específicos del sector y asigna una puntuación a cada empresa evaluando la oportunidad, el detalle y la claridad de la información presentada. La puntuación total de cada compañía es una combinación ponderada de la puntuación obtenida en cada una de las tres categorías(7).

Cada comité se reúne para elegir los criterios que se van a utilizar en cada categoría de información, así como las empresas para ser evaluadas. Cuando se completan las evaluaciones de cada uno de los miembros del comité, el mismo se reúne de nuevo para agregar y resumir sus puntuaciones, preparar una justificación escrita de los resultados, y decidir recomendar a la empresa de su sector con mayor puntuación para que se otorgue un “Premio a la excelencia en su política informativa”. Finalmente, el informe es enviado a todas las empresas evaluadas y publicado.

Los informes publicados por la FAF han constituido la medida de la calidad de la información utilizada en varios trabajos de investigación elaborados a partir de los mismos, así por ejemplo, Lang y Ludholm (1993), Welker (1995); Lang y Lundholm (1996); Sengupta (1998); Belkaoui (2000); Botosan y Plumlee (2000) y Bushee y Noe (2000) consideran estas puntuaciones como una medida completa de la efectividad de las políticas de información de las empresas en lo que respecta a su capacidad de comunicación con los inversores y al nivel de información suministrada por dichas empresas a los mismos.

Respecto de los trabajos reseñados con anterioridad, en este apartado solamente nos limitaremos a comentar la forma de valorar la calidad de la información que los une, las aportaciones de cada uno de ellos, serán consideradas posteriormente atendiendo a los objetivos perseguidos por los mismos.

Otra aportación para considerar en este apartado, es el trabajo de Jaggi y Low (2000), ya tratado anteriormente. En éste, a la hora de cuantificar dicha calidad se basan en los resultados de una experiencia similar a la de la FAF estadounidense. En concreto, en este caso, la variable nivel de información se obtiene del “International Financial Reporting Index (IFRI) for Industrial Companies” desarrollado por el “Center for International Financial Analysis and Research”. Este índice está basado en el promedio de puntuación de 90 ítem de una muestra de las mayores empresas industriales de cada país. Para su cuantificación, la información contenida en los estados financieros se divide en siete principales categorías.

7. Trabajos que miden el impacto de la calidad en el mercado

Wiedman (2000), en su artículo de discusión del trabajo de Lang y Lundholm (2000), identifica por primera vez una corriente de investigación en calidad de la información contable que, frente a la más extendida, que se centra en analizar el entorno y/o el desarrollo de la calidad y su relación con distintos atributos, se concreta en analizar la relación entre el nivel de información y su impacto, generalmente, en el mercado de capitales.

Bajo esta denominación recogemos en este apartado una serie de estudios que abundan en esa idea. La particularidad metodológica de estos trabajos es que en ellos la calidad de la información no es la variable a explicar, sino que pasa a ser una variable explicativa en modelos que tratan de analizar el grado en que el coste del capital, el precio de cotización de las acciones, la liquidez, el riesgo del mercado y otras medidas de interés, dependen o se ven afectados por el nivel de información publicado y las variaciones en el mismo.

Esta es una línea de trabajo menos desarrollada que la relativa a la calidad versus atributos. En gran parte, su menor desarrollo se debe a la dificultad de medir tanto la calidad como su impacto, así como la causalidad de la relación entre ambos. Precisamente debido a esto. Muchos de los trabajos adscritos a esta línea intentan superar una de estas dificultades aprovechando las medidas de la calidad, o nivel de información, institucionalizados por entidades de probada solvencia que ya hemos comentado en el apartado anterior.

El embrión de esta corriente de investigación habría que buscarlo entre los primeros trabajos en calidad, así, por ejemplo, Singhvi (1968) y Singhvi y Desai (1971), aunque no constituye el objetivo principal de sus estudios, concluyen que a medida que aumenta el nivel de información se reducen las variaciones en los precios de las acciones. Por otra parte, Copeland y Fredericks (1968) informan de una correlación positiva entre la materialidad de las operaciones de emisión de capital y el nivel de información, si bien ésta no resulta significativa.

A partir de estos trabajos, surgen los que se dirigen a examinar las consecuencias de la calidad de la información, voluntaria la mayoría de las veces. Según estos estudios hay, cuatro tipos de efectos que la mayor calidad de la información provoca en el mercado de capitales:

7.1. Mejoras en la relación rentabilidad-riesgo

Podríamos decir que el primer trabajo que se centra de lleno en el análisis del impacto de la calidad de la información es el desarrollado por Firth (1984), cuyo objetivo es analizar el impacto que tiene la cantidad de datos contenidos en los informes anuales en la relación rentabilidad-riesgo de las acciones. Firth mide la relación entre el riesgo sistemático (Beta) de mercado y el nivel de información, así como la que puede existir también con el riesgo asistemático y con la varianza de las rentabilidades. Se analiza en este trabajo la información contable y bursátil de 100 empresas en el ejercicio 1977. En este caso, el nivel de información se valora a través de un índice diseñado específicamente y compuesto por 48 ítem. Los resultados no resultan ser los esperados, ya que no se obtiene evidencia de que el nivel de información ejerza ninguna influencia en el riesgo sistemático de mercado, ni en ninguna otra de las variables analizadas, por lo que concluye que, a pesar de que mayores niveles de información reporten mayor utilidad a los usuarios de la misma, éstos no la usan para medir los niveles de riesgo sistemático presentes ni futuros.

En este bloque también podríamos encuadrar el trabajo de Lev y Penman (1990), ya que supone un análisis del efecto que la información ejerce en los precios de las acciones. Los resultados de este estudio ya han sido comentados al tratar la información sobre pronósticos de resultados, en el apartado cuarto de esta clasificación.

El siguiente representante en esta corriente de investigación es Imhoff (1992) ya que en dicha publicación lleva a cabo dos estudios: uno que podríamos calificar de convencional, en la medida en que analiza el nivel de información de una muestra de empresas y los determinantes del mismo, y un segundo en el que mide el impacto de la calidad de la información. Ese segundo estudio pretende determinar si la reacción de los precios de mercado a las noticias contables (por ejemplo, anuncios de beneficios) varía en virtud de las diferencias existentes en la calidad de la información. En concreto, la hipótesis a testar en su estudio es la de que “las empresas cuya información es de alta (baja) calidad tendrán mayores (menores) respuestas inesperadas en el precio de sus acciones por unidad de beneficio inesperado” (op. cit, p. 100). Para este trabajo, se basa en la información de 185 empresas americanas en los ejercicios 1982-1983, y plantea un modelo en el que se hace depender la rentabilidad inesperada de los beneficios inesperados. La principal conclusión de este análisis sugiere que las empresas con información de alta calidad generan, por cada unidad de beneficio inesperado, respuestas en los precios mayores y más significativas y, por tanto, más rentabilidad.

Lang y Lundholm (2000), en el estudio ya comentado anteriormente, extienden su análisis para intentar conocer el efecto que ejerce en el mercado el mayor nivel de información publicada por las empresas cuando llevan a cabo ofertas de acciones, considerando que la misma, bien podría estar intentando reducir las asimetrías de información, o bien, intentando confundir al mercado creando falsas expectativas. Para ello, examinan en qué medida las variaciones experimentadas por el nivel de información de las empresas explican la variación experimentada por las rentabilidades de sus acciones. La investigación se lleva a cabo con 41 empresas que emitieron acciones durante 1992 y otras 41 empresas que, durante un período que abarca los tres años anteriores, no realizaron ninguna emisión. Los resultados muestran que las empresas que informan más, experimentan incrementos en los precios antes del anuncio de emisión que van más allá de lo que sería predecible con base en sus beneficios presentes y futuros, pero parte de ese incremento en los precios de las acciones remite cuando la empresa anuncia su nueva emisión. El mercado interpreta que los grandes incrementos en el nivel de información antes de la emisión son un intento de condicionar a los inversores, reaccionando mucho más negativamente ante estas empresas que ante aquéllas que han mantenido su política informativa más o menos constante.

Partiendo de los resultados obtenidos anteriormente, no siempre robustos, en el sentido de que la información de alta calidad está directamente asociada con una subsecuente baja volatilidad de las rentabilidades de las acciones, es decir, con un menor riesgo, Bushee y Noe (2000) matizan la existencia de dicha relación, examinando los efectos directos e indirectos de las prácticas informativas de las empresas en la volatilidad de las rentabilidades de sus acciones, pero haciendo intervenir la incidencia que en esas volatilidades pueden tener los distintos tipos de inversores institucionales que se ven atraídos por esa buena información.

En efecto, los resultados obtenidos ponen de manifiesto que los inversores institucionales atraídos por la información de alta calidad son de dos tipos, uno de ellos muestra horizontes de inversión a largo plazo y portafolios con pocos movimientos aunque diversificados (denominados “quasiindexers”), el otro, con horizontes cortos de inversión y estrategias de negociación agresivas (denominados “transients”), cuyo comportamiento provoca fuertes volatilidades en las rentabilidades de las acciones y puede anular los efectos positivos de la información. Además, este trabajo indica que cuando las empresas mejoran su nivel de información, los inversores “rápidos” en seguida aumentan sus participaciones en ellas, mientras que los “estables” no lo hacen tan rápidamente, lo que acaba suponiendo un incremento significativo de la volatilidad de las rentabilidades de esas empresas.

7.2. Mejoras en la liquidez de las acciones en el mercado

La información voluntaria reduce las asimetrías de información entre los inversores. De este modo se puede esperar que los inversores de las empresas con altos niveles de información pueden confiar en que cualquier transacción con sus acciones se realiza por su valor verdadero, lo que generará incrementos en la liquidez de las mismas. Adicionalmente, estos trabajos sostienen que esa relación se fortalece en las empresas en las que predominan inversores institucionales.

Estudiar esta relación es el objetivo, por ejemplo, del trabajo de Welker (1995) quien, analizando el comportamiento en el mercado de 427 empresas americanas durante el período 1983-1990, encuentra una significativa asociación negativa entre las puntuaciones que los analistas asignan a la calidad de la información de las empresas y las primas de descuento que carga el mercado por la falta de liquidez.

Por su parte, Healy et al. (1999) informan de que las empresas cuyas puntuaciones sobre el nivel de información ofrecida han experimentado incrementos, tenían primas de descuento superiores que las de su sector antes de que se produjera el cambio en su política informativa. Sin embargo, dichas primas revertían en unos niveles similares a los del sector después de la mejora en su nivel de información.

Trasladando el escenario de estudio a la información de las empresas alemanas y al mercado de dicho país, Leuz y Verrecchia (2000) examinan las primas de descuento de las empresas cotizadas utilizando información de 90 empresas de dicha nacionalidad recogida entre enero de 1997 y diciembre de 1998, se trata de empresas que adoptaron las NIC o los GAAP USA para el establecimiento de sus cuentas consolidadas, que exigen mayores niveles de información de los requeridos por las normas alemanas, lo que sitúa a estos casos en una posición muy adecuada para estudiar los efectos del incremento en el nivel de información. Los resultados de este trabajo vuelven a poner de manifiesto que ese incremento de información está generando menores descuentos, mejorando la liquidez del mercado, así como generando mayores rentabilidades para las acciones.

7.3. Reducciones en los costes de capital

Son muchos los trabajos que asumen que mejorar la calidad de la información elevando la cantidad de la misma, al incrementar el grado de conocimiento por parte de los inversores y reducir los riesgos de información, contribuye a minimizar los costes de agencia y los costes de capital de las empresas. Pero son pocos los que se ocupan de analizar, medir y contrastar empíricamente la existencia de esa relación.

En este sentido, resulta muy interesante la aportación de Botosan (1997), quien estimando el coste de los capitales propios para una muestra de 122 empresas y trabajando con la información de las mismas del ejercicio 1990, estudia la asociación entre el nivel de información voluntaria y el coste de capital haciendo intervenir otras variables de control como el tamaño de la empresa y la Beta de mercado. En este caso, el nivel de información se mide a través del diseño de un índice de información voluntaria compuesto por 35 ítem divididos en cinco categorías. Los resultados demuestran que, particularmente para las empresas que son seguidas por pocos analistas, cuanto mayor es el nivel de información voluntaria publicada por las mismas, menores son sus costes de capital, aunque también es cierto que este efecto depende del tipo de información de que se trate, ya que hay categorías que inciden más en el coste de capital que otras, en particular la información previsional.

En un estudio posterior, de las mismas características pero en el que trabajan con las puntuaciones de los analistas a la calidad de la información de las empresas, Botosan y Plumlee (2000) vuelven a poner de manifiesto una relación negativa entre el coste de capital y dichas valoraciones de la calidad de la información vertida en las cuentas anuales. Sin embargo, la asociación pasa a ser positiva cuando se relaciona con la calidad de la información intermedia, e inapreciable en lo que respecta a la información calificada como “relaciones con los inversores”.

En un plano paralelo, Sengupta (1998) parte de la idea de que los beneficios que aumentan el nivel de información, no se limitan al coste del capital propio, sino que pueden tener los mismos efectos en el coste de la deuda. Para analizar tal relación estudia la información del período 1987-1991 de una muestra de empresas que ha emitido deuda, planteando dos modelos que analizan la relación entre sendas dimensiones del coste de la deuda y la calidad de la información atribuida por los analistas a dichas empresas, y en los que intervienen otras variables de control como un grupo de características de la emisión, de condiciones del mercado y de características del emisor.

Los resultados obtenidos ponen de manifiesto que las empresas consideradas por los analistas como empresas con información detallada, oportuna y clara, son percibidas por los acreedores como empresas con menores riesgos de quiebra y, por ello, consiguen recursos a un menor coste.

7.4. Mejoras en la intermediación de la información: los servicios de los analistas

El efecto de la información voluntaria en la demanda de servicios de analistas es ambiguo. Una mayor información permite a los analistas financieros crear una nueva valiosa, (mejores previsiones, recomendaciones de compra/venta más acertadas, etc.), generando mayor demanda para sus servicios. Pero, por otro lado, la información voluntaria publicada también merma la capacidad de los analistas de proporcionar a los inversores información privada de los administradores, provocando una merma en la demanda de sus servicios.

Intentando contrastar la relevancia de estas dos posturas, Lang y Lundholm (1993) llevan a cabo un estudio con 751 empresas americanas y encuentran evidencia de que las empresas con información de mayor calidad tienen mayor número de analistas siguiéndolas, menos dispersión en las previsiones realizadas por dichos analistas y menos volatilidad en las revisiones de esas previsiones.

8. Trabajos que analizan los determinantes de la calidad de la información

Sin duda, ésta es la corriente de investigación relacionada con la calidad de la información más extendida y que más trabajos ha generado. Todos ellos tienen en común el hecho de intentar determinar cuáles son las características de las empresas asociadas con altos niveles de información, para poder determinar tipologías de empresas en función de su comportamiento informativo de cara a centrar el interés de los diferentes usuarios, o incluso de los reguladores, en unas u otras.

La metodología más extendida en este tipo de trabajos consiste en la aplicación del análisis multivariante a través de la realización de regresiones múltiples, por medio de las que se intenta medir el efecto conjunto que un número determinado de variables ejerce en el nivel de información, variable que se considera la dependiente dentro del modelo.

En función del tipo de información analizada, podemos distinguir tres principales grupos de estudios, aquellos en los que se analiza el nivel de detalle con el que se recoge en los informes anuales los requerimientos informativos exigidos por una regulación contable determinada; aquellos en los que los índices, queriendo analizar el nivel global de información, recogen partidas tanto obligatorias como voluntarias y, por último, aquellos que analizan el comportamiento de las empresas en cuanto a sus decisiones de publicar información voluntaria.

El tercero de los grupos es el más numeroso, sin duda debido a que las implicaciones de la teoría de la agencia se manifiestan más relevantemente en la decisión de suministrar este tipo de información. Por ello, a continuación trataremos por un lado los trabajos que se basan en índices de información compuestos de partidas de información obligatoria, o que recogen ambos tipos de información y, por otro, los estudios que se basan en la información voluntaria.

8.1. La calidad de la información globalmente considerada

Además de los trabajos que aparecen en las clasificaciones sobre calidad de la información contable que tomamos como base para la que proponemos, referidos en la Tabla 1, nos referiremos a otras aportaciones realizadas en esta línea de investigación, que sigue generando interesantes conclusiones en torno a la calidad de la información. De entre ellas, habría que empezar por comentar el trabajo de Solas (1994), en el que se estudian los factores que inciden en el nivel de información de las empresas jordanas antes de la implantación de la normativa del IASC en 1990. El índice de información diseñado en este caso consta de 31 ítem. Los resultados no permiten obtener evidencia de que el comportamiento informativo de las empresas en este país siga un patrón determinado en relación con las variables consideradas.

Wallace y Nacer (1995) consideran de interés analizar los determinantes del nivel de información que resulta obligatoria para las empresas que cotizan en la bolsa de Hong Kong en 1991, justo antes de su unión a China, para poner de manifiesto sus diferencias (principalmente culturales) con otros países y los posibles efectos sobre la manera de informar de las empresas chinas, una vez que se produjera la unión. Las conclusiones de este estudio ponen de manifiesto que mientras que el tamaño (activos totales), el margen de beneficios, la firma de auditoría y la diversificación contribuyen significativamente a explicar las variaciones en el nivel de información, otros aspectos como el valor de capitalización, la liquidez, la rentabilidad, el endeudamiento y la proporción de accionistas ajenos a la gestión, no resultan útiles a la hora de explicar dicha variable.

El caso de los mercados orientales ha despertado gran interés en esta línea de investigación. En este sentido Ahmed (1996) se centra en analizar la información de las empresas cotizadas de Bangladesh aplicando un índice compuesto por 150 ítem, tanto obligatorios como voluntarios. De entre los posibles determinantes de la calidad de la información considerados en este estudio, resultan significativos en su explicación la internacionalidad de la empresa y la firma de auditoría, a la vez que se observa una mejora en dicha calidad a lo largo del período, la cual no puede ser considerada como significativa.

La experiencia en los países árabes constituye también el objeto de la investigación de Al Modahki (1996) en la que se analiza el nivel de información de las empresas de Arabia Saudí. En este estudio, basado en una muestra de 33 empresas, se plantea si el nivel de información depende del tamaño de la empresa y si dicho nivel difiere según sea la estructura de la propiedad. Los resultados reflejan que solamente el tamaño es un instrumento válido para diferenciar el comportamiento informativo de las empresas en este contexto geográfico y cultural.

Patton y Zelenka (1997) retoman este tipo de análisis para considerar en qué medida la calidad de la información suministrada por las empresas checas viene determinada por un conjunto de características de las mismas. En este caso se trabaja con un índice compuesto de 66 ítem que se dividen en tres categorías en función de si son aplicables a todas las empresas y de la dificultad que puede suponer deducir su aplicabilidad. Los resultados de este estudio ponen de manifiesto que la elección de la firma de auditoría y el tamaño de la empresa, en lo que se refiere al número de empleados de la misma, están particularmente relacionados con el nivel de información. En función de la parte del índice de que se trate, existen otras características, como el hecho de cotizar y la rentabilidad, asociadas con el nivel de información, pero, de una forma global, no pueden considerarse relevantes.

Considerando el interés que después de la guerra del Líbano y del Golfo podría haber despertado Jordania para los inversores árabes, Naser (1998) vuelve a analizar el caso jordano. Para esta ocasión diseña un índice con 74 partidas de información, de carácter obligatorio unas y voluntario otras, y estudia la relación que guarda el nivel de información de las empresas que cotizan en la Bolsa de Aman con las características de las mismas. El tamaño, la rentabilidad y el endeudamiento son los factores que marcan la diferencia entre las empresas con elevados niveles de información y aquéllas cuya información es más pobre.

El caso de la calidad de la información en España es tratado, si bien en el ámbito regional, en sendos trabajos de Ochoa (1988) y Rivero Fernández (1998). En el trabajo de Ochoa se estudia la información de las empresas guipuzcoanas, analizando una muestra de 215 empresas no financieras durante los ejercicios 1991 a 1993 a través de un índice compuesto por 49 ítem. Los resultados ponen de manifiesto una mejoría notable en la divulgación de información a lo largo de los años estudiados, más acentuada en las empresas que presentan sus cuentas en modelo normal. En cuanto a los determinantes de la calidad de la información de estas empresas, el tamaño, medido a través de la cifra de ventas, la rentabilidad económica y la pertenencia a un determinado sector, la construcción, que presenta una relación negativa, son las variables que explican dicha calidad.

El estudio llevado por Rivero Fernández (1998), analiza la calidad de la información de las empresas gallegas durante el período 1991-1994; se trabaja con la información de 150 empresas y se utiliza un índice compuesto por 21 partidas. En este caso, los resultados también ponen de manifiesto un avance en el nivel informativo de las compañías analizadas a lo largo del período. En cuanto a los determinantes de la calidad de dicha información, se encuentra una asociación significativa entre la misma y el tamaño medido a través de las cifras de activo, el hecho de que las cuentas se hayan auditado y la firma de auditoría. Otros factores como la rentabilidad, el endeudamiento, la solvencia a corto plazo y la pertenencia a un sector determinado, no demuestran un potencial explicativo significativo.

De nuevo encontramos otra investigación que estudia el caso de los mercados del Sudeste Asiático, en concreto, la información de las empresas de Hong Kong es considerada para analizar el papel que juegan los directores independientes, ajenos a la propiedad, como uno de los recursos apropiados para reducir los costes de agencia en un trabajo de Chen y Jaggi (2000), en él examinan si una mayor proporción en el consejo de administración de directores ajenos a la propiedad, está asociado con información más completa en un marco de información regulada. También se analiza si la propiedad y el control familiar de las empresas tiene algún impacto en esa asociación, además de considerar el efecto de algunas otras variables. Para medir el nivel de información utilizan el mismo índice propuesto por Wallace y Naser (1995) que aplican a una muestra de 87 empresas. Los análisis llevados a cabo confirman las principales hipótesis: existe una asociación positiva entre la proporción de directores profesionales y el nivel de información, y esa asociación es más débil en las empresas controladas familiarmente. Además, otros factores relacionados con el nivel de información son el tamaño, la rentabilidad y el hecho de que la empresa pertenezca a un conglomerado.

Una última aportación a este tipo de estudios viene de la mano del trabajo de Belkaoui (2000), en el que haciendo uso de la valoración que los analistas de la FAF hacen de la calidad de la información de las empresas americanas, estudia la relación que guarda la misma con el tamaño, la internacionalidad y un conjunto variables que reflejan las oportunidades de expansión de la empresa. Para ello cuenta con la información de los ejercicios 1986 a 1990 de una muestra de 313 grandes empresas. Las conclusiones obtenidas vuelven a poner de manifiesto el importante papel que juega el tamaño a la hora de distinguir entre empresas con información de alta y de baja calidad, aunque también los otros dos factores considerados demuestran tener una asociación significativa con el nivel de información.

8.2. La calidad de la información voluntaria

En este apartado, a las aportaciones realizadas en las clasificaciones de Giner (1995), Rivero Fernández (1998) y Ochoa (1998), recogidas en la Tabla 1, podríamos añadir los trabajos que detallamos a continuación.

Haciendo uso de las partidas de información voluntaria de que constaba el índice diseñado para su trabajo del año (1989a), Cooke (1989b) analiza detalladamente el nivel de información voluntaria de las empresas suecas para comprobar si responde a los mismos determinantes y en las mismas condiciones que la información global, o si la información voluntaria presenta pautas de comportamiento distintas. 146 son los ítem voluntarios considerados para este trabajo, que se lleva a cabo con la información del ejercicio 1985 de una muestra de 90 empresas de aquella nacionalidad. La información voluntaria mejora en las empresas que cotizan en bolsa, y presenta mayores niveles todavía en aquellas que lo hacen a nivel internacional. También el tamaño y la pertenencia a sectores determinados incide en el nivel de este tipo de información.

La información voluntaria en los mercados orientales también ha suscitado gran interés por parte de los investigadores. En este sentido, Tong et al. (1990) analizan la adecuación de las prácticas informativas en Malasia y la relación del nivel de información voluntaria con dos medidas del tamaño de la empresa y la elección de la firma de auditoría. Trabajando con un índice de 25 partidas, analizan el nivel de información publicada por una muestra de 43 empresas malayas. Las conclusiones obtenidas ratifican la hipótesis de que las empresas más grandes publican más información voluntaria, independientemente del subrogado utilizado para referirse al tamaño de las mismas.

Cooke (1991) enfoca su atención en el caso japonés, para analizar los determinantes del nivel de información de las empresas de dicha nacionalidad que no cotizan en bolsa, que cotizan exclusivamente en el mercado japonés o que lo hacen internacionalmente. En total, trabaja con la información de 48 empresas, valorada a través de un índice compuesto por 106 ítem. Las variables que resultan estar asociadas con el nivel de información voluntaria, y en orden de importancia, son el tamaño, medido a través de tres variables diferentes, el tipo de cotización y la pertenencia al sector manufacturero.

La situación de la información voluntaria de las empresas de Hong Kong y su relación con las características de las empresas que cotizan en su bolsa de valores, es el tema objeto de estudio en Lau (1992). En este trabajo se analizan 26 empresas utilizando un índice compuesto por 71 partidas que se analiza por duplicado, al considerar, por un lado, las ponderaciones que de esos ítem realizan distintos usuarios (analistas y directivas de bancos) y, por otro, al considerar los valores sin ponderar. Los resultados de este trabajo solamente alcanzan a evidenciar la asociación débil entre la información voluntaria y el nivel de endeudamiento.

Volviendo a incidir en el comportamiento de los mercados emergentes, Hossain et al. (1994) analizan de nuevo el caso malayo examinando los factores que pueden ejercer influencias en el nivel de información voluntaria que revelan las empresas que cotizan en la bolsa de Kuala Lumpur. Dicho nivel se mide a través de un índice compuesto por 78 ítem que sirve para poner de manifiesto la información voluntaria de una muestra de 67 empresas. Este estudio refleja que el tamaño de las empresas, medido a través de su valor de capitalización en bolsa, es el factor que está más fuertemente asociado con el nivel de información voluntaria. A pesar de que la significación de algunas otras características, como la estructura de la propiedad y la cotización internacional, podría ser aceptada relajando el nivel de confianza, se considera que los resultados son demasiado ambiguos como para aceptar las hipótesis relacionadas con dichas variables.

Hossain vuelve a encabezar un trabajo, Hossain et al. (1995) en el que, trasladando el escenario a Nueva Zelanda, se realiza un estudio de las mismas características que el anterior, en él se trata con la información voluntaria de 55 empresas cotizadas de dicha nacionalidad. En este caso se maneja un índice de 95 partidas de información voluntaria. Las conclusiones apuntan la existencia de una fuerte relación entre el tamaño y el hecho de cotizar a nivel internacional y el nivel de información voluntaria.

Los trabajos de Meek et al. (1995) y Gray et al. (1995), además de reflejar la situación de la información voluntaria a nivel comparado en un contexto internacional, también se dedican a analizar la relación que guardan con la información voluntaria algunas características de las empresas. En estos trabajos, las conclusiones determinan que el tamaño, el país de origen y la cotización en el extranjero, son los principales determinantes del nivel de información voluntaria en un contexto internacional.

Courtis (1996) retoma la experiencia de Hong Kong y propone un índice constituido por 91 partidas de información voluntaria creado a partir de las conclusiones de un trabajo realizado por él en 1992(8). Analizando la información publicada en el año 1993 por 145 empresas, intenta identificar las redundancias en dicha información, es decir, la frecuencia con la que se repite un mismo ítem en los informes anuales publicados. Las conclusiones informan de la existencia de variaciones significativas en el índice de redundancia en función del tamaño de las empresas, de su rentabilidad, y del riesgo financiero al que está sometida la empresa.

Hay que esperar hasta el año 2000, para localizar un nuevo trabajo en el que se trate de explicar el nivel de información voluntaria, es el caso del trabajo de Naser y Al-Khabit (2000), quienes aportan una nueva visión de la situación de la información voluntaria en Jordania, estudiando el nivel de información voluntaria publicada por 84 empresas, con base en un índice de 30 ítem. Los resultados solo capturan cuatro variables como potentes factores explicativos del nivel de dicha información: el número de empleados, el margen de beneficios y el endeudamiento, que muestran una relación positiva con la misma, y la estructura de la propiedad, que muestra una relación negativa, en la medida en que cuanto menor proporción de participación estatal se detenta en las empresas, mayor es el nivel de información voluntaria que publican.

9. Reflexiones finales

La investigación empírica sobre la divulgación de la información financiera es una línea de investigación que continúa generando importantes aportaciones a la hora de conocer cómo y en qué condiciones reciben la información los diferentes destinatarios de la misma, si bien el mayor desarrollo en los últimos años ha tenido lugar en los países continentales cuyos mercados de capitales han experimentado un fuerte crecimiento, pasando a ser un factor de gran importancia en la actividad económica y en los sistemas de financiación de las empresas, así como en las regiones de economías incipientes, recientemente industrializadas.

Hay que notar que en los países de mayor tradición en este tipo de investigación, la misma viene centrándose no tanto en el estudio de la situación y de los determinantes de la calidad de la información proporcionada a los agentes económicos, como en el conocimiento de los efectos que una información de mayor calidad ejerce en variables importantes como son el comportamiento de la empresa en el mercado de capitales, sus costes de capital, la intermediación, la liquidez de sus títulos, etc.

Como conclusión de una parte importante de los estudios empíricos analizados en este trabajo, también cabe destacar la preocupación y el desarrollo, en los últimos años, de métodos para medir y valorar la calidad y el nivel de la información suministrada que no dependan del criterio del investigador al diseñar y valorar los distintos ítem del índice utilizado en la investigación. En este campo son de resaltar los trabajos que parten de los “ratings” diseñados y publicados por asociaciones de analistas u otros colectivos con amplia experiencia en tratar con la información de las empresas. No cabe duda de que estos instrumentos, no solo facilitan la tarea del investigador, sino que arrojan medidas mucho más objetivas y fundamentadas a la hora de valorar el comportamiento informativo de las empresas.

Nuestro país ya cuenta con importantes aportaciones en el campo de la descripción y el estudio de los determinantes de la calidad de la información financiera, pero aún tiene por delante un amplio terreno en el qué avanzar, sobre todo en dos parcelas de investigación que consideramos necesarias. Por un lado, el impulso de proyectos como los abordados por la Financial Analysts Federation americana, con la publicación de informes que reflejan la calidad de la información de las empresas, estas medidas serían la base para la realización de trabajos de investigación de mayor rigurosidad y, lo que es más, cuyos resultados serían comparables al partir de un mismo baremo de medición. Por otro lado, el estudio del impacto de la calidad de la información en las principales variables financieras y en el comportamiento de las empresas en el mercado de capitales.

Bibliografía

Abayo, A.G.; Adams, C.A.; y Roberts, C.P. Measuring the quality of corporate disclosure in less developed countries with particular reference to Tanzania. Working paper, Departament of Accounting and Finance. University of Glasgow, UK, 1993.

AECA. Marco conceptual para la información financiera. Madrid: Serie de Principios Contables. AECA, 1999.

Ahmed, K. Disclosure policy choice and corporate characteristics: a study of Bangladesh. Asia-Pacific: Journal of Accounting. Vol. 3, Nº 1, 1996, pp. 183-203.

Ahmed, K. y Nichols, D. The impact of non-financial company characteristics on mandatory disclosure compliance in developing countries: the case of Bangladesh. The International Journal of Accounting. Vol. 29, Nº 1, 1994, pp. 62-77.

AICPA. Improving business reporting - a customer focus. Jenkins Report, Special Committee on Financial Reporting. AICPA, 1993.

Ajinkya, B. B. y Gift, M. J. Corporate managers earnings forecasts and symmetrical adjustements of market expectations. Journal of Accounting Research. Vol. 22. Autumn, 1984, pp. 425-444.

Al Modahki, J. An empirical study of accounting disclosure development in the kingdom of saudi Arabia. Tesis Doctoral. University of Exeter. UK, 1996.

Alford, A.; Jones, J.; Leftwich, R.; y Zmijewski, M. The relative informativeness of accounting disclosures in different countries. Journal of Accounting Research, Vol. 31, supplement, 1993, pp. 183-223.

Amernic, J. y Maiocco, M. Improvements in disclosure by canadian public companies. An empirical assessment. Cost and Management. November-december, 1981, pp. 16-20.

Archel, P.; Blasco, P. y Costa, A. Calidad de la información contable consolidada: el sector de la alimentación en el período 1991-1995. Salamanca: IX Congreso de AECA, 1997, pp. 147-168.

Barret, M. E. Financial reporting practices: disclosure and comprehensiveness in an international setting. Journal of Accounting Research. Spring, 1976, pp. 10-26.

Belkaoui, A.; y Kahl, A. Corporate financial disclosure in Canada. Research Monograph Nº 1. Vancouver: Canadian Certified General Accountants Association, 1978.

Belkaoui, A.; y Karpik, G. Determinants of the corporate decision to disclose social information. Accounting, Auditing and Accountability, Vol. 2, Nº 1, 1989.

Belkaoui, A. R. Level of multinationality, growth oportunities, and size as determinants of analyst ratings of corporate disclosures. Working Paper. Chicago: University of Illinois, 2000.

Benjamin, J. J.; y Stanga, K. Differences in disclosure needs of major users of financial statements. Accounting and Business Research. Summer, 1977, pp. 187-192.

Benjamin, Y. K.; Au-Yeung, P. K.; Kwoc, M. C.; y Lau, L. W. Non-compliance with disclosure requirements in financial statements: the case of Hong Kong companies. The International Journal of Accounting, Vol. 25, 1990, pp. 99-112.

Botosan, C. A. Disclosure level and the cost of equity capital. The Accounting Review, Vol 72, Nº. 3. July, 1997, pp. 323-350.

Botosan, C.; y Plumlee, M. Disclosure level and expected equity cost of capital: an examination of analysts rankings of corporate disclosure and alternative methods of estimating expected cost of equity capital. Working Paper. University of Utah, 2000.

Bradbury, M. E. Characteristics of firms and voluntary interim earnings disclosures: New Zealand evidence. Pacific Accounting Review, Vol. 3, Nº 1, 1991, pp. 37-62.

Bradbury, M. E. Voluntary disclosure of financial segment data: New Zealand evidence. Accounting and Finance, Vol. 32, Nº 1, 1992, pp. 15-26.

Bushee, B. J.; y Noe, C. F. Corporate disclosure practices, institutional investors, and stock return volatility. Journal of Accounting Research, Vol. 38, 2000, pp. 171-202.

Buzby, S. L. Selected item of information and their disclosure in annual reports. The Accounting Review, Vol. XLIX. July, 1974, pp. 423-435.

Buzby, S. L. Company size, listed versus unlisted stocks and the extent of financial disclosure. Journal of Accounting Research. Spring, 1975, pp. 16-37.

Camfferman, K. Some aspects of voluntary disclosure. Trabajo presentado al XIV Annual Congress of the European Accounting Association, 1991.

Carmona, S.; y Carrasco, F. Información de contenido social y estados contables: una aproximación empírica y algunas consideraciones teóricas. Actualidad Financiera, Nº 41, 1988, pp. 2175-2192.

Cerf, A. R. Corporate reporting and investment decisions. University of California Press, Berkeley, 1961.

Chambers, A. E. y Penman, S. H. Timeliness of reporting and the stock price reaction to earnings announcements. Journal of Accounting Research. Spring, 1984, pp. 21-47.

Chen, C. J. P.; y Jaggi, B. Association between independent non-executive directors, familiy control and financial disclosures in Hong Kong. Journal of Accounting and Public Policy, Vol. 19, Nº 4-5, 2000, pp. 285-310.

Choi, F. Financial disclosure and entry to the European Capital Market. Journal of Accounting Research. Autumn, 1973, pp. 159-175.

Chow, C. V.; y Wong-Boren, A. Voluntary financial disclosures by mexican corporations. The Accounting Review, Vol. LXII, Nº 3. July, 1987, pp. 533-541.

Cóndor, V.; Blasco, M. P.; Costa, A.; y Benítez, J. La información consolidada publicada en el registro mercantil. Una aproximación. Trabajo presentado al VII Congreso AECA. Vitoria, 1993.

Cóndor, V.; Blasco, P.; y Costa, A. Análisis de la información consolidada del sector de la construcción español en el período 1991-1994. Ensayos y Estudios Contables. En: homenaje a D. Enrique Fernández; D. Rafael Muñoz-Yusta y D. Melecio Riesco. ICAC, 1997, pp. 209-229.

Cóndor, V.; Blasco, M. P.; y Costa, A. Calidad de la información consolidada en el sector de la construcción.Análisis para el período 1991-1998. Trabajo presentado al X Congreso. Zaragoza: AECA, 1999.

Cooke, T. E. Disclosure in the corporate annual reports of swedish companies. Accounting and Business Research, Vol. 19, Nº 74, 1989ª, pp. 113-124.

Cooke, T. E. Voluntary corporate disclosure by swedish companies. Journal of International Financial Management and Accounting, Vol. 1, Nº 2, 1989b, pp. 171-195.

Cooke, T. E. An assesment of voluntary disclosure in the annual reports of japanese corporations. The International Journal of Accounting, Vol. 26, 1991, pp. 174-189.

Cooke, T. E. The impact of size, stock market listing and industry type on disclosure in the annual reports of japanese listed corporations. Accounting and Business Research, Vol. 22, Nº 87, 1992, pp. 229-237.

Cooke, T. E. Disclosure in japanese corporate annual reports. Journal of Business Finance & Accounting, Vol. 20, Nº 4. June, 1993, pp. 521-535.

Copeland, R. M. y Fredericks, W. Extent of disclosure. Journal of Accounting Research. Spring, 1968, pp. 106-113.

Courtis, J. K. Relationships between timeliness in corporate reporting and corporate attributes. Accounting and Business Research, Vol. 7. Winter, 1976, pp. 45-56.

Courtis, J. K. Annual report disclosure in New Zealand: analysis of selected corporate attributes. Research Study, Nº 8. University of New England, 1979.

Courtis, J. K. The reliability of perception-based annual report disclosures studies. Accounting and Business Research, Vol. 23, Nº 89, 1992, pp. 31-43.

Courtis, J. K. Disclosure redundancy in annual reports. Accountability and Performance, Vol. 2, Nº 3, 1996, pp. 1-16.

Cowen, S. C.; Ferreri, L. B.; y Parker, L. D. The impact of corporate characteristics on social responsibility disclosure: A typology and frequency-based analysis. Accounting Organizations and Society, Vol. 12, Nº 2, 1987, pp. 111-122.

Craswell, A. T.; y Taylor, S. L. Discretionary disclosure of reserves by oil and gas companies: an economic analysis. Journal of Business Finance and Accounting, Vol. 19, Nº 2, 1992, pp. 295-308.

Crespi Cladera, R. La calidad de los informes anuales publicados por empresas industriales. Economía Industrial. Nº 273. Mayo-junio, 1990, pp. 143-149.

Davies, B.; y Whittred, G. P. The association between selected corporate attributes and timeliness in corporate reporting: Further analysis. Abacus. June, 1980, pp. 48-60.

Davies, R.; y Kelly, G. The quality of annual report disclosure in Australia and its relationship to corporate size. Management Forum, Vol. 4-5. December, 1979, pp. 259-273.

Dhaliwal. D. S. Improving the quality of corporate financial disclosure. Accounting and Business Research, Vol. 10, Nº 40, 1980b, pp. 385-390.

Firer, C.; y Meth, G. Information disclosure in annual reports in South Africa. Omega, Vol. 14, Nº 5, 1986, pp. 373-382.

Firth, M. A study of the consensus of the perceived importance of disclosure of individual items in corporate annual reports. International Journal of Accounting, 1978, pp. 55-70.

Firth, M. The disclosure of information by companies. Omega, Vol. 7, Nº 2, 1979ª, pp. 129-135.

Firth, M. The impact of size, stock market and auditors on voluntary disclosure in corporate annual reports. Accounting and Business Research. Autumn, 1979b, pp. 273-280.

Firth, M. Raising finance and firms’ corporate reporting policies. Abacus. December, 1980, pp. 100-115.

Firth, M. The extent of voluntary disclosure in corporate annual report and its association with security risk measures. Applied Economics, Vol. 16, 1984, pp. 269-277.

Frost, C. A.; y Pownall, G. Accounting disclosure practices in the United States and the United Kingdom. Journal of Accounting Research, Vol. 32, Nº 1, 1994, pp. 75-102.

García Benau, M. A.; y Monterrey Mayoral, J. Voluntary financial disclosure by listed spanish companies: extent and characteristics. Madrid: XV Congreso de EAA, 1992.

García Benau, M. A.; y Monterrey Mayoral, J. La revelación voluntaria en las compañías españolas cotizadas en bolsa. Revista Española de Financiación y Contabilidad, Vol. XXII, Nº 74, 1993, pp. 53-70.

Gilvoly, D. y D. Palmon. Timeliness of annual earnings announcements: some empirical evidence. The Accounting Review, July, 1982, pp. 486-508.

Giner Inchausti, B. A review of the accounting information in Spain: The national and the international environment. Madrid: XV Congreso de EAA, 1992.

Giner Inchausti, B. La divulgación de la información. Una investigación empírica. ICAC, 1995.

Giner Inchausti, B. The influence of company characteristics and accounting regulation on information disclosed by spanish firms. The European Accounting Review, Vol. 6, Nº 1, 1997, pp. 45-68.

Gray, S. J.; Meek, G. K.; y Roberts, C. B. International capital market pressures and voluntary annual report disclosures by US and UK multinationals. Journal of International Financial Management and Accounting, Vol. 6, Nº 1, 1995, pp. 45-68.

Hartnett, N. Forecast disclosures by small companies. Australian Accountant. July, 1990, pp. 50-63.

Healy, P.; Hutton, A.; y Palepu, K. Stock performance and intermediation changes sourrounding sustained increases in disclosure. Contemporary Accounting Research, Vol. 16, 1999, pp. 485-520.

Hossain, M.; Tan, L. M. y Adams, M. Voluntary disclosure in an emerging capital market: Some empirical evidence from companies listed in the Kuala Lumpur Stock Schange. The International Journal of Accounting, Vol. 29, Nº 3, 1994, pp. 334-351.

Hossain, M.; Perera, H. H. B.; y Rahman, A. R. Voluntary disclosure in the annual reports of New Zealand companies. Journal of International Financial Management and Accounting, Vol. 6, Nº 1, 1995, pp. 69-85.

Imhoff, E. A. The relation between perceived accounting quality and economic characteristics of the firm. Journal of Accounting and Public Policy, Nº 11, 1992, pp. 97-118.

Jaggi, B. y Low, P. Y. Impact of culture, market forces, and legal system on financial disclosures. The International Journal of Accounting, Vol. 35, Nº 4, 2000, pp. 495-519.

Kahl, A.; y Belkaoui, A. Bank annual report disclosure adequacy internationally. Accounting and Business Research. Summer, 1981, pp. 189-196.

Kross, W. y Schroeder, D. A. An empirical investigation of the effects of quarterly earnings announcement timing on stock returns. Journal of Accounting Research. Spring, 1984, pp. 153-176.

Lang, G.; y Lundholm, R. Cross-sectional determinants of analyst ratings of corporate disclosure. Journal of Accounting Research, Vol. 31, Nº 2, 1993, pp. 246-271.

Lang, M. y Lundholm, R. Corporate disclosure policy and analyst behavior. The Accounting Review, Vol. 71. October, 1996, pp. 467-493.

Lang, M. H.; y Lundholm, R. J. Voluntary disclosure and equity offerings: ¿reducing information asymmetry or Hyping the stock? Contemporary Accounting Research, Vol. 17, Nº 4, pp. 623-662.

Lau, A. Voluntary financial disclosure by Hong Kong listed companies. Hong Kong Manager. May/june, 1992, pp. 10-19.

Leftwich, R; Watts, R. y Zimmerman, J. Voluntary corporate disclosure; the case of interim reporting. Journal of Accounting Research, Vol. 19, Supplement, 1981, pp. 50-77.

Leuz, C.; y Verrecchia, R. E. The economic consequences of increased disclosure. Journal of Accounting Research, Vol. 38, Suplement, 2000, pp. 91-124.

Lev, B. y Penman, S. Voluntary forecast disclosure, nondisclosure, and stock prices. Journal of Accounting Research, Vol. 28. Spring, 1990, pp. 49-76.

Lurie, A. y Pastena, V. How promptly do corporations disclose their problems. Financial Analysts Journal. September-october, 1975.

Mak, Y. T. Corporate characteristics and the voluntary disclosure of forecast information: a study of New Zealand prospectuses. The Bristish Accounting Review, Vol. 23, Nº 4, 1991, pp. 305-327.

Manzano Martín, I. Y. Porras García, M. J. Incidencia de algunas partidas específicas de las cuentas anuales consolidadas en el análisis económico-financiero de dichas cuentas. Trabajo presentado al VII Congreso de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas. Vitoria, 1993.

Marston, C. L.; y Robson, P. Financial reporting in India: changes in disclosure over the period 1982 to 1990. Asia-Pacific Journal of Accounting, Vol. 4, Nº 1. June, 1997, pp. 109-139.

McKinnon, J. L.; y Dalimunthe, L. Voluntary disclosure of segment information by australian diversified companies. Accounting and Finance, Vol. 33, Nº 1, 1993, pp. 33-50.

McNally, G. M.; Eng, L. H.; y Hasseldine, C. R. Corporate financial reporting in New Zealand: an analysis of user preference, corporate characteristics and disclosure practices for discretionary information. En: Accounting and Business Research, Vol. 13. Winter, 1982, pp. 11-20.

Meek, G.; y Gray, S. Globalizations of stock markets and foreing listing requirements: voluntary disclosures by continental european companies listed on the London Stock Exchange. Journal of International Business Studies, Vol. 20, Nº 2, 1989, pp. 315-338.

Meek, G. K.; Roberts, C, B.; y Gray, S. Factors influencing voluntary annual report disclosures by US, UK and Continental European multinational corporations. Journal of International Business Studies. 3rd quarter, 1995, pp. 555-572.

Moneva Abadía, J. M. y Llena Macarulla, F. Análisis de la información sobre responsabilidad social en las empresas industriales que cotizan en bolsa. Revista Española de Financiación y Contabilidad, Vol. XXV, Nº 87, 1996, pp. 361-402.

Mora Enguídanos, A.; y Rees. W. Un análisis empírico sobre la práctica de la consolidación contable en las empresas españolas. Revista Española de Financiación y Contabilidad, Vol. XXV, Nº 86. Enero-marzo, 1996, pp. 161-178.

Naser, K. Comprehensiveness of disclosure on non-financial companies listed on the Amman Financial Market. International Journal of Commerce and Management, Vol. 8, Nº 1, 1998, pp. 88-119.

Naser, k.; y Al-Khabit, K. The extent of voluntary disclosure in the board of directors statement: the case of Jordan. Advances in International Accounting, Vol. 13, 2000, pp. 99-118.

Ochoa Laburu, E. Calidad de la información contable de las empresas guipuzcoanas. Estudio sobre el grado de cumplimiento de la legislación mercantil relativa a la presentación de estados financieros. Tesis Doctoral. Universidad de Deusto, 1998.

Patton, J.; y Zelenka, I. An empirical analysis of the determinants of the extent of disclosure in annual reports of joint stock companies in the Czech Republic. The European Accounting Review, Vol. 6, Nº 4, 1997, pp. 605-626.

Raffournier, B. The determinants of voluntary financial disclosure by swiss listed companies. The European Accounting Review, Vol. 4, Nº 65, 1995, pp. 261-280.

Rivero Fernández, M. D. La calidad de la información en las empresas gallegas en el período 1991-1994. Tesis doctoral. Universidad de Vigo, 1998.

Rivero Fernández, M. D.; Ochoa Laburu, E. El comportamiento de la empresa ante las nuevas exigencias de información emanadas de la legislación mercantil española: un estudio empírico. Técnica contable (pendiente de publicación), 2001.

Roberts, R. Determinants of corporate social responsability disclosure: an application of stakeholder theory. Accounting Organization and Society, Vol. 17, Nº 6, 1992, pp. 595-612.

Ruland, W.; Tung, S.; y Nashwa, E.G. Factors associated with the disclosure of managers forecast. The Accounting Review, Vol. 65, Nº 3. July, 1990, pp. 710-721.

Salamon, G.L.; y Dhaliwal, D.S. Company size and financial disclosure requirements with evidence from the segmental reporting issue. Journal of Business Finance and Accounting, Vol. 7, Nº 4, 1980, pp. 555-567.

Sengupta, P. Corporate disclosure quality and the cost of debt. The Accounting Review, Vol. 73, Nº 4, 1998, pp. 459-474.

Singhvi, S. S. Characteristics and implications of inadequate disclosure: a case study of India. The International Journal of Accounting, Vol. 3, Nº 2. Spring, 1968, pp. 29-43.

Singhvi, S. S. y Desai, H. B. An empirical analysis of the quality of corporate financial disclosure. The Accounting Review, January, 1971, pp. 129-138.

Solas, C. Financial reporting practice in Jordan: an empirical test. Advances in International Accounting, Vol. 7, 1994, pp. 43-60.

Spero, L. L. The extent and causes of voluntary disclosure of financial information in three european capital markets: an exploratory study. Tesis doctoral. Harvard University, 1979.

Stanga, K. Disclosure in published annual reports. Financial Management. Winter, 1976, pp. 42-52.

Susanto, D. An empirical investigation of the extent of corporate disclosure in annual reports of companies listed on the Jakarta stock exchange. Tesis doctoral. University of Arcansas, 1992.

Tai, B. Y.; Au-Yeng, P. K.; Kwok, M. y Lau, W. C. Non-compliance with disclosure requeriments in financial statements: the Case of Hong Kong companies. The International Journal of Accounting, Nº 25, 1990, pp. 99-112.

Teoch, H. P.; y Thong, G. Another look at corporate social responsability and reporting: an empirical study in a developing country. Accounting Organization and Society, Vol. 9, Nº 2, 1984, pp. 189-206.

Tong, L. T.; Kidam, Z. A.; y Cheong, P. W. Information needs of users and voluntary disclosure practices of malaysian listed corporations. Malaysian Accountant. April, 1990, pp. 2-6.

Velilla Barquero, M. La información contable de la empresa española. Instituto de Planificación Contable. Madrid: 1984.

Verrecchia, R. E. Information quality and discretionary disclosure. Journal of Accounting and Economics, Nº 12, 1990, pp. 365-380.

Vreeland, J. M. An investigation of disclosure practices of private firms. Tesis Doctoral. Texas A&M University, 1993.

Wagenhofer, A. Voluntary disclosure with a strategic opponent. Journal of Accounting and Economics, Nº 12, 1990, pp. 341-363.

Wallace, R. S. O. Disclosure of accounting information in developing countries: a case study of Nigeria. Tesis doctoral. University of Exeter, UK, 1987.

Wallace, R. S. O. Corporate financial reporting in Nigeria. Accounting and Business Research, Vol. 18. Autumn, 1988, pp. 352-362.

Wallace, R. S. O.; Naser, K.; y Mora, A. The relationship between the comprehensiveness of corporate annual reports and firms characteristics in Spain. Journal of Business Finance & Accounting. Vol. 21, Nº 5, 1994, pp. 41-53.

Wallace, R. S. O.; y Naser, K. Firm-specific determinants of the comprehensiveness of mandatory disclosure in the corporate annual reports of firms listed on the Stock Exchange of Hong Kong. Journal of Accounting and Public Policy, Vol. 14, 1995, pp. 311-368.

Welker, M. Disclosure policy, information asimetry and liquidity in equity markets. Contemporary Accounting Research, Vol. 11. Spring, 1995, pp. 801-827.

Whittred, G. P. The timeliness of the australian annual report: 1972-1977. Journal of Accounting Research, Vol. 18, Nº 2. Autumn, 1980, pp. 623-628.

Whittred, G. P. The derived demand for consolidated financial reporting. Journal of Accounting and Economics. December, 1987, pp. 259-286.

Wiedman, C. Discussion of ¿Voluntary disclosure and equity offerings: reducing information asymmetry or hyping the stock? Contemporary Accounting Research, Vol. 17, Nº 4, 2000, pp. 663-669.

Williams, J. R. The impact of company-specific versus country-specific characteristics on financial accounting disclosure: an empirical study of thirteen countries. Tesis doctoral. The University of Mississipi, 1992.

Xiao, Z. Corporate disclosures made by Vhinese listed companies. The International Journal of Accounting, Vol. 34, Nº 3, 1999, pp. 349-373.

Yhim, H. P. Voluntary management earnings forecasts: an association between disclosure level and information quality. Tesis doctoral. Mississipi State University, 1994.

(1) En particular, Giner (1995, pp. 70-72) realiza un extenso análisis del concepto de calidad manejado en este tipo de trabajos, de sus aspectos positivos y de sus limitaciones para poder equipararlo con un concepto de calidad global de la información, del cual recogemos en nuestro texto un resumen.

(2) En el contexto de la regulación contable y a la hora de diseñar un marco conceptual que permita estructurar la emisión de normas contables coherentes, la calidad de la información se concreta en el cumplimiento de los requisitos identificados para alcanzar los objetivos básicos de la información contable. Puede verse, AECA (1999) o cualquiera de los marcos conceptuales elaborados por los diferentes órganos normalizadores de mayor solvencia.

(3) A este respecto, también cabría citar otro estudio realizado por Manzano y Porras (1993) de similares características, pero que no desarrollamos aquí en la medida de que no constituye un documento en el que se analice un índice de información.

(4) Por ejemplo, la investigación de Archel et al. (1997), centrada en el sector de la alimentación, ya referenciada en la revisión realizada por Ochoa (1998).

(5) En este caso, con el calificativo de “objetiva” nos queremos referir a que se trata de puntuaciones elaboradas por un conjunto de profesionales, expertos habituados a la información que publican sectores específicos de empresas, y posteriormente agregadas, por lo que suponen la valoración que de la calidad de la información ha realizado un conjunto de personas expertas y no comprometidas en el uso que de ella se vaya a hacer. Esta es la principal diferencia respecto de los índices elaborados por una sola persona, el propio investigador, que además está implicada en la utilización posterior de las medidas obtenidas.

(6) Hay que indicar que los trabajos de Imhoff (1992) y de Lang y Ludholm (1993) ya aparecen recogidos en la clasificación de Ochoa (1998). En estos casos no aplicamos la disciplina seguida en esta clasificación de analizar el contenido de los que aportamos debido a la importancia que estos dos trabajos han tenido en el desarrollo de los demás.

(7) Para un análisis de las cuestiones concretas valoradas en cada una de las tres categorías, ver Lang y Lundholm (1993, pp. 253-254).

(8) En dicho trabajo (Courtis 1992), este autor realiza un análisis del nivel de consenso en la ponderación de los ítem de once estudios anteriores y de la importancia relativa atribuida a cada uno de ellos.