“A la evasión tributaria le falta el reproche social en América Latina”

Revista Nº 167 Sep.-Oct. 2011

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

“En EE. UU. hay una alta tasa de cumplimiento voluntario en el pago de los impuestos, y evadir esa responsabilidad representa una conducta reprobable por la sociedad”, aseguró el presidente de la International Fiscal Association (IFA), Manuel Tron, quien visitó Bogotá en mayo pasado, durante el III Encuentro regional latinoamericano de tributación internacional, organizado por esa entidad.

Este experto mexicano, en entrevista con la REVISTA IMPUESTOS, habló sobre las estrategias para estimular la cultura del pago tributario en Latinoamérica y acerca de los paraísos fiscales como una especie en vía de extinción.

REVISTA IMPUESTOS: ¿Qué es la International Fiscal Association (IFA)?

Manuel Tron: IFA nació en febrero de 1938, en La Haya (Holanda), como resultado de la inquietud de un grupo de personas que venía trabajando durante muchos años en el problema de la doble imposición. IFA la conforman asesores privados, directores de empresa, jueces, autoridades tributarias, organismos internacionales. Es decir, los distintos grupos o jugadores de formación tributaria.

R. I.: ¿Cuáles son las virtudes de esta organización en el entorno fiscal internacional?

M. T.: Como está conformada por todos estos grupos, IFA generó dos principios fundamentales que soportan su trabajo. Primero, es una entidad neutral, porque no tomamos posiciones en función de las partes que la integran. No nos lanzamos a defender a los contribuyentes, ni a los gobiernos ni a los jueces. Procuramos mantener un gran nivel, pero somos neutrales. La segunda característica es que dado el nivel de exigencia que representa el estar en medio de todos los jugadores, se ha adoptado un principio de máxima calidad y exigencia en cada seminario que realiza la asociación y en cada publicación sobre los talleres que organiza, de los cuales se hacen dos al año.

R. I.: ¿Y qué beneficio se deriva para el mundo de su actividad?

M. T.: Con esas dos características de neutralidad y de máxima calidad, IFA se convierte en un foro privilegiado para debatir los temas, donde, por igual, en un panel, pueden estar un representante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Eco­nómico (OCDE), el director de una administración tributaria, un litigante tributario y el director de impuestos de una multinacional, y van a debatir en cuanto a los méritos técnicos y profundos de la relación tributaria.

R. I.: ¿Qué piensa la IFA sobre los tratados para evitar la doble imposición?

M. T.: Nuestra labor es propiciar el debate y, seguramente, si buscamos las conclusiones de las mesas de discusión de la IFA en los diversos congresos y vemos después los cambios de cultura de la OCDE o las reformas que se han dado, vamos a encontrar correlaciones. Pero no es nuestra función influir en la legislación o propiciar un cambio, la labor es a nivel de conocimiento, de principios generales, de mejores prácticas.

R. I.: ¿Qué diferencia destaca al comparar el modelo de tratado para evitar la doble imposición de la OCDE y el de la Organización de Naciones Unidas (ONU)?

M. T.: En América Latina, el modelo de la ONU tiene especial relevancia en un tema: otras rentas. El modelo OCDE dice que dos países soberanos acuerdan distribuirse voluntariamente la soberanía tributaria para ver quién grava y en qué supuestos. Este modelo dispone que todo aquello que no se acuerde específicamente se reserva indiscutiblemente para ser gravado únicamente por el país de residencia del contribuyente. El modelo ONU estipula que todo aquello que no se pacta, lo puede gravar uno u otro país, o sea que no hay regla y lo puede gravar quien quiera. Es un modelo proteccionista de los países débiles para que no queden comprometidos o amarrados a una negociación que a lo mejor no entendieron y luego se dan cuenta de que dejaron de gravar lo que podían haber gravado legítimamente.

R. I.: ¿IFA recomienda a los países sobre la conveniencia de uno u otro modelo?

M. T.: Hace reflexiones, llega a conclusiones y estas se presentan públicamente. Esa es nuestra función. No somos consejeros, ni de los países, ni de los contribuyentes ni de las empresas. Se hace una discusión que busca profundizar en los temas.

R. I.: ¿Qué piensa sobre el tópico de moralidad tributaria?

M. T.: Tiene que ver con la correcta actuación, la ausencia de corrupción, la rigurosa observancia de la mejor administración por parte de los funcionarios y, por otro lado, con el cumplimiento voluntario sin necesidad de la persecución de los contribuyentes. Lo maravilloso es la pregunta que se hace el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias al comenzar este debate: el interrogante no es por qué no pagan los contribuyentes. La respuesta es muy fácil, pues a nadie le gusta hacerlo. No se trata de un tema de principios religiosos, es un asunto de moral, civil, de valores, de civismo. Ya no se pregunta por qué no pagan los evasores, sino por qué pagan los contribuyentes. Busquemos en el clima del contribuyente.

R. I.: ¿Y qué se puede encontrar allí?

M. T.: EE.UU. debe tener una población de alrededor de 300 millones de personas, México tiene 112 millones de habitantes, una tercera parte de aquella. Los sistemas tributarios son completamente diferentes y no son comparables, porque en EE.UU. presentan declaración personal todos los ciudadanos, que es mucho más sencilla que en México, pues no tienen que hacer cálculos. En EE.UU. es informativa, el gobierno la procesa. En México es una autodeterminación del impuesto, pero ningún empleado presenta declaración de impuestos, porque no necesita hacerlo; al ser empleado, el empleador realiza el cálculo anualizado, incorpora los ajustes y la presenta. Hay muchísima gente que no está obligada y, entonces, la minoría presenta declaración. En México, las personas físicas presentaron la declaración en abril del 2011 y se registraron alrededor de dos millones de operaciones. Este año en EE.UU. se presentaron 140 millones de declaraciones de impuestos.

R. I.: ¿Eso lleva a alguna reflexión?

M. T.: EE.UU. tiene un principio de cumplimiento voluntario espectacular. Hay un tema de moral pública donde evadir el pago de impuestos es motivo de rechazo social, es una conducta socialmente reprochable. En muchos de nuestros países de América Latina, tristemente, la evasión tributaria es una conducta a la que no solamente le falta reproche social, sino que, incluso, es aplaudida, es sinónimo de audacia, de ingenio. Y es una tristeza, porque el negocio de las empresas no está en pagar menos impuestos. El negocio no está en que de cada 100% de utilidad, de los que gana 30% el fisco, se vea cómo se le escamotea una parte para que sea nada más el 20%, el 12%, el 5% o nada. El negocio está en crear valor y en las empresas fabricantes de muebles, en fabricar buenos muebles, en las que hacen zapatos, en producir buenos zapatos y el tema tributario es un costo más.