Análisis internacional de la calidad de la auditoría empresarial

Revista Nº 17 Ene.-Mar. 2004

Susana Callao Gastón*, Blanca Hernández Ortega, José Ignacio Jarne Jarne*, José Antonio Laínez Gadea* 

(España) 

*Doctores en ciencias económicas y empresariales Profesores de contabilidad Universidad de Zaragoza 

Introducción

En la actualidad la labor de auditoría tiene aplicación en diferentes campos. Así podemos destacar la auditoría interna, operativa o de gestión, de sistemas, económico-social, de entidades públicas, de estados financieros, cada una de ellas con un objetivo muy específico.

Ante la existencia de estas diversas vertientes de la auditoría nos parece obligado delimitar el ámbito en el que se va a desarrollar este trabajo. Este se centra en la auditoría externa de estados financieros, considerando la misma no únicamente en relación con las denominadas cuentas anuales (balance, cuenta de resultados y memoria), sino también al resto de información elaborada por la empresa.

Dada la trascendencia de la auditoría como garante de la veracidad de la información financiera empresarial y la relevancia de esta para un gran número de agentes(1), es imprescindible que su labor posea un cierto nivel de calidad. En este sentido, numerosos trabajos han tratado de poner de manifiesto el nivel de calidad de la auditoría empresarial y la vinculación existente entre este y determinadas variables explicativas del mismo.

Debemos plantearnos en principio cuál es el significado del término “calidad”, especialmente desde el punto de vista de la auditoría externa, para poder delimitar posteriormente aquellas variables que pueden acercarnos a la misma.

Según DeAngelo (1981) la calidad de la auditoría se puede expresar como la probabilidad de que el auditor detecte e informe sobre incumplimientos de la normativa contable. Esta definición es también la adoptada por García Benau y Vico (2003) para su análisis de la crisis de este sector como consecuencia de los escándalos financieros en EE UU.

El concepto de calidad ha sido relacionado con numerosas variables a lo largo de los últimos años por varios autores. Es así que hemos podido identificar que la de mayor ocurrencia ha sido la concerniente al tamaño de las firmas de auditoría. Trabajos como los de DeAngelo (1981), Francis (1984), Francis y Simon (1987), Palmrose (1986), Deis y Giroux (1992), Jang y Lin (1993), Davidson y Neu (1993), Colbert y O´Keefe (1995), Colbert y Murray (1998) y Lennox (1999), consideran como un importante factor discriminante el tamaño de la firma en relación con el nivel de calidad de la auditoría. Del conjunto de estos trabajos se desprende una relación positiva entre ambos.

Otros trabajos, como el de Carcello, Hermanson y McGrath (1992) han analizado la relación de la calidad con otros factores como la experiencia del equipo de auditoría con el cliente, el conocimiento del sector de actividad de la empresa, la sensibilidad de la firma a las necesidades del cliente o el cumplimiento con las normas de auditoría generalmente aceptadas. En esta misma línea Simmons y Sutton (1993) consideran variables como la comprensión por parte de los auditores de lo que se les está requiriendo y la motivación de estos para conseguirlo.

Este concepto de calidad, sin embargo, no debe ser entendido de una manera categórica, ya que su análisis variará en función del usuario que lo realice. Tal y como explica García Benau et al. (1993) la calidad vista por el auditor consiste en la reducción máxima del riesgo; para la empresa auditada la misma depende de la imagen del auditor, para el usuario del informe esta dependerá de la satisfacción de las expectativas de información para la toma de decisiones y para el regulador la calidad va unida al cumplimiento de las normas.

Esta relevancia de la imagen está apoyada en el éxito que las grandes firmas tenían a escala internacional. El estudio empírico de García Benau et al. (1998) sustenta la idea de que la fuerza internacional y la cobertura nacional unida a la imagen externa que aporta la auditoría realizada por una de estas firmas, se antepone a aspectos más técnicos como la competencia y la organización.

Desde una perspectiva mundial, la evolución experimentada por la auditoría desde el siglo pasado y hasta nuestros días, ha generado que en la actualidad los conceptos de auditoría de cuentas anuales y auditor sean entendidos en similares términos en los diferentes ámbitos geográficos. Sin embargo, esto no quiere decir que el modo en que se realizan las labores de auditoría y, por tanto, la calidad de la misma, sea homogénea en todo el mundo. Es en este aspecto, la calidad de la auditoría a escala internacional, en el que centramos nuestro estudio cuyo objetivo especificamos a continuación.

El propósito fundamental del presente trabajo es realizar un estudio comparativo de la calidad de la auditoría en el contexto internacional, para lo cual cuantificamos su nivel en los países más representativos mediante el análisis de las circunstancias que concurren en el desarrollo de la labor auditora en cada uno de ellos.

Esto requiere la definición de una serie de indicadores cuantitativos que nos permitan concretar ese concepto de “calidad” sobre la base de un conjunto de variables que, a nuestro juicio, inciden en la misma. Tras el estudio de dichas variables para el espectro de países analizados, el cálculo de los indicadores que previamente definimos nos mostrará si existe o no un nivel homogéneo de calidad de la auditoría en el entorno internacional.

1. Alcance y metodología

En un estudio de carácter básicamente comparativo, como el que desarrollamos en este trabajo, un aspecto previo que se va a considerar es la delimitación de los países objeto de atención, es decir, la selección de la muestra. En este sentido, el interés fundamental se lo dimos a los países de la Unión Europea, incorporando otros que consideramos significativos desde la perspectiva de la diversidad geográfica, la economía y las finanzas internacionales, como son Australia, Canadá, Estados Unidos y Japón. En definitiva, los países analizados son 19, de los cuales 15 pertenecen la Unión Europea más los cuatro mencionados anteriormente.

El estudio de la calidad de la auditoría en cada uno de estos países nos implica avanzar a través de los siguientes pasos metodológicos:

• Delimitación de los componentes cualitativos por medio de los cuales se evalúe la calidad de la auditoría empresarial. En este sentido hacemos referencia a tres componentes: relevancia, fiabilidad y oportunidad.

• Definición de las variables vinculadas con la relevancia de las labores de auditoría.

• Concreción de los ítem en que se plasma la característica fiabilidad:

— Nivel de exigencia en relación con el ámbito de aplicación de la misma, para lo cual se analiza la normativa de los diferentes países;

— Rigor con que se lleva a cabo las labores de auditoría, factor que se evalúa según el nivel de normalización que tiene la misma en cada país, es decir, su grado de reglamentación, así como la identificación de la firma de auditoría que ha realizado dicho trabajo en el propio informe.

• Análisis de la oportunidad con la que son hechos públicos los resultados de los trabajos de auditoría, mediante la delimitación del número medio de días que transcurren entre la fecha del cierre del ejercicio y la del informe de auditoría, lo cual ha generado la necesidad de un estudio normativo, así como de los informes de auditoría y la fecha que aparece en los mismos.

• Cálculo para cada país de los indicadores cuantitativos que resumen la calidad de la auditoría, es decir, el indicador de relevancia, fiabilidad y oportunidad.

• Obtención de un indicador global de calidad de la auditoría para los distintos países incluidos en la muestra.

• Elaboración de diferentes jerarquías en función de los niveles de calidad tanto parciales como globales observados para cada país, con el fin de obtener evidencias sintéticas en las que se puedan apoyar las posteriores conclusiones.

• Extracción de las principales conclusiones que se desprenden de todo lo anterior.

Se quiere destacar que a la metodología propuesta se le puede imputar una limitación, debido a que la elección de los indicadores a través de los cuales se mide la calidad - incorporan ciertas dosis de subjetividad, dado que resulta muy difícil objetivar dicho proceso de medición.

En esta línea, debemos aclarar que con este estudio no se trata de evaluar las diferentes actuaciones que de forma individual puedan realizar los distintos agentes involucrados en la función auditora, algunas de ellas fraudulentas, que han derivado en importantes escándalos financieros en el ámbito internacional. Más allá de esto, pretendemos mostrar el marco en el que se desarrolla la labor de auditoría, realizando un análisis comparativo de los índices de calidad obtenidos para cada país.

Para cubrir las anteriores etapas necesitamos información específica que nos permita abordar los diferentes objetivos perseguidos en nuestro trabajo. Esta ha sido obtenida fundamentalmente de tres fuentes:

• La publicación del Center for International Financial Analysis & Research, Inc. (CIFAR), titulada International Accounting and Auditing Trends, en su cuarta edición de 1995. Esta obra, que constituye una valiosa recopilación de información para un extenso número de países incluidos los propuestos para nuestro análisis, será la fuente principal de datos.

• El estudio de Coopers & Lybrand, International accounting summaries, de 1993, el cual se considera también una fuente importante de información por el gran número de temas tratados y el amplio conjunto de países que abarca.

• La serie European financial reporting de Routledge, en la cual expertos de doce países de la Unión Europea presentan una guía sobre los principios y prácticas contables, así como un análisis de aspectos como la fiscalidad, la auditoría, el marco normativo y el entorno económico general en que se desarrollan la contabilidad y auditoría en cada país.

2. Definición de los indicadores de calidad

El objeto de este estudio, como indicamos anteriormente, es el análisis de la calidad en la auditoría realizada en una muestra de 19 países. Sin embargo, la calidad resulta ser una variable inobservable empíricamente por lo que debemos recurrir a diferentes proxys que faciliten su medición. Es así como circunscribiremos la misma a tres variables cualitativas a las que asociaremos los indicadores cuantitativos que proponemos.

Dichas variables tradicionalmente han sido entendidas como características fundamentales de la información contable y nosotros las trasladamos como herramienta para la evaluación de la calidad de la auditoría, estas son: relevancia, fiabilidad y oportunidad.

Otros autores han realizado estudios similares a este, tratando de delimitar también los atributos que definen la calidad, siendo Arruñada (1997) el primero en introducir los mecanismos del mercado como salvaguarda de la calidad de la auditoría. Estos mecanismos que se basan en la percepción de precios superiores a aquellos que se obtendrían en un empleo alternativo de los recursos, se crean mediante la inversión por parte del auditor en reputación y otros activos que ofrecen un mayor valor como garantía (se vuelve a la idea de imagen del auditor como representación de calidad para el usuario).

Arruñada (1997) aborda de igual manera los servicios complementarios que las firmas de auditoría prestan a sus clientes. Este tema, muy criticado en los últimos años debido principalmente a los escándalos financieros acontecidos tanto en EE UU como en el resto del mundo, nos plantea la idea de calidad asociada a la independencia del auditor.

Esta independencia es requisito imprescindible para valorar la fiabilidad del informe, ya que su ausencia conllevaría a la falta de calidad para cada uno de los usuarios antes descritos (el no seguimiento de las normas, carencia de utilidad, falta de imagen, etc.).

En Marcos (2002) se considera la independencia del auditor como la razón de ser de la revisión de las cuentas, sin la cual esta pierde sentido. El deber de independencia del auditor garantiza la fiabilidad del informe siendo esta la clave de la eficacia del sistema de auditoría de cuentas. Introducimos entonces la fiabilidad como una de las tres características cualitativas medidoras de la calidad en este trabajo.

Pero, ¿cómo entender estos conceptos en el ámbito de nuestro trabajo?

El primero de ellos, la fiabilidad, es una característica consustancial a la propia labor de auditoría y al objetivo de la misma. Con el fin de analizar la fiabilidad de ésta en los distintos países, evaluamos aspectos como el grado de obligatoriedad de la auditoría o nivel de normalización existente en los trabajos necesarios para su realización.

En cuanto a la relevancia, la debemos interpretar en el sentido de que los estados financieros que son auditados sean como mínimo, aquellos que incluyen los reportes que se consideran relevantes en el ámbito de la información contable.

De este modo, hacemos hincapié en los estados financieros tradicionales como sujetos pasivos de la auditoría, evaluando si estos son objeto de la misma en los distintos países, sin olvidar otros posibles estados complementarios. Así mismo, estudiamos los propios informes de auditoría emitidos por las firmas en relación con su ubicación en el informe anual, así como el período de tiempo que abarcan.

El tercer concepto que destacamos es la oportunidad de los informes de auditoría. En relación con este aspecto la variable que consideramos como relevante es el período de tiempo que transcurre desde la elaboración de los estados financieros hasta que se realiza el trabajo de los auditores y se hacen públicos sus resultados, de forma que la información contable pueda ser considerada por sus potenciales usuarios.

Tomando como referencia válida estos tres conceptos, describimos los indicadores que hemos construido para trasladar al ámbito cuantitativo estos conceptos cualitativos.

2.1. Indicadores de relevancia

2.1.1. Ubicación del informe de auditoría en el informe anual

El lugar donde se sitúe el informe de auditoría, dentro del conjunto de información económico-financiera que elabora la empresa y posteriormente hace pública, en nuestra opinión puede entenderse como un indicio de su relevancia en cada país.

En este sentido, consideramos que la trascendencia otorgada al informe de auditoría es mayor cuando se ubica antes de los estados financieros, anteponiendo la valoración de la adecuación de estos últimos a la situación de la empresa a su propia lectura. Así, distinguimos tres situaciones diferentes que valoramos de la siguiente manera:

No se incluye el informe de auditoría en el informe anual0
Se incluye el informe de auditoría después de los estados financieros1
Se incluye el informe de auditoría de antes de los estados financieros2

En estas condiciones el indicador (I1(X)) tomará los valores 0, 1 ó 2 en función de la situación que se observe en cada uno de los países analizados.

2.1.2. Período de tiempo cubierto por el informe de auditoría

A lo largo del estudio inicial de la información recopilada, se ha constatado que no en todos los países el informe de auditoría hace referencia al mismo horizonte temporal. De esta forma, se considera más relevante la auditoría cuanto mayor sea el período de tiempo abarcado por la misma.

Teniendo en cuenta lo anterior, la casuística que se presenta con mayor recurrencia lleva a plantear los siguientes tres escenarios, que se cuantifican para calcular este indicador (I2(X)):

El informe de auditoría cubre únicamente el período actual1
El informe de auditoría cubre el período actual y el anterior2
El informe de auditoría cubre el período actual y los dos anteriores3

2.1.3. Apartados específicos de los informes anuales referenciados en el informe de auditoría

De la misma forma que la auditoría se refiere a estados financieros determinados en cada país, en el informe se hace referencia a una serie de ítem específicos, aspecto que abordamos y cuantificamos en este apartado. Para ello, se han seleccionado las siguientes secciones de los informes anuales, con el fin de identificar a cuáles de ellas hace referencia puntual el informe de auditoría en cada país:

• S 1 : balance

• S 2 : resultados

• S 3 : estados de flujos de fondos

• S 4 : notas a los estados financieros

• S 5 : reservas

• S 6 : neto patrimonial

• S 7 : políticas contables adoptadas

• S 8 : informe de gestión

Otorgando un valor 1 ó 0, en función de la existencia de referencia explícita a cada aspecto en el informe de auditoría o no, calculamos el indicador (I3(X)) que definimos de la siguiente forma:

 

donde X es cada uno de los países analizados.

2.2. Indicadores de fiabilidad

En Almela y García Benau (1992) se aborda la independencia del auditor a la hora de valorar una auditoría de calidad, siendo esta característica impuesta por la legislación y las normas internacionales de auditoría. Es por ello que consideramos necesario analizar la normalización de la auditoría, ya que gracias a la misma no solo se consiguen unas leyes a las que se debe sujetar la actividad auditora sino también las características que debe cumplir el auditor, entre las que se encuentra la independencia.

Se distinguen dos vertientes de lo que entendemos por fiabilidad. Por un lado, está la fiabilidad que la labor de auditoría aporta a la información contable de la empresa, de modo que cuanto mayor sea el ámbito de aplicación de la auditoría más fiable será a priori, la información. En este sentido, pensamos que la calidad de la auditoría en un país está ligada al nivel de exigencia de la misma.

Por otro lado, la fiabilidad puede entenderse como resultado del rigor con el que se llevan a cabo las labores de auditoría. Al respecto, un mayor grado de reglamentación y control concede a los trabajos de auditoría mayor fiabilidad en sus resultados.

Atendiendo a lo señalado anteriormente, hemos seleccionado los siguientes indicadores de fiabilidad:

2.2.1. Obligatoriedad de la auditoría

Se entenderá una mayor calidad de la auditoría cuanto mayor sea su repercusión en el ámbito empresarial, es decir, cuando la normativa exija la realización de esta a un amplio número de empresas.

Para establecer una medida cuantitativa asignamos valores a cada uno de los siguientes escenarios con los que vamos a trabajar:

No exigencia de auditoría en ningún caso0
Exigencia de auditoría solo para empresas cotizadas1
Exigencia de auditoría solo para empresas medianas y grandes2
Exigencia de auditoría para medianas y grandes, así como cotizadas3
Exigencia de auditoría para todas las empresas4

Con el objetivo de trabajar con valores en una escala de 0-1 que nos permita homogeneizar los distintos indicadores, definimos el indicador que mide el grado de obligatoriedad de auditoría, que denotamos por (I4(x)), del siguiente modo:

 

donde X es cada uno de los países analizados.

2.2.2. Grado de normalización de la auditoría

En Marcos (2000) se analiza la obligación legal de la auditoría en España, y cómo ésta afecta a la independencia del auditor. Es por ello que, debido a la diferencia existente entre los países en función de la normalización de esta actividad, consideramos necesario el análisis cuantitativo de la legislación en cada uno de ellos.

La estandarización de los trabajos de auditoría a través de unos requisitos mínimos que la regulen implica que los resultados de los mismos sean, por un lado, más homogéneos y, por el otro, más objetivos y fiables que si esta labor se desarrolla bajo la arbitrariedad del auditor o firma de auditoría.

Para medir el grado de normalización en cada país nos basamos en la existencia o no de organismos dedicados específicamente a la emisión de normas de auditoría relativas tanto a las técnicas como al propio informe de auditoría, o incluso a normas de ética profesional. De este modo, distinguimos dos casos posibles a los cuales asignamos valores 0 ó 1:

No existen organismos emisores de normas de auditoría0
Existen organismos emisores de normas de auditoría1

Así, el indicador (I5(X)), tomará el valor 0 ó 1 en función de la existencia en el país X de organismo u organismos encargados de la regulación de la función de auditoría.

2.2.3. Identificación de las firmas de auditoría

El hecho de que la firma que ha realizado la auditoría se manifieste de forma expresa en el propio informe de auditoría incide en su fiabilidad en dos sentidos:

— El prestigio de la sociedad puede conceder mayor garantía al usuario sobre la opinión recogida en el informe.

— Al aparecer plasmado el nombre de la firma que realizó la auditoría, se influye positivamente en la preocupación por llevar a cabo con rigor los trabajos, con el objetivo de mantener su prestigio e imagen.

Con el fin de cuantificar esta característica en los diferentes países formulamos un indicador (I6(X)) cuyos valores son los siguientes:

En el informe de auditoría no aparece explícitamente la firma de auditoría0
En el informe de auditoría aparece explícitamente la firma de auditoría1

2.3. Indicadores de oportunidad

La oportunidad de la información se encuentra vinculada al ámbito temporal, es decir, al tiempo en que el usuario tiene acceso a la misma. En este sentido, refiriéndonos al informe de auditoría, la variable que nos cuantificará su oportunidad será el tiempo que transcurre desde la fecha a la cual se refieren los estados financieros, es decir, el cierre del ejercicio, y la fecha del informe de auditoría.

El nivel de oportunidad, y por tanto la calidad de la auditoría, será superior cuanto menor sea el retraso del informe respecto al cierre de las cuentas al cual este se refiere. De este modo, hemos evaluado la oportunidad del informe de auditoría en cada país a través del número medio de días que transcurren entre la fecha de cierre del ejercicio y la fecha del informe.

Así, hemos diferenciado cinco intervalos de acuerdo con el número de días de retraso, de modo que el indicador de oportunidad, (I7(X)), tomará los valores de 1 a 5 en función del período de tiempo transcurrido en el país X, así:

Más de 120 días1
Entre 90 y 120 días2
Entre 60 y 90 días3
Entre 30 y 60 días4
Menos de 30 días5

2.4. Indicadores globales

Una vez construidos los indicadores individuales de cada uno de los aspectos que hemos considerado relevantes para cuantificar el nivel de calidad de la auditoría, pasamos a determinar los indicadores globales para cada una de las tres dimensiones diferenciadas: fiabilidad, relevancia y oportunidad.

El indicador global de oportunidad (O(X)) será igual al indicador (I7(x)) dado que se consideró solo una variable para su cálculo.

 

Por su parte el indicador global de relevancia (R(X)) dado que definimos tres indicadores individuales, es la media aritmética de ellos:

 

Del mismo modo, el indicador global de fiabilidad, (F(X)), quedará definido como la media aritmética de los tres indicadores:

 

Para terminar, dado que el objetivo fina l es medir la calidad de la auditoría en cada uno de los países incluidos en el estudio, definimos un indicador global a partir de los elaborados para cada una de las tres vertientes de la calidad consideradas.

A nuestro juicio, y en buena lógica, la fiabilidad se presenta como el aspecto más importante al valorar la calidad de la auditoría. Esto es así porque las otras dos características, relevancia y oportunidad, son subsidiarias a la fiabilidad, dado que una información centrada en los aspectos más relevantes y presentada en el momento oportuno carece de toda validez si no podemos constatar su fiabilidad.

Sin embargo, establecer una prioridad en relación con la relevancia y la oportunidad nos parece una cuestión mucho menos clara y difícilmente justificable, dado que ninguna de estas cualidades está sujeta a la otra, es decir, no es un requisito previo. De este modo, ambas características las situaremos a un mismo nivel a la hora de definir nuestro indicador de calidad.

Por otro lado, con el objetivo de homogeneizar los diferentes indicadores que conforman el indicador calidad de auditoría (ICA(X)) sobre todo en lo que hace referencia a sus límites superiores, trasladamos el límite superior a 1, de forma que los indicadores de fiabilidad, relevancia y oportunidad originales quedarán divididos por su límite máximo de cara a la configuración del ICA:

 

Finalmente, ICA(X) lo construimos ponderando los indicadores globales de relevancia, fiabilidad y oportunidad. Dada la primacía de la fiabilidad comentada anteriormente, ponderamos el indicador F’(X) con el factor 2, mientras que la relevancia y la oportunidad las mantenemos al mismo nivel sin factor de corrección, quedando ICA(X) definido de la siguiente forma:

 

3. Resultados de la cuantificación del nivel de calidad de la auditoría en el ámbito internacional

3.1. La relevancia de la auditoría

La relevancia de la auditoría ha quedado previamente definida a través de tres variables: ubicación del informe, período de tiempo que abarca y apartados de los reportes anuales de las empresas que son referenciados en el informe. El estudio realizado para los 19 países incluidos en el estudio está plasmado en el anexo I, donde recogemos la codificación realizada con relación a todas las variables vinculadas con la relevancia.

Respecto a la primera de las variables, esto es, la ubicación del informe, es incluido en todos los casos dentro de la información que periódicamente aporta la empresa al exterior, es decir, en los informes anuales. En cualquier caso, las divergencias surgen en cuanto al lugar que el mismo ocupa respecto a los estados financieros, tal como se muestra en el cuadro 1.

Cuadro1
Ubicación del informe de auditoría
Después de los estados financierosAntes de los estados financieros
AlemaniaCanadá
AustriaDinamarca
BélgicaEspaña
Estados UnidosIrlanda
FinlandiaLuxemburgo
Francia 
Grecia 
Holanda 
Italia 
Japón 
Portugal 
Reino Unido 
Suecia 

A la vista de lo anterior, se concluye que mayoritariamente el informe de auditoría se encuentra ubicado con posterioridad a los estados financieros incorporados en el informe anual de la empresa, siendo minoritarios los países en los que se muestra con mayor relevancia el informe de auditoría situándolo con anterioridad a los estados financieros.

En cuanto al período de tiempo que abarca el informe de auditoría, debemos matizar que entendemos por “ejercicio actual” el último ejercicio cerrado, puesto que en un sentido estricto esta expresión podría confundirse con el momento del tiempo en el cual se está realizando efectivamente la auditoría que, lógicamente, será ya en el ejercicio siguiente al cual se refieren los estados auditados cerrados en último término.

En el anexo I se puede observar que solo en Estados Unidos el informe de auditoría hace referencia al ejercicio actual y a los dos períodos anteriores. Es más habitual que se manifieste la opinión sobre dos ejercicios, el actual y el anterior, lo que sucede en Australia, Canadá, España y Japón, pero la corriente mayoritaria se dirige hacia la consideración en el informe de auditoría tan solo del ejercicio actual.

Por último, el estudio realizado para cada país con relación a los ítem informativos que son objeto de atención especial en el informe de auditoría, pone de manifiesto la existencia de una referencia unánime a los dos estados contables más representativos de la actividad y situación de la empresa, como son el balance y la cuenta de resultados. El siguiente aspecto informativo más considerado en el informe de auditoría en el contexto internacional es el estado de flujos de tesorería, al que se hace referencia en 12 de los 19 países analizados, en términos similares a lo que sucede con las notas a los estados financieros, las cuales se referencian en 10 países.

Sin embargo, la inclusión de cuestiones específicas relativas a las reservas, el neto patrimonial o el informe de gestión desciende notablemente respecto a los aspectos analizados con anterioridad.

En función de la aparición o no de los distintos ítem de información mencionados anteriormente, elaboramos el indicador (I3(X)), a partir del cual podemos realizar una primera ordenación de los países, tal como se muestra en el cuadro 2, de acuerdo con el valor que adopta en cada país.

Cuadro 2
Ordenación de países de acuerdo con el nivel de contenidos del informe de auditoría
PaísI3(X)
Australia0,88
Irlanda0,88
Reino Unido0,75
Italia0,63
Japón0,63
Alemania0,50
Canadá0,50
EE UU0,50
Finlandia0,50
Francia0,50
Luxemburgo0,50
Portugal0,50
Suecia0,50
Austria0,38
Bélgica0,38
Dinamarca0,38
España0,38
Holanda0,38
Grecia0,25

En este contexto, se observa que los países de origen anglosajón, como el Reino Unido o Irlanda, o con una fuerte influencia proveniente de ese ámbito geográfico y cultural, como sucede con Australia, son los que aparecen en los niveles superiores de esta tabla. Por su parte, los países pertenecientes al área conocida como continental-europea se sitúan en los niveles inferiores, aspecto que resulta coherente con la menor tradición en labores de auditoría de estos países.

Una vez definidos y concretados los diferentes componentes en que, de acuerdo con nuestro modelo, se plasma la relevancia de la auditoría, calculamos el indicador global de este componente de la calidad de la auditoría, R(X).

Sobre la base del valor que toma dicho indicador para cada uno de los países analizados (anexo I), ordenamos los países de la muestra de acuerdo con el nivel de relevancia de la auditoría observado (cuadro 3) una vez trasladados los valores originales (R(X)) a la escala cuyo límite superior es 1, obteniendo los valores correspondientes a (R’(X)).

Cuadro 3
Ordenación de países de acuerdo con el nivel de relevancia global
PaísR’(X)
Canadá0,75
EE UU0,75
España0,73
Australia0,65
Irlanda0,65
Japón0,60
Luxemburgo0,58
Dinamarca0,56
Reino Unido0,46
Italia0,44
Alemania0,42
Finlandia0,42
Francia0,42
Portugal0,42
Suecia0,42
Austria0,40
Bélgica0,40
Holanda0,40
Grecia0,38

De nuevo son países de corte anglosajón los que se sitúan en un primer nivel (Canadá y Estados Unidos), si bien resulta importante señalar el elevado nivel que alcanza España, situándose tras los dos anteriores, lo cual quiere decir que en este país y en relación con una escala internacional, el componente de la calidad de auditoría que hemos definido y denominado como “relevancia” es comparable a cualquiera de los países con una tradición más arraigada en materia de auditoría, ya que no podemos olvidar que el principal avance en esta materia en España se produce con la promulgación de la ley de auditoría de cuentas del año 1988.

También es necesario hacer referencia al importante descenso que experimenta el Reino Unido en relación con la relevancia, ocupando un lugar intermedio en la ordenación obtenida, así como el último lugar asignado a Grecia y los escalones inferiores ocupados por países del área continental europea.

3.2. La fiabilidad de la auditoría en la evaluación de su calidad

El indicador de fiabilidad global, F(X), quedó definido según tres variables o indicadores parciales: el ámbito de aplicación de la auditoría en cada país, el grado de estandarización de las labores de auditoría y la identificación o no de la firma que ha realizado la labor auditora.

Los resultados del análisis realizado para los 19 países en relación con la fiabilidad de la auditoría aparecen en el anexo II. Del estudio de estos se desprende que la corriente mayoritaria en el contexto internacional es la exigencia de auditoría en función del tamaño de la empresa o de acuerdo con que sus títulos coticen o no en mercados bursátiles, de modo que en 11 de los 19 países (57,89%) la obligatoriedad de la auditoría se produce para las grandes empresas y para las cotizadas.

En este sentido, podemos decir que el límite del tamaño de las empresas sujetas a auditoría en el contexto de la Unión Europea viene habitualmente definido por los términos existentes en torno a la presentación del balance abreviado, de modo que estarán exentas de la auditoría de acuerdo con la variable tamaño, aquellas que puedan presentar un balance abreviado.

En otros países, como Suecia, Finlandia, Australia, Estados Unidos e Irlanda aparece la obligatoriedad de la auditoría para todo tipo de empresas, independientemente de su tamaño o de su cotización en los mercados bursátiles.

Ya en un nivel residual, por la escasez de países que se encuadran en esa línea, podríamos citar la discriminación de la obligatoriedad de la auditoría únicamente en función de uno de los dos factores mencionados anteriormente y no de su unión, es decir, la cotización en los mercados bursátiles o el tamaño.

Pasando a la segunda de las variables analizadas, es decir, el grado de normalización de la auditoría, se puede hablar de la existencia de organismos específicos que regulan la auditoría en cada país, si bien en algunos como Dinamarca y Portugal el nivel de reglamentación se limita a la emisión de determinadas recomendaciones.

Por último, en cuanto a la identificación de las firmas de auditoría en los correspondientes informes, del estudio realizado en cada país (anexo II) lo habitual es que la firma que ha realizado las labores de auditoría quede identificada en el informe, salvo aisladas excepciones, como son los casos de Alemania, Austria o Suecia.

Una vez analizadas cada una de las tres variables referidas con anterioridad, calculamos los valores del indicador de fiabilidad global (F(X)), que ya viene referido a una escala 0-1, por lo que no será necesaria transformación alguna de cara a su homogeneización con el resto de indicadores globales, de relevancia y de oportunidad, con lo que F(X) = F’(X).

Así, a partir de los resultados obtenidos para este indicador en cada uno de los 19 países (anexo II) obtenemos la ordenación de los mismos la cual recopilamos en el cuadro 4.

Cuadro 4
Ordenación de países de acuerdo con el nivel de fiabilidad global
PaísF’(X)
Australia1,00
EE UU1,00
Finlandia1,00
Irlanda0,92
Bélgica0,92
Canadá0,92
Dinamarca0,92
España0,92
Francia0,92
Holanda0,92
Italia0,92
Japón0,92
Luxemburgo0,92
Portugal0,92
Grecia0,83
Reino Unido0,75
Suecia0,67
Alemania0,58
Austria0,50

Se observa el hecho de que los países cumplen en gran medida los límites máximos marcados en nuestros indicadores, dado que hasta 15 de los 19 incorporados en el estudio tienen asociado un valor de F’(X)superior a 0,75 sobre un máximo de 1.

Se destacan de nuevo países como Australia, Estados Unidos e Irlanda, incorporándose también Finlandia en esos niveles máximos. En el polo opuesto, es decir, como representante de niveles mínimos de un componente de la calidad de la auditoría, aparecen clasificados Austria y Alemania.

3.3. Oportunidad de la auditoría

El último componente que conforma el indicador global de la calidad de la auditoría se refiere a su “oportunidad”, la cual medimos a través de una única variable: retraso medio del informe de auditoría respecto a la fecha de cierre de las cuentas anuales del último ejercicio que se somete a evaluación. Los datos recopilados al respecto están resumidos en el anexo III.

Se puede observar cómo el retraso en la fecha del informe de auditoría es en todos los casos superior a un mes e inferior a cuatro meses, dado que los valores que adopta esta variable corresponden a los tres intervalos intermedios definidos, sin situarse ningún país en alguno de los dos extremos.

Así mismo, en la mayoría de países (más de un 57%) la fecha del informe es entre 60 y 90 días mayor que la de las cuentas anuales, siendo también significativo el período entre 90 y 120 días (31%) y minoritario el de entre 30 y 60 días.

Como quedó explicado en la metodología aplicada, es necesario homogeneizar los valores de O(X) a una escala cuyo límite máximo sea 1, con el fin de poder, en último término, obtener un indicador global de calidad con componentes homogéneos en cuanto a su escala. De este modo calculamos el indicador O’(X) , cuyos valores están resumidos en el anexo III y dan lugar a la ordenación que aparece en el cuadro 5.

Cuadro 5
Ordenación de países de acuerdo con el nivel de oportunidad global
PaísO’(X)
Canadá0,80
EE UU0,80
Australia0,60
Dinamarca0,60
España0,60
Finlandia0,60
Holanda0,60
Irlanda0,60
Japón0,60
Luxemburgo0,60
Portugal0,60
Suecia0,60
Reino Unido0,60
Alemania0,40
Austria0,40
Bélgica0,40
Francia0,40
Grecia0,40
Italia0,40

En esta ordenación se detecta el posicionamiento en los primeros lugares de Estados Unidos y Canadá, al igual que en el caso de los indicadores anteriores, de relevancia y fiabilidad.

El objetivo último del trabajo es definir un indicador global de calidad (ICA(X)) que nos permita realizar un análisis comparativo del nivel de calidad de la auditoría para los países incluidos en la muestra.

Para ello definimos en su momento ICA(X) con base en los indicadores obtenidos para cada una de las tres características que definen la calidad de la auditoría empresarial: relevancia (R’(X)), fiabilidad (F’(X)) y oportunidad (O’ (X)).

Los valores de ICA(X) para cada uno de los países los reflejamos en el anexo IV, siendo en el cuadro 6 donde expresamos la ordenación definitiva de los mismos en función de dichos valores.

Cuadro 6
Ordenación de países de acuerdo con el nivel de calidad global
PaísICA(X)
EE UU0,89
Canadá0,85
Australia0,81
Irlanda0,81
España0,79
Japón0,76
Finlandia0,75
Luxemburgo0,75
Dinamarca0,75
Holanda0,71
Portugal0,71
Italia0,67
Francia0,66
Bélgica0,66
Reino Unido0,64
Grecia0,61
Suecia0,59
Alemania0,50
Austria0,45

De la ordenación obtenida se destacan cuatro aspectos:

• La supremacía de países de corte anglosajón como son Estados Unidos, Canadá, Australia e Irlanda.

• La incorporación de España en un nivel significativamente elevado a la cabeza de los países de la Europa continental.

• La ausencia del Reino Unido en esos niveles más elevados.

• Los últimos lugares ocupados por Alemania y Austria.

Conclusiones

De los resultados obtenidos a lo largo del trabajo podemos destacar los siguientes aspectos:

• El informe de auditoría se ubica en la mayoría de países con posterioridad a los estados financieros.

• El alcance del informe se limita con generalidad a la emisión de una opinión sobre la información contable del último ejercicio cerrado.

• Prácticamente en la totalidad de los países en el informe de auditoría se incorporan apreciaciones que en muchos casos son formas estándar, básicamente vinculadas con las cuentas anuales (balance, cuenta de resultados y memoria).

• En los países en los que el estado de flujos de tesorería posee una amplia aceptación, como sucede fundamentalmente en los países anglosajones, también se incorporan referencias específicas a este estado financiero. No obstante, los modelos de informe de auditoría, en términos generales, no incorporan apreciaciones más específicas sobre secciones de estados financieros u otros aspectos puntuales de la vida de la empresa.

• La exigencia de auditoría se vincula mayoritariamente con el tamaño de la empresa y la cotización de los títulos de la sociedad en los mercados bursátiles.

• La realización de los trabajos de auditoría supone que sus resultados, el informe, se encuentren disponibles entre 60 y 90 días después de la fecha de cierre de las cuentas anuales.

• A pesar de la existencia de estos aspectos que se observan con carácter genérico en los distintos países, surgen matices diferenciadores que implican divergencias en los índices de calidad parciales y global calculados:

— La auditoría adquiere un importante nivel de relevancia en Canadá, Estados Unidos, Australia e Irlanda, todos ellos países con tendencia anglosajona, aunque es destacable el hecho de que España se sitúa a la cabeza de las naciones del área continental europea. Por el contrario, Bélgica, Holanda y Grecia son los que presentan menor índice de relevancia.

— Australia, Estados Unidos e Irlanda se mantienen en los primeros lugares del ranking si hablamos de la fiabilidad, mientras que Canadá y España descienden algunos puestos. Así mismo, continúan en los más bajos Alemania y Austria.

— En relación con la oportunidad podemos decir que los países que menor retraso presentan entre la fecha del informe de auditoría y el cierre de las cuentas anuales son Estados Unidos y Canadá, ambos líderes en cuanto a relevancia y, en el caso de Estados Unidos, también en cuanto a fiabilidad.

Considerando conjuntamente las tres características en virtud de las cuales hemos medido la calidad de la auditoría empresarial, se puede intuir la existencia de cierta correlación entre el comportamiento observado para cada una de ellas, es decir, entre oportunidad, fiabilidad y relevancia.

Desde la perspectiva del índice de calidad global, se destacan Estados Unidos, Canadá y Australia, como representantes de los niveles de calidad más significativos, siendo Grecia, Suecia, Alemania y Austria los países donde la auditoría alcanza menores niveles. No obstante, debemos decir que, salvo en estos casos extremos, el resto presentan escasas diferencias en los índices de calidad obtenidos.

Con este estudio queda contrastada la calidad de la auditoría en los diferentes países analizados, en función de una serie de indicadores utilizados para explicar el nivel de desarrollo de la misma.

Finalmente, los escándalos financieros surgidos en los últimos años (Xerox, WorldCom, o Enron) han hecho poner en tela de juicio la validez de las prácticas de auditoría desarrolladas. Esto puede resultar en cierto modo contradictorio con los resultados obtenidos, especialmente para el caso de Estados Unidos. Sin embargo, nuestro trabajo evalúa el marco en el que se estructura la auditoría en los distintos países, y no analiza determinadas actuaciones individuales, bien de personas físicas o bien de firmas de auditoría, que son difícilmente controlables por la legislación y por las normas contables y de auditoría.

No obstante, en los últimos años han surgido algunas propuestas en diferentes entornos geográficos, como es el caso de la ley Sarbanes-Oxley en Estados Unidos, que han revisado las normas referidas al gobierno corporativo, con el fin de evitar situaciones que afectan la fiabilidad de la información financiera. Las líneas de actuación de estas disposiciones abordan, en general, los siguientes aspectos:

• Aumento de los requisitos sobre la información financiera revelada al mercado por parte de la empresas que cotizan.

• Mayor control de las actuaciones corporativas irregulares.

• Mayor independencia y capacidad de actuación de los comités de auditoría.

• Mayor supervisión a la actividad de los auditores y analistas.

• Aumento de las restricciones a los servicios que pueden afectar a la independencia del auditor.

Estas medidas, sin duda, contribuirán a recuperar la confianza en la información financiera de las empresas por parte de los distintos usuarios, y, paralelamente, a la mejora de la calidad de la auditoría empresarial, que ha sido objeto de estudio en el presente trabajo.

Anexo I
Indicador de relevancia
PaísUbicación del informe I1(x)Período cubierto
I2(x)
Contenido del informe (I3x)
S1S2S3S4S5S6S7S8I3(x)Indicador de relevancia R(x)Indicador ajustado R''(x)
BalanceCuenta de resultadoEstado de flujos de tesoreríaNotasReservasNeto patrimonialPolíticas adoptadasInforme de gestión
Alemania11111000010,500,830,42
Australia12111111100,881,290,65
Austria11110000010,380,790,40
Bélgica11110100000,380,790,40
Canadá22111010000,501,500,75
Dinamarca21110100000,381,130,56
EE UU13111001000,501,500,75
España22110100000,381,460,73
Finlandia11111000010,500,830,42
Francia11111100000,500,830,42
Grecia11110000000,250,750,38
Holanda11111000000,380,790,40
Irlanda21111111100,881,290,65
Italia11110110100,630,880,44
Japón12111011000,631,210,60
Luxemburgo21110100100,501,170,58
Portugal11111100000,500,830,42
Suecia11111000010,500,830,42
U.K.11111111000,750,920,46

Anexo II
Indicador de fiabilidad
PaísObligatoriedadOrganismos emisores I5(x)Identificación firma I6(x)Indicador de fiabilidad F(x)Indicador ajustado F''(x)
No exigenciaExigencia empresas cotizadasExigencia grandes empresasExigencia grandes o cotizadasExigencia para todas las empresasI4(x)
Alemania   X 0,75100,580,58
Australia    X1111,001,00
Austria  X  0,5100,500,50
Bélgica   X 0,75110,920,92
Canadá   X 0,75110,920,92
Dinamarca   X 0,75110,920,92
EE UU    X1111,001,00
España   X 0,75110,920,92
Finlandia    X1111,001,00
Francia   X 0,75110,920,92
Grecia  X  0,5110,830,83
Holanda   X 0,75110,920,92
Irlanda    X1111,001,00
Italia   X 0,75110,920,92
Japón   X 0,75110,920,92
Luxemburgo   X 0,75110,920,92
Portugal   X 0,75110,920,92
Suecia    X1100,670,67
U.K. X   0,25110,750,75

Anexo III
Indicador de oportunidad
PaísTiempo transcurrido I7(x)=O(x)Indicador ajustado O''
Alemania20,40
Australia30,60
Austria20,40
Bélgica20,40
Canadá40,80
Dinamarca30,60
EE UU40,80
España30,60
Finlandia30,60
Francia20,40
Grecia20,40
Holanda30,60
Irlanda30,60
Italia20,40
Japón30,60
Luxemburgo30,60
Portugal30,60
Suecia30,60
U.K.30,60

Anexo IV
Indicador global de la calidad de la auditoría
PaísO'(x)R'(x)F'(x)ICA(x)
Alemania0,400,420,580,50
Australia0,600,651,000,81
Austria0,400,400,500,45
Bélgica0,400,400,920,66
Canadá0,800,750,920,85
Dinamarca0,600,560,920,75
EE UU0,800,751,000,89
España0,600,730,920,79
Finlandia0,600,421,000,75
Francia0,400,420,920,66
Grecia0,400,380,830,61
Holanda0,600,400,920,71
Irlanda0,600,651,000,81
Italia0,600,440,920,67
Japón0,600,600,920,76
Luxemburgo0,600,580,920,75
Portugal0,600,420,920,71
Suecia0,600,420,670,59
U.K.0,600,460,750,64

Bibliografía

Almela Díez, B; y García Benau, M.A. La independencia del auditor. Partida doble, Nº 23, mayo, 1992, pp. 4-12.

Arruñada, B. La calidad de la auditoría. Incentivos privados y regulación. Madrid: Marcial Pons, 1997.

Brennan, N.; O’Brien, F. y Pierce, A. European financial reporting: London: Ireland. Routledge, 1992.

Cañibano, L. Curso de auditoría contable. Madrid: Pirámide, 1996.

Carcelo, J.; Hermanson, R. y McGrath, N. Audit quality atributes: The perceptions of audit. Partners, preparers and financial statement users. En: Auditing: A journal of practice and theory, vol. 11, Nº 1, spring, 1992, pp. 1-15.

Center For international financial analysis and research. International accounting and auditing trends. Vol. I y II . New Jersey: 4ª edición. CIFAR publications, Inc., 1995.

Christiansen, M. y Elling, J. European financial reporting. London: Denmark. Routledge, 1993.

Clark, P. European financial reporting: London: Luxembourg. Routledge, 1994.

Colbert, G. y Murray, D. The association between auditor quality and auditor size: and Analisis of small CPA firms. En: Journal of accounting, auditing & finance, vol. 13, Nº 2, spring, 1998, pp. 135-150.

Colbert, G. y O´Keefe, T. Compliance with GAAS reporting standards: evidence from a positive enforcement program”. En: Auditing: A journal of practice and theory, vol. 14, fall, 1995, pp. 1-16.

Coopers & Lybrand. International accounting summaries; A guide for interpretation and comparison. New York: J. Wiley & Sons, 1993.

Davidson, R. y Neu, D. A note of the association between audit firm and audit quality. En: Contemporary accounting research, vol. 9, Nº 2, spring, 1993, pp. 479-488.

Deangelo, L. Auditor size and audit quality. En: Journal of accounting and economics, vol. 3, Nº 3, december, 1981, pp. 183-189.

Deangelo, L.E. Auditor independence ‘Low balling’, and disclosure regulation”. En: Journal of accounting and economics, August, 1981, pp. 113-128.

Deis, D. y Giroux, G. Determinants of audit. Quality in the public sector. En: The accounting review, vol. 67, Nº 3, july, 1992, pp. 462-479.

Dijksma, J. y Hoogendoorn, M. European financial reporting. London: The Netherlands. Routledge, 1993.

Fernandes Ferreira, L. European financial reporting. London: Portugal. Routledge, 1994.

Francis, J. The effect of audit firm size on audit prices: a study of the Australian market”. En: Journal of accounting and economics, vol. 6, august, 1984, pp. 133-151.

Francis, J. y Simon, D. A test of audit pricing in the small-client segment of the US audit market. En: The accounting review, vol. 62, January, 1987, pp. 145-157.

García Benau, M.A y Vico Martínez, A. Los escándalos financieros y la auditoría: Pérdida y recuperación de la confianza en una profesión en crisis. En: Revista valenciana de economía y hacienda, Nº 7, Vol. 1, 2003.

García Benau, M.A.; Garrido Miralles, P. y Vico Martínez, A. La imagen de las seis grandes firmas de auditoría. VIII encuentro ASEPUC. Ed. Marfil, 1998, pp. 583-597.

García Benau, M.A.; Humphrey, C.; Moizer, P. y Turley, S. La auditoría y sus expectativas: los casos de España y del Reino Unido. Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), 1993.

Gonzalo, J.A. y Gallizo, J.L. European financial reporting. London: Spain. Routledge, 1992.

Gordon, P. y Gray, S. European financial reporting: London: United Kingdom. Routledge, 1994.

Jang, H. y Lin, C. Audit quality and trading volume reaction: a study of initial public offering of stocks. En: Journal of accounting & public policy, vol. 12, Nº 3, fall, 1993, pp. 263-287.

Lefebvre, C. y Flower, J. European financial reporting: London: Belgium. Routledge, 1994.

Lennox, C. Audit. quality and auditor size: an evaluation of reputation and deep pockets hypotheses. En: Journal of business finance & accounting, vol. 26, Nº 7/8, 1999, pp. 779-805.

Marcos, F. La independencia del auditor y las cuasi-rentas. En: Revista de derecho bancario y bursátil, Nº 79, julio- septiembre 2000. pp. 175-193.

Marcos, F. ¿La última palabra sobre la sociedades profesionales entre abogados y auditores? Diario de ley, Fundación ICO, 2002.

Ordelheide, D. y Pfaff, D. European financial reporting. London: Germany. Routledge, 1994.

Palmrose, A. Audit Fees and auditor size: further evidence. En: Journal of accounting research, vol. 24, spring, 1986, pp. 97-110.

Papas, A. European financial reporting: London: Greece. Routledge, 1993.

Riccaboni, A. y Ghirri, R. European financial reporting: London: Italy. Routledge, 1994.

Scheid, J. y Walton, P. European financial reporting: London: France. Routledge, 1992.

Simmons, C. y Sutton, S. Audit quality: an examination of auditor motivation. En: Internal auditing, vol. 9, Nº 2, fall, 1993, pp. 30-37.

(1) Este trabajo se enmarca dentro del proyecto de investigación SEC2002-00238 financiado por la Dirección general de investigación del Ministerio de ciencia y tecnología.

Este trabajo se enmarca dentro del proyecto de investigación SEC2002-00238 financiado por la Dirección general de investigación del Ministerio de ciencia y tecnología.