Opinión

El uso de tecnologías en la operación aduanera y su impacto en la legislación

El Decreto 390 debería ser modificado en corto tiempo para permitir la implementación de este tipo de avances tecnológicos "drones" en Colombia.

Ingrid Díaz - Socio. PwC SLT

Rafael Vesga - Consultor

Los drones son, sin duda, uno de los inventos más revolucionarios de esta última década que se ha robado la atención, no solo de los jóvenes por diversión si no de las grandes compañías que buscan soluciones eficientes en materia de infraestructura, seguridad, en el sector agrícola, comercial, audiovisual y últimamente ha tomado gran fuerza el desarrollo de soluciones en el área logística, sector donde se pretende implementar este gran invento.

Hoy por hoy, en el comercio exterior nos encontramos con que existen varios proyectos ambiciosos que buscan mejorar la calidad de los servicios ofrecidos por las empresas de transporte de carga y de pequeños envíos. Respecto de estos últimos es donde se evidencian mayores avances, pues ya, desde hace varios años, se vienen adelantando proyectos en los que se utilizan drones para el reparto de dichos paquetes a cortas distancias. Estas pruebas (en su mayoría exitosas) han logrado demostrar que, con el uso de estos aparatos, los repartos locales son más agiles y económicos, brindando así una mejor calidad en los servicios ofertados al consumidor final, pues es claro que los clientes siempre desean que sus paquetes sean entregados en el menor tiempo y al más bajo costo posible.

Ahora, se están empezando a implementar megaproyectos de creación de drones que no solo benefician la mensajería local en una ciudad determinada.

Grandes desarrolladores de estos aparatos se encuentran realizando las primeras pruebas piloto de soluciones en materia de comercio exterior los cuales buscan, al igual que los drones de paquetería local, la optimización de tiempos en los procesos logísticos, la eliminación de costos en puertos y, a su vez, la dinamización del suministro de mercancías provenientes de un mismo origen pero con diferentes destinos. Al conocer estos proyectos, empiezan a surgir cuestionamientos frente a si Colombia se encuentra preparada legislativamente para permitir el ingreso de estos avances tecnológicos, los cuales traerían grandes beneficios para la economía de nuestro país.

Dentro de los megaproyectos que hasta hoy se conocen, existen dos en particular que se encuentran en la etapa final, los que muy seguramente serán los primeros en requerir que los diferentes países adapten su legislación con el fin de poder obtener los beneficios ofrecidos con el desarrollo tecnológico presentado.

El primero de ellos son los drones estibadores que buscan descargar paquetes directamente de los buques y llevarlos hasta el destino final, sin necesidad que el buque atraque en el puerto, buscando, entre otros, el ahorro de costos portuarios originados o causados por el ingreso o uso de la nave de la infraestructura portuaria, así como optimizar el flujo de carga y evitar la congestión de buques que generalmente se sufre en los diferentes puertos marítimos.

Por ahora, el diseño del dron estibador tiene la capacidad de transportar paquetes de pesos muy pequeños, sin embargo, se espera que dichos diseños se acondicionen para transportar carga de mayores volúmenes. La meta del fabricante es lograr que el aparato teledirigido recoja la carga en el buque y trasportándose por rutas aéreas, debidamente habilitadas, trasladen la mercancía hasta el domicilio del destinatario.

Claramente, el anterior megaproyecto es atractivo para las compañías que prestan servicios logísticos, ya que como lo mencionamos, los costos de operación del comercio exterior en los que se debe incurrir hoy en día para el traslado de una mercancía desde el puerto de ingreso hasta su destino final, será reducido de manera significativa con la utilización de dichos drones. Sin embargo, en estos momentos es importante preguntarse: ¿Colombia se encuentra preparada tecnológica y legislativamente para poder recibir, ojalá en corto tiempo, este gran avance en la operación logística de importación y de exportación?

De forma práctica, analicemos cómo funcionaría una operación en virtud de las disposiciones del Decreto 390 de 2016.

Partiendo del hecho que dentro de la definición de medio de transporte contenida en el mencionado decreto, cuando se refiere cualquier aeronave incluye a los drones, y podríamos decir que en principio este medio será aceptado por la autoridad aduanera para realizar el ingreso y salida de las mercancías al territorio aduanero nacional, si vemos el dron estibador como un medio de transporte; sin embargo, también podría configurarse la naturaleza jurídica como elemento requerido para el cargue y descargue de mercancías de importación y exportación.

Si analizamos el dron estibador como mecanismo requerido para el cargue y descargue de mercancías, sería necesario revisar su utilización frente a las formalidades previas al desaduanamiento de las mercancías. Es así como la primera exigencia prevista en el artículo 184 del Decreto 390 del 2016, es que el medio de transporte arribe al territorio nacional por lugar habilitado. En consecuencia, sería necesario regular el concepto de lugar habilitado ajustando su definición no solo a los lugares físicos portuarios, o zonas de fondeo, sin ir más allá, incluso a las zonas económicas exclusivas.

En segundo lugar, superando este primer obstáculo nos encontramos con el aviso de llegada del medio de transporte. En efecto, nuestra legislación actual condiciona el aviso de llegada del medio de transporte a que haya momento de atraque de la nave en puerto o cuando se ubique la aeronave en el lugar de parqueo del aeropuerto. Con la utilización de los drones estibadores, dicha formalidad no podría cumplirse pues, recordemos, que se pretende que el dron descargue directamente la mercancía del buque sin que este atraque, y, continúe con la carga hasta el domicilio del destinatario, en este orden de ideas, encontramos un obstáculo que haría hoy inviable la operación.

En gracia de discusión, tendríamos además que llevar a cabo una modificación legislativa que permita dar aviso de llegada sin sujetar dicho aviso a la condición de atraque o parqueo, sin mencionar, entonces, que habría que regularse el ente que daría el aviso de finalización de descargue y el tiempo en que el mismo se haga, el cual en todo caso, debería presentarse antes de que el buque continúe su travesía a otros puertos, eso sí, sin entrar a otras profundidades relacionadas con otras legislaciones.

Así las cosas, será necesario, en un corto tiempo, hacer modificaciones al Decreto 390 para permitir la implementación de este tipo de avances tecnológicos en Colombia. Los retos para esta implementación son grandes, pues en principio pensaríamos que la posibilidad que plantea el fabricante de tomar la mercancía y desplazarla desde el buque que no ha atracado hasta el domicilio del destinatario, supone el fortalecimiento de los servicios informáticos electrónicos así como del sistema de gestión del riesgo, que permitan la optimización de la logística aduanera sin erosionar el control. En este sentido tomaría especial relevancia lo previsto en el parágrafo del artículo 21 en el sentido de exigir a los importadores la transmisión previa de la información comercial, adicionando, eso sí, la mención a que el descargue se llevará a cabo mediante la utilización de drones estibadores, lo cual permitiría claramente a la autoridad aduanera ejercer control sobre las mercancías que se introduzcan al país bajo este sistema de descargue.

Pero el reto, no es solo para el legislador, también es para el sector privado. En efecto, como se ha mencionado los drones estibadores buscan llevar las mercancías hasta el lugar de destino, lo cual exigirá al sector privado la implementación de una logística casi perfecta, pero ante todo acceder a figuras como la del operador económico autorizado, figura hoy vigente en nuestra legislación, pero cuya ejecución para toda la cadena logística se encuentra muy rezagada, que permitirá, para el caso del importador, por un lado el uso efectivo de drones estibadores pues el desaduanamiento se podrá llevar a cabo en el lugar del importador y, por otro lado, permitiría a la autoridad aduanera tener una confianza razonable en la seguridad y el comportamiento del declarante y del operador de comercio exterior.

Sin embargo, encontraríamos otro obstáculo por resolver. De acuerdo con nuestra legislación actual, el traslado de mercancías desde el lugar de arribo hasta el depósito, si se encuentra en otra jurisdicción, deberá estar amparado en una declaración de tránsito aduanero, o, en su defecto, de una autorización de continuación de viaje cuando de transporte multimodal se trata. Si se trata de tránsito aduanero debe advertirse la posibilidad de adelantar diligencia de reconocimiento en la aduana de partida, mientras que cuando se trata de transporte multimodal en principio no existe reconocimiento, lo cual haría suponer entonces que la utilización de drones estibadores se facilitaría en este tipo operaciones, o, en su defecto en transporte combinado.

Los drones estibadores serán sin duda una gran herramienta para el desarrollo logístico mundial, sin embargo, es importante que cada una de las partes que intervienen en los procesos de comercio exterior analicen en detalle cómo deben prepararse para obtener los beneficios ofrecidos, pues claramente el desarrollo regulatorio no solo deberá realizarse en materia aduanera, pues aspectos adicionales deberán ser regulados por otros entes nacionales y territoriales.

Otro de los grandes desarrollos en materia logística está relacionado con los drones especializados en inspección de buques y mercancías, se pretende que estos drones sean una herramienta de inspección adicional y valiosa tanto para los usuarios de comercio exterior como para las autoridades aduaneras de los diferentes países.

En términos generales, estos drones se diseñaron y programaron con el objetivo de inspeccionar las mercancías que se transportan en los grandes buques con el fin de conocer de una manera anticipada y no intrusiva si el contenido real de los mismos se ajusta a los inventarios que conoce el cliente o en su defecto a la información que se presenta a la autoridad aduanera. Se pretende que el desarrollo de este dron logre, además de realizar la inspección, realizar un informe detallado del estado real de las mercancías, indicando por ejemplo si las mismas presentan averías, alteración u otro tipo de novedad que deba tener en cuenta el declarante, el operador de comercio exterior, o la autoridad aduanera.

A simple vista este desarrollo es más fácil de regular, ya que este tipo de drones no tiene otra función que la de optimizar y agilizar la inspección y control de inventarios. Ante esto sería de vital importancia que la autoridad aduanera revise el estado de dicho desarrollo, con el fin de que se tengan en cuenta dentro de las disposiciones regulatorias referentes a la inspección no intrusiva. Adelantándose así, a la llegada de esta propuesta tecnológica que muy seguramente estará más temprano que tarde a nuestro alcance.

Como puede observarse, los desarrollos tecnológicos cada vez generan más impacto en la economía, no obstante, las autoridades deben ser conscientes de que los mismos requieren ser regulados para poder implementarlos en debida forma, pues nuestra legislación no puede ser ajena a la evolución de la sociedad y limitar las posibilidades logísticas que la tecnología ofrece a los diferentes actores de comercio exterior.

Finalmente, es importante que los legisladores tengan en cuenta en el momento de expedir las normas, una de las grandes enseñanzas heredadas del pensador italiano Niccolo Maquiavelo “La ley no debe tornar al pasado, sino prever el futuro”.