La ‘Convención de Viena sobre Compraventa Internacional de Mercaderías’ y el Código Civil de Louisiana

Revista Nº 4 Jul.-Sep. 2004

PorAlain A. Levasseur 

Biografía

M.C.L. de la Universidad de Tulane (Estados Unidos). Profesor del Law Center Faculty —Chaire Jean Monnet— de la Universidad de Louisiana (Estados Unidos). Director del programa de estudios europeos de la misma universidad. En 1998 recibió su doctorado honoris causa. Es miembro activo de la Internacional Academy of Comparative Law, de la American Association for the Comparative Study of Law, de la Société de Législation Comparée y del Louisiana State Law Institute-Persons, Obligations, Sales, Partnership and Coordinating Comittees. Es miembro del panel de árbitros de la Cámara de Comercio Internacional de París y de la American Arbitration Association.

Sumario

La compraventa de bienes en Louisiana (Estados Unidos) se rige por disposiciones nacionales —el Código Civil de Louisiana—, federales —el Código de Comercio Uniforme— e internacionales —la Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías—. El especial sistema legislativo del Estado, que combina elementos de derecho continental y de common law, hace necesaria la comparación normativa de estas disposiciones para facilitar el trabajo de los operadores del comercio internacional.

Abstract International sale of goods and the Louisiana Civil Code

The purchase and sale of assets in Louisiana (U.S.A.) is governed by national laws —the Civil Code of Louisiana—, federal laws —the Uniform Code of Commerce— and international laws —the United Nations Convention on Contracts for the International Sale of Goods. The special legislative system of the State combining elements of continental law and of common law makes it necessary to compare the contents of such laws to facilitate the work of the international trade actors.

1. Introducción

El primer objetivo y la razón de ser de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías(1) —mejor conocida como la Convención de Viena(2)— es adoptar reglas uniformes aplicables a los contratos internacionales de compraventa de mercancías y similares con los diferentes sistemas sociales, económicos y jurídicos.

Adicionalmente, el instrumento busca contribuir en el proceso de eliminación de los obstáculos jurídicos a los intercambios internacionales y favorecer el desarrollo del comercio internacional(3). En consecuencia, la tarea de los negociadores de la CISG fue la de proponer a los países que se adhirieran a ella en el futuro, las reglas uniformes sobre la formación y efectos de los contratos de compraventa de envergadura internacional, cuando las partes de estos acuerdos internacionales tengan su propio establecimiento en diferentes Estados(4).

Habida cuenta de que la CISG prevé expresamente reglas de derecho para, por una parte, desarrollar el comercio internacional sobre la base de la igualdad y las ventajas mutuas entre las partes contratantes y, por la otra, contribuir a la promoción de las relaciones amistosas entre los Estados, la normativa no podía ser algo diferente a una síntesis de un gran abanico de compromisos. Estos están establecidos conforme a las dos grandes tradiciones jurídicas que, hasta el momento de su redacción, habían servido de fundamento jurídico para los contratos internacionales.

En efecto, los contratos internacionales se celebran sobre la base de reglas, principios y costumbres inspirados en la tradición de los derechos civilistas, es decir, el de la Europa Continental en particular y el de los de países del common law, representados por Inglaterra y especialmente por Estados Unidos(5).

Aunque Louisiana (Estados Unidos) no es un Estado “soberano”, en el sentido dado al término por el derecho internacional público, y por cuanto no puede adherir directamente a las convenciones internacionales, como es el caso de la CISG, ha tenido que adoptar como suyo el instrumento, al igual que los otros 49 Estados de ese país, debido a que el Gobierno federal suscribió la Convención de Viena.

Es así como la inclusión de la CISG en el derecho de Louisiana surge del principio constitucional de la supremacía del derecho federal en la reglamentación del comercio con las naciones extranjeras. Dicho de otra manera, únicamente la federación puede suscribir tratados y convenciones internacionales(6). Este principio permite que, en la medida en que la convención debe ser aplicada a contratos de compraventa internacional que unan a una parte cuyo establecimiento se halle en el territorio del Estado, las normas del Código Civil de Louisiana con relación a la formación del contrato de compraventa y sus efectos deben ceder a las disposiciones de la CISG.

¿Existiría acaso un dilema mayor para el derecho del Estado de Louisiana? La respuesta es afirmativa en la medida en que como la Convención de Viena presenta nuevos problemas para los juristas del Estado, estos se ven obligados a aplicarla e interpretarla como fuente de derecho, teniendo en cuenta su naturaleza internacional, así como la necesidad de promover la uniformidad de su aplicación, al igual que asegurando el respeto de la buena fe en el comercio internacional(7).

El hecho de que la contemporánea legislación de Louisiana sobre la compraventa se identifique relativamente bien con el espíritu y los objetivos de la CISG se explica por cuanto desde hace aproximadamente 200 años la historia del derecho estatal ha sido testigo, y lo continúa siendo, de los conflictos frecuentemente pasionales entre las dos grandes tradiciones legales, al igual que de la oposición de sus principios generales(8).

Si a esta contienda entre tradiciones legales y a los compromisos que debieron elaborarse para asegurar una uniformidad necesaria del derecho sobre la compraventa se agrega el hecho de que, debido a su situación geográfica sobre el Golfo de México y la desembocadura del Mississippi, el Estado está abierto al comercio internacional, no resulta sorprendente encontrar bastantes semejanzas entre las reglas de derecho sobre la compraventa de bienes muebles con las disposiciones de la CISG. Dentro del microcosmos de Louisiana, la conjunción entre las dos fuentes de derecho es el resultado de una misma serie de compromisos entre las tradiciones jurídicas que desde hace bastante tiempo han sido las bases de la legislación sobre contratos del Estado.

Este derecho contractual tiene su origen en el primer Código Civil de 1808, el cual fue ampliamente modificado por una ley de 1984 y, posteriormente, se introdujeron reformas significativas al contrato de compraventa en 1993(9).

Es así como se hace necesario realizar un examen entre la convención de compraventa internacional y las normas sobre la materia del Código Civil de Louisiana. De esta manera se analizará, en primer orden, si existen principios y reglas acerca de la formación de los contratos que son comunes a estas dos fuentes del derecho. Posteriormente se compararán ciertas reglas específicas del derecho sobre la venta, de acuerdo con la forma en que están establecidas en estos dos textos positivos.

2. Los principios de la formación de los contratos: la CISG y el Código Civil de Louisiana

La formación de un contrato de compraventa, según el artículo 14-1 de la CISG, requiere de una propuesta para la conclusión de un contrato. Para que esta sea calificada como oferta, debe ser suficientemente precisa e indicar la voluntad de obligarse del autor, en caso de aceptación de la misma(10). Es así como según la convención, tanto la oferta como su aceptación son esenciales para la formación de un contrato de compraventa.

Por su parte, el Código Civil de Louisiana, en su artículo 2438, bajo el título “De la naturaleza y la forma del contrato de compraventa”(11), establece que en la medida que otras reglas especiales no sean aplicables, el acuerdo se rige por sus normas sobre “las obligaciones en general” y las “obligaciones convencionales o contratos”(12).

Así mismo, el artículo 1927 del código, bajo el título de las obligaciones convencionales, establece que un contrato se forma con el consentimiento de las partes obtenido a través de una oferta y una aceptación. Un tercer elemento esencial para la formación de un contrato, tanto en el marco de la CISG como en el del Código Civil de Louisiana, es el elemento de la buena fe entre los contratantes(13).

2.1. La oferta

Tanto la CISG como el Código Civil de Louisiana establecen los mismos elementos para que una propuesta se convierta en una “oferta”. El primero es que esta última sea “precisa”, de tal forma que pueda conducir a una aceptación. Los otros dos, adicionales y necesarios, son la “cantidad” de la mercancía y su “precio”.

Los artículos 1973 y 1975 del código exigen que el objeto de todo contrato sea “determinado”, al menos en cuanto a su especie. Si su cantidad puede resultar incierta, debe ser susceptible de determinación.

Por su parte, el artículo 2439 sobre el derecho de la compraventa, después de definir el contrato como la transferencia que se hace de la propiedad de una cosa de una persona a otra por un precio en dinero, exige para su perfeccionamiento el “consentimiento” de las partes sobre “la cosa” y su “precio”.

Lo establecido en el artículo 14 de la CISG claramente corresponde a lo señalado en las disposiciones generales de los artículos mencionados del código de Louisiana, específicamente cuando indica que una propuesta es suficientemente exacta cuando designa las mercancías y, expresa o implícitamente, fija la cantidad y el precio o da las indicaciones que permiten su determinación(14).

2.2. La aceptación

En lo que concierne a la aceptación de una oferta y la teoría de la recepción, también se encuentra una gran similitud entre el artículo 18 de la CISG y los artículos 1927-2 y 1942 del Código Civil de Louisiana(15). También se puede constatar una similitud innegable entre esa disposición y los artículos 18-1929, 1931 y 1934 del mismo estatuto(16).

Por oposición, respecto a la oferta considerada por el derecho de las obligaciones de Louisiana como “revocable”, el Código Civil aplica la teoría de la expedición o la transmisión de la aceptación, para establecer el momento en que la aceptación de una oferta por parte del destinatario tiene eficacia legal.

Si en este punto aparece una gran diferencia entre las dos normativas objeto de comparación, esta es esencialmente teórica o doctrinal, ya que en la práctica la teoría de la recepción de la aceptación busca proteger al oferente, el cual presumiblemente es el vendedor. Este tendrá la mejor posibilidad de prevalecer en las negociaciones con el comprador para imponerle la mencionada teoría.

Se debe prestar atención particular al artículo 19-2 de la CISG, el cual tiene una gran similitud con los artículos 1943 y 2601 del Código Civil de Louisiana, lo cual es, a la vez, entusiasmante y desilusionante.

Lo primero, por cuanto el artículo 2601 es la primera norma del capítulo 13 del título VII del Libro III del Código Civil. Esta disposición, sin precedentes en los códigos civiles de 1808, 1825 y 1870, lleva por título “compraventa de bienes muebles” (sales of movables).

En un comentario sobre el origen de estos artículos nuevos se señala que el artículo 2601 contiene disposiciones idénticas a las del artículo 2-207 del Código de Comercio Uniforme (UCC, por su sigla en inglés) y a las del artículo 19 de la CISG. Es innegable entonces que desde que se adoptó este capítulo por parte del Council of the Louisiana State Law Institute, las fuentes del artículo mencionado estaban expresamente citadas como el artículo 2-207 del UCC y el artículo 19 de la convención.

Por otra parte, la similitud de disposiciones es errónea y decepcionante en la medida en que, nos tememos, se vuelve inoperante y conduce a que el artículo 2601 del código pueda ser aplicado de forma arbitraria y prejuiciada.

En efecto, la edición comercial del estatuto civil, publicada por la casa editorial West Publishing y la cual se ha expandido en el mundo jurídico, no contiene ninguna referencia a las fuentes de este nuevo artículo 2601. Los reenvíos que se hacen a otras fuentes del derecho no contienen sino referencias a otros artículos del mismo Código Civil.

Esta forma de proceder es deshonesta y criticable, puesto que el artículo 2601 y los que le siguen sobre la compraventa de bienes muebles están inspirados en fuentes de derecho extrañas a esta normativa. En fin, los comentarios que acompañan a las nuevas disposiciones no contienen en sí mismos ninguna sugerencia o indicación de que estas normas deban ser leídas y comprendidas con relación a sus fuentes, es decir el UCC y la CISG.

Por esta ineptitud del legislador de Louisiana los jueces del Estado, quienes se muestran poco inclinados a acudir a una metodología jurídica poco civilista en su búsqueda de una solución a los problemas creados por la nueva ley, serán dejados a su suerte cuando sean llamados a interpretar estas normas y a definir la extensión de su influencia legal.

Todavía hay algo peor. Estos mismos magistrados, quienes tienden a encontrar soluciones facilistas, arriesgan fijar su atención —fotográfica— sobre una palabra que aparece en los “comentarios” a los artículos 2601 a 2617 y a encontrar en esta un pretexto o una razón suficiente para dar aplicación solamente al artículo 2º del UCC e ignorar totalmente el papel que la CISG ha jugado en la inclusión de los mismos artículos en el Código Civil de Louisiana.

Esta expresión pirata —o amenazadora— equivale en inglés a la palabra “goods”, que normalmente se traduce por la expresión “bienes o mercancías”, tal y como aparece en el título de la CISG(17).

Por otra parte, el capítulo 13 del título VII del Libro III del Código Civil lleva como título “sales of movables” (venta de muebles). Sin embargo, ninguno de los artículos incluidos en este acápite se refiere a otras cosas diferentes a “movable thing” (cosa mueble) o “movable things” (cosas muebles) o “thing” (cosa) y “things” (cosas), es decir, lo que se conoce como bienes muebles. Los primeros comentarios incluidos en el texto del artículo 2601 se refieren a “movables” y a “things”. Estos conceptos se encuentran descritos en los artículos 448 y siguientes y 471 y siguientes del estatuto civil de Louisiana. Existe, por lo tanto, una armonía lingüística e institucional entre estos conceptos.

Adicionalmente, en la medida que los tribunales del Estado apliquen fielmente la normativa civil de compraventa, la jurisprudencia resultará compatible con estos preceptos y, de esta manera, se asegurará la uniformidad y seguridad en la aplicación del derecho a las relaciones de negocios que unen a partes cuyo establecimiento se encuentra en Louisiana.

Sin embargo, hay que temer, por el contrario, que la jurisprudencia estatal, por regla general poco motivadapor una curiosidad intelectual natural y necesaria en la materia, se mantiene ignorante sobre las verdaderas fuentes de los artículos del Código Civil sobre la compraventa de bienes muebles. Así mismo, no tiene como propósito el de proporcionar una interpretación diferente a estas disposiciones, que sea incluso contraria a la CISG, la cual tiene como objetivo, vale la pena recordar, el de proveer reglas uniformes aplicables a los contratos de compraventa internacional de mercaderías.

¿Cómo podría ser esto de otra manera, cuando la expresión “mercancías” o “goods” no aparece del todo en los artículos del Código Civil de Louisiana? ¿Es acaso por falta de visión, por desespero o por malicia que la expresión “goods” se deslizó en los comentarios, frecuentemente de apariencia inofensiva que aparecían desde el artículo 2604 y que se encuentran nuevamente en los señalados a los artículos 2605, 2608, 2609, etc.?(18).

Debe indicarse en este punto, sin ambigüedades, que estos comentarios no tienen ningún valor jurídico en el derecho de Louisiana, es decir, no serían considerados de ninguna manera como fuentes de derecho(19).

Estos fundamentos teóricos sobre la naturaleza y jerarquía de las fuentes del derecho, si bien son objeto de investigación por parte de los profesores de derecho, están actualmente lejos de tener algún tipo de influencia en los tribunales del Estado.

Los magistrados saben muy bien que, salvo el artículo 2º, las disposiciones del UCC se encuentran actualmente incorporadas en el derecho estatal. Incluso la mencionada disposición sobre la “venta” se introduce en varias partes, sin fanfarria ni trompeta, del Código Civil.

Entonces, no resulta sorprendente encontrar comentarios que utilizan la expresión “goods”, incluso si se tiene en cuenta que este término se definió en el artículo 2-105 del UCC(20). De hecho, existen bienes que son excluidos por el mencionado estatuto mercantil del ámbito de aplicación del contrato de compraventa, de tal manera que el contrato se rija únicamente por el artículo 2º. Esto por cuanto el derecho de Louisiana los incluye como posibles objetos de venta(21).

La tarea de interpretación que tiene el juez sobre los nuevos artículos de compraventa de bienes muebles en el Código Civil no resulta fácil. Sin que los funcionarios tengan una guía por falta de visión o por malicia, confrontados a los artículos de un estatuto que están en armonía con la totalidad de esta normativa, fuertemente sometidos a la presión de asuntos gobernados cada vez más por el UCC y ayudados e invitados por todo tipo de medios técnicos de copia, es de temerse que prefieran la aplicación de sus disposiciones en vez de las de la convención, cuya aplicación no ha dado lugar a una jurisprudencia abundante y que además es difícil de identificar.

No obstante, los contratos de compraventa internacional de mercaderías que exigen que la CISG sea aplicada por los jueces o árbitros de Louisiana son en realidad poco numerosos y, en consecuencia, nuestros temores probablemente no resultarían justificados. Además, las partes en estos contratos pueden optar por aplicar otro régimen legal distinto al de la convención el cual, probablemente, será el régimen legal del UCC, que será escogido por las partes americanas, con preferencia al derecho de Louisiana.

Se puede afirmar entonces que el juez aplicará, probablemente, estos nuevos artículos del Código Civil a las compraventas de bienes muebles entre las partes establecidas en Louisiana y que este mismo juzgador aplicará el UCC a los demás contratos de compraventa que, por una razón u otra, exceden las fronteras del Estado.

Pero, ¿qué parte de la ley federal es entonces parte de la legislación de Louisiana? Se trata de un animal extremadamente raro. Es así como a la fecha, y desde 1988, momento en que entró en vigencia la convención, solamente se ha presentado un solo caso de aplicación de la CISG que fue conocido por árbitros del Estado. Solamente uno en 15 años, en el único Estado de Estados Unidos con jurisdicción mixta, el cual, en principio, es el que mejor está en capacidad de interpretar y aplicar la CISG y el que está ampliamente abierto a la mezcla de culturas porque geográficamente está destinado a ser una girante del comercio internacional.

No se puede entonces dejar de ser escéptico respecto al papel que con el paso del tiempo estaría llamada a jugar la convención, como fuente uniforme del derecho de la compraventa de bienes muebles en el Código Civil de Louisiana.

De los dos pilares sobre los cuales se edificó la legislación estatal sobre la compraventa de bienes muebles, solo subsiste el pilar nacional del UCC. El internacional de la CISG se desagregó rápidamente.

2.3. La buena fe

Tanto la CISG como el Código Civil de Louisiana hacen de la buena fe un elemento esencial para la formación y suscripción de un contrato de compraventa. Desde este punto de vista, las dos normativas son muy cercanas la una de la otra. Por el contrario, el UCC trata a esta figura de una manera más dulce(22).

Aunque el artículo 7º de la convención solo la menciona cuando convenga interpretar el instrumento internacional para “asegurar el respeto de la buena fe en el comercio internacional”, también es cierto que la razón de ser de esta disposición es la de ser aplicada a todos los comportamientos de las partes de un contrato de compraventa internacional.

En otros artículos de la convención se encuentran referencias muy precisas “a las indicaciones y otros comportamientos” que el otro contratante, puesto en la misma situación, les habría dado. Igualmente, hay que tener en cuenta las “negociaciones entre las partes”(23). La buena fe es entonces una composición de criterios en abstracto y en concreto del comportamiento de las partes.

Así mismo, el Código Civil de Louisiana hizo de la buena fe un principio fundamental del derecho de las obligaciones en general y en contraposición al derecho de la compraventa. Dice en el artículo 1759 que este principio debe gobernar la conducta tanto del deudor como del acreedor, en todos los aspectos de la obligación.

Por su parte, el artículo 1983 establece: “Los contratos se deben ejecutar de buena fe”. De la misma manera, el artículo 205 ordena el respeto de las reglas de conducta por las partes cuando hace de la equidad, del enriquecimiento sin causa y de los usos, los principios de interpretación de los contratos.

3. Algunos aspectos particulares del derecho de la compraventa

En este punto nos limitaremos a analizar los tres elementos constitutivos del contrato de compraventa: el precio, la conformidad de la cosa vendida y el riesgo de pérdida de la cosa vendida.

3.1. El precio

La CISG y el Código Civil de Louisiana hacen del precio una condición de la formación del contrato de compraventa. Según el artículo 14 de la convención, una propuesta para concluir un contrato de compraventa no es suficientemente precisa, a no ser que “fije el precio o dé las indicaciones que permitan determinarlo”.

El artículo 55 señala que si las partes no lo fijan expresa o implícitamente o si no aparece dentro del contrato de compraventa una disposición que permita su determinación, se entenderá que ellas habrán estipulado, salvo disposición en contrario, que tácitamente se refirieron al precio habitualmente utilizado para las mismas mercancías, vendidas en circunstancias similares, en el campo comercial en cuestión, al momento de la conclusión del contrato.

Antes de la revisión del Código Civil de Louisiana de 1993, un contrato de compraventa solamente podía ser válido y obligar a las partes cuando el precio fuera establecido por ellas o cuando por lo menos fuera determinable, según los criterios preestablecidos en las normas. En efecto, un contrato de esta clase no podía contener un “precio abierto” (open price).

El texto del nuevo artículo 2466 de ese estatuto incorpora las disposiciones del artículo 55 de la CISG y algunas de las disposiciones del artículo 2-305 del UCC. Limitado a la compraventa de bienes muebles de una forma específica, la disposición —que no hace ninguna referencia a las fuentes posibles— permite que el precio sea determinado de varias maneras, todas ellas relativamente objetivas. Es decir, sin permitir a una parte fijar el precio, incluso en condiciones proteccionistas de los intereses del otro contratante(24).

Por su parte, el artículo 2466 se parece mucho más al artículo 55 de la convención que al artículo 2-305 del UCC. Esto por cuanto la CISG representa más el espíritu de la tradición jurídica de origen civilista que el punto de vista de los países de common law.

3.2. Conformidad de la cosa entregada con la cosa vendida

En este punto también existe una gran semejanza entre los artículos 35 y siguientes de la convención y los nuevos artículos 2603 y siguientes del Código Civil de Louisiana, siendo los unos y los otros diferentes a lo que establece el UCC.

La terminología utilizada por el artículo 2603 del código fue ciertamente influenciada por el artículo 35-1 de la CISG. Leer el uno implica leer el otro. Dice esta disposición: “El vendedor debe entregar mercancías cuya cantidad, calidad y tipo responden a aquellos que están establecidos en el contrato”.

Por su parte, el artículo 2603 de la normativa civil señala: “El vendedor debe entregar al comprador cosas que sean conformes al contrato. Las cosas no resultan conformes al contrato cuando sean diferentes de aquellas escogidas por el comprador o cuando sean de otro tipo o de una calidad o de una cantidad diferentes de lo establecido en el contrato”.

La similitud ente el artículo 35-2 de la CISG con los artículos 2475 y 2524 del Código Civil resulta aún más impactante. Estas normas exigen que las mercaderías, de acuerdo con la CISG, o las cosas, según el código, sean propias a los usos para los cuales servirían cosas-mercaderías del mismo género, o que sean propias al uso especial que el comprador hubiera llevado al conocimiento del vendedor.

Esta similitud se da entre el artículo 35-3 de la CISG y el artículo 2521 del código de Louisiana, ya que tanto el uno como el otro declaran que el vendedor no será responsable de los vicios o defectos que el comprador conocía o de los cuales no podía negar su existencia.

3.3. El riesgo de pérdida de la cosa

Hasta la revisión de los artículos del Código Civil sobre la compraventa en 1993, la regla en Louisiana era que el riesgo de pérdida de la cosa incumbía a su propietario, de acuerdo con el principio res perit domino.

La reforma escindió la transferencia de la propiedad y el riesgo de pérdida de la cosa vendida, alineándose, en parte, con las disposiciones del UCC, en la medida en que estas confieren el riesgo de pérdida a la posesión de la cosa vendida. Es así como el nuevo artículo 2467 del código señala que el riesgo de pérdida de una cosa vendida, cuando esta resulte de un caso fortuito, pasa del vendedor al comprador al momento de la entrega de la cosa a este último.

Por el contrario, en lo que concierne al riesgo de pérdida de mercancías que son transportadas y la similitud entre los artículos 2616 del Código Civil y 67 al 69 de la CISG resulta, una vez más, impactante. Esto por la similitud que existe entre las normas citadas y el artículo 2-509 del UCC. Para ilustrar este último ejemplo sobre la influencia de la convención respecto del Código Civil de Louisiana será suficiente citar una parte del artículo 67-1 de la CISG y la correspondiente del artículo 2616 de la normativa estatal.

CISG, art. 67-1: “Cuando el contrato de compraventa implique un transporte de las mercancías y que el vendedor no deba llevarlas a un sitio determinado, los riesgos son transferidos al comprador a partir del envío de las mercancías al primer transportador para la transmisión al comprador de conformidad con el contrato de compraventa. Cuando el vendedor deba remitir las mercancías a un transportador en un lugar determinado, los riesgos no son transferidos al comprador, como si las mercancías no hubieran sido remitidas al transportador en ese lugar...”.

Código Civil de Luisiana, art. 2616: “Cuando el contrato requiera que el vendedor transporte las cosas a través de un transportador, sin que estas deban ser entregadas en un lugar determinado, el riesgo se transfiere al comprador al momento de la entrega de estas cosas al transportador, sin importar la forma del conocimiento. Cuando el contrato de venta requiera que el vendedor entregue las cosas en un lugar determinado, el riesgo se transfiere al comprador cuando las cosas en ese momento en posesión del transportador sean enviadas al comprador al lugar de destino...”.

¿Qué conclusiones se pueden sacar de las múltiples similitudes entre ciertos aspectos del derecho de la venta de bienes muebles del Código Civil de Louisiana y la venta de mercancías de la CISG?

Como se ha demostrado en estas páginas, no cabe duda que la CISG ha tenido una gran influencia en el contenido de los artículos 2601 a 2617 del código respecto de la venta de bienes muebles. En ello la naturaleza mixta de la convención ha podido ser trasladada sin mayor dificultad al sistema jurídico —igualmente mixto— del estatuto civil, fuertemente impregnado del derecho de common law. Esto luego de las revisiones efectuadas a varios de sus títulos, llevadas a cabo por el Louisiana State Law Institute.

Nuestro temor, nacido de la experiencia profesional, es que la influencia de la CISG se quede sin futuro, que se mantenga como letra muerta. En efecto, por una parte se arriesga a que ocurra una escisión total entre la letra y el espíritu de los artículos del Código Civil inspirados en la convención y, por la otra, a su interpretación y aplicación por parte de los tribunales del Estado.

Es poco probable que los jueces de Louisiana, quienes no han recibido ninguna formación universitaria en la normativa de la CISG, se sientan motivados a acudir a las fuentes del derecho en las decisiones de los tribunales de los Estados signatarios de la convención y todavía menos a los fallos arbitrales proferidos en esta materia. Por otra parte, estas decisiones y sentencias son redactadas en idiomas que los jueces de Louisiana ignoran, lo que probablemente no los persuadirá para que busquen más allá de su jardín los elementos de información o de instrucción.

Adicionalmente, y por sobre todo, el common law influye a este Estado desde tres de sus fronteras. En efecto, la mayor parte de las relaciones comerciales de Louisiana se llevan a cabo con otros Estados americanos, regidos todos por este sistema. Así mismo, la tendencia natural de los juristas que ejercen sus actividades en este territorio, educados en la tradición jurídica civilista, es la de recurrir a soluciones inmediatas y fáciles de acceso que le son otorgadas por su legislación nacional, la cual es el UCC que rige en 49 Estados y que se constituye cada vez más en un componente fundamental del derecho de Louisiana.

Hay que agregar aquí que todas las casas editoriales de obras jurídicas, así como las recopilaciones de jurisprudencia en Estados Unidos están ubicadas en Estados sometidos al common law, con la consecuencia de que los conceptos civilistas del Código Civil de Louisiana son automáticamente traducidos y presentados en el idioma y derecho de este sistema.

Se puede afirmar entonces que la influencia de la CISG no se convierte en otra cosa que en una vida sin alma, puesto que no será sostenida ni atizada por un número suficiente de juristas llevados por la curiosidad intelectual y que naturalmente se inclinan a hacer los esfuerzos necesarios para descubrir el alma de la ley.

Es así como el objetivo de una interpretación uniforme de la convención está lejos de ser la preocupación del jurista de Louisiana, cuando su mismo Código Civil le esconde la verdad.

(1) Convention on Contracts for the International Sale of Goods (CISG, por su sigla en inglés).

(2) Convención suscrita en Viena el 11 de abril de 1980, la cual entró en vigencia el 1º de enero de 1988.

(3) Preámbulo de la convención.

(4) CISG, cap. 1, art. 1º.

(5) La CISG sustituyó en 1988 a la Ley Uniforme sobre la Venta de Bienes Muebles Corporales (LUVI) y de la Ley Uniforme sobre la Formación del Contrato de Compraventa (LUFC), que estaban vigentes desde 1972.

(6) Constitución de Estados Unidos, art. I, sec. 8, cláusula 3. (The Congress have power) to regulate commerce with foreign nations, and among the several states, and with the Indian tribes.

(7) CISG, art. 7-1.

(8) Acerca de la historia del sistema legal de Louisiana véase Levasseur, A. The major periods of Louisiana legal history. En: 42 Loyola L. Rev., 1996, pp. 20-263 y Levasseur, A. Grandeur or Mockery? En: 42 Loyola L. Rev., 1997, pp. 647-725.

(9) La Ley 331 de 1984, adoptada cuatro años después de la CISG, fue suscrita y publicada en abril de 1980, mientras que la Ley 841 de 1993, que reforma las normas sobre compraventa, entró a regir en 1995, es decir, cinco y siete años después de la entrada en vigencia de la convención.

(10) CISG, art. 14-1.

(11) Capítulo 1, título VI, Libro III.

(12) Respectivamente título III y título IV del Libro III.

(13) CISG, arts. 7º, 8º y 9º; Código Civil de Louisiana, art. 1759: “La buena fe debe regir la conducta del deudor y la del acreedor en lo que concierne a la obligación”.

(14) Si la determinación de la cantidad de la cosa o de las mercancías vendidas releva los artículos del Código Civil sobre las obligaciones convencionales, veremos cómo algunos artículos del mismo estatuto sobre la determinación del precio en la compraventa permiten que este sea susceptible de ser determinado en el futuro.

(15) CISG, art. 18-2: “Una declaración u otro comportamiento del destinatario indicando que accede a la oferta constituye una aceptación. El silencio o la inactividad por sí solos no pueden valer como aceptación”. Código Civil de Louisiana, art. 1927-2: “A menos que la ley exija una formalidad para el contrato en cuestión, la oferta y la aceptación pueden ocurrir de manera verbal, o por escrito, o por la acción o inacción cada vez que las circunstancias indiquen claramente que ha habido consentimiento”.

Ibídem, art. 1942: “Cuando a causa de las circunstancias particulares, el silencio del oferente hace que el destinatario de la oferta sea llevado a creer de manera razonable que se ha formado un contrato, se considerará que la oferta ha sido aceptada”.

(16) Por razones de fondo, estos artículos no se traducen.

(17) La letra G significa evidentemente “goods” (bienes).

(18) Esta misma expresión de “bienes” se encuentra nuevamente como lo hemos explicado en las dos fuentes de los artículos del Código Civil de Louisiana, es decir, el UCC y la CISG.

(19) Louisiana Revised Statuts 1:13: “Esta ley dispone que los títulos de las secciones, las referencias, las notas sobre las fuentes (...) no hacen parte del texto de la ley”.

(20) Este es el caso de cosechas no recolectadas (unharvested or growing crops), que son consideradas como “component parts of a ract of land”, según lo establece el artículo 463 del Código Civil de Louisiana.

(21) Es el caso de los “immovables”, descritos en los artículos 463 y 464 del Código Civil de Louisiana. Se trata de la tierra y también de los bosques de árboles en pie que pertenecen a una persona diferente al propietario del terreno.

(22) UCC, art. 2-103(1)(b): “Buena fe en el caso de un comerciante significa la honestidad de hecho y el respeto de los parámetros comerciales razonables de la lealtad en los negocios”.

(23) CISG, arts. 8-1, 8-2 y 8-3. Por el contrario, el artículo 2-305 del UCC permite a una parte fijar el precio, bajo ciertas circunstancias, estableciendo condiciones que le impidan tomar una decisión arbitraria.