Colombia tiene la cultura arbitral más arraigada en Latinoamérica

Revista Nº 43 Abr.-Jun. 2014

Eduardo Silva Romero 

Socio de la firma Dechert 

Eduardo Silva Romero es uno de los abogados colombianos más reconocidos en el mundo arbitral. Es especialista en arbitrajes internacionales, especialmente en los que participan partes españolas y latinoamericanas.

Fue consejero adjunto, consejero y secretario general adjunto de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional y ha participado en asuntos relativos a hidrocarburos, contratos internacionales de compraventa y de distribución, construcción, fusiones y adquisiciones y arbitrajes en materia de energía eléctrica.

Silva es abogado de la Universidad del Rosario, con maestrías en Filosofía del Derecho, Derecho Internacional Privado y Derecho Comparado y Lingüística Jurídica, así como un Doctorado en Derecho en la Universidad de París II - Assas (Francia). Actualmente es socio de las oficinas de París (Francia) y Washington D.C. (EE. UU.) de la firma Dechert.

En reciente entrevista concedida a ÁMBITO JURÍDICO, este experto colombiano conversó sobre temas de actualidad en materia arbitral.

Ámbito Jurídico: Desde su experiencia internacional, ¿cómo se logra conciliar el sistema del common law con el del Derecho Civil?

Eduardo Silva Romero: En la práctica, se han combinado los memoriales de la Civil Law (parte escrita del procedimiento) con las audiencias de la Common Law (parte oral del mismo). Dicha combinación no es siempre eficiente. Lo que más importa en el arbitraje es que el procedimiento escogido se adapte a las necesidades de cada caso, independientemente de la cultura jurídica de los abogados involucrados. Habrá casos en que las prácticas de la Common Law se adapten mejor que en otros.

Á. J.: ¿La uniformidad del arbitraje internacional es una realidad o un propósito?

E. S. R.: Me parece que cada vez más es una realidad. No creo, sin embargo, que dicha uniformidad sea, per se, algo positivo. El sistema de arbitraje internacional debe ser lo más flexible posible, para acomodarse a las necesidades de cada caso concreto.

Á. J.: ¿Cómo ve el futuro del arbitraje en Colombia?

E. S. R.: Lo veo bastante prometedor. Ya hay un importante presente, al menos del arbitraje nacional o interno. Al respecto, se debe subrayar la excelente labor que el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá y su director, Rafael Bernal, han hecho por el arbitraje en Colombia. En mi opinión, Colombia es el país latinoamericano en donde existe la cultura arbitral más arraigada. Nos corresponde ahora, me parece, asegurar el futuro del arbitraje internacional con sede en Colombia. Para ello, ya se ha tomado la primera decisión importante, esto es, se promulgó una ley moderna sobre arbitraje internacional en nuestro país, que empresas y Estados extranjeros van a encontrar muy clara de entender.

Á. J.: ¿Y en Latinoamérica?

E. S. R.: Latinoamérica ya tiene un presente muy importante en arbitraje internacional. Países como Brasil, Chile y México son muy activos en la materia. En especial, creo, el arbitraje comercial internacional tendrá un futuro radiante en nuestra región. Veo con más escepticismo el arbitraje internacional de inversiones. Varias decisiones de pésima calidad y el retiro de Bolivia, Ecuador y Venezuela del sistema arbitral del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) dejan entrever que, quizás por razones de orden político, dicho sistema es mucho más controvertido que el sistema de arbitraje comercial internacional en América Latina.

Á. J.: Es tradición que las sedes más importantes del mundo en materia de arbitraje estén en los países más desarrollados. ¿Está cambiando o puede cambiar esta constante con un mayor protagonismo de los países latinoamericanos?

E. S. R.: Eso tomará mucho tiempo. Está cambiando en casos con partes brasileñas, en la medida en que dichas empresas tienen una posición fuerte en la negociación, y pueden así imponer que la sede del arbitraje se fije en Rio o San Pablo. Los demás países tienen que llegar a posiciones de fuerza similares para que América Latina sea fijada con más frecuencia como sede de arbitrajes internacionales.

Á. J.: ¿Qué opinión le merece el nuevo Estatuto de Arbitraje Nacional e Internacional vigente en Colombia?

E. S. R.: Sobre la parte nacional no me puedo expresar, porque no la he estudiado con cuidado. La parte internacional es excelente. Comprende todos los códigos universales que permiten calificarla de moderna y que harán que empresas y Estados extranjeros la reconozcan y entiendan. Es el primer paso hacia una promoción de Colombia como sede de arbitrajes internacionales. El segundo será esperar que se forme una jurisprudencia de las cortes colombianas respetuosa de la justicia arbitral internacional.

Entrevista realizada por Ámbito Jurídico, en la edición del 25 de febrero al 10 de marzo de 2013, año XVI, No. 364.