El conocimiento, herramienta fundamental para la innovación

Revista Nº 45 Oct.-Dic. 2014

por Oscar Correa(*) 

A pesar de que, desde hace varios años, en el mundo se ha venido hablando de la innovación como una herramienta por integrar dentro del más moderno modelo de gestión empresarial, solamente fue a partir de su inclusión como una de las locomotoras del plan del gobierno Santos que adquirió relevancia nacional.

Dicha inclusión derivó en nuevas y ambiciosas obligaciones para el Gobierno, pero también para el empresario colombiano, quien tiene la responsabilidad de apalancar el crecimiento previsto del PIB mediante la puesta efectiva en el mercado de nuevos bienes y servicios con valor intrínseco o agregado.

El diagnóstico

Sin embargo, a la fecha, la innovación no ha tenido el impacto esperado en la economía. Primero, por el manejo fragmentado del tema en las empresas, que, en algunos casos, se han limitado a promover una cultura de innovación basada en la creatividad de sus colaboradores y, en otros, a centralizarla en los resultados de sus unidades de I+D+i.

Segundo, porque toma tiempo entender que el posicionamiento actual en el mercado no garantiza la permanencia en el mismo, en la medida en que esta última obedece exclusivamente a la capacidad de competir con los nuevos jugadores, nacionales y foráneos, que están apareciendo.

Nuevos paradigmas

Así, entonces, resulta imperativo entender que, para el buen éxito de esta locomotora, la innovación es una herramienta aplicable a cualquier empresa y es obligatoria para el éxito de todas ellas.

En efecto, en un mercado de bienes y servicios cada vez más globalizado, como consecuencia de los tratados de libre comercio, se debe tener en cuenta que la supervivencia de las empresas estará determinada por su competitividad, y que esta última estará sustentada en su capacidad de innovar, bien sea en la generación de nuevos productos y procesos que impacten la demanda de sus clientes actuales o potenciales, o en su especial organización administrativa y/o de sus procesos de mercadeo.

Para estos efectos, debemos entender que encontrándonos en la era del conocimiento, quien lo posea y/o capte adecuadamente y, además, tenga un proceso de gestión adecuado de este tendrá mayores posibilidades de innovar, de ser competitivo y, por ende, de subsistir en el mercado.

Tareas pendientes

En consecuencia, es inaplazable para el sector empresarial colombiano abocar inmediatamente cuatro tareas:

Primera, evaluar los proyectos de innovación en curso, con el fin de determinar si los mismos están alineados con el conocimiento producido en el sector a nivel mundial y con las actuales tendencias del mercado.

Segunda, contar con una antena de información que les permita conocer lo que ocurre en el mundo respecto a nuevos desarrollos, tendencias y oportunidades de negocio, de tal manera que se esté en capacidad de anticipar el futuro, de conocer sus oportunidades y amenazas y de tomar las decisiones estratégicas que se requieran.

Tercera, interiorizar que el nuevo conocimiento generado, tanto de forma individual como en asociación con terceros, solo les otorgará ventajas competitivas reales, en la medida en que, al final, pueda explotarlo de manera exclusiva. Por lo tanto, se deben consolidar dichos derechos sobre los nuevos productos o procesos generados para que la organización pueda conservar dicha ventaja en el tiempo.

Cuarta, entender que gracias a la unificación de los hábitos de consumo a nivel mundial, los desarrollos generados en Colombia también pueden ser exitosos en otros mercados. Así, entonces, es obligatorio estructurar modelos de transferencia del conocimiento que permitan, a través de la figura legal más adecuada, llevarlo a otros mercados y optimizar los beneficios económicos derivados de este.

Finalmente, los demás actores dentro de este ecosistema somos los consultores, quienes, al acompañar al empresariado colombiano en estos retos, debemos asumir la responsabilidad de entender las empresas como un todo y de lograr que una mirada comprensiva de la innovación las permee transversalmente.

Artículo publicado originalmente por Ámbito Jurídico, en la edición del 21 de julio al 3 de agosto de 2014, año XVII, Nº 398, pág. 16.

(*) Socio y jefe del Departamento de Patentes de Cavelier Abogados.