Puntos de vista

María Isabel Candelario Macías

Biografía

Doctora en Derecho. Profesora titular de Derecho mercantil y responsable del área de Derecho mercantil, Universidad Carlos III de Madrid. Licenciada en Derecho, Universidad de Salamanca y Máster MBA-Executive International, ESDEN. Galardonada con deferentes premios de investigación nacional e internacional, cabe destacar el premio Joven Personal Investigador, UC3M, 2010. Autora de más de una decena de monografías y numerosas publicaciones periódicas tanto nacionales como internacionales. Profesora invitada en varias universidades y en países como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Francia, Italia, México, Perú, Portugal, entre otros.

Sumario

Reflexiones acerca del nuevo modelo de utilidad tras la Ley 24 del 2015

El objetivo de esta contribución es poner de relieve las principales novedades introducidas por la Ley 24 del 2015 referidas al modelo de utilidad y con relación a como estaba reglamentado en su precedente ordenación de la Ley 11 de 1986. Para tal fin se analizan e interpretan los requisitos positivos, el ámbito de actuación, las exclusiones, el procedimiento de concesión, así como la anulación, entre otros extremos.

Abstract

New thoughts on utility model after Law 24/2015

The aim of this contribution is to highlight the main changes introduced by Law 24/2015 relating to the utility model and in relation to what it was regulated in its previous management of Law 11/1986. To this end, they analyze and interpret the positive requirements, the scope, exclusions, the procedure for granting and cancellation, among other things.

Invención 

Modelo de utilidad 

Patente 

Propiedad industrial 

Reflexiones acerca del nuevo modelo de utilidad tras la Ley 24 del 2015 (‘New Thoughts On Utility Model After Law 24/2015’)

Revista Nº 54 Ene.-Mar. 2017

Por María Isabel Candelario Macías 

1. Introducción

El modelo de utilidad es una modalidad de la propiedad industrial cuyo antecedente más inmediato de regulación se contempla en los artículos 143 y siguientes de la Ley 11 de 1986(1), Ley de patentes(2). La virtualidad, en estos momentos, de analizar esta figura de la propiedad industrial estriba en que la futura y nueva Ley de Patentes, Ley 24 del 2015, de 24 de julio(3) (en adelante LP), con vigencia desde el 1º de abril del año 2017, en su título XIII, será ahora la encargada de reordenar al modelo de utilidad(4), ilustrado en los artículos 137 a 150 de la LP.

La Ley 24 del 2015 viene a justificar su actualización y necesidad de reforma en su preámbulo, diciendo lo que sigue: “La reforma que ahora se aborda pretende, en este nuevo contexto, adecuar el marco legal a las necesidades actuales y facilitar la obtención rápida de títulos sólidos para los innovadores españoles, principales usuarios del sistema, puesto que las patentes concedidas por vía nacional son de origen español en más de un 95 por ciento. En los modelos de utilidad el porcentaje es similar”. Estas afirmaciones nos revelan la especial importancia que detenta en nuestro país los modelos de utilidad(5) como modalidad de la propiedad industrial, en particular, referidas al entorno de la pequeña y mediana empresa. Además, la norma objeto de análisis entronca con otras legislaciones que demandaban en su momento una nueva ordenación en torno a la patente y también como no del modelo de utilidad, teniéndose siempre muy presente que esta materia viene armonizada desde las esferas europeas(6). No resulta extraño, por tanto, que en su expositivo número 1º de la Ley 24 del 2015, se puntualice que “(…) uno de los motivos de esta actualización, en línea con los objetivos propuestos en la Ley 2 del 2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible y la Ley 14 del 2011, de 1º de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, es el de simplificar y agilizar la protección de la innovación mediante patentes y reforzar la seguridad jurídica, estableciendo como único sistema para la concesión de patentes el de examen previo de novedad y actividad inventiva, cuya implantación gradual era lo inicialmente previsto en la Ley de Patentes de 1986. Se elimina, por tanto, el actual sistema opcional o “a la carta”, introducido en la reforma llevada a cabo por el Real Decreto-Ley 8 de 1998, de 31 de julio, de medidas urgentes en materia de propiedad industrial”. Luego, simplificar y agilizar la protección de la innovación y reforzar la seguridad jurídica serían las finalidades pretendidas con la nueva norma.

Y, se agrega, en lo relativo al modelo de utilidad lo que sigue: “La figura del modelo de utilidad se modifica también en aspectos sustanciales, como son la determinación del estado de la técnica relevante, el tipo de invenciones que pueden ser protegidas bajo esta modalidad y las condiciones para ejercitar las acciones en defensa del derecho derivado de este título de protección” (la cursiva es de nuestra autoría).

Así las cosas, hay que precisar de inicio que desde un punto de vista parlamentario en la configuración de la Ley de Patentes 24 del 2015, la reglamentación del modelo de utilidad no fue complicada(7) y, se han tenido muy presentes los antecedentes referidos ut supra, y, además, mejora un aspecto relacionado con la confusión en relación con los modelos de utilidad proveniente de la precedente ley de patentes (11/1986). En efecto, se descuelga del tenor del artículo 1º(8) de la Ley 11 de 1986, que el modelo de utilidad era la invención tutelada, pero no el título de protección, mientras que en el resto del articulado se reflejaba ambos términos de manera indistinta, cuestión que confundía más que aclaraba la configuración del modelo de utilidad. Tras la nueva redacción proporcionada por la Ley 24 del 2015, se dilucida con claridad esta cuestión en orden a fijar el modelo de utilidad como acumulativo de la invención y el título de protección. Ergo, invención y título van unidos, no son dos aspectos separados. El anterior planteamiento es relevante, toda vez que hay que atender a lo que nos relata el considerando noveno (IX) de la exposición de motivos de la Ley 24 del 2015, al rezar “para los modelos de utilidad el elemento común en el derecho comparado es, paradójicamente, la disparidad. Al ser un título cuya configuración legal no está sujeta a criterios de armonización internacionales esta disparidad afecta no solo a los procedimientos, sino a la concepción misma del título e incluso a su misma existencia, ya que esta modalidad no se reconoce en todos los países.

En España, los modelos de utilidad han sido un título de protección bien adaptado a las necesidades de nuestras empresas, como lo demuestra el número de solicitudes y el porcentaje de las presentadas que tienen origen nacional, que llega al 95 por ciento. Por ello, en su regulación, contenida en el título XIII, se mantiene el planteamiento actual basado en el modelo sui géneris y no en el de “patente simplificada”, pero con algunos cambios tendentes a adaptar esta modalidad a las necesidades actuales y agilizar su tramitación”. Se desprende del tenor legal el interés por amparar esta modalidad de la propiedad industrial por su especial relevancia en la economía nacional, pese a su configuración “sui géneris” o de difícil conceptualización.

Otro tema para abordar se fundamenta en la singular novedad que le confiere la nueva LP al estado de la técnica, toda vez que la viene a asimilar al requerido para las patentes, proporcionándole un mayor empaque a esta modalidad de la propiedad industrial, que siempre se ha visto como la “invención menor”. Dicha justificación aparece contenida en el apartado noveno (IX) del preámbulo de la LP, al apuntar que “la primera novedad importante es la equiparación del estado de la técnica relevante con el exigido para las patentes, evitando de este modo la incertidumbre que conlleva el concepto de divulgación y eliminando el concepto de novedad relativa, que tiene poco sentido en el mundo actual, muy distinto del de 1986 cuando no existían las posibilidades de acceso generalizado a todo tipo de información y fondos documentales mediante las nuevas tecnologías. En este punto, la diferencia esencial con las patentes sigue siendo la exigencia para los modelos de un nivel de actividad inventiva inferior a la de las patentes”. Es decir, estamos ante dos lados de la misma moneda, la cara que busca potenciar esta modalidad de la propiedad industrial y, de otro, la cruz que sigue insistiendo en el planteamiento que el modelo de utilidad es una invención menor.

Siguiendo con la lectura del considerando noveno de la Ley 24 del 2015, este nos aporta dos cuestiones de gran transcendencia en la nueva reglamentación del modelo de utilidad, una es referida a lo que puede tutelarse como modelo de utilidad, y otra, la relativa al procedimiento de concesión. Expresa este considerando que puede ampararse como modelo de utilidad el hecho que “(…) también se amplía el área de lo que puede protegerse como modelo de utilidad, hasta ahora prácticamente restringido al campo de la mecánica, excluyendo tan solo, además de los procedimientos e invenciones que tienen por objeto materia biológica, que también lo estaban, las sustancias y composiciones farmacéuticas, entendiendo por tales las destinadas a su uso como medicamento en la medicina humana o veterinaria. La exclusión se mantiene para estos sectores debido a sus especiales características, pero no para el resto de los productos químicos, sustancias o composiciones, que podrán acogerse a esta modalidad de protección”. Por su lado, también este considerando objeto de atención decreta: “En cuanto al procedimiento de concesión, las oposiciones de terceros siguen siendo previas y no posteriores a la concesión, dado que no habrá examen sustantivo como en las patentes y que, a diferencia del diseño industrial, con el modelo de utilidad se protegen reglas técnicas cuya exclusiva genera una proyección monopolística que no existe en el diseño. Por la misma razón, se condiciona el ejercicio de las acciones de defensa del derecho a la obtención de un informe sobre el estado de la técnica referido al objeto del título en el que se funde la acción, suspendiéndose la tramitación de la demanda, a instancia del demandado, hasta que el demandante aporte dicho informe a los autos”. Se persigue con todo ello darle mayor entidad al modelo de utilidad y se quiere dejar claro la distinción con el diseño industrial, que es una creación-invención de forma, mientras que el modelo tutela reglas técnicas(9) y como tal la funcionalidad de estas.

2. Concepto de modelo de utilidad

Hay que remarcar que la Ley 24 del 2015 no define qué se entiende por modelo de utilidad, sino que directamente se centra en otros aspectos que configuran dicha modalidad de la propiedad industrial como objeto, requisitos, procedimiento, nulidad, entre otros. De este modo, hemos de acudir a otros textos normativos(10) para que nos proporcionen pautas alrededor de que sea el modelo de utilidad. Si acudimos a nivel nacional, el precedente más inmediato lo encontramos con la Ley 11 de 1986, ya aludida, que tampoco definía qué se entiende por modelo de utilidad ni tampoco por invención, aun cuando nos puede dar algunas notas en torno a su definición. En efecto, disciplina el artículo 143 de la Ley 11 de 1986, apartado 1: “Serán protegibles como modelos de utilidad de acuerdo con lo dispuesto en el presente título, las invenciones que, siendo nuevas e implicando una actividad inventiva, consisten en dar a un objeto una configuración, estructura o constitución de la que resulte alguna ventaja prácticamente apreciable para su uso o fabricación”. Se descuelga, por tanto, que el modelo de utilidad será un título de protección para invenciones novedosas y susceptibles de aplicarse a la industria, estos requisitos también deben concurrir para que un invento sea patentable, si bien ha de diferenciarse la patente del modelo de utilidad, aun cuando compartan similares requisitos, el grado de exigibilidad será menor en el supuesto de los modelos de utilidad, que ampara invenciones de inferior cariz. ¿Cuáles serían esas invenciones objeto de modelo de utilidad? Aparecen recogidas en el apartado 2, del artículo 143 de la Ley 11 de 1986 al expresar “en particular, podrán protegerse como modelos de utilidad los utensilios, instrumentos, herramientas, aparatos, dispositivos o partes de los mismos, que reúnan los requisitos enunciados en el apartado anterior”. Se complementa en negativo con el apartado 3 del precepto referido, por cuanto “no podrán ser protegidas como modelos de utilidad las invenciones de procedimiento y las variedades vegetales que puedan acogerse a la Ley 12 de 1975, de 12 de marzo, sobre protección de obtenciones vegetales”.

Por lo tanto, si se compara literalmente el tenor del antiguo artículo 143 con el actual artículo 137 LP, se subraya cómo desaparece del contenido del último precepto la mención expresa de “podrán protegerse como modelos de utilidad los utensilios, instrumentos, herramientas, aparatos, dispositivos o partes de los mismos (…)”. Este planteamiento ha provocado más confusión que lucidez, en especial, si lo queríamos diferenciar de otras modalidades de la propiedad industrial como es el diseño industrial. No resulta extraño que haya desaparecido de forma expresa, amén de que era una cuestión meramente enunciativa, extremo por tanto no destacable(11). A la luz de todo lo relatado, el antiguo artículo 143 de la Ley 11 de 1986 nos proporcionaba una aproximación al modelo de utilidad desde una vertiente positiva que lo acerca a la patente e, inclusive, al diseño industrial y, de otro lado, desde una visión negativa de lo que no puede ser susceptible de modelo de utilidad por hallarse ya amparado en otra normativa como las obtenciones vegetales. De manera sucinta podríamos inferir que el modelo de utilidad es una regla técnica ilustrada en una invención que podía materializarse en la forma de un objeto e implica una ventaja técnica razonable respecto de lo existente(12). También, se ha de tener presente que tanto las invenciones de procedimiento como las variedades vegetales no son objeto de modelo de utilidad, puesto que si una característica del modelo es su materialización en la forma de un objeto, cierto es que las invenciones de procedimiento difícilmente podrán adaptarse a este requisito. Por otro lado, podemos acudir a la normativa internacional que viene a definir qué se entiende como invenciones. En este sentido, hemos de estar al artículo 112(13) de la Ley Tipo de la OMPI para los países en desarrollo sobre invenciones14, nos arroja alguna luz al destacar que “se entenderá por invención la idea de un inventor que permita en la práctica la solución de un problema determinado en la esfera técnica”. En similar línea de actuación, nos encontramos con el Reglamento de Ejecución del Convenio sobre la Patente Europea15, en su regla 27.1.c) considera que “c) exponer la invención, en la forma caracterizada en las reivindicaciones, en términos que permitan la comprensión del problema técnico, aunque no se designe expresamente de este modo, y la solución a ese problema, e indicar, en su caso, las ventajas de la invención en relación con el estado de la técnica anterior”. Luego, se sigue insistiendo en la idea que la invención es una regla técnica que comporta una ventaja respecto de lo que ya existe en el estado de la técnica. Este planteamiento es susceptible de aplicársele, mutatis mutandi, a lo que sea modelo de utilidad.(14)(15)

3. Requisitos y objeto del modelo de utilidad

Los condicionantes delimitadores de los modelos de utilidad se decretan en el artículo 137, apartado 1, de la LP, y encuentra su antecedente más próximo en el artículo 143.1 de la Ley 11 de 1986, ya comentado.

Ordena el artículo 137 de la Ley 24 del 2015 las invenciones que pueden ser protegidas como modelos de utilidad: “1. Podrán protegerse como modelos de utilidad, de acuerdo con lo dispuesto en este título, las invenciones industrialmente aplicables que, siendo nuevas e implicando actividad inventiva, consisten en dar a un objeto o producto una configuración, estructura o composición de la que resulte alguna ventaja prácticamente apreciable para su uso o fabricación”. Se infiere qué modelo de utilidad se equipara a un objeto o producto, que por cuya configuración, estructura o composición suponga una ventaja en la práctica y cumpla los requisitos positivos que se le demandan a una patente de invención.

Los requisitos positivos que han de concurrir en el modelo de utilidad son la novedad(16), actividad inventiva y aplicación industrial, esto es, los mismos condicionantes que se requieren a una patente de invención, tal y como hemos reseñado. Además, que se derive alguna ventaja práctica respecto de lo existente. Se puede afirmar, pues, que los requisitos, a priori, son los mismos que han de concurrir para tutelar la invención de patente, aunque la diferencia estribe en que de aquel se ha de inferir un añadido más, que sea una ventaja susceptible de uso o fabricación en la práctica.

Igualmente, para valorar los aspectos positivos de la invención será preciso acudir al informe del estado de la técnica, es decir, la determinación del alcance positivo —y por tanto, de la modalidad adecuada— será realizada en el contexto de un examen técnico por un examinador técnico(17).

Luego, para saber si un modelo de utilidad es nuevo, posee actividad inventiva y aplicabilidad industrial, se ha de apreciar el estado de la técnica. De este modo se conecta el artículo 137 con lo prescrito en el 139 de la LP, que remite de manera constante a la invención patentable. Menciona el artículo 139 LP: “1. El estado de la técnica con referencia al cual debe juzgarse la novedad y la actividad inventiva de las invenciones protegibles como modelos de utilidad, será el mismo que el establecido en el artículo 6.2 para las patentes de invención. 2. Se entiende igualmente comprendido en el estado de la técnica el contenido de las solicitudes anteriores a que se refiere el artículo 6.3”. Se descuelga de lo dicho que nos encontramos ante planteamientos que sigue reiterando cuestiones del pasado(18) (estado de la técnica), en orden a seguir vinculando esta modalidad con las patentes.

Por su lado, el artículo 140 de la LP, viene a definir qué se entiende por actividad inventiva concurrente en el modelo de utilidad, al decretar “1. Para su protección como modelo de utilidad, se considera que una invención implica una actividad inventiva si no resulta del estado de la técnica de una manera muy evidente para un experto en la materia.

2. Si el estado de la técnica comprende documentos de los mencionados en el artículo 139.2 no serán tomados en consideración para decidir sobre la existencia de la actividad inventiva”.

Investiguemos a continuación y de manera más detallada en torno a los requisitos positivos enunciados.

3.1. La novedad 

Para saber más sobre la novedad como presupuesto necesario para que la invención sea objeto de modelo de utilidad, hemos de acudir al estado de la técnica ya referido en el artículo 140 de la LP, así como al artículo 6º, apartados 1, 2 y 3. Puntualiza el punto 1º: “Se considera que una invención es nueva cuando no está comprendida en el estado de la técnica”.

Recuérdese que el informe del estado de la técnica es una búsqueda documental y en ningún caso un dictamen pericial. Normalmente, el informe viene acompañado de una opinión del técnico examinador(19) en cuestión y el tiempo estimado de su emisión suele ser de un mes aproximadamente. Se complementa con el apartado 2, artículo 6º: “El estado de la técnica está constituido por todo lo que antes de la fecha de presentación de la solicitud de patente se ha hecho accesible al público en España o en el extranjero por una descripción escrita u oral, por una utilización o por cualquier otro medio”. Estamos pues ante una novedad de carácter mundial, desapareciendo la novedad relativa que se contemplaba en la Ley 11 de 1986. La novedad reclamada para el modelo de utilidad será la misma que la exigida a la patente.

Nótese que con la nueva Ley de Patentes 24 del 2015, también se hace mención al estado de la técnica en el artículo 139, que se remite para su completa comprensión, en el apartado 1 al artículo 6.2, referido a todo aquello que “se ha hecho accesible al público en España o en el extranjero” para determinar el estado de la técnica. Mientras que en la Ley 11 de 1986 al referirse al estado de la técnica mencionaba en el apartado 1, artículo 145: “El estado de la técnica con referencia al cual debe juzgarse la novedad y la actividad inventiva de las invenciones protegibles como modelos de utilidad, está constituido por todo aquello que antes de la fecha de presentación de la solicitud de protección como modelo ha sido divulgado en España, por una descripción escrita u oral, por una utilización o por cualquier otro medio”. Quiere significarse que aquí se empleaba el verbo ha sido divulgado. De este modo, existía una diferencia entre hacer accesible y divulgar(20). Planteamiento que ya en materia de diseño industrial y ahora entre las normas anterior y actual de patentes ha mostrado y plantearía dificultades interpretativas(21) tanto para la doctrina como para la jurisprudencia. Sin embargo, hemos de entender que ahora tras la Ley 24 del 2016, se utilizará para determinar el estado de la técnica tanto en la patente como en el modelo de utilidad el término hacer accesible y no divulgación, por cuanto que el artículo 139 no define el estado de la técnica como sí lo hacía el antiguo artículo 145, y se remite expresamente al artículo 6.2 de la LP, que alude directamente a la patente y al término hacer accesible.

Adviértase que se complementa la novedad en relación al estado de la técnica, con lo disciplinado en el apartado 3, artículo 6º: “Se entiende igualmente comprendido en el estado de la técnica el contenido de las solicitudes españolas de patentes o de modelos de utilidad, de solicitudes de patentes europeas que designen a España y de solicitudes de patente internacionales PCT que hayan entrado en fase nacional en España, tal como hubieren sido originariamente presentadas, cuya fecha de presentación sea anterior a la que se menciona en el apartado precedente y que hubieren sido publicadas en español en aquella fecha o lo sean en otra posterior”.

Sea como fuere, lo que se infiere de todo lo relatado es que el informe sobre el estado de la técnica se convierte en pieza fundamental tras la nueva LP no solo para comprender la novedad como requisito positivo, sino también porque el titular de un modelo de utilidad que quiera hacer valer su derecho contra cualquier tercero habrá de tener con carácter previo el precitado informe.

3.2. Actividad inventiva 

La actividad inventiva es otro requisito positivo que ha de concurrir en la invención para ser objeto del modelo de utilidad, tal y como se desprende de los artículos 8º y 140, respectivamente de la LP, anteriormente contenida en el artículo 146(22) de la Ley 11 de 1986.

El artículo 8º de la LP, en sede de patentes de invención, enuncia respecto de lo que es actividad inventiva: “1. Se considera que una invención implica una actividad inventiva si aquélla no resulta del estado de la técnica de una manera evidente para un experto en la materia. 2. Si el estado de la técnica comprende documentos de los mencionados en el artículo 6.3 no serán tomados en consideración para decidir sobre la existencia de la actividad inventiva”.

Por su lado y en sede de modelo de utilidad, —reiteramos—, prescribe el artículo 140: “1. Para su protección como modelo de utilidad, se considera que una invención implica una actividad inventiva si no resulta del estado de la técnica de una manera muy evidente para un experto en la materia.

2. Si el estado de la técnica comprende documentos de los mencionados en el artículo 139.2 no serán tomados en consideración para decidir sobre la existencia de la actividad inventiva”.

Prácticamente, el tenor literal de ambos preceptos es idéntico, salvo que para el modelo de utilidad se emplea el adverbio “de una manera muy evidente para un experto”, es decir, aquí la invención se relajaría un poco más —es inferior— respecto de la patente, aun cuando en ambos casos las referencias para su determinación son iguales: el estado de la técnica.

3.3. Aplicación industrial 

El modelo de utilidad también ha de ser aplicable a cualquier tipo de industria, en similares condiciones de lo que acaece con la patente de invención. La ordenación del modelo de utilidad nada dice respecto de este condicionante, por lo que hemos de estar a lo que se disciplina para la patente de invención. De tal suerte, que hemos de apreciar lo que estipula el artículo 9º de la LP, ubicado en sede de patente, al establecer: “se considera que una invención es susceptible de aplicación industrial cuando su objeto puede ser fabricado o utilizado en cualquier clase de industria, incluida la agrícola”.

3.4. Exclusiones 

Dentro de los requisitos apreciables en el modelo de utilidad, también nos encontramos aquellos de sentido negativo, al punto que el mandato contenido en el artículo 137 de la LP, nos relata aquellas invenciones que no podrán ser susceptibles de ampararse como modelos de utilidad. Prescribe el apartado 2, artículo 137 LP: “2. No podrán ser protegidas como modelos de utilidad además de las materias e invenciones excluidas de patentabilidad en aplicación de los artículos 4º y 5º de esta ley, las invenciones de procedimiento, las que recaigan sobre materia biológica y las sustancias y composiciones farmacéuticas”. De otro lado, se desprende del mandato descrito (ex art. 137 LP), que se amplía el ámbito de supuestos que no son susceptibles de modelos de utilidad en relación con lo que se disciplinaba en el artículo 143. 3 Ley 11 de 1986, que se concentraba en “las invenciones de procedimiento y las variedades vegetales”. Ahora, no solo no serán modelos de utilidad las invenciones de procedimiento, sino que tampoco sobre aquellos objetos que empleen o utilicen materia biológica, sustancias y composiciones farmacéuticas.

Bajo este contexto, hemos de entender por materia biológica lo que se prescribe en el propio artículo 4.3 de la LP, al apuntar “a los efectos de la presente ley, se entenderá por “materia biológica” la materia que contenga información genética autorreproducible o reproducible en un sistema biológico y por “procedimiento microbiológico” cualquier procedimiento que utilice una materia microbiológica, que incluya una intervención sobre la misma o que produzca una materia microbiológica”.

Por su parte, por sustancias y composiciones farmacéuticas, se entiende aquella sustancia de origen animal, biológico (sueros y vacunas), químico-orgánico e inorgánico) o vegetal, así como cualquier agregación de las mismas, siempre y cuando se puedan destinar a la prevención o al tratamiento de las enfermedades animales o humanas. No es una sustancia o composición farmacéutica: los productos dietéticos; los productos cosméticos(23), entre otros.

Volvemos a traer a colación aquí lo que se estipula en el considerando noveno del preámbulo de la norma, al expresar que “(…) las sustancias y composiciones farmacéuticas, entendiendo por tales las destinadas a su uso como medicamento en la medicina humana o veterinaria. La exclusión se mantiene para estos sectores debido a sus especiales características, pero no para el resto de los productos químicos, sustancias o composiciones, que podrán acogerse a esta modalidad de protección”. Dicho de otro modo, las composiciones farmacéuticas no son susceptibles de amparo bajo la figura del modelo de utilidad, mientras que las composiciones químicas(24) sí serían tuteladas.

En lo tocante al objeto-contenido del modelo de utilidad se concreta en el artículo 138, relativo al derecho a la protección, se señala que “el derecho a la protección de modelos de utilidad pertenece al inventor o a su causahabiente y es transmisible por todos los medios que el Derecho reconoce”. De ahí se infiere el planteamiento que resulta denominador común de esta modalidad de la propiedad industrial con el resto, por cuanto que la invención pertenece al autor(25) o su causahabiente y puede ser objeto de los negocios jurídicos, así como el amparo legal(26), que permite el ordenamiento jurídico.

4. Solicitud y procedimiento de concesión del modelo de utilidad

4.1. La solicitud 

La Ley 24 del 2015 detalla a lo largo de su articulado dedicado al modelo de utilidad tanto el contenido y momento de presentación de la solicitud, así como el procedimiento y los efectos derivados del mismo. Observemos, pues, el tenor literal de la norma, diciendo que el artículo 141 es el destinado a establecer cuándo y cómo debe presentarse la solicitud. Se establece “1. Para la obtención de un modelo de utilidad, deberá presentarse una solicitud dirigida a la Oficina Española de Patentes y Marcas indicativa de que esta es la modalidad que se solicita, con la documentación a que hace referencia el artículo 23.1. No será necesario que comprenda un resumen de la invención. La solicitud estará sujeta al pago de la tasa correspondiente”. Como bien se puntualiza el contenido de la solicitud vendrá dado por lo que se disciplina para la patente de invención en el artículo 23 de la LP(27). Y, en concreto, en su numeral 1º: “Una instancia de solicitud, según el modelo oficial, dirigida al director de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

b) Una descripción de la invención para la que se solicita la patente.

c) Una o varias reivindicaciones.

d) Los dibujos a los que se refieran la descripción o las reivindicaciones y, en su caso, las secuencias biológicas presentadas en el formato que se establezca reglamentariamente.

e) Un resumen de la invención”.

En lo relativo al momento preciso para presentar la solicitud, reglamenta el artículo 141, apartado 2, que “la fecha de presentación de la solicitud será la del momento en que el órgano competente, según lo previsto en el artículo 22, reciba la documentación que contenga al menos los siguientes elementos: a) La indicación de que se solicita un modelo de utilidad. b) Las informaciones que permitan identificar al solicitante o contactar con él. c) Una descripción de la invención para la que se solicita el modelo de utilidad, aunque no cumplan con los requisitos formales establecidos en la ley, o la remisión a una solicitud presentada con anterioridad. La remisión a una solicitud anterior debe indicar el número de esta, su fecha de presentación y la oficina en que haya sido presentada. En la referencia habrá de hacerse constar que la misma sustituye a la descripción o, en su caso, a los dibujos.

Una copia certificada de la solicitud anterior, acompañada en su caso de la correspondiente traducción al castellano, deberá presentarse en el plazo previsto en el reglamento de ejecución.

3. La fecha de presentación de las solicitudes presentadas en una oficina de correos será la prevista en el artículo 24.4”.

Se desgrana del precepto que comentamos la remisión al artículo 22(28) de la LP como lugares propicios para la presentación de la solicitud (ante la Oficina Española de Patentes y Marcas, registro competente de la comunidad autónoma, organismos administrativos y por vía telemática de conformidad con lo dispuesto en la Ley 11 del 2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos(29)), toda vez que el resto de elementos integrantes de la solicitud se adecuan al determinar claramente que lo que se está demandando es el registro de un modelo de utilidad. Queda claro también el hecho que pueda solicitarse el registro de un modelo de utilidad sin cumplir con los requisitos anteriormente comentados del artículo 137, así como fundamentar la solicitud en otra anterior.

De igual modo, se descuelga del precepto el hecho que el solicitante tiene que aparecer perfectamente identificado, de ahí que se deberá compilar todos los datos destinados para tal fin. Vinculado a este requisito, también en dicha solicitud deberá aparecer una descripción detallada de la invención.

Siguiendo las diferentes fases del proceso de concesión del modelo de utilidad, hay que precisar que la fecha de la solicitud viene impuesta por el organismo receptor de la solicitud y se procederá a un posterior examen de oficio por el técnico correspondiente, tal y como se desprende del tenor legal disciplinado en el artículo 142, al estipular “1. La Oficina Española de Patentes y Marcas comprobará si la solicitud reúne los requisitos para obtener una fecha de presentación y si la tasa correspondiente ha sido pagada. Será aplicable lo dispuesto en el artículo 33.2 para las patentes de invención.

2. Si la tasa no hubiera sido abonada con la solicitud, o no lo hubiere sido en su totalidad, se notificará esta circunstancia al solicitante para que realice o complete el pago en el plazo reglamentariamente establecido. Transcurrido dicho plazo sin efectuar o completar el pago, se le tendrá por desistido en la solicitud”.

En la misma línea de actuación y una vez presentada la solicitud y el abono de la tasa correspondiente, se procederá a un examen, tal y como estatuye el artículo 142, punto 3 LP: “Admitida a trámite la solicitud, la Oficina Española de Patentes y Marcas verificará: a) Si su objeto es susceptible de protección como modelo de utilidad. b) Si aquella cumple los requisitos establecidos en el título V, capítulo I tal como hayan sido desarrollados reglamentariamente.

La Oficina Española de Patentes y Marcas no examinará la novedad, la actividad inventiva, la suficiencia de la descripción o la aplicación industrial. Tampoco se realizará el informe sobre el estado de la técnica ni se emitirá la opinión escrita, previstos para las patentes de invención”.

Quiere decirse del tenor legal expuesto que no se entra en el fondo del asunto, por el contrario, solo si cumple la concepción genérica de modelo de utilidad, puesto que la observación de los requisitos para cumplir origina un informe del estado de la técnica que ha de efectuarse en un momento posterior del procedimiento.

Podría afirmarse que la ausencia de este examen previo pueda comportar una cierta incertidumbre jurídica y, como tal, la existencia de un riesgo, que las solicitudes de patentes que no alcancen el examen de los requisitos demandados ex lege se conviertan a la larga en modelos de utilidad(30).

Ítem más, el mandato contenido en el artículo 142, numeral 4º de la LP, puntualiza que “Si el examen revela defectos en la documentación o que el objeto de la solicitud no es susceptible de protección como modelo de utilidad, se comunicarán estas circunstancias al interesado para que en el plazo reglamentariamente establecido los corrija o formule sus alegaciones. Para subsanar los defectos apuntados, el solicitante podrá modificar las reivindicaciones o dividir la solicitud”. Por su parte, en el apartado 5º, se apunta “se denegará la solicitud mediante resolución motivada cuando su objeto no sea susceptible de protección como modelo de utilidad o cuando persistan defectos o irregularidades que no hubieren sido subsanados. La mención de la denegación se publicará en el “Boletín Oficial de la Propiedad Industrial””.

Se observa del precepto la publicidad asociada a la denegación de la solicitud que se llevará para el efecto en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial (BOPI) y siempre que concurra algún defecto no subsanable o no sea susceptible la invención de ser modelo de utilidad, extremo que ha de ser justificado en la denegación de la solicitud por parte del organismo receptor, recordando aquí que no se entra en el fondo de la invención al no apreciarse los requisitos de adquisición del modelo de utilidad, sino otros criterios de configuración, tales como que estamos ante una regla técnica funcional y mejora de manera apreciable lo existente hasta el momento, evaluable por un técnico.

Ni que decir tiene que si la solicitud no contiene ninguna irregularidad o haya sido subsanada de manera adecuada y, por ende, no se deniega, se procederá a la publicación de la solicitud, tal y como nos enseña el artículo 143, “no existiendo motivos de denegación, o subsanados estos, la Oficina Española de Patentes y Marcas pondrá a disposición del público los documentos del modelo solicitado haciendo el correspondiente anuncio el “Boletín Oficial de la Propiedad Industrial”, en el cual se publicarán también las reivindicaciones del modelo solicitado y, en su caso, una reproducción de los dibujos”.

Es verdad que dentro del deambular de la solicitud, una vez publicada esta, se abre un período de oposiciones a la misma, tal y como nos muestra el artículo 144 de la LP que, en cierta manera da comienzo al procedimiento a saber: “1. Dentro de los dos meses siguientes a la publicación de la solicitud cualquier persona podrá formular oposición, alegando la falta de alguno de los requisitos legales exigidos para su concesión, incluidas la novedad, la actividad inventiva, la aplicación industrial o la suficiencia de la descripción. No podrá alegarse la falta de legitimación del solicitante, la cual deberá hacerse valer ante los tribunales ordinarios. 2. El plazo previsto en el apartado precedente podrá prorrogarse por otros dos meses adicionales para presentar pruebas o completar alegaciones, siempre que la oposición se interponga válidamente dentro del plazo inicial y la prórroga se solicite antes de la expiración del mismo”.

4.2. Procedimiento y efectos 

La oposición a la solicitud tal y como anticipábamos en el anterior epígrafe supone el inicio del procedimiento de carácter administrativo ante los organismos receptores que, en la mayoría de las ocasiones, será la OEPM. Ante tal tesitura, el artículo 145, dispone que:

“1. La oposición deberá formularse ante la Oficina Española de Patentes y Marcas, mediante escrito motivado acompañado en su caso de los correspondientes documentos probatorios. Con el escrito de oposición se acompañará el justificante del pago de la tasa de oposición.

2. Transcurridos los plazos legales sin que se hayan presentado oposiciones la Oficina Española de Patentes y Marcas dictará resolución concediendo el modelo de utilidad solicitado.

3. Si se presentaran oposiciones, la Oficina Española de Patentes y Marcas las comunicará al solicitante para que en el plazo reglamentariamente establecido formule por escrito sus alegaciones y modifique, si lo estima oportuno, las reivindicaciones, dando traslado a las partes de los escritos presentados por la otra, en las condiciones establecidas en el reglamento de ejecución de la ley.

4. Transcurridos los plazos de contestación y réplica, la Oficina Española de Patentes y Marcas resolverá estimando en todo o en parte las oposiciones presentadas cuando concurran motivos de oposición previstos en el artículo 144, o desestimándolas en caso contrario. No obstante, cuando pese a las modificaciones o alegaciones aportadas persistan motivos que impidan en todo o en parte la concesión del modelo se otorgará al solicitante un nuevo plazo dándole al menos una oportunidad, de acuerdo con lo establecido en dicho reglamento, para que subsane el defecto o presente nuevas alegaciones, antes de resolver con carácter definitivo la oposición planteada.

5. La concesión del modelo de utilidad se anunciará en el “Boletín Oficial de la Propiedad Industrial”, poniendo a disposición del público los documentos obrantes en el expediente.

6. Para los modelos de utilidad no se editarán los folletos a que hace referencia el artículo 42”.

Como puede inferirse del mandato expuesto se contempla la opción de que existan oposiciones a la solicitud, así como en el caso contrario, esto es, de que no se presenten oposiciones. Cierto es que se evacuan dichas oposiciones a la contraparte para que alegue a su favor. En ambos casos, será la OEPM quien resolverá la concesión o no del modelo de utilidad dentro de los plazos disciplinados reglamentariamente.

El otorgamiento del certificado de modelo de utilidad será publicitado en el BOPI, si bien no irá acompañado de otra documentación (folleto de patente) que, en cambio, sí le es requerida a la patente de invención ex artículo 42 LP.

También la Ley 24 del 2015 contempla la opción de recurrir a la concesión de modelo de utilidad, tal y como se estipula en el artículo 146: “1. El recurso administrativo contra la concesión del modelo de utilidad solo podrá referirse a aquellas cuestiones que puedan ser resueltas por la administración durante el procedimiento de registro. 2. El recurso administrativo fundado en motivos de denegación de registro no examinados de oficio por la administración, solo podrá interponerse por quienes hayan sido parte en un procedimiento de oposición contra la concesión del registro basado en dichos motivos, y se dirigirá contra el acto resolutorio de la oposición planteada. Para estos efectos podrá entenderse desestimada la oposición si, transcurrido el plazo para resolverla y notificarla, no hubiese recaído resolución expresa.

3. Frente a la resolución de concesión de un modelo de utilidad, la Oficina Española de Patentes y Marcas no podrá ejercer de oficio o a instancia de parte la potestad revisora prevista en el artículo 102 de la Ley 30 de 1992, de 26 de noviembre, antes citada, si la nulidad del modelo se funda en alguna de las causas previstas en el artículo 145 de esta ley. Dichas causas de nulidad solo se podrán hacer valer ante los tribunales”.

La concesión del modelo de utilidad comporta publicidad, pero también las situaciones que conlleven alteraciones o modificaciones de esa concesión como causa de la oposición o de los recursos en contra de esa concesión, así lo pone de manifiesto el artículo 147 de la LP: “Las modificaciones del modelo de utilidad como consecuencia de una oposición o de un recurso se publicarán haciendo el correspondiente anuncio en el “Boletín Oficial de la Propiedad Industrial”. La publicación incluirá las reivindicaciones del modelo registrado y, en su caso, una reproducción de los dibujos”.

Otro de los temas más que relevantes para abordar viene proporcionado por los efectos inherentes a la concesión del modelo de utilidad, toda vez que dicha concesión otorga el derecho de propiedad sobre el modelo de utilidad, un ius utendi y un ius prohibendi, característicos de las diferentes modalidades de la propiedad industrial, amén de la duración de ese monopolio sobre esa invención.

Los efectos de la concesión del modelo de utilidad se reflejan a lo largo del importante artículo 148 de la LP. De inicio, el apartado 1, de este mandato iguala los derechos que tiene el modelo de utilidad con los derivados de una patente de invención al decir: “1. La protección del modelo de utilidad atribuye a su titular los mismos derechos que la patente de invención”. Agregado a este planteamiento, se establece en el apartado 2 del artículo 148, cuál es la duración sobre estos derechos que confiere el modelo de utilidad, que son los diez años improrrogables. En este sentido, se mantiene la equivalencia con lo contemplado en la Ley 11 de 1986. Dicha protección es menor a la de la patente, que se basa en los veinte años improrrogables. Expresamente, se señala en el apartado 2: “La duración de la protección de los modelos de utilidad será de diez años improrrogables, contados desde la fecha de presentación de la solicitud, y producirá sus efectos a partir de la publicación de la mención de su concesión en el “Boletín Oficial de la Propiedad Industrial””. Se establece por tanto el dies a quo de inicio de los efectos.

Junto al contenido de los derechos que emanan del modelo de utilidad, también se hace referencia en el artículo 148 de la LP, a la defensa para amparar en caso de vulneración de esta modalidad de la propiedad industrial a una cuestión, que resulta novedosa con respecto a la precedente reglamentación de esta modalidad en la Ley 11 de 1986, puesto que se requiere de la existencia del informe del estado de la técnica por parte del titular del modelo de utilidad para hacer uso del ejercicio de las acciones que le correspondan conforme a Derecho. De esta suerte, el informe del estado de la técnica se convierte en una herramienta procesal de vital importancia para el amparo de los derechos otorgados por el modelo de utilidad. Fijémonos en lo que ordena el artículo 148, apartado 3: “Para el ejercicio de acciones encaminadas a dar efectividad a los derechos de exclusiva derivados de un modelo de utilidad solicitado con posterioridad a la entrada en vigor de la presente ley será preciso que se haya obtenido o solicitado previamente, abonando la tasa correspondiente, el informe sobre el estado de la técnica previsto en el artículo 36.1 para las patentes, referido al objeto de título en el que se funde la acción”.

Se reitera y se hace especial énfasis en el dato que estamos ante una especialidad, o mejor dicho novedad, no contemplada hasta el momento y así lo pone de relieve el precepto, no cabe ejercitar la defensa (mediante las acciones pertinentes) del modelo de utilidad si previamente no se posee el informe del estado de la técnica.

Se complementa la existencia del informe del estado de la técnica con lo disciplinado en el artículo 148, apartados 4 y 5: “4. El informe, una vez elaborado, será notificado al peticionario y puesto a disposición del público unido al expediente del modelo. En el supuesto de que se presente la demanda antes de aportar dicho informe el demandado podrá pedir la suspensión del plazo para contestarla hasta que se aporte dicho informe a los autos.

5. Una vez solicitado el informe sobre el estado de la técnica, y aunque este no se hubiera aportado todavía, podrá instarse, de conformidad con lo previsto en esta ley y en la Ley de Enjuiciamiento Civil, la adopción de medidas provisionales y cautelares, siempre que estas no consistan en la paralización o cesación de la actividad industrial o comercial del demandado en relación con el objeto protegido”. Luego, el informe del estado de la técnica se convierte en una pieza clave sobre la cual gravita el éxito del procedimiento y, en particular, las acciones de defensa del modelo de utilidad.

Ante esta tesitura, podría pensarse que la necesidad de un informe del estado de la técnica en mora de hacer valer nuestro derecho podría incluso vaciar de contenido al mismo. Por el contrario, cabe augurar que en la posibilidad de conseguir un derecho sobre el modelo de utilidad con un informe del estado de la técnica e, inclusive sometido a posibles oposiciones, lo que habilita es a la obtención de una mayor flexibilidad y seguridad de mi derecho sobre esta modalidad de la propiedad industrial.

La pregunta que cabría hacerse es si el informe del estado de la técnica va a resultar conveniente o necesario para otro tipo de actuaciones tales como requerimientos notariales o realización de contratos de transferencias, entre otros. Es verdad que la ley nada dice al respecto, luego hemos de pensar que se circunscribe solo al ejercicio de las acciones de defensa del modelo de utilidad ex artículo 148, apartado 3 LP, amén de poder solicitar medidas cautelares según se deduce del contenido del artículo 148, apartado 5 LP.

5. La nulidad del modelo de utilidad

El modelo de utilidad puede ser declarado nulo, tal y como se infiere del artículo 149 de la LP: “1. Se declarará la nulidad de la protección del modelo de utilidad:

a) Cuando su objeto no sea susceptible de protección conforme a lo dispuesto en los artículos 137 a 140 y en el título II de esta ley, en cuanto no contradiga lo establecido en los artículos mencionados.

b) Cuando no describa la invención de forma suficientemente clara y completa para que pueda ejecutarla un experto en la materia.

c) Cuando su objeto exceda del contenido de la solicitud de modelo de utilidad tal como fue presentado o, en el caso de que el modelo de utilidad hubiere sido concedido como consecuencia de una solicitud divisionaria o como consecuencia de una nueva solicitud presentada con base en lo dispuesto en el artículo 11, cuando el objeto del modelo de utilidad exceda del contenido de la solicitud inicial tal como este fue presentado.

d) Cuando el alcance de la protección haya sido ampliado tras la concesión.

e) Cuando el titular del modelo de utilidad no tuviera derecho a obtenerlo conforme a lo dispuesto en los artículos 10 y 138.

2. Si las causas de nulidad solo afectan a una parte del modelo de utilidad, este quedará limitado mediante la modificación de la o las reivindicaciones afectadas y se declarará parcialmente nulo”.

Las causas de nulidad(31) que se enumeran en el precepto ya se contenían en la precedente Ley 11 de 1986 ex artículo 153(32), en particular, se incide en la inobservancia de los requisitos positivos(33) del modelo de utilidad (novedad(34), actividad inventiva y aplicabilidad industrial), el exceso del contenido del derecho, así como la no descripción adecuada del modelo de utilidad, entre otras. Es decir, nos encontramos con similares razonamientos de nulidad que en la precedente legislación(35), extremo que puede servirnos de ayuda, en especial, en aplicar la interpretación jurisprudencial habida hasta el momento sobre esta temática.

6. La cláusula de remisión a la patente de invención

La reglamentación del modelo de utilidad por la Ley 24 del 2015 prescribe una cláusula de remisión en su artículo 150, dedicada a la aplicación de las disposiciones sobre las patentes, esta dice: “En defecto de norma expresamente aplicable a los modelos de utilidad regirán para estos las disposiciones establecidas en la presente ley para las patentes de invención, siempre que no sean incompatibles con la especialidad de aquellos(36). Les serán, en todo caso, aplicables las normas contenidas en el título III sobre derecho a la patente y designación del inventor, título IV sobre invenciones de empleados, capítulo V del título V sobre disposiciones generales del procedimiento y a la información de los terceros y título X sobre nulidad, revocación y limitación a instancia del titular y caducidad de la patente”.

Atendiendo al contenido al que se remite este precepto relativo a la Ley de Patentes, quizá se nos queda un poco “coja” la reglamentación ex novo habida en torno al modelo de utilidad; en otras palabras, se ha desaprovechado la ocasión para darle mayor entidad(37) a esta modalidad de la propiedad industrial, que tan relevante es en la economía y el entorno de la pequeña y mediana empresa de los países.

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— (1999) “27 de julio de 1998. Acción de indemnización de daños y perjuicios en la Ley de Patentes. Interpretación del artículo 64.1 LP. Modelo industrial. Nulidad por falta de novedad, anticipado por un modelo de utilidad relativo a una determinada técnica de ENSA”. Cuadernos Civitas de Jurisprudencia Civil, n.º 50, pp. 497-508.

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(1) BOE n.º 73, de 26 de marzo de 1986.

(2) Sobre este particular, cfr., entre otros a Gómez Segade, J. A. “Hacia un modelo de utilidad europeo”. Estudios de Derecho Mercantil en homenaje al profesor Manuel Broseta Pont, Vol. 2, 1995, pp. 1663-1688. In extenso, Varea Sanz, M., El modelo de utilidad: régimen jurídico. Editorial Aranzadi, 1996.

(3) BOE n.º 177, de 25 de julio del 2015.

(4) Más en Asensi Merás, A. “Principales novedades sobre el modelo de utilidad en el Proyecto de Ley de Patentes”. n.º 11. La Ley mercantil, febrero, 2015, pp. 64-71. Lobato García-Miján, M. “Los modelos de utilidad en la encrucijada legislativa”, n.º 14. La Ley mercantil, mayo, 2015, pp. 1 y ss.

(5) Cfr., in totum, http://www.wipo.int/sme/es/ip_business/utility_models/utility_models.htm

(6) Al respecto, véase a González López, I. “El libro verde de la Comisión de la UE sobre la protección del modelo de utilidad en el mercado interior”. Tomo 16. Actas de derecho industrial y derecho de autor, 1994-1995, pp. 959-974. Ídem en “La protección jurídica de las invenciones menores en Europa: especial referencia al modelo de utilidad”. n.º 8, Temas de derecho industrial y de la competencia, 2008, pp. 383-428.

(7) Al respecto, en orden a la tramitación parlamentaria de la Ley 24 del 2015, cfr., Varea Sanz, M. “Modelos de utilidad: requisitos de protección”, La Nueva Ley de Patentes, Ley 24 del 2015, de 24 de julio. Pamplona: Aranzadi, 2016, pp. 613 y ss.

(8) Nótese lo que prescribe el artículo 1º de la Ley 11 de 1986: “Para la protección de las invenciones industriales se concederán de acuerdo con lo dispuesto en la presente ley, los siguientes títulos de propiedad industrial: a) Patentes de invención, y b) Certificados de protección de modelos de utilidad”.

(9) Vid., Penas García, G. “Modelos de utilidad”, Compendio práctico sobre la protección de la propiedad industrial: una visión renovada en España, Europa y el mundo. Coord. por Patricia García-Escudero Márquez; José Manuel Otero Lastres (dir.), Alberto Casado Cerviño (dir.), 2012, pp. 133-160.

(10) Adviértase que se comenta la disparidad legislativa de esta modalidad de la propiedad industrial por parte de Lobato García-Miján, M. “Los modelos de utilidad en la encrucijada legislativa”, n.º 14. La Ley mercantil, mayo, 2015, pp. 1 y ss.

(11) Irrelevante en términos de García Vidal, A. “La nueva Ley de Patentes (VI): el modelo de utilidad”, Análisis Farmacéutico GA&P, febrero 2016, pp. 1 a 6, en http://www.gomezacebo-pombo.com/media/k2/attachments/la-nueva-ley-de-patentes-vi-el-modelo-de-utilidad.pdf (consultado por última vez el 29 de septiembre de 2016).

(12) Cfr., al respecto Lobato García-Miján, M. “Los modelos de utilidad en la encrucijada legislativa”, op. ult. cit., p. 1, señala que “los modelos de utilidad son un título de protección para invenciones menores”.

(13) Decreta el artículo 112: Invenciones. “a) El párrafo 1) define lo que es una invención a los efectos de la ley. Debe señalarse que las leyes nacionales existentes no siempre contienen la definición de la invención que, en algunos países, corresponde a la jurisprudencia determinarla. Sin embargo, las leyes de otros países (por ejemplo, la Unión Soviética) sí contienen esa definición. La ventaja de una definición es indicar claramente que la palabra invención tiene un sentido jurídico, más restringido que el que corrientemente le concede el público. Por otro lado, la inscripción de una definición en la propia ley entraña el riesgo de que esta definición sea insuficiente con el uso, teniendo en cuenta los avances de la técnica. El país que prefiera dejar la definición de la invención a cargo de la jurisprudencia puede proceder simplemente a suprimir el párrafo 1); en tal caso, habría que numerar de nuevo los otros párrafos del artículo 112 y las palabras “aun cuando constituyan invenciones conforme a lo dispuesto en el párrafo l)”, que figuran al comienzo del párrafo 3º, deberían suprimirse.
b) Una invención debe, ante todo, concebirse como idea en el espíritu de una persona (el inventor). Sin embargo, con arreglo a la definición dada en el párrafo 1), no basta que haya una idea para encontrarse ante una invención. Es necesario, además, que la idea, una vez puesta en práctica, permita la solución de un problema. Además, el problema para resolver debe ser un problema determinado. No obstante, no es necesario que la idea resuelva el problema por sí misma, basta con que permita en la práctica la solución del problema.
c) La palabra solución debe entenderse en un sentido lato. El caso típico es aquel en que se realizan investigaciones, experiencias o trabajos de desarrollo para encontrar la solución de un problema determinado. Pero la solución no es necesariamente la solución del problema en estudio: por ejemplo, durante los trabajos de preparación de un material capaz de resistir las enormes diferencias de temperatura que sufren los vehículos espaciales, se elabora una materia que resuelve el problema consistente en disponer de un utensilio de cocción susceptible de pasar del refrigerador a un horno (y viceversa) sin sufrir daños.
Además, debe entenderse que la palabra solución incluye las soluciones que constituyen perfeccionamientos de invenciones anteriores. Ocurre con frecuencia que una invención “de base” estimule a su inventor o a otros inventores a hacer una o varias invenciones “de perfeccionamiento”. La protección por patente de las invenciones de perfeccionamiento es especialmente útil para un país en desarrollo, pues estimula a los nacionales a adaptar las invenciones extranjeras a las condiciones del país. Una invención de perfeccionamiento puede patentarse sin la cooperación del titular de la patente que protege la invención anterior; el problema de las relaciones entre las dos patentes está regulado en el artículo 149.
d) Para que haya invención, también es necesario que la solución encontrada pertenezca a la esfera de la tecnología; por tanto, quedan excluidas del campo de aplicación de la ley todas las soluciones que no pertenezcan a esa esfera; corresponderá a la jurisprudencia determinar en cada caso lo que es tecnología y lo que no lo es. Debe destacarse que el hecho de que el problema que se va a resolver pertenezca por sí mismo o no a la esfera de la tecnología es indiferente; lo que importa, es que la solución encontrada sea de carácter tecnológico.
e) El párrafo segundo establece el principio de que existen dos grandes categorías de invenciones: las invenciones de productos y las invenciones de procedimientos. Las invenciones de productos son todas las invenciones que revisten una forma tangible, por ejemplo, máquinas, equipos, aparatos, dispositivos, etc. La invención puede residir tanto en un producto independiente como en un producto que solo constituye una parte de otro producto y que solo puede venderse como parte del otro producto. Una invención de procedimiento, en general, es una solución consistente
en una secuencia de etapas conducentes a la fabricación de un producto. Sin embargo, el procedimiento puede limitarse a una etapa intermedia de la preparación del producto. Por otro lado, una invención de procedimiento puede consistir en un nuevo empleo de un procedimiento conocido o de un producto conocido.
f) El párrafo tercero enumera una lista exhaustiva de invenciones excluidas de la protección por patente, aun cuando reúnan las condiciones de la definición del párrafo primero. Este tipo de lista se encuentra en leyes nacionales y convenios internacionales existentes y, cuando no es así, corresponde generalmente a los principios reconocidos por la jurisprudencia.
Las exclusiones de la protección por patente que se derivan del párrafo tercero solo pueden ser modificadas por una revisión de la ley, mientras que las exclusiones temporales de la protección por patente previstas en el artículo 118, pueden ser modificadas por decreto (véase el párrafo a) del comentario al artículo 118.
g) Los programas de ordenadores no figuran en la lista del párrafo tercero, aun cuando quedan excluidos de la protección de la patente en algunas leyes o convenios o en virtud de decisiones de la jurisprudencia, debido a que el problema de su protección se encuentra en estudio actualmente tanto en el ámbito internacional como nacional, por tanto, la ley tipo no se pronuncia; en consecuencia, al interpretar el artículo 112 un tribunal podría bien admitir o excluir la protección por patente de los programas de ordenador, debido a que constituirían métodos matemáticos (apartado i) o métodos en el ejercicio de actividades puramente intelectuales (apartado iii) o, incluso, porque carecerían del carácter tecnológico requerido por el párrafo primero.
h) En virtud del apartado i), los descubrimientos quedan excluidos de la protección por patente. Puede definirse un descubrimiento como el reconocimiento de fenómenos, propiedades o leyes del universo material que aún no han sido reconocidos y que pueden verificarse. La diferencia esencial entre una invención y un descubrimiento es la siguiente: la persona que hace una invención crea algo que aún no existía, mientras que la persona que hace un descubrimiento no crea nada, sino que desvela la existencia de una cosa que hasta entonces era simplemente desconocida. Por ejemplo, se hablará de descubrimiento en el caso de un elemento químico desconocido anteriormente (porque ese elemento preexistía y solo era desconocido para el hombre hasta su descubrimiento). Por el contrario, se hablará de invención en el caso de un nuevo compuesto químico creado mediante una manera determinada de combinar el elemento que acaba de descubrirse y otros elementos compuestos químicos (porque el nuevo compuesto no preexistía).
i) En virtud del apartado ii, las variedades vegetales y las razas animales quedan excluidas de la protección por patente, así como los procedimientos para su obtención que sean esencialmente biológicos. Si un procedimiento de obtención es esencialmente no biológico, por ejemplo, si reside esencialmente en la utilización del calor o de radiaciones, no queda excluido de la protección por patente. Cabe observar que la protección de las variedades vegetales y de las razas animales ya es objeto de una legislación especial en ciertos países.
j) En virtud del apartado iii, las instrucciones dirigidas al espíritu humano no pueden protegerse por patente. Esto no excluye su eventual protección por el derecho de autor.
k) En el apartado iv, se indica claramente que la exclusión de los métodos de tratamiento y diagnóstico no se extiende a los productos utilizados en la aplicación de esos métodos (por ejemplo, aparatos médicos)”.

(14) Véase más en http://www.wipo.int/edocs/pubdocs/es/wipo_pub_840_vol_i.pdf

(15) BOE n.º 136, 5 de junio del 2009.

(16) Al respecto y, referido a la anterior normativa, Ley 11 de 1986, puede leerse a Selas Colorado, A. “La novedad de los modelos de utilidad en España”, n.º 4. Actualidad civil, 1997, pp. 1089-1101. Temiño Ceniceros, I. “El requisito de la novedad en los modelos de utilidad en la jurisprudencia reciente”, n.º 59. Comunicaciones en propiedad industrial y derecho de la competencia, 2010, pp. 75-85. Díaz de Escauriaza, B. “La novedad en los modelos de utilidad. El criterio de la sección 28ª de la Audiencia Provincial de Madrid”. n.º 66. Comunicaciones en propiedad industrial y derecho de la competencia, 2012, pp. 51-58.

(17) Penas, G. “Aspectos relevantes de la Ley 24 del 2015”. En “http://www.oepm.es/comun/documentos_relacionados/Ponencias/102_01_II_Jornadas_sobre_el_Modelo_de_Utilidad.pdf (consultado por última vez el 27 de septiembre de 2016).

(18) Véase a Quintana Carlo, I. “El informe de la sección técnica en la tramitación de los modelos de utilidad: criterios jurisprudenciales”. Tomo 4. Actas de derecho industrial y derecho de autor, 1977, pp. 177-194.

(19) Así se manifiesta Penas, G. “Aspectos relevantes de la Ley 24 del 2015”. En “http://www.oepm.es/comun/documentos_relacionados/Ponencias/102_01_II_Jornadas_sobre_el_Modelo_de_Utilidad.pdf (consultado por última vez el 27 de septiembre de 2016).

(20) Clarifica estas diferencias la Sentencia del Tribunal Supremo, ponente Rafael Ruiz de la Cuesta Cascajares, de 13 de mayo del 2004, Sala Primera. Sentencia: 368/2004. Recurso: 1781/1998 (TOL420.588), expresa en su Fundamento Jurídico Segundo: “(…) la Sentencia distingue entre la protección de las patentes y la de los modelos de utilidad, para efectos de entender lo que es estado de la técnica al momento de la solicitud, y con ello, lo que suponga novedad sobre lo anterior, pues, para las patentes, el artículo 6-1 de la ley reguladora dice que el mismo está constituido por aquello que, antes de la correspondiente solicitud, se había hecho “accesible” al público en España o en el extranjero; mientras que, para los modelos de utilidad, el artículo 145-1 de la propia norma, lo establecía como aquello que había sido “divulgado” en España; y dicha resolución entiende que aquello supone una situación estática y esta dinámica, que impone un plus de actividad sobre la primera, y a partir de esta distinción, resuelve que la mera constancia en el referido fondo documental, de difícil apreciación, por los requisitos exigibles para su acceso al mismo, no es divulgación, aunque sí puede ser “accesibilidad”, y por ello rechaza la nulidad del modelo”. Añade en el fundamento jurídico tercero: “1º Es cierta la distinción que refiere la audiencia en su primera parte, atinente en exclusiva a este modelo de utilidad, confirmado por la sentencia de la misma, dado que los artículos 6-2 y 145-1, referidos respectivamente a las patentes y a dichos modelos, regulan la novedad respecto a otros anteriores, en que, para aqu[e]llas, el estado de la técnica consiste en su “accesibilidad”, y en [e]stos en su “divulgación”. 2º No es lo mismo la posible “accesibilidad” a los datos del registro, que la “divulgación” efectiva para el público (y técnicos) de los mismos. 3º No puede entenderse como “divulgación”, que haga, pues, prohibitiva su reproducción, la simple recogida en el fondo documental, pues aunque pueda ser “accesible” a los técnicos y al público, el mismo no tiene como fin la “divulgación”, dado que no se publican como las reivindicaciones de inscripciones, en el boletín correspondiente, con todos sus pormenores (memorias y características) y ya que el acceso a tal fondo se hace a través de claves y dígitos, cuya utilización requiere de un previo conocimiento de lo que se pretende identificar, por lo que, se insiste, con ello no se da la “divulgación” concreta que el precepto exige; y sin que exista, por otro lado, equivalencia de tal método con el de acceso a los datos de bibliotecas para otros fines (consultas en Derecho, etc.)”.

(21) Cfr., García Vidal, A. “La nueva Ley de Patentes (VI): el modelo de utilidad”. Análisis Farmacéutico GA&P, febrero 2016, pp. 1 a 6, en http://www.gomezacebo-pombo.com/media/k2/attachments/la-nueva-ley-de-patentes-vi-el-modelo-de-utilidad.pdf (consultado por última vez 29 de septiembre de 2016), en especial, pp. 3 y 4.

(22) Véase la Sentencia del Tribunal Supremo, ponente: Rafael Gimeno-Bayón Cobos, de 5 de noviembre del 2012. Sentencia: 649/2012. Recurso: 872/2010 (TOL3.054.807). En su Fundamento 47, decía respecto de la Ley 11 de 1986, que es trasladable con la nueva LP: “Es el artículo 146.1 LP define qué debe entenderse por actividad inventiva, a efectos de los modelos de utilidad. Dispone que “[p]ara su protección como modelo de utilidad, se considera que una invención implica una actividad inventiva si no resulta del estado de la técnica de una manera muy evidente para un experto en la materia” y, de forma paralela a lo que acontece con la novedad, en el artículo 145.1 LP acota territorialmente el ámbito del estado de la técnica que ha de servir de referencia a la inventiva “[e]l estado de la técnica con referencia al cual debe juzgarse (…) la actividad inventiva de las invenciones protegibles como modelos de utilidad, está constituido por todo aquello que antes de la fecha de presentación de la solicitud de protección como modelo ha sido divulgado en España, por una descripción escrita u oral, por una utilización o por cualquier otro medio”. Sin embargo, a diferencia de lo que acontece con la novedad, no se tiene en cuenta el contenido de las solicitudes españolas de patentes o de modelos de utilidad a las que se refiere el artículo 145.2 LP.
48. Se trata, como afirma la recurrente, de dos requisitos distintos, autónomos e independientes —en este sentido la sentencia 717 del 2011, de 27 de octubre afirma que “[l]a novedad (arts. 154, 6.1 y 145 LP) y la actividad inventiva (art. 154, 8.1, 145 y 146 LP), ambas, deben juzgarse con referencia al estado de la técnica, que está constituido por todo aquello que antes de la fecha de la presentación de la solicitud de protección como modelo ha sido divulgado en España (especialidad normativa de los modelos de utilidad, pues para las patentes se habrá de estar a lo que se ha hecho accesible al público en España o en el extranjero) por una descripción escrita u oral, por una utilización o por cualquier otro medio. Sin embargo, suponen valoraciones temporales y conceptuales distintas porque la novedad atiende a la anterioridad en tanto la actividad inventiva lo hace a la apreciación del experto, es decir, en términos legales, si la invención resulta o no del estado de la técnica de una manera “muy evidente” (a diferencia de los modelos para las patentes se habla simplemente de manera evidente) para un experto en la materia—. 49. No cabe identificar lo nuevo con lo inventivo. No todas las posibles soluciones nuevas de los problemas técnicos son inventivas —ya que algunas novedades pueden deducirse del estado de la técnica de una manera muy evidente para un experto en la materia— y no todas las soluciones inventivas son nuevas —ya que pueden estar anticipadas por el contenido de solicitudes de patentes o modelos de utilidad que cumplan los requisitos previstos en el artículo 145.2 LP—. Ello, claro está, sin perjuicio de que la falta de novedad derivada de haberse divulgado el invento en los términos previstos en el artículo 145.1 LP yugula la actividad inventiva, ya que la concurrencia de esta no se determina en función del ingenio y los conocimientos previos del inventor, sino de lo que no está en el estado de la técnica por divulgación, de tal forma que, para efectos normativos, no puede existir inventiva en las soluciones que antes de la fecha de presentación de la solicitud de protección como modelo hubieran sido divulgadas en España, por una descripción escrita u oral, por una utilización o por cualquier otro medio”—.

(23) Al respecto, véase penas, G. “Aspectos relevantes de la Ley 24 del 2015”, op. cit.

(24) Vid., Lobato García-Miján, M. “Los modelos de utilidad en la encrucijada legislativa”, op. cit., p. 3.

(25) Suárez Robledano, J. M. “Propiedad de las patentes y modelos de utilidad”. n.º 74. CEFLegal: revista práctica de derecho. Comentarios y casos prácticos, 2007, pp. 121-127.

(26) A tal efecto, véase a Vilalta Nicuesa, A. E. y Méndez Tomás, R. Mª. Acciones para la protección de patentes y modelos de utilidad. Editorial Bosch, 2000.

(27) Decreta el artículo 23. Requisitos de la solicitud
“1. La solicitud de patente deberá contener:
a) Una instancia de solicitud, según el modelo oficial, dirigida al director de la Oficina Española de Patentes y Marcas.
b) Una descripción de la invención para la que se solicita la patente.
c) Una o varias reivindicaciones.
d) Los dibujos a los que se refieran la descripción o las reivindicaciones y, en su caso, las secuencias biológicas presentadas en el formato que se establezca reglamentariamente.
e) Un resumen de la invención.
2. Cuando la invención se refiera a materia biológica de origen vegetal o animal la solicitud deberá incluir la mención de su origen geográfico o la fuente de procedencia de dicha materia si estos datos fueran conocidos. Esta información no prejuzgará la validez de la patente.
En los supuestos previstos en el reglamento (UE) n.º 511 del 2014 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de abril del 2014, relativo a las medidas de cumplimiento de los usuarios del Protocolo de Nagoya sobre el acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización en la Unión, la solicitud de patente deberá asimismo contener, en la medida en que reglamentariamente se determine, la información que los usuarios de tales recursos vienen obligados a conservar con arreglo a lo previsto en la norma citada. La referida información tampoco prejuzgará la validez de la patente.
3. Tanto la solicitud como los demás documentos que hayan de presentarse en la Oficina Española de Patentes y Marcas deberán estar redactados en castellano y cumplir los requisitos que se establezcan reglamentariamente. Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 24.1.c, en las comunidades autónomas donde exista otra lengua oficial, tales documentos podrán redactarse en dicha lengua debiendo ir acompañados de la correspondiente traducción al castellano, que se considerará auténtica en caso de duda entre ambas.
4. La presentación de la solicitud dará lugar al pago de la tasa correspondiente, así como de la tasa por realización del informe sobre el estado de la técnica”.

(28) Establece el artículo 22. Presentación de la solicitud: “1. La solicitud de patente se presentará en la Oficina Española de Patentes y Marcas o en el órgano competente de cualquier comunidad autónoma.
2. La solicitud de patente también podrá presentarse en los lugares previstos en el artículo 38.4 de la Ley 30 de 1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, dirigida a cualquiera de los órganos que, de conformidad con el apartado precedente, son competentes para recibir la solicitud.
3. A la presentación electrónica de solicitudes será de aplicación la Ley 11 del 2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos”.

(29) BOE n.º 150, de 23 de junio del 2007.

(30) En esta misma línea de pensamiento, encontramos a Lobato García-Miján, M. “Los modelos de utilidad en la encrucijada legislativa”, op. cit., p. 3.

(31) Vid., el comentario de Bercovitz Rodríguez-Cano, R. “30 de enero de 1996. Propiedad intelectual. Folleto de instrucciones como obra modelo de utilidad. Legitimación para ejercer la acción de nulidad del modelo”. n.º 41. Cuadernos Civitas de jurisprudencia civil, 1996, pp. 731-740.

(32) Reza el artículo 153: “1. Se declarará la nulidad de la protección del modelo de utilidad:
a) Cuando su objeto no sea susceptible de protección conforme a lo dispuesto en los artículos 143, 145 y 146 y en el título segundo de la presente ley, en cuanto no contradiga lo establecido en los artículos mencionados.
b) Cuando no describa la invención de forma suficientemente clara y completa para que pueda ejecutarla un experto sobre la materia.
c) Cuando su objeto exceda del contenido de la solicitud de modelo de utilidad tal como fue presentado o, en el caso de que el modelo de utilidad hubiere sido concedido como consecuencia de una solicitud divisionaria o como consecuencia de una nueva solicitud presentada con base en lo dispuesto en el artículo 11, cuando el objeto del modelo de utilidad exceda del contenido de la solicitud inicial tal como este fue presentado”.
d) Cuando el titular del modelo de utilidad no tuviera derecho a obtenerlo conforme a lo dispuesto en el artículo 144.
2. Si las causas de nulidad solo afectan a una parte del modelo de utilidad, se declarará la nulidad parcial mediante la anulación de la o las reivindicaciones afectadas por aquellas. No podrá declararse la nulidad parcial de una reivindicación.
3. Cuando la nulidad sea parcial, el modelo de utilidad seguirá en vigor con referencia a las reivindicaciones que no hubieran sido anuladas, siempre que puedan constituir el objeto de un modelo de utilidad independiente”.

(33) Vid., Moralejo Menéndez, I. “Modelos utilidad. Nulidad. Requisitos de novedad y altura inventiva. Experto en la materia”. Tomo 34. Actas de derecho industrial y derecho de autor, 2013-2014, pp. 562-565.

(34) Varea Sanz, M. “27 de julio de 1998. Acción de indemnización de daños y perjuicios en la Ley de Patentes. Interpretación del artículo 64.1 LP. Modelo industrial. Nulidad por falta de novedad, anticipado por un modelo de utilidad relativo a una determinada técnica de ENSA”. n.º 50. Cuadernos Civitas de Jurisprudencia Civil, 1999, pp. 497-508.

(35) Cfr., Lobato García-Miján, M. “Los modelos de utilidad en la encrucijada legislativa”, op. cit., p. 5, subraya “en cuanto a jurisprudencia reciente en relación con la nulidad del modelo de utilidad hay que destacar el caso Spontex contra Vileda en la STS de 24/10/2012 en la que se consideró la infracción de un elemento esencial de la reivindicación como infracción directa, en contra de la ‘all-element-rule’, por considerar el tribunal que ese elemento tenía carácter sustantivo”.

(36) Véase también a García Vidal, A. “La nueva Ley de Patentes (VI): el modelo de utilidad”. Análisis Farmacéutico GA&P, febrero 2016, pp. 1 a 6, en http://www.gomezacebo-pombo.com/media/k2/attachments/la-nueva-ley-de-patentes-vi-el-modelo-de-utilidad.pdf (consultado por última vez 29 de septiembre de 2016).

(37) Galacho Abolafio, A. F. “Sentencia de 15 de octubre de 2014. La infracción de los derechos del titular de un modelo de utilidad: la aplicación de la doctrina de los equivalentes”. n.º 99. Cuadernos Civitas de Jurisprudencia Civil, 2015, pp. 75-100.