Basilea II: ¿oportunidad o amenaza?

Revista Nº 7 Abr.-Jun. 2005

por Luis Humberto Ustáriz González 

1. Consideraciones preliminares(1) 

Creado con el propósito de analizar los diversos fenómenos financieros, el Comité de Basilea —en adelante CB— prepara recomendaciones que permitan minimizar de manera oportuna los riesgos a que se exponen las instituciones financieras. Para ello, ha desarrollado una “evaluación integral de riesgos”, de tal forma que las instituciones financieras puedan actuar de manera más exacta en la toma de sus decisiones y con el capital adecuado en cuanto a la exposición de riesgo, necesario para llevar a cabo las operaciones propias de su actividad.

Esta nueva metodología ha generado profundas diferencias en la comunidad financiera internacional, a raíz de los novedosos criterios de modificación del capital adecuado, propuestos por el Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria. De suerte que las bondades del reciente esquema pueden resultar altamente costosas para los Estados latinoamericanos que conforman el grupo de los llamados “países emergentes”.

Así las cosas, el análisis propuesto en el presente estudio parte del esquema primigenio de Basilea I, en su incorporación del riesgo crediticio, el riesgo de mercado y el nuevo elemento de suficiencia de capital reflejado en el riesgo operativo. En cada uno de los riesgos señalados se ha realizado una descripción técnica y jurídica sobre su operación, además de haberse calculado el capital adecuado. Esto con el propósito de que el lector cuente con herramientas de juicio apropiadas para entender el trasfondo de las reflexiones que suscita Basilea II.

Como una consideración a priori, es posible afirmar que esta nueva metodología terminará haciendo camino dentro del contexto de globalización actual. La fortaleza del sector financiero dependerá de la forma y el tiempo en que se incorpore en el marco legislativo. Es por esto por lo que los distintos gobiernos de América Latina tendrán que evaluar los mecanismos para integrar el nuevo riesgo operativo y la capacidad para interpretar los análisis internos de las entidades del sector en cuanto a la suficiencia de capital.

En suma, el mensaje de este estudio no puede ser otro que presentar a la comunidad internacional algunos lineamientos respecto de lo que se debe realizar para ajustar el sistema financiero, de una manera pausada pero eficaz.

2. El Comité de Basilea

2.1. Antecedentes

Desde diciembre de 1974, se abrió paso el Comité de Basilea sobre Regulaciones Bancarias y Prácticas de Vigilancia, por parte de los directores de los bancos centrales del Grupo de los Diez (G-10)(2), con base en los siguientes antecedentes:

2.1.1. El Banco Internacional de Pagos(3) 

A comienzos del siglo XX, los distintos países del mundo realizaron ingentes esfuerzos para que el oro(4) fuera establecido como patrón monetario sólido en el que el público depositara su confianza. No obstante, la escasez que existía del metal en algunos de ellos —lo que impedía ejecutar la normal conversión del papel moneda(5)—, así como el estallido de la Primera Guerra Mundial, obligaron a que los países inmersos en el conflicto utilizaran directamente el papel en lugar del oro.

Este ambiente generó desorden monetario y procesos galopantes de inflación, salvo en Estados Unidos, país que mantuvo el patrón oro, aun cuando la Reserva Federal(6) frecuentemente esterilizó los flujos del metal(7).

Pasada la Primera Guerra Mundial, se llevó a cabo la Conferencia Económica Internacional de Génova en 1922, donde se “recomendaba el retorno al patrón oro y la fundación de bancos centrales de emisión en los países donde estos no existían, como medidas inmediatas para adelantar la reconstrucción económica del mundo”(8). Así las cosas, los bancos centrales de los países más desarrollados para la época comenzaron a unir esfuerzos en aras de buscar una estabilidad económica en los sistemas internacionales de pago y, de esta manera, el patrón oro fue restablecido.

Aunado a lo anterior, en desarrollo del denominado Plan Young —mediante el cual se trataron las reparaciones ocasionadas en la Primera Guerra Mundial en Alemania, en cumplimiento del Tratado de Versalles— surgió la necesidad de buscar un organismo financiero que eliminara la responsabilidad de los gobiernos y trasladara las obligaciones financieras a los bancos centrales(9).

Fue así como en la Conferencia de La Haya de enero de 1930 se dio paso a la creación del Banco Internacional de Pagos(10). Esta entidad surgió como respuesta de los bancos centrales para contar con un organismo que suministrara mecanismos apropiados que permitieran abandonar el manejo del patrón oro(11), contar con una adecuada cooperación monetaria internacional(12), reemplazar las funciones que tenía el Agente General para las Reparaciones en Berlín y actuar como fiduciario de los créditos denominados Dawes y Young(13).

Este banco se constituyó con una estructura legal propia de una sociedad por acciones(14), con categoría de organismo internacional, sujeto a la legislación internacional y con los privilegios e inmunidades necesarias para adelantar sus funciones. Estas características lo han convertido en un sitio de encuentro de los gobernadores de los bancos centrales de los países más industrializados(15), para coordinar la política monetaria internacional y establecer de manera ordenada las condiciones de los mercados financieros internacionales(16).

Cabe mencionar que el Banco Internacional de Pagos funge como anfitrión del Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria, con lo cual provee un foro de discusión respecto del manejo específico de problemas de supervisión.

2.1.2. El Bankhaus Herstatt

Por malos manejos en el mercado de intercambio de moneda extranjera(17), el 26 de junio de 1974 la institución gubernamental alemana Bundesaufsichtsamt für das Kreditwesen retiró la licencia bancaria al Bankhaus Herstatt, pequeño banco situado en Colonia.

De manera frecuente, las operaciones realizadas por el banco se hacían utilizando la diferencia horaria que se generaba entre el mercado americano y el europeo. Con ello, se presentaban altas exposiciones de riesgo en distintos países y con instituciones bancarias que no contaban con un respaldo económico adecuado(18).

Fue así como el día que se adoptó la determinación de cancelar la licencia de la entidad, la decisión se hizo efectiva a las 3:30 p.m. en Frankfurt (Alemania) , mientras que eran las 10:30 a.m. en Nueva York (Estados Unidos). De esta manera, quedaron expuestos los bancos americanos que actuaban como contraparte del Bankhaus Herstatt.

2.1.3. El Franklin National Bank

El Franklin National Bank era una institución de origen inglés que contaba con una sucursal en Estados Unidos y que comenzó a tener problemas de solvencia en ese país en 1974. Como consecuencia, el Gobierno estadounidense, utilizando la sección 304 del procedimiento de bancarrota, tomó control sobre esa institución a pesar de que su casa matriz se encontraba en el Reino Unido(19).

2.1.4. El Banco Ambrosiano

Este banco italiano fracasó en 1982 y trajo al sistema financiero internacional una gran preocupación por el manejo de las sucursales en otros países. En efecto, las autoridades italianas le comunicaron a los acreedores de la entidad que no responderían por las obligaciones contraídas por ella a través de su sucursal en Luxemburgo. Sin embargo, la presión mundial que se ejerció contra el Gobierno italiano en este caso lo llevó a buscar un acuerdo con los acreedores extranjeros por unos 300 millones de dólares(20).

2.1.5. El Banco de Crédito y Comercio Internacional

Fundado por el prominente inversionista de Abu Dhabi, Agha Asma Abedi, este banco logró contar con presencia comercial en 70 países. Estaba organizado a través de una sociedad localizada en Luxemburgo, denominada BCCI Holdings, que a su vez tenía control sobre dos bancos, a saber: el BCCI S.A., regido por las leyes luxemburguesas, y el BCCI Overseas, regulado por la normativa de las Islas Caimán.

En julio de 1991, supervisores bancarios de Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá, entre otros, encontraron evidencia de conducta fraudulenta en el conjunto de operaciones realizadas por el banco. En Estados Unidos, el BCCI escondió operaciones detrás del First American Bankshares. A su vez, se presentaron problemas en 20 sucursales de esa institución en el Reino Unido(21).

Pero, ¿qué originó esos inconvenientes? Aunque es indudable que en el caso en cuestión se presentó mala fe por parte de los administradores del banco(22), resulta evidente que el hecho de tener dos sucursales con supervisores diferentes —Luxemburgo e Islas Caimán—, facilitó que no fuera posible obtener una respuesta adecuada y oportuna por parte de las autoridades correspondientes. Además, porque entre estas no existieron mecanismos de cooperación ni de consolidación de operaciones, sin tener en cuenta la falta de profundidad en la realización de su gestión de supervisión.

2.2. Objetivos

La necesidad primordial de fortalecer la estabilidad del sistema bancario internacional y de establecer mecanismos que redujeran la desigualdad competitiva entre las diferentes instituciones financieras llevó al Comité a plantear los objetivos que se describen a continuación. Para ello consideró que estos principios se aplicarían más a bancos internacionalmente activos y que requirieran una supervisión consolidada.

2.2.1. Suficiencia de capital

La asunción de riesgos —incumplimiento, consecución de fondos, el de cada país, las tasas de interés, el monetario, el de fraude, así como los operativos generales e incuantificables— constituye un elemento propio del negocio bancario. Por eso se debe procurar que un banco no exceda los límites de riesgo que se consideran aceptables, dentro de un marco adecuado de regulación y supervisión, para lo cual se establecen estándares mínimos de suficiencia de capital.

2.2.2. Supervisión consolidada

Todos los bancos internacionales, así como los grupos bancarios, deben ser supervisados por autoridades locales capaces de consolidar e integrar información respecto de las operaciones domésticas e internacionales.

2.2.3. Autorización

En aquellos casos en que un establecimiento bancario solicite autorización para establecerse en un país diferente, la autoridad de supervisión deberá requerir autorización previa del país de origen.

2.2.4. Cooperación

Las autoridades de supervisión deben contar con el derecho de integrar la información correspondiente al banco o grupo de bancos que realicen operaciones en diferentes países.

2.2.5. Regulación prudencial

La autoridad de supervisión debe contar con la facultad necesaria para exigir el cumplimiento de los estándares mínimos de supervisión, incluyendo la facultad de cancelar la licencia del banco correspondiente.

2.2.6. Quiebras bancarias

Un propósito fundamental del CB es mantener la confianza en el sistema bancario, con lo que se busca mitigar las quiebras por parte de los bancos y limitar la magnitud de las mismas. Esto no significa que las recomendaciones eviten las quiebras; por el contrario, en algunos casos estos mandatos resultan necesarios.

2.3. Funciones

El trabajo del CB abarca tres áreas principales: la primera responde a la idea de establecer un foro apropiado para la discusión de los problemas propios de la supervisión, lo que conlleva el intercambio adecuado de información entre las distintas entidades supervisoras. La segunda consiste en la coordinación de las responsabilidades de la supervisión entre las autoridades encargadas de dicha función, con el fin de asegurar su efectividad a escala mundial y mejorar las técnicas para supervisar los negocios bancarios internacionales. La última radica en el señalamiento de estándares de supervisión relacionados con la solvencia de las entidades financieras, comoquiera que se hace imprescindible contar con estándares mínimos para la suficiencia de capital(23).

2.4. Naturaleza y estructura

El CB no es una autoridad supranacional en materia de supervisión. Incluso sus conclusiones o recomendaciones no tienen fuerza legal y no es su intención que tenga algún tipo de coercibilidad. De hecho, sus primeras recomendaciones se podían considerar como “acuerdos entre caballeros”, dada la falta de poder para hacerlos vinculantes. Sin embargo, su incorporación en la legislación interna en los países del G-10 ha generado una gran influencia en la comunidad internacional, de manera que hoy en día la mayoría de los países han introducido tales recomendaciones en sus legislaciones internas.

La estructura administrativa del CB radica en una secretaría rotativa entre los distintos países, que tiene la obligación de reportar las distintas iniciativas al Comité de los Gobernadores de los Bancos Centrales, donde se discuten y acogen las recomendaciones del mismo. La mayoría de los países están representados por dos delegados: un directivo del banco central con experiencia de los mercados de cambio y un alto funcionario responsable del control bancario(24).

2.5. Los trabajos

El CB busca la convergencia de los estándares de supervisión, en aras de armonizar las técnicas de la misma con los sistemas propios de cada país, para que sea adecuada y con el propósito de que no exista un banco extranjero que escape a esos principios básicos.

Es así como en 1975 expidió El concordato, documento dirigido a reformular los cambios en los mercados e incorporar el principio de supervisión consolidada por grupos. En mayo de 1983, publicó un texto modificatorio del anterior llamado Principios para la vigilancia de los establecimientos extranjeros de los bancos, en el cual señaló la orientación para compartir la responsabilidad supervisora en las sucursales, subsidiarias, matrices y filiales de los bancos extranjeros. En abril de 1990, dio a conocer un suplemento adicional para efectos de mejorar el flujo de información prudencial entre los supervisores bancarios de los diferentes países. Finalmente, en junio de 1992, reformuló algunos de los estándares mínimos de El concordato. Sobre los trabajos relativos a la suficiencia de capital se hará un análisis más adelante in extenso.

Aunado a lo anterior, el CB ha adelantado trabajos en aspectos como supervisión de instituciones bancarias internacionales(25); riesgos —fuera de balance, país, tasas de interés, informáticos y telecomunicaciones(26)—; negociaciones con derivados(27); supervisión de conglomerados financieros(28); relaciones entre supervisores bancarios y bursátiles, así como con auditores externos(29) y prevención del uso delictivo del sistema bancario para lavado de dinero(30), entre otros(31).

En 1997, publicó Principios básicos para la supervisión bancaria efectiva. Este documento consta de 25 principios, los cuales considera que deben ser implementados por las autoridades bancarias en todos los países para lograr una adecuada protección del interés público(32).

En abril de ese mismo año, expidió un documento compilatorio de los principales estudios realizados hasta esa fecha, denominado Compendium de documentos producidos por el Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria. Este texto consta de tres volúmenes con subdivisiones por capítulos(33).

2.6. Las relaciones

El CB mantiene relaciones con otros organismos internacionales de supervisión, como el Grupo de Contacto de Supervisores de la Unión Europea, el Grupo de Supervisores de Offshore, la Comisión de América Latina y el Caribe en Supervisión Bancaria e Inspección, el Grupo de Supervisores del Caribe, el Grupo de los Estados Árabes y Seanza(34).

También mantiene contactos activos con el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla) , el Comité Ejecutivo del Sudeste Asiático y los Bancos Centrales del Pacífico (Emeap) , los Bancos Centrales del Sudeste Asiático (Seacen) , la Asociación Asiática para la Cooperación Regional (Saarc) y Sur África (SADC).

Finalmente, cabe agregar que ha entrado en contacto con comités no bancarios, tales como el Comité Internacional de Estándares de Contabilidad, el Comité Internacional de Prácticas de Auditoría de la Federación Internacional de Contadores y la Cámara de Comercio Internacional de París.

3. Capital adecuado

3.1. Introducción

En la década de los 80, el Comité de Basilea comprendió la necesidad de establecer una proporción de capital más sólida para las instituciones bancarias. Lo anterior debido a factores externos como la crisis del Bankhaus Herstatt, la recesión económica mundial por los precios del petróleo, el alto endeudamiento con países del tercer mundo y el marcado deterioro del capital de los bancos —particularmente de aquellos internacionalmente activos, debido a la rápida expansión de los préstamos nacionales e internacionales—, que ocasionaron un decrecimiento de los fondos propios de las entidades respecto del total de sus activos(35).

Ciertamente, los recursos que invierte el establecimiento bancario corresponden a una mezcla de recursos propios y de depósitos del público, con lo cual, cada vez que se realizan operaciones activas de crédito, se “consumen” recursos propios. Por esta razón, el CB se trazó como fin señalar una cifra de fondos propios suficientes para atender las obligaciones contraídas con terceros y salvaguardar los depósitos del público.

Así las cosas, en diciembre de 1987, expidió un sistema de evaluación de capital que estableció el esquema estándar del 8% mínimo como margen de solvencia. En noviembre de 1991, se introdujeron cambios respecto de la reserva de los préstamos generales. En 1995, amplió los asuntos relacionados con las exposiciones de crédito en productos derivados. En 1997, incluyó los riesgos de mercado provenientes de las posiciones abiertas de los bancos en el mercado cambiario, los títulos valores de deuda negociados, acciones ordinarias, productos básicos y opciones. Posteriormente, en 1999, añadió el riesgo operativo en el documento El nuevo Acuerdo de Basilea, el cual actualmente es objeto de discusión y cuya implementación está prevista para el 2007.

3.2. Elementos de capital

Con el propósito de reforzar la situación sana y estable del sistema bancario internacional, el CB estableció dos categorías de capital(36). La primera se denomina “capital primario” o “capital medular”, integrada por el capital pagado y las reservas(37) del establecimiento bancario.

Esta categoría comprende activos de mayor calidad, comoquiera que hace referencia a los fondos propios del banco(38). Conforme a la doctrina autorizada(39) se establece que estos componentes reconocen los atributos distintivos del capital así: “Los fondos deben encontrarse libres de afectación por obligaciones tributarias (...); los fondos y sus movimientos deben revelarse separadamente en los estados financieros; los fondos deben estar disponibles para soportar pérdidas de manera irrestricta e inmediata y los fondos no pueden ser cargados directamente contra los fondos...”.

La segunda categoría, llamada “capital secundario” o “capital suplementario”, abarca las reservas no declaradas(40), préstamos perpetuos subordinados, elementos híbridos del capital de deuda(41), reservas para revaluación(42), provisiones generales(43) y préstamos subordinados(44). En defecto del anterior, es considerado como un capital de menor calidad, a tal grado que en los países integrantes de la Unión Europea y Colombia, inclusive, solamente se toman en cuenta hasta el 100% del total de los activos de la primera categoría.

3.3. Deducciones de capital

Para efectos de calcular el índice de riesgo ponderado se estableció como deducción del capital primario el good will. Respecto del capital secundario, las deducciones aplicables corresponden a inversiones subsidiarias comprometidas en actividades bancarias y financieras que no estén consolidadas en los sistemas nacionales(45) y la tenencia por parte de los bancos de capital emitido por otros bancos o instituciones captadoras de depósito, ya sea en forma de acciones o de otros instrumentos de capital.

3.4. Ponderación de riesgos

El CB buscó una clasificación general, para lo cual distinguió entre la categoría de los préstamos y el destinatario de los mismos, con base en un criterio neutral que venía siendo utilizado por el Fondo Monetario Internacional(46). Con este parámetro se logró una homologación que permite realizar comparaciones en el orden internacional e incorporar las operaciones fuera de balance.

En la ponderación se utilizan cinco niveles conforme al esquema de activos del establecimiento bancario, tal como se observa en la tabla 1.

Tabla 1. Ponderación de riesgos por categoría de activos incluidos en los balances(47)

0%(a) Efectivo
(b) Derechos sobre gobiernos centrales y bancos centrales denominados en moneda nacional y con fondos de reserva en esa misma moneda.
(c) Otros derechos sobre gobienos centralesmiembros de la OCDE y sobre bancos centrales.
(d) Derechos con garantías en efectivo o valores de gobiernos centrales de países miembros de la OCDE.
0,010, 20 ó 50%Derechos sobre entidades nacionales del sector público, con exclusión del gobierno central y préstamos garantizados por tales entidades —a la discreción nacional—.
20%(a) Derechos sobre bancos de desarrollo BIRF, BIAF, BAsD, BAfD, BEI, y derechos garantizados por o avalados por valores emitidos por estos bancos.
(b) Derechos sobre bancos incorporados a la OCDE y préstamos garantizados por bancos incorporados a la OCDE.
(c) Derechos sobre bancos incorporados en países fuera de la OCDE, con un plazo de vencimiento residual de hasta un año y préstamos con un plazo de vencimiento con un plazo de vencimiento residual de hasta un año, garantizados por bancos en países fuera de la OCDE.
(d) Derechos sobre entidades del sector público de países de la OCDE que no sean nacionales, con exclusión de los gobiernos centrales y los préstamos garantizados por tales entidades.
(e) Instrumentos de efectivo en proceso de cobro.
50%Préstamos plenamente asegurados con hipotecas sobre propiedades residenciales ocupadas por el prestatario, o que están rentadas.
100%(a) Derechos sobre el sector privado.
(b) Derechos sobre bancos incorporados fuera de la OCDE con plazo de vencimiento residual de más de un año.
(c) Derechos sobre gobiernos centralesfuera de la OCDE —a menos que estén denominados en moneda nacional (y con fondos aportados en esa moneda)—.
(d) Derechos sobre empresas comerciales propiedad del sector público.
(e) Locales, planta y equipo y otros activos fijos.
(f) Bienes raíces y otras inversiones —incluso participaciones de inversiones no consolidadas en otras compañías—.
(g) Instrumentos de capital emitidos por otros bancos —a menos que hayan sido deducidos de capital—.
(h) Cualquier otro activo.

 

3.5. Categorías de riesgo del capital adecuado

En términos generales, esta reglamentación dirigió sus esfuerzos a una categoría de riesgo denominada “riesgo crediticio”, es decir, aquel que se genera por el incumplimiento de la contraparte en una operación de crédito.

En efecto, la actividad crediticia constituye la razón de ser en el negocio de la intermediación bancaria, dado que está orientada a la colocación adecuada de los recursos que se captan del público. Es así como un aspecto cardinal en este sentido resulta en medir el impacto en la cuenta de resultados de la posibilidad de pérdida por el incumplimiento. En otras palabras, se trata de ponderar en la situación patrimonial de una entidad crediticia el costo de reposición de la pérdida y la exposición potencial futura por las operaciones activas.

Por otra parte, aspectos tales como la concentración excesiva de riesgo, entendida esta con un solo prestatario bien sea como individuo, empresa, sector, industria o región geográfica y los créditos otorgados a individuos o empresas relacionadas por accionistas, situaciones de subordinación o directivos comunes, ponen en situación de vulnerabilidad al establecimiento bancario. Por ello, se hace necesario establecer parámetros de medición de riesgo crediticio ante este tipo de situaciones.

Otro aspecto del riesgo crediticio consiste en las situaciones que se deben evaluar, antes de realizar la operación activa de préstamo, tales como la capacidad de pago del prestatario y la calidad moral del mismo. Es decir, los créditos no deben otorgarse en virtud de la garantía o colateral que pueda ofrecer el destinatario, sino que deben contar dentro de su norte con un análisis de riesgo respecto de la actividad del prestatario, medido modernamente por el Ebitda(48), en aras a establecer si se cuentan con los recursos necesarios para atender el servicio de la deuda.

Respecto del riesgo moral —moral hazard—, se debe precisar que este constituye uno de los aspectos más importantes en la evaluación de riesgo crediticio, comoquiera que algunos prestatarios se sienten incentivados a desviar los recursos recibidos a fines indeseables para el banco, lo que termina por supuesto con un incumplimiento. Por ello, se hace necesario realizar un seguimiento periódico a las obligaciones de los clientes, así como también la consecuente imposición de restricciones a través de condiciones llamadas covenants(49), para el otorgamiento y cumplimiento del crédito.

En suma, con la recomendación del capital adecuado, el CB reconoce que la operación activa de crédito constituye la actividad primaria para los establecimientos bancarios. Con ello, el mecanismo arriba mencionado de ponderación de los activos por su nivel de riesgo otorga un criterio homogéneo para medir y mitigar el riesgo de contraparte ante el incumplimiento de un prestatario.

Por otra parte, con la reglamentación primigenia del capital adecuado se aplicaron criterios de ponderación diferenciales para medir las “transferencias entre países”. De esta manera, los derechos sobre los Estados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)(50) tienen una ponderación de 0%, mientras que los derechos sobre entidades de este organismo que no pertenezcan al gobierno central o al sector público obtienen una ponderación baja. Por su parte, los países no integrantes de la OCDE tienen una ponderación de cero, siempre que estos derechos estén denominados en la moneda nacional y sobre la base de la misma.

3.6. Coeficiente estándar

La aplicación de los factores anteriormente acotados se presentan en una ecuación en donde se tiene establecido el capital primario y el secundario, como numerador, y los “activos ponderados por su nivel de riesgo” (APNR) , es decir, el “riesgo crediticio”, como denominador. Esta deberá arrojar un porcentaje del 8% como coeficiente estándar.

La ecuación a la que se hace referencia es la siguiente:

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3.7. Riesgo de mercado

El caso del BCCI arriba mencionado, la desregulación sistemática de las tasas de interés, la liberación de los controles de capital, el crecimiento de los derivados bancarios —forwards, swaps y opciones— y el rápido desarrollo de los mercados financieros llevaron al CB a plantear la necesidad de medir y mitigar el “riesgo de mercado” para que los establecimientos bancarios contaran con el capital adecuado para cubrir la exposición.

Ciertamente, este riesgo busca sustituir la capitalización actual de los establecimientos bancarios para poseer y negociar inversiones financieras, con base en una ponderación más acorde a la exposición de cada una de las entidades.

Así las cosas, el riesgo de mercado constituye la posibilidad de obtener pérdidas en las posiciones dentro y fuera del balance, como consecuencia de las fluctuaciones de los precios de mercado, incluidas las tasas de interés, los tipos de cambio y los valores de acciones(51).

En términos generales, los riesgos involucrados corresponden a títulos de deuda y acciones. Sobre los títulos se realiza una distinción, bien sea que se trate de tasa fija y/o flotante, comoquiera que todas las operaciones de “trading” realizadas por un establecimiento bancario están afectadas por el mercado de liquidez, y por los eventos políticos y económicos del ámbito local e internacional, entre otros.

Esta clase de instrumentos puede afectar la situación patrimonial del establecimiento bancario, dado que se entiende como la posición que este toma en su calidad de propietario de los instrumentos financieros, con el propósito de beneficiarse, a corto plazo, por las diferencias actuales o futuras entre los precios de compra y venta de los títulos integrantes del portafolio(52).

Ahora bien, estos riesgos se miden a través de un enfoque “modular”. Es decir, se establece una distinción entre el riesgo “específico” de un título de deuda o una acción, por un lado, y el riesgo “general” de mercado, por el otro. El primero consiste en un evento de pérdida causado por un movimiento adverso de precios de un título o una acción; mientras que el segundo tiene en cuenta un movimiento adverso del mercado no relacionado con un título o acción específica(53).

El cargo de capital por riesgo específico se aplicó con base en una clasificación de los títulos de deuda, dependiendo de la categoría de los emisores, tal como se señala en la tabla 2.

Tabla 2. Cargo de capital por riesgo específico

EmisorPonderaciónCaracterísticas
Gobierno —incorpora toda clase de valores gubernamentales (bonos, pagarés de tesorería y otros instrumentos de corto plazo)—.0% 
Calificados —títulos calificados por agencias calificadoras de riesgo, que se ponderan según el vencimiento residual de la emisión—.0,25%Vencimiento residual 6 meses o menos.
 1,00%Vencimiento residual entre 6 y 24 meses.
 1,60%Vencimiento residual que sobrepasa 24 meses.
Otros por exclusión, los títulos que no se ajustan a los criterios anteriores—.8% 

 

En cuanto al riesgo general de mercado, el CB propuso los siguientes métodos:

a) Estándar. Las posiciones de tesorería —largas y cortas— de los establecimientos bancarios se insertan en una escala de vencimientos que comprende 13 bandas de tiempo. Así, los instrumentos de tasa fija serían asignados de acuerdo con el plazo de vencimiento y los de tasa flotante según se estén negociando a la par o menos que a la par(54). Aunado a lo anterior, se compensarán las ponderaciones largas y cortas en cada banda de tiempo, lo que da por resultado una sola posición larga y corta.

b) Alternativo. Otorga a las entidades bancarias la posibilidad de utilizar un método más acorde con la realidad de las tesorerías de cada institución, de suerte que el cálculo de precio por cada posición se realice de una manera más precisa. No obstante, se requiere que cumplan con al menos las siguientes condiciones: (i) criterios generales de medición de riesgo de administración y manejo de este tipo de operaciones; (ii) estándares cualitativos respecto de la supervisión interna en las operaciones; (iii) criterios que especifiquen el apropiado factor de riesgo de mercado; (iv) estándares cuantitativos con base en las estadísticas internas y (v) procedimiento de validación de cada uno de los parámetros adoptados.

Por otra parte, están los riesgos inmersos en las operaciones de intercambio de moneda extranjera, de las cuales se hizo alusión cuando se mencionó al Bankhaus Herstatt. Estos comprenden operaciones en efectivo, spot, forward, swap, futuros y opciones. En efecto, aunque los derivados financieros traen consigo innumerables beneficios, pueden afectar el perfil de riesgo de un establecimiento e incluso la estabilidad del sistema bancario(55).

Por esto los métodos de valoración de portafolios deben ser rigurosos, precisos, implicar un cálculo diario de las exposiciones y estar adecuadamente incorporados en los procesos de riesgo de la administración. Así mismo, la junta directiva y la alta gerencia tienen la obligación de establecer límites para el “riesgo de mercado”, de manera que se señalan las máximas exposiciones de riesgo por unidades y líneas de negocio, al igual que las pérdidas que la institución está dispuesta a asumir y el control que debe establecer sobre el conjunto de riesgos que adquiere(56).

En el caso de derivados dentro y fuera de balance que reaccionan a los cambios de tasas de interés se encuentra, por ejemplo, un contrato forward sobre tasa de interés(57). Se toma en cuenta como su vencimiento el momento en que se entrega el dinero del FRAs y el tiempo del instrumento subyacente, es decir el título de deuda, bono o pagaré sobre el cual se estructuró la operación(58).

En cuanto a los swaps o intercambios, estos serán tratados conceptualmente como posiciones ficticias en los títulos gubernamentales con vencimientos relevantes(59).

Como corolario de lo expuesto, los bancos deben excluir de sus reportes tanto las posiciones largas como cortas en instrumentos idénticos y con exactamente el mismo emisor, tasas de interés, moneda y vencimiento. Por su parte, ningún tipo de compensación es permitido cuando quiera que se trate de posiciones en monedas diferentes(60).

Para finalizar este acápite, resulta cardinal señalar que el método “modular” de medición de riesgo específico no aplica a tasas de interés y monedas en swaps, FRAs y operaciones relativas al “mercado de intercambio de moneda extranjera”, salvo en los casos de contratos de futuros donde el subyacente corresponda a instrumentos de deuda o valores representativos de deuda, en cuyo evento se aplicará el método de valoración de riesgo específico. En cuanto a la mesura del riesgo de mercado, cabe puntualizar que es aplicable a todas las posiciones en derivados(61).

En el mismo sentido, se hacen aplicaciones cuando el establecimiento bancario toma posiciones en acciones(62), operaciones relativas al mercado de intercambio de moneda extranjera, riesgo de “commodities”(63) y el tratamiento a las opciones(64).

Se hace énfasis en la segunda de estas aplicaciones, en tanto se aplican los métodos mencionados respecto de la exposición en moneda nacional y la realizada en moneda extranjera y oro. Cuando se trata de la primera, se suman las exposiciones netas en spot, forwards, garantías otorgadas —avales, cartas de crédito comercial y stand by—; futuros ingresos y el delta(65). Esta sumatoria se aplica según se trate de intereses, ingresos y gastos; posiciones de contratos forwards y tratamiento estructural de posiciones. Respecto de la exposición en moneda extranjera, vale anotar que los bancos tendrán la alternativa de acudir a sus propios métodos de medición de riesgo, tomando en cuenta la mayor entre la suma de las posiciones cortas y la neta de oro.

Lo anterior lleva nuevamente a evaluar el cálculo del capital adecuado, en donde se encuentra establecido el capital primario y el secundario, como integrantes del numerador de la ecuación. En el denominador se encontrarán los activos ponderados por su nivel de riesgo (APNR) , es decir el “riesgo crediticio”, aunado a las mediciones que se realicen por el “riesgo de mercado”, conforme a los comentarios anotados, para obtener el mismo coeficiente estándar del 8%.

La ecuación a la que se hace referencia es la siguiente:

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4. Basilea II

En junio de 1999, bajo la presidencia de William McDonough, el CB emitió para la comunidad bancaria internacional un primer documento consultivo a través del cual se pretendían introducir modificaciones al “riesgo de crédito” y, adicionalmente, un nuevo elemento de medición denominado “riesgo operativo”. Esto porque, según el organismo, los criterios para efectuar la medición estaban “obsoletos”(66).

El antiguo sistema podría haber fomentado que los establecimientos bancarios realizaran operaciones activas de crédito con países como Rusia, comoquiera que su ponderación de riesgo, al ser este un Estado soberano, era equivalente al 0%. Por ello se hacía imperativo revisar los modelos internos de medición, así como implementar un parámetro externo, como las agencias calificadoras de riesgo(67).

Cabe señalar que este texto ha sido circulado inicialmente para comentarios, a raíz de los cuales se han generado cambios en enero y mayo del 2001, en mayo del 2003 y, recientemente, en junio del 2004.

Esta nueva aproximación al capital adecuado parte de tres pilares: (i) los bancos internacionales requieren establecer una metodología interna de medición de riesgos; (ii) las autoridades de supervisión esperan ejercitar una mayor vigilancia respecto de los sistemas de medición de riesgos que implementen los establecimientos bancarios y (iii) una mayor transparencia en las operaciones bancarias, a través de disciplina de mercado.

En el primero se destacan los incentivos de capital para que los bancos utilicen métodos más sofisticados de administración de riesgo crediticio, con base en calificaciones internas. Esto ha llevado a que las entidades financieras realicen un trabajo de recolección de información sobre sus créditos en los últimos años, de suerte que puedan contar a ciencia cierta con información respecto de sus clientes cumplidos y los que presentaron niveles de incumplimiento. De esta manera, se llega sin duda a un nivel de calificación de cartera más apropiado para cada entidad, con una administración de riesgo cuantitativo y cualitativo más acorde y un nivel de provisiones más cercano al riesgo que asume cada intermediario financiero.

El segundo pilar precisa que las entidades financieras adopten rigurosos mecanismos de supervisión y control para mantener la suficiencia de capital. De esta manera, se obliga a la propia junta directiva a realizar, revisar y evaluar, de manera periódica, las estrategias del negocio y los controles adecuados para el desarrollo de las operaciones.

Este pilar se encuentra subdividido a su vez en cuatro puntos:

a) Principio 1. Los bancos deben tener un proceso para evaluar constantemente su suficiencia de capital con relación a su perfil de riesgo, así como una estrategia para mantener sus niveles de capital. Es aquí donde radica la importancia del gobierno corporativo, dado que el desarrollo del presente principio requiere la supervisión de la junta directiva y la alta gerencia, una evaluación de la solidez del capital, comprensiva administración de riesgos y revisión del control interno.

b) Principio 2. Los supervisores deben revisar y calificar las evaluaciones internas de la suficiencia de capital, las estrategias y también su capacidad de supervisar y asegurar el cumplimiento con los indicadores de capital regulatorio. Los supervisores deben tomar la acción de supervisión apropiada si no están satisfechos con el resultado de este proceso.

c) Principio 3. Los supervisores deben esperar a que los bancos funcionen sobre los indicadores mínimos de capital regulatorio y deben tener la capacidad de solicitarles que mantengan excesos de capital por encima del mínimo requerido.

d) Principio 4. Los supervisores deben intervenir en una primera etapa para evitar que el capital caiga debajo de los niveles mínimos requeridos, soportar las características del riesgo de un banco en particular y precisar la acción correctiva rápida si el capital no se mantiene o restaura.

El tercer pilar hace referencia a la disciplina del mercado, que está diseñada para complementar tanto el primero como el segundo. Tiene como propósito facilitar que los participantes del mercado obtengan información fundamental sobre el perfil de riesgo del banco y el nivel de capitalización, para lo cual las revelaciones de información se convierten en esenciales herramientas de desarrollo ante el mercado mismo(68).

Finalmente, es pertinente aclarar que la comunidad financiera internacional no ha recibido de la mejor forma la nueva propuesta que el CB pretende poner en vigencia, al menos en los países miembros del Comité, a partir del 2007(69).

4.1. Riesgo de crédito

El CB propone unos parámetros novedosos y múltiples opciones para medir el riesgo de crédito, partiendo de dos enfoques: el primero con un método estándar y el segundo con base en criterios de medición internos.

En el enfoque estándar se utilizan como soporte las evaluaciones externas realizadas por agencias calificadoras de riesgo, de suerte que la exposición de las empresas tendrá una ponderación entre el 20 y el 150% según la calificación —rating— externa del prestatario. En el caso de las empresas sin calificación la ponderación será del 100%.

En requerimientos de suficiencia de capital se encuentra que el coeficiente de recursos propios cambiaría de un 1,6 por 100 (20% x 8%) a un 12 por 100 (150% por 8%) , de acuerdo con la calificación externa del prestatario. Los demás prestatarios sin calificación ponderan, como se anotó, al 100%(70). Lo anterior queda mejor ilustrado en la tabla 3.

Tabla 3. “Rating” externo y porcentaje de ponderación

“Rating”Ponderación %
AAA/AA20
A+/A-50
BBB+/B-100
Por debajo de B-150
Si rating100

 

El método de calificación interna parte de la base de las calificaciones internas asignadas por cada entidad financiera, en el que se clasifica la cartera de activos sujetos a riesgo de las entidades financieras en 10 carteras diferentes: corporativa, riesgo soberano, entidades de crédito, pyme, cartera de negociación, banca al por menor, renta variable, financiación especializada, cartera de recibos y titularizaciones.

A su vez, se señalan tres elementos claves para cada una de ellas: los componentes de riesgo, su ponderación y los requerimientos mínimos de capital.

Igualmente, se divide el riesgo en cuatro componentes: (i) la probabilidad de impago(71); (ii) pérdidas en caso de impago(72); (iii) exposición en el momento de pago(73) y (iv) plazo de la operación(74). Así, los requerimientos de capital se calculan a partir de una fórmula predeterminada, con base en los cuatro componentes en comento.

Por otra parte, el método de calificación interna cuenta con dos variables: el “sistema simple”(75) y el “sistema avanzado”(76). Para una mayor ilustración, en la tabla 4 se observa una clasificación del capital por riesgo de crédito con base en las modalidades aquí anotadas.

Tabla 4. Basilea II = mayor diferenciación en la necesidad de capital

Capital mínimo para un préstamo de $100Riesgo AAARiesgo BBB-Riesgo B
Basilea I$ 8,00$ 8,00$ 8,00
Basilea II “standard”$ 1,81$ 8,21$12,21
Basilea II “advanced IRB” (Severidad de pérdida” = 10%)$ 0,37$$ 3,97
Basilea II “advanced IRB” (Severidad de pérdida = 90%)$ 4,45$ 14,13$ 41,65

 

4.2. Riesgo operativo

El riesgo operativo es aquel que se genera por deficiencias directas o indirectas en los sistemas de información o en los controles internos de la entidad, con un resultado adverso para la misma y que se ve reflejado en pérdidas no esperadas(77). Usualmente, está asociado a errores humanos, fallas en los sistemas e inadecuados sistemas de control, pero incluso puede ser producto de un factor externo como un incendio, un ataque terrorista o un fraude.

Para efectos del nuevo acuerdo, este riesgo comprende también al riesgo legal, circunstancia novedosa, comoquiera que desde el documento primigenio del capital adecuado se estableció una distinción entre los dos, a grado tal que en la adición del riesgo de mercado se mantuvo la diferencia y se asoció el riesgo legal con el riesgo reputacional, es decir, aquel relacionado con el lavado de activos(78).

Para mitigar el riesgo operativo, la junta directiva debe proveer los recursos y personal suficientes para atender el soporte de las operaciones, desarrollo y mantenimiento de los sistemas, llegando incluso a la conformación de bases de datos precisas con las interfases apropiadas para el desarrollo del negocio. Con esto se busca que los elementos más preponderantes de un negocio salten a la vista, de suerte que se pueda realizar una gestión de carácter preventivo, identificar y corregir errores, realizar procesos de pagos y movilizar activos rápidamente y de manera precisa.

Como práctica bancaria estándar, las entidades financieras deben contar con manuales contentivos de las características de las operaciones que realizan, en donde deben identificar claramente el riesgo operacional, la tolerancia que se permite del mismo y quiénes son los directos responsables por hacer cumplir las políticas fijadas por el consejo de administración o la junta directiva.

Aunado a lo anterior, el CB ha recomendado que los sistemas se deben adecuar conforme a las necesidades propias de cada entidad, de manera que sean como un vestido realizado por un sastre conocedor de las complejas operaciones que se pueden llegar a realizar y de las herramientas que se requieren para lograrlo.

En lo que concierne al personal, se busca que sea suficiente, con experiencia y que tenga el conocimiento adecuado para soportar el conjunto de operaciones que se realizan en las entidades financieras. Por otra parte, el departamento de operaciones debe realizar conciliaciones diarias entre la gestión del front-office con la del back-office, de manera que se logre el propósito claro de mantener transparencia y seguridad en las operaciones y conocer un resultado real sobre los estados financieros de la entidad.

Ciertamente, es responsabilidad de la administración establecer un sistema adecuado de control de riesgos, dado que una pobre supervisión y una conducta inadecuada en el manejo de los negocios conducen necesariamente al fracaso de su gestión y pone en riesgo los dineros del público. Lo anterior está ligado a los parámetros rigurosos que deben adoptar los administradores en cuanto a calificación de créditos, constitución de provisiones y evaluación del riesgo de contraparte. Un estudio elaborado para el CB señaló que parte de las crisis bancarias en economías emergentes comienzan porque no se presta la atención oportuna a este tipo de factores(79).

Otro aspecto a considerar es el seguimiento diario de las operaciones, el cumplimiento de los requerimientos de información, el procesamiento de datos, los planes de contingencia y otras prácticas de carácter operacional que resulten relevantes para el desarrollo adecuado del negocio. A modo de ejemplo, el sector financiero fue objeto de la mayor amenaza de riesgo operativo en el mundo en el año 2000: el cambio de milenio. Los sistemas no se encontraban preparados para atender los dígitos “00”, con lo cual se hicieron gran cantidad de cábalas que iban desde simples riesgos operacionales, hasta el caos en los sistemas financieros a escala mundial. Afortunadamente para el sector y el conjunto de sectores integrantes de la economía nada de esto sucedió, porque se tomaron a tiempo las medidas adecuadas.

Una situación de esta naturaleza se volvió previsible a finales de la década de los 90. Sin embargo, una errónea confirmación de una carta de crédito, una contingencia de carácter legal que no fuera bien valorada, un crédito mal calificado o una transferencia equivocada no tendrán un letrero que indique: “Cuidado, usted está frente a un riesgo operativo”.

Por lo tanto, corresponde a la junta directiva y a la alta gerencia trazar el marco general de las políticas de riesgo que la administración debe implementar y cumplir, para lo cual debe fijar claramente el manejo adecuado del mismo, la exposición de la entidad y realizar una clasificación de las diversas circunstancias que se pueden presentar. En este orden de ideas, se presenta una relación de los diversos riesgos así:

a) Fraude interno. Es aquel que puede generar pérdidas por actos ilegales cometidos al interior de la entidad por circunstancias como: malversación de fondos, transacciones no reportadas o no autorizadas y burla a las políticas internas de la entidad financiera y de las reglas establecidas por las entidades de regulación y supervisión.

b) Fraude externo. Es aquel que puede generar pérdidas por actos ilegales cometidos en la entidad financiera por una tercera parte. Usualmente, estos corresponden a fraudes con tarjetas de crédito, robos, extorsiones, falsificación y lavado de dinero, entre otros.

c) Políticas de salud y empleo. Corresponde a las pérdidas que se pueden presentar porque la entidad financiera no guarda una adecuada política respecto al bienestar de los empleados. También hace relación a la relación laboral que se presenta a través de los contratos de trabajo y compensaciones adicionales, entre otros.

d) Clientes, productos y prácticas bancarias. Son las pérdidas que pueden acontecer sin intención por parte de la entidad financiera y que la hacen responsable frente a un cliente. Esto porque se cometió un error en alguna operación o porque se diseñó mal un producto.

e) Daño físico a los activos. Hace relación a las pérdidas que se ocasionan como consecuencia de fenómenos naturales, como terremotos, o causados deliberadamente por actos terroristas.

f) Interrupción de los negocios o fallas en los sistemas. Son las pérdidas que se presentan por fallas en las comunicaciones tecnológicas, que no permiten que la entidad financiera preste un servicio adecuado.

g) Ejecución, entrega y procesos de administración. Corresponde a las pérdidas que se ocasionan por fallas en las transacciones o en la administración de los productos de la entidad financiera(80).

4.3. Cálculo del riesgo operativo

El nuevo Acuerdo de Basilea establece tres mecanismos que se pueden utilizar para calcular las exigencias de capital por el riesgo operativo.

a) El método de indicador básico(81). Los bancos deben cubrir el riesgo operativo con un capital equivalente a un porcentaje fijo del ingreso bruto. Por lo que puede resultar un exceso para las instituciones financieras, se ha recomendado que los bancos internacionalmente activos y con una exposición importante en esta categoría de riesgo utilicen un método más avanzado, de suerte que puedan obtener un porcentaje más preciso frente a su verdadera exposición.

b) El método estándar(82). En este procedimiento, las actividades de los bancos se dividen en unidades comerciales y líneas comerciales, estableciendo para cada línea comercial un indicador amplio que refleje el tamaño o volumen de las actividades del banco por cada área en particular. Véase la tabla 5.

Tabla 5. Método estándar para calcular las exigencias de capital por el riesgo operativo

Unidades comercialesLíneas comercialesIndicador
Banca comercialBanca personalPromedio anual de activos
Banca corporativaPromedio anual de activos
Banca espacialPromedio anual de activos
Tesorería-tradingIngreso bruto
ServiciosIngreso bruto
Administración de activosTotal de los fondos administrados
Banca de inversionesGestión financiera empresarialIngreso bruto
Intercambio mercantil y ventasIngreso bruto

 

Ahora bien, una vez establecido el indicador anterior, se debe calcular la exigencia de capital, multiplicando el indicador obtenido por un factor beta (b) , que deberán establecer los supervisores en cada uno de los países.

c) El método de medición interna(83). Esta categoría permite que los bancos determinen su propio riesgo operacional de una manera más apropiada, con base en los modelos que internamente logren establecer conforme a la clase de negocios que realicen y, en consecuencia, al perfil de riesgo al que realmente están expuestos. En todo caso, en el nuevo acuerdo se establece que las actividades del banco se deben categorizar en las mismas líneas comerciales que en el método estándar, aplicando un indicador de exposición, de manera que las entidades obtengan sobre la base de sus datos internos un parámetro que represente la probabilidad de una “situación de pérdida”, para así calcular la pérdida prevista.

En resumen, se evaluará de nuevo el cálculo del capital adecuado, en donde se encuentra establecido el capital primario y el secundario como integrantes del numerador de la ecuación, mientras que en el denominador estarán los activos ponderados por su nivel de riesgo (APNR), es decir el “riesgo crediticio”, aunado a las mediciones que se realicen por el “riesgo de mercado” y de forma adicional el “riesgo operativo”. Todo lo anterior para obtener el tantas veces señalado 8% como coeficiente estándar.

La ecuación a la que se hace referencia es la siguiente:

ARBITRAJE7-FORMULA1-BASILEAIIA1-.JPG
 

4.4. Riesgo legal

Es aquel que se presenta cuando los contratos que realiza una entidad financiera no son lo suficientemente soportados para poder hacerlos valer ante los clientes, usuarios o ante las cortes judiciales. Igualmente, ocurre cuando los contratos no se encuentran debidamente documentados.

Cada contrato debe ser revisado de manera que la entidad financiera no tenga dudas sobre la capacidad jurídica de sus contratistas y la seguridad jurídica de sus operaciones.

Se trata de un riesgo que debe ser liderado, limitado y manejado por el asesor jurídico de la entidad financiera, conforme a la política jurídica que se haya trazado en beneficio del conjunto de operaciones que realiza la entidad. Por consiguiente, se deben generar al menos lineamientos de carácter general que la junta directiva debe conocer y aprobar, para que dentro de los mismos el banco desarrolle su actividad.

Una forma de medir este riesgo consiste en revisar las pérdidas que ha tenido la institución financiera, como consecuencia de los casos que se hayan manejado en un período de tiempo determinado. Cada país deberá distinguir de manera efectiva si las pérdidas que se ocasionen por estos casos tienen una relación directa con el negocio o, por el contrario, si surgen como consecuencia de cambios en la regulación o en la jurisprudencia(84).

Aunado a lo anterior y tal vez de la mano con el comentario expresado de distinguir este riesgo del operativo, el CB expidió en octubre del 2003 un documento consultivo respecto de la función de “cumplimiento” al interior de los establecimientos bancarios. En él dio por sentado que el “riesgo de cumplimiento” se puede entender como aquel que se genera por el riesgo de “sanciones legales o reglamentarias, pérdida financiera, o pérdida de reputación que un banco pudiera sufrir como resultado de no cumplir todas las leyes aplicables, reglamentos, códigos de conducta y normas de buenas prácticas”(85).

Los principios cardinales de este riesgo están discriminados en el papel y responsabilidades de la función de cumplimiento, para lo cual se recomendó hacer énfasis en las altas normas de conducta ética a todos los niveles en el banco. Así mismo, se trata de ejercer esta función de manera independiente de las actividades de negocios de la entidad.

Finalmente, el CB estableció 10 principios básicos(86) para atender de una manera adecuada este riesgo, que para los efectos de un establecimiento bancario no constituye una novedad. Lo que resulta preocupante es que la próxima adición para conformar el capital adecuado involucre el riesgo de cumplimiento.

4.5. Amenazas de Basilea II

Una vez evaluada la evolución que ha tenido el CB respecto de la estructura del capital adecuado para los bancos internacionalmente activos, se señalan a continuación algunas reflexiones personales sobre la posición que, respecto de esta nueva metodología de medición de riesgo, América Latina debería presentar ante la comunidad internacional.

4.5.1. Técnicas

Los nuevos criterios de calificación a través de agencias calificadoras de riesgo no reflejan la situación de América Latina, donde contadas empresas se someten a procesos de calificación. Aún más, para poder presentar exigencias, la misma banca, en su totalidad, debería estar calificada. Sin embargo, en la mayoría de los países tal calificación actualmente es voluntaria.

La aplicación de estas metodologías tendrá repercusiones en aquellas entidades bancarias que, al ponderar a la pequeña y mediana empresa (pyme) , aplicarán el factor del 100%. Por esto, países como Estados Unidos(87) y algunos como España(88), dentro de la Unión Europea, consideran que el CB debe realizar ajustes en este sentido.

Otros cuestionamientos se derivan de las mismas agencias calificadoras en cuanto a ¿qué ocurrirá cuando estas presenten contradicciones en sus criterios de calificación? Así mismo, ¿qué sucederá cuando de manera equivocada valoren un riesgo y las empresas fracasen?(89).

Un aspecto a tenerse en cuenta es el hecho de que los bancos latinoamericanos dejen de considerar su deuda soberana con una ponderación del 0%, dado que gran parte de la financiación de los gobiernos se hace a través de la deuda interna. ¿Cómo afectará esto los portafolios actuales de inversión?

Adicionalmente, si se aplicaran los criterios de medición avanzados de riesgo con metodologías internas y esto conlleva al levantamiento de provisiones por parte del ente supervisor, ¿estará este preparado?(90) ¿Podrá observarse esto como un síntoma de disminuir la confianza del público, al no involucrar una mayor cantidad de recursos propios?

La metodología inicial de ponderación de activos por su nivel de riesgo estableció un claro criterio de protección a los países integrantes de la OCDE, con lo cual se redujo el plazo de los préstamos a los mercados emergentes. Con los nuevos criterios estas ventajas desaparecen, pero no se establecen incentivos para apalancar riesgos en mercados emergentes.

Finalmente, está el tema de la prociclicidad, comoquiera que al aplicar de manera exegética los nuevos cambios que presenta la propuesta del CB en ciclos de economía ascendentes la cartera de créditos tendrá un crecimiento directamente proporcional, mientras que los niveles de cartera riesgosa tendrán, en cambio, un decrecimiento por actuar de forma indirectamente proporcional. Esto traerá como resultado obvio una disminución de provisiones. Sin embargo, cuando los ciclos económicos sean decrecientes, en Basilea II los bancos tendrían que haber dejado las reservas necesarias para atender las pérdidas futuras.

Ahora bien, los supervisores podrían considerar que estas metodologías son insuficientes e implementar provisiones anticíclicas, es decir, en los ciclos de crecimiento se deberá hacer un mayor esfuerzo y aumentar las provisiones para cuando los ciclos de la economía sean decrecientes. Esto muestra, sin duda alguna, un doble castigo al inversionista del sector que ni aun en los ciclos considerados como favorables podrá obtener un retorno apropiado de su inversión, aspecto que deberá medirse con cuidado si no se quiere hacer aún más oneroso el negocio bancario.

4.5.2. Otras medidas de orden legal

A largo plazo, Basilea II podría beneficiar a las entidades bancarias, en la medida en que estas contarán con criterios más personalizados de medición de riesgos. Pero surgen ciertos interrogantes: ¿están estas preparadas? ¿Cuántas personas al interior de los supervisores cuentan con los criterios técnicos necesarios para responder de manera eficiente por la confianza pública del sector financiero?

Otra circunstancia importante que se debe tener en cuenta es la dualidad en la vigilancia, dado que las entidades financieras del exterior que tengan inversión en América Latina contarán con una regulación internacional propia, mientras que en la banca doméstica, en algunos países más que en otros, apenas se están realizando los ajustes pertinentes para hacer valer Basilea I(91).

Adicionalmente, es importante anotar que estas recomendaciones no pueden implementarse de forma aislada, sino que hacen parte de un conjunto integral de medidas entre las cuales está contar con unas reglas de contabilidad adecuadas, reconocidas y comparables. Es claro que los supervisores se han abrogado de tiempo atrás facultades discrecionales en esta materia, con lo cual se da cumplimiento a los principios de supervisión básica del convenio. No obstante, el exceso en el uso de las mismas lleva a que la parte contable del sector financiero tenga una dinámica que dificulte la comparabilidad de las cifras. Esto sin contar que en países como Colombia prácticamente cada año se presenta una nueva reforma tributaria.

4.5.3. TLC

La nueva política de comercio exterior de los Estados Unidos ha llevado a muchos países latinoamericanos a negociar tratados de libre comercio. Es muy probable que en estos se presente, en el capítulo de servicios financieros y tal como ya lo hizo Colombia, el argumento de que se debe “exigir que el banco o la compañía de seguros cumpla los requisitos de regulación y supervisión prudencial en su país de origen de acuerdo a las prácticas internacionales”(92). Con esto se ratifican aún más los términos utilizados en el apartado anterior.

4.5.4. Crisis financieras

Una idea equivocada de los reguladores y supervisores es que, al implementar este tipo de metodologías de medición de riesgo, los sistemas financieros se protegen contra las crisis bancarias per se. Es cierto que tener un sistema financiero ajustado en cuanto a su exposición de riesgo lo hace menos vulnerable. Sin embargo, en ocasiones resulta necesario que algunos agentes salgan del mercado y, por otro lado, también es importante conjugar las medidas prudenciales con los indicadores de “alerta temprana”, situación que ha dado resultado tanto en América Latina como en Europa(93).

El grado de crecimiento de la economía también influye para que los cambios no afecten de manera negativa el comportamiento del sector financiero, de suerte que si aunado a un ciclo recesivo se implementan medidas de capital más exigentes, sin duda, se podría profundizar una crisis bancaria.

4.5.6. Mayor responsabilidad

En el ámbito internacional se exige cada vez más un marco mayor de responsabilidad a los integrantes de las juntas directivas, quienes tienen la enorme tarea de direccionar el rumbo de los establecimientos bancarios. En este punto se acogen las voces de aquellas personas autorizadas(94) para evocar un mayor profesionalismo de estos organismos, lo cual se verá reflejado en la independencia de sus miembros, tiempo completo en el ejercicio de sus tareas, niveles de transparencia en cuanto a la remuneración, protección del accionista minoritario y un incremento en cuanto a la labor de capacitación para el correcto desarrollo de sus labores.

En este grado de responsabilidad también se debe establecer un nuevo rol para las firmas de auditoría, cuya razonabilidad en la apreciación de las cifras debe involucrar un compromiso mayor frente a los accionistas de un establecimiento bancario.

4.5.7. Entrada en vigencia

En este documento se expresó que Estados Unidos, España, China e India han venido realizando un proceso de análisis proactivo sobre las medidas anotadas en Basilea II. No obstante, estos países no están de acuerdo en incorporar el convenio de manera inmediata.

Por esta razón, sorprende que algunos reguladores en América Latina se sientan orgullosos de estar cada vez más cerca de Basilea que otros. Se debe comprender que la implementación de este instrumento no es una carrera regulatoria, sino que con ella se debe propiciar un marco adecuado de regulación para aquellos países que tienen el rótulo de “emergentes”. Con ello no se afirma que el esfuerzo realizado hasta ahora adolezca de mérito, sino que por el contrario satisface ver cómo este proceso afronta cada día, con una calidad técnica extraordinaria, las tendencias de la regulación.

4.6. Oportunidades en Basilea II

Después de revisar lo que se han llamado las “amenazas” de Basilea II, se cuestiona si es posible encontrar oportunidades ante este nuevo estándar de medición de suficiencia de capital en el sector financiero. La respuesta es positiva.

Es indudable que Latinoamérica tiene que presentar una reacción proactiva y oportuna ante la nueva propuesta del CB, lo que hace que existan varias tareas pendientes que se sintetizan a continuación.

4.6.1. Reformas legales

Se requiere establecer, desde ya, grupos de trabajo conformados por los gobiernos y el sector privado, de manera que se concierten las reformas correspondientes. Esto no solo para implementar Basilea II, sino para armonizar la legislación doméstica con los nuevos parámetros internacionales, en donde las reformas correspondan a verdaderos criterios de adaptación y no de traducción. Este aspecto debe considerarse de manera integral, es decir, se trata de reformas a la legislación financiera y al marco societario, así como en los aspectos contable y tributario.

4.6.2. Estabilidad

Es necesario que los gobiernos acepten que no se puede cambiar el marco regulatorio de manera periódica, como si fuera un punto más de la agenda del funcionario público de turno. Por el contrario, hay que crear el firme compromiso de estabilidad entre las reformas que se avecinan y el sector privado.

De lo contrario, se seguirá al “vaivén” de los acontecimientos, lo que a largo plazo no solo afecta la inversión nacional y extranjera, sino que le resta competitividad a un sector tan importante como el financiero.

4.6.3. Metodologías de medición de riesgo

Tomar la iniciativa frente a Basilea II implica adoptar mecanismos de medición de riesgo apropiados para el sector financiero. Basilea no es una camisa de fuerza sino un conjunto de parámetros, por lo cual se cuenta con la oportunidad de revisar los actuales criterios y establecer los propios con la debida oportunidad.

4.6.4. Gobierno corporativo

El gobierno corporativo aplicado al sector financiero trae como consecuencia una función de control y dirección más profunda en todas las actividades de los establecimientos bancarios, la cual debe partir desde la junta directiva, acompañada de una función de colaboración más estrecha con los stakeholders —accionistas, clientes y usuarios—. De esta manera, el sector alcanzará parámetros de seguimiento que se traduzcan en un menor capital propio en exposición por cuenta del “riesgo operativo”.

4.6.5. Capacitación

Es la oportunidad de que los gobiernos incorporen reformas para generar estabilidad en los equipos técnicos de trabajo, de manera que no se pierdan los esfuerzos realizados. De igual forma, el sector privado tendrá que hacer su esfuerzo a todos los niveles, lo que incluye a las juntas directivas.

Anexo 2. Factores de conversión en crédito para las operaciones no declaradas en el balance

0%Compromisos similares de vencimiento original hasta de un año, o que puedan cancelarse incondicionalmente en cualquier momento.  
20%Contingencias a corto plazo autoamortizables y relacionadas con el comercial —tales como créditos documentarios respaldados por el embarque correspondiente—.  
50%Ciertas partidas contingentes relacionadas con transacciones —v.gr. fianzas de cumplimiento, fianzas de licitación, garantías y cartas de crédito contingentes relacionadas con transacciones particulares—.Servicios de emisión de valores y de suscripción rotativos (NIF y RUF) .Otros compromisos —v.gr. servicios formales para contingencias y líneas de créditos— con vencimiento original de más de un año.
100%Sustitutos de crédito directo, v.gr. garantías generales de deudas —incluyendo las cartas de crédito contingentes que sirvan como garantías financieras para préstamos y valores— y aceptaciones —incluyendo los endosos con carácter de aceptaciones—.Acuerdos de venta y recompra y ventas de activos con recursos cuando el riesgo crediticio es asumido por el banco.Compras futuras de activos, depósitos futuros y acciones y valores parcialmente pagados que representen compromisos con ciertas bajas.

 

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Llamados

(1) Las ideas expresadas en el siguiente documento son opiniones personales, de exclusiva responsabilidad del autor y no comprometen la posición oficial de la Corporación Financiera del Valle o de cualquier otro organismo respecto de los temas aquí tratados.

(2) El G-10 fue creado en 1962 en relación con el Acuerdo General de Préstamos. Alemania, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Japón, Reino Unido, Suecia y Suiza son los países integrantes de dicho grupo —en realidad son 11—. Estos representan el 54,25% de las cuotas del Fondo Monetario Internacional.

(3) En inglés, The Bank for International Settlements (BIS) .

(4) “Sus características fundamentales fueron las de que la unidad monetaria era un peso determinado de metal; los billetes que se emitieron podían cambiarse a su presentación por oro, es decir, que tenían la característica de su convertibilidad; había libertad de importar y exportar libremente el oro y el comercio en el mundo no tenía más restricción que los aranceles aduaneros instaurados con propósitos fiscales casi exclusivamente, pero con absoluta libertad de movimiento internacional del metal y de giros representativos de este...” —Alviar, O. Instrumento de dirección monetaria en Colombia. Colección Manuales Tercer Mundo, 8ª ed., 1984, pp. 18-19—.

(5) Ibídem, p. 17.

(6) La Reserva Federal es un organismo gubernamental, creado en los Estados Unidos en 1913 mediante la Federal Reserve Act, a través del cual se ejercen las funciones de banca central en ese país.

(7) Leroy Miller, R. y otro. Moneda y banca. Editorial Mc Graw Hill, 2ª ed., 1992, p. 592.

(8) Alviar, ob. cit., p. 18.

(9) Nobel, P. Swiss finance law and international standards. Editorial Kluwer Law International, Berna: 2002, pp. 279 y ss.

(10) El Banco Internacional de Pagos comenzó a operar el 17 de mayo de 1930. Tiene como sede la ciudad de Basilea en Suiza y actualmente se puede afirmar que es la organización financiera internacional más antigua del mundo.

(11) El patrón oro fue abandonado el 4 de septiembre de 1931 por Inglaterra y el resto del mundo siguió su ejemplo muy rápidamente.

(12) Las actividades y responsabilidades de esta institución se encuentran dirigidas al otorgamiento de facilidades para la realización de operaciones internacionales y para el estricto cumplimiento de las funciones propias de los bancos centrales.

(13) Dawes y Young fueron nombrados asesores por el Gobierno de los Estados Unidos para Europa en 1923 e integraron las comisiones que llevan su mismo nombre.

(14) Gaviria Cadavid, F. Moneda, banca y teoría monetaria. Editorial Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, 5ª ed., Bogotá: 1999, p. 192. Véase: www.bis.org/about/history/htm.

(15) Actualmente, se debe hacer relación a 12 países: Alemania, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Suecia, Suiza y Reino Unido.

(16) Anticipándose al rol que después de la Conferencia Internacional de Bretton Woods jugarían instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las funciones desarrolladas por el Banco Internacional de Pagos establecieron un papel fundamental en la creación de varios acuerdos de pagos entre diversos países de Europa, en la coordinación de la intervención en el mercado del oro y en el manejo del dólar.

(17) El mercado de intercambio de moneda extranjera —foreign exchange (FX) — incluye operaciones en efectivo, spot, forward, swap, futuros y opciones.

(18) Scott, H.S. International finance: law and regulation. Thomson Sweet & Maxwell, 2004, p. 266.

(19) Antes de 1978, en Estados Unidos los bancos extranjeros podían operar sin límites respecto de sucursales a través de los diferentes Estados, con lo cual obtenían una ventaja competitiva frente a los bancos norteamericanos. Sin embargo, con la International Banking Act de 1978, este obstáculo se les hizo aplicable a los bancos extranjeros —Scott, ob. cit., p. 89—.

(20) Malloy, M.P. Principles of bank regulation. Thomson West, 2ª ed., 2003, p. 345.

(21) Hubbard, G. Money the financial system and the economy. Editorial Addison Wesley, 1994, p. 399.

(22) En Estados Unidos se demostró que el BCCI captó recursos del público a través de la figura de agencias financieras, con lo cual tenía prohibido realizar este tipo de operaciones. De igual manera, encontró que adquirió el control de manera secreta y fraudulenta de otras instituciones financieras en ese país.

(23) Regulación y supervisión financiera avances y perspectivas en América Latina y el Caribe. Editorial Superintendencia de Recursos Jerárquicos, Bolivia, Santa Cruz de la Sierra: 2000.

(24) Faus Mompart, E.M. Regulación y desregulación. Editorial Península, Barcelona: 2001, pp. 314 y ss.

(25) En 1983, el CB expidió el documento Principios para la supervisión de instituciones financieras internacionales, donde señaló procedimientos de autorización para el establecimiento de instituciones bancarias internacionales y el secreto bancario, entre otros.

(26) Risk in computer and telecommunication systems, julio, 1989.

(27) Risk management guidelines for derivates, julio, 1994.

(28) The supervision of financial conglomerates, julio, 1995.

(29) The relationship between bank supervisors and external auditors, julio, 1989.

(30) Prevention of criminal use of the banking system for the purpose of money laundering, diciembre, 1988.

(31) Revelación pública de las transacciones sobre derivados realizadas por bancos y firmas de valores, noviembre de 1995; Supervisión global de los mercados financieros —proposición al G7 Lyon—, summit de junio de 1996 y Fortalecimiento de la supervisión bancaria a nivel mundial —proposición al G7 Denver—, summit de junio de 1997.

(32) Rodríguez, J.F. Tratado de derecho bancario y bursátil (seguros, fianzas, organizaciones y actividades auxiliares de crédito, grupos financieros) . Editorial Porrúa, 3ª ed., México: 2000.

(33) El primer volumen contiene la historia del Comité y los principios básicos para la supervisión bancaria, el capital adecuado, el manejo del riesgo crediticio y dirección y otros riesgos bancarios. El segundo trata el manejo de derivados y riesgos fuera de balance y capital adecuado. El tercero estudia el concordato y estándares mínimos, relaciones con otros supervisores financieros y otros aspectos de supervisión internacional.

(34) Hace relación a la India —subcontinente—, Sudeste de Asia, Australia y Nueva Zelanda.

(35) Thompson, Ch. El capital adecuado, según el Comité de Basilea. Tomado de la V Conferencia Internacional de Superintendentes Bancarios, que tuvo lugar en la ciudad de Ámsterdam (Holanda) .

(36) En Colombia esta terminología presenta como equivalentes los conceptos: “patrimonio básico” y “patrimonio adicional”.

(37) Conforme a los documentos del Comité de Basilea sobre regulación del capital adecuado en el sistema financiero, se considera que el capital representado en acciones es el “único común a los sistemas bancarios de todos los países; es totalmente visible en los informes contables y constituye la base sobre la cual se elaboran los juicios del mercado respecto de la suficiencia de capital”.

(38) En el documento de Thompson se aducen como características de la primera categoría las siguientes: “Estar totalmente pagados y en disponibilidad permanente; estar libremente disponibles y no asignados a determinados activos o actividades bancarias; estar en capacidad de absorber las pérdidas ocurridas en el curso de las operaciones; no constituir un cargo fijo sobre los ingresos de la institución y estar clasificados después de las reclamaciones de todos los acreedores en caso de liquidación” —cfr. supra 34—.

(39) Calderón López, J.M. Recomendaciones del Comité de Basilea ante el ordenamiento colombiano. Ponencia presentada en el IV Congreso de Administración del Riesgo organizado por la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) , Paipa, 30 de octubre de 1997.

(40) Comprende las reservas que, aunque no se declaren, están reflejadas en el estado de pérdidas y ganancias y han sido aceptadas por las autoridades de supervisión.

(41) Son aquellos instrumentos que combinan características de capital y deuda, v.gr. las acciones preferenciales sin derecho a voto.

(42) Hace relación a la revaluación de ciertos activos, con el propósito de que reflejen en su valor presente un valor más exacto que el costo histórico de los mismos.

(43) Son las reservas que se crean contra la posibilidad de pérdidas futuras, en caso de que se presenten imprevistos de cualquier naturaleza. Las provisiones presentan como límite el 1,25% del total de los activos.

(44) La deuda subordinada cuenta con las características de vencimiento fijo y capacidad para absorber pérdidas cuando no se trate de una liquidación. De igual manera, no puede exceder del 50% del capital primario.

(45) Esta parte refleja la preocupación del Comité de Basilea respecto del doble apalancamiento, dado que la práctica de establecer un entrelazamiento de tenencia de capital puede generar grandes riesgos para el sistema bancario, entre ellos el sistémico.

(46) Thompson, ob. cit.

(47) La clasificación de los activos ponderados por nivel de riesgo es tomada del documento BIP acuerdo convergencia de capital. Traducción realizada por el Cemla en 1993. Para ilustración, se anexa al final de este documento la ponderación de riesgos por categoría de activos incluidos por fuera de balance.

(48) Es un concepto financiero internacional, el cual originalmente se refiere a earning before interest, taxes, depreciation and amortizations —utilidad antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización—. Este indicador permite medir la ganancia efectiva de la operación del negocio y se calcula tomando los ingresos operativos y restando todos los costos y gastos de operación que representan salidas efectivas de dinero. El Ebitda es de gran utilidad para determinar si la operación del negocio es suficiente para atender los demás requerimientos: expansión y servicio de la deuda.

(49) Promesa contenida en un instrumento formal y de carácter obligatorio para el deudor, de manera que cumpla con ciertas obligaciones, v.gr. no repartir dividendos.

(50) En inglés, Organization for Economic Cooperation and Development.

(51) Tratamiento supervisor de los riesgos de mercado. Propuesta consultiva del Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria, Basilea, abril de 1993.

(52) Ibídem.

(53) Treatment of potential exposure for off-balance sheet items. Basel Committee on Banking Supervision, abril de 1995.

(54) En caso de que sea a la par, se insertará dentro de la banda con base en la fecha exigible. Si es menos que a la par se incluirá de acuerdo con el plazo de vencimiento residual.

(55) El 27 de febrero de 1995, el Banco de Inglaterra tomó posesión del Banco Barings (BB&Co) , el más antiguo del mundo, porque dicha institución financiera no poseía un sistema adecuado de riesgo sistémico. En particular, porque una de sus subsidiarias en Singapur contrajo compromisos a través de operaciones con derivados, con largas exposiciones que no se pudieron cumplir. El resultado de estas operaciones sin control fue la venta del banco al grupo holandés ING.

(56) Prudencial supervision of banks´ derivatives activities. Basel Committee on Banking Supervision, diciembre de 1994.

(57) Forward rate agreements (FRAs) .

(58) Amendment to the capital accord to incorporate market risk. Basel Committee on Banking Supervision, enero de 1996.

(59) Ibídem.

(60) Ídem.

(61) Ídem.

(62) En la medida en que un establecimiento bancario mantenga posiciones de riesgo, largas o cortas, en acciones deberá aplicar el método específico y general de riesgo de mercado. En todo caso, tendrá una aplicación de capital correspondiente al 8%.

(63) Los bancos deben adoptar alguno de los sistemas de medición de riesgos cuando participen en la transacción de productos físicos en el mercado secundario. Esto incluye los metales preciosos, salvo el oro.

(64) Sobre este particular el CB distinguió entre los bancos que transan opciones exclusivamente y aquellos que no.

(65) El esperado cambio del precio de una opción como proporción del pequeño cambio en el precio del instrumento exigible.

(66) Crossman, A. Los bancos se revelan ante las propuestas de Basilea. En: International Financing Review, diciembre de 1999.

(67) A título de ejemplo se enumeran Moodys, Standard & Poors, Fitch IBCA y Duff & Phelps.

(68) Hashagen, J. Boletín Financiero KPMG, diciembre del 2003.

(69) El Congreso de los Estados Unidos ha realizado una serie de audiencias dirigidas a estudiar, evaluar y discutir los impactos de Basilea II en el sistema financiero americano. Hasta el momento se ha considerado que, de entrar en vigencia en el 2007, solo los bancos con activos superiores a 50 billones de dólares activos podrían involucrar estos nuevos criterios de medición de riesgo, lo que cobijaría solo a 20 instituciones de ese país —Bleier, M.E. Operational risk in Basel II. North Carolina Nanking Institute, 2004—. China e India son partidarios de acercarse gradualmente a Basilea II, mientras que la Unión Europea es partidaria de que todos los bancos lo apliquen.

(70) Soley Sans, J. y otro. Basilea II. Una nueva forma de relación Banca-Empresa. Editorial Mc Graw Hill, Madrid: 2004, p. 56.

(71) Probability of default (PD) .

(72) Loss given default (LGD) o severidad.

(73) Exposure at default (EAD) .

(74) Maturity (M) .

(75) Foundation approach. Para estimar el capital de riesgo de crédito toma como base su propia experiencia histórica.

(76) Advanced approach. Para estimar el capital de riesgo de crédito toma como base el indicador suministrado por el supervisor.

(77) Risk management guidelines for derivates. Documento de Basilea, julio de 1994.

(78) “... son claras las diferencias que separan un riesgo del otro: el legal —en sus tres aspectos: sancionatorio, de pérdida de derechos y de litigios en contra— está asociado a consecuencias adversas por incumplimiento reales de las leyes y normas aplicables, internas o externas, de obligaciones legalmente adquiridas o por prácticas negligentes en la elaboración de contratos y la documentación de las operaciones, mientras que el riesgo reputacional está asociado al impacto derivado de la publicidad negativa por hechos que pueden o no ser reales y que pueden estar asociados a riesgos legales de otro tipo...” —Tortoriello, R.L. Clearly, Gottlieb, Steen & Hamilton. Citado por Adriana Zapata de Arbeláez en la ponencia presentada en el Tercer Congreso de Derecho Bancario, organizado por la Asociación Bancaria de Colombia en septiembre del 2004—.

(79) Goldstein, M. y otro. Banking crises in emerging economies: origins and policy options. Bis Economic Papers, N° 46, octubre de 1996.

(80) Stephanou, C. Measuring and managing operational risk under Basel II. The World Bank, Cartagena, febrero del 2004.

(81) Documento consultivo del nuevo Acuerdo de Basilea, pp. 95 y ss.

(82) Ibídem.

(83) Ídem.

(84) Un ejemplo en Colombia lo constituye la caída del régimen de vivienda, como consecuencia de la decisión de la Corte Constitucional en la Sentencia C-700 de 1998, M.P. José Gregorio Hernández.

(85) La función de cumplimiento en los bancos. Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria, octubre del 2003.

(86) Los principios son los siguientes: identificar las responsabilidades de la junta directiva para el cumplimiento, de la alta gerencia para el cumplimiento, seguimiento periódico de la función de cumplimiento, documentación formal, independencia, responsabilidades, personal de la función de cumplimiento, calidades del personal de la función de cumplimiento, asuntos del extranjero y relación con la auditoría interna.

(87) Berger Allen, N. Potencial competitive effects of Basel II on banks in SME credit market in the United States. Febrero del 2004.

(88) Soley Sans, ob. cit.

(89) Standard & Poors calificó valores Yamaichi con grado de inversión, 24 horas antes de que la compañía se declarara insolvente.

(90) “América Latina está entre los grandes perdedores por la alta concentración en la región de activos bancarios en deuda gubernamental y por el tamaño relativamente pequeño del sector “retail” en relación a (sic) los países industriales” —Rojas Sánchez, L. De Basilea I a Basilea II: implicaciones y desafíos para América Latina—.

(91) Este asunto también ha sido puesto en conocimiento por la Federación Latinoamericana de Bancos en el documento Comentarios sobre las implicaciones del nuevo Acuerdo de Basilea para los sistemas financieros de América Latina, del 2004.

(92) Flórez Villegas, A. Acceso a mercado y comercio transfronterizo a servicios financieros. Bogotá, noviembre del 2004.

(93) Rojas, ob. cit.

(94) Rodríguez Azuero, S. Reflexiones críticas sobre algunos principios fundamentales de Basilea. Conferencia dictada en Lima, en el marco del XVII Congreso Latinoamericano de Derecho Bancario, abril de 1998.