Sentencia 1023 de mayo 13 de 1987

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN SEGUNDA

Magistrado Ponente:

Dr. Juan Hernández Sáenz

Referencia: Expediente 1023

Acta número 28.

Bogotá, D.E., trece de mayo de mil novecientos ochenta y siete.

Mediante fallo del 1º de septiembre de 1986, el Tribunal Superior de Medellín, confirmó el proferido por el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de la misma ciudad, que absolvió a la empresa Sánchez Ruiz y Cía. Ltda de las pretensiones formuladas en su contra por el señor Jairo Castrillón López, tendientes a obtener que se le pague la indemnización plena de perjuicios como consecuencia del accidente de trabajo de que fue víctima, los gastos médicos, quirúrgicos y hospitalarios a que haya lugar y cualquiera·otra prestación que resulte probada dentro del proceso, más las costas que ocasione el mismo.

Perseverando en su propósito, interpuso casación el demandante para pedirle a la Corte que infirme la sentencia del Tribunal y, en sede de instancia, dicte el correspondiente fallo que la reemplace, en el cual se declare que el accidente por él sufrido se produjo por culpa imputable al patrono y que, en consecuencia, la empresa debe pagarle la suma de $ 1. 600.000.00 más la devaluación de la moneda nacional y las costas de rigor.

Al sustentar su recurso propone un solo cargo (fls. 8 a 16 de este cuaderno) que· fue replicado por la contraparte (fls. 20 a 22 ibídem) y a cuyo estudio procede la Sala.

Primer cargo - único.

Dice así:

''Acuso la sentencia recurrida de ser violatoria indirectamente por aplicación indebida de los artículos; 56, 57 numeral 2º, 199, 216 y 348 del Código Sustantivo del Trabajo en concordancia con el artículo 61 del Código de Procedimiento Laboral y los artículos 63, 1604, 1613, 1614, 2341, 2356 del Código Civil, Ley 9ª de 1979, artículo 84; Decreto 586 de febrero 25 de 1983, Resolución del Ministerio de Trabajo 2413 de 1979, artículo 102, especialmente.

"EI fallador de segunda instancia no le hizo producir a estas normas sus efectos, por los evidentes errores de hecho en que incurrió, originados en la errónea y mala apreciación crítica; del interrogatorio de parte que contiene la confesión del patrono de ser su obligación proporcionar los medios de seguridad adecuados. Interrogatorio contenido en el folio 30 en respuesta a la pregunta 4 del interrogatorio citado, del documento auténtico contenido a folio 6 que contiene el informe del patrono al ISS sobre la ocurrencia del accidente.

''Evidenciados estos errores le queda abierto a la Corte el campo para que aprecie los testimonios de Luis Fernando Echavarría (Tesorero y Jefe de Personal de la empresa demandada) folio 27 Vto., Amparo Toro Zuluaga (Secretaria ejecutiva de la empresa) a folio 28, Fernando Silva a folio 35, el dictamen pericial a folio 133 y testimonios del señor Jorge de Jesús Osorio contenido a folios 35 Vto. y 36.

''Los errores de hecho consisten

''l. En no dar por demostrado, estándolo, que el patrono estaba obligado a suministrar fuera ·de otros elementos de seguridad, los anteojos o gafas protectoras que se requerían para ese trabajo y que los reglamentos ordenan proporcionar al trabajador.

"2. No dar por demostrado, estándolo, que el patrono había reconocido y en consecuencia admitido su obligación de proporcionar gafas de seguridad.

"3. No dar por demostrado, estándolo, que el patrono no había tomado ninguna medida preventiva para prevenir esa clase de accidentes.

"4. No dar por demostrado, estándolo, el lugar y las circunstancias físicas particulares del sitio donde se produjo el ·accidente (cámara subterránea de teléfonos en concreto).

“5. No dar por demostrado, estándolo, que el accidente de trabajo ocurrido a Jairo Castrillón López, se debió a culpa del patrono al no tener la máxima diligencia y cuidado en la prevención del accidente por no proporcionar las gafas protectoras.

"El estudio crítico del interrogatorio de parte practicado al representante legal de la empresa demandada que a su vez es socio de la misma contenido folios 30 a 31 Vto. al contestar las preguntas; La cuarta… 'nosotros por obligación contractual, en este caso especial por tratarse de un contrato con las Empresas Públicas de Medellín; tenemos la obligación de suministrar los elementos de seguridad que para estos casos son: cascos protectores, botas de caucho, abrigos de caucho, gafas de seguridad ...’.

''De la respuesta citada por parte del representante legal surge diáfana hiriente a la vista la prueba de que el patrono era conciente de su obligación que debía proporcionar esas gafas protectoras y no era dable al Tribunal soslayar, ignorar esta confesión, plena prueba de que el patrono sí estaba obligado a dar las gafas de seguridad, fue mal apreciada pues la prueba de confesión del patrono. No obstante esta protuberante verdad probatoria el Tribunal al no apreciarla decretó de oficio el peritazgo que reposa a folio 133 con el fin de establecer si la demandada estaba obligada a suministrar al actor, los elementos de seguridad. Y dijo el perito a folios 133 y 134… ‘ ...es de advertir que en el caso en cuestión no es de esperarse un fuerte impacto pero sí, como atrás se dijo es factible o existe cierta posibilidad aun cuando más bien remota de que una esquirla o cuerpo extraño haga impacto en el ojo del trabajador que desempeña el oficio considerado, causándole alguna lesión ... ' y continúa ' ...de otro lado debo poner a consideración de los honorables magistrados, que en ningún tratado o texto sobre seguridad industrial ni en normas, aun de otros países, figura recomendación alguna sobre uso de anteojos protectores para esta clase de actividad…, en lo antes expuesto y en el accidente mismo mi concepto profesional desde el punto de vista meramente técnico de seguridad industrial es el de que, atendiendo a las condiciones particulares del suelo o piso - contenido seco, rocoso pedregoso, concreto o pavimento si se presentare es prudente y aconsejable el empleo de algún tipo de anteojos protectores o de un casco-visor, en su momento. Esta prueba también fue mal apreciada por el Tribunal porque en ella si bien el perito desconoce las normas legales como es el reglamento de seguridad e higiene en la industria de la construcción en su artículo 102 (Resolución 2413 del Ministerio de Trabajo artículo 102) ‘...anteojos de copa, resistentes a fuertes impactos; estos protegen contra el impacto de objetos relativamente grandes cuando salen lanzados al aire, operaciones de corte, martilleo, rasqueteo, o esmerilado. Se suministrarán a aquellos trabajadores cuyo oficio lo exija'.

Reitero que el Tribunal apreció mal esta prueba porque está demostrado en el proceso que las labores que desarrollaba ese día Jairo Castrillón L., eran las de limpiar y desencofrar cámaras subterráneas de redes telefónicas que entre otras cosas es un hecho notorio el que estas cámaras en las grandes ciudades del país son confeccionadas en concreto y encofradas en madera y cubiertas también en cemento y concreto con una tapa removible hecho notorio y de público conocimiento como a diario se ve construir obras civiles de este tipo en las grandes ciudades y, además lo confiesa el representante legal de la sociedad demandada en el interrogatorio de parte a folio 30 al contestar la primera pregunta y lo que es más paradójico en la falta de apreciación de esta prueba por parte del Tribunal cuando no discute la ocurrencia del hecho dañoso a folio 134.

"Y, se refuerza más la circunstancia de modo y lugar de la ocurrencia del siniestro con el informe patronal a folio 6 cuando el patrono informa al ISS' ... al limpiar la cámara le dio con la pica y eso hizo que volara una piedra dentro del ojo derecho'.

''En conclusión sí estaba probada la obligación del patrono de proporcionar los elementos de seguridad que requería el oficio y muy claramente determinan las normas de seguridad violadas por el mismo y no tenidas en cuenta por el Tribunal.

''Interpretó mal el honorable tribunal el dictamen pericial, puesto que además de ser intrascendente para lo que pretendía (la obligación del patrono de proporcionarlos) convencerse le dio un sentido exactamente contrario a lo que el acerbo (sic) probatorio hasta ahora citado le indicaba.

"El documento auténtico que reposa a folio 6 antes que contiene el informe patronal al ISS suscrito por Amparo Toro Zuluaga, secretaria de la sociedad demandada, demuestra el error del Tribunal al no apreciarlo en su verdadero valor probatorio. Contiene no sólo las circunstancias físicas del lugar de trabajo y cómo se produjo el accidente. El informe es un formulario que trae varias preguntas entre ellas: '¿Qué actividad u oficio estaba ejecutando el trabajador en el momento del accidente?' Informa el patrono: 'Limpiando·una cámara'. Luego el formulario pregunta '¿Cómo ocurrió el accidente?'. Informó el patrono: 'Al limpiar la cámara le dio con la pica y eso hizo que volara una piedra dentro del ojo derecho'.

"Luego pregunta el formulario. 'En su concepto cuál o cuáles fueron las causas del accidente El patrono no responde nada y la respuesta lógica era que no tenía anteojos de seguridad. Y, la más importante en lo que nos interesa pregunta el formulario: ‘¿Qué medidas preventivas había tomado la empresa para evitar esa clase de accidentes’?. Aquí el patrono no contestó nada y a decir verdad, no tenía nada que contestar porque nunca tomó medidas ni de prevención ni de protección.

''Allí, en ese documento que el Tribunal no apreció estaba la prueba de las circunstancias de tiempo, modo y lugar de la ocurrencia del accidente.

"Estos medios probatorios mal apreciados por el Tribunal, lo indujeron a errores ostensibles de hecho que de haber sido en forma correcta, hubiese concluido de manera distinta. Este documento de folio 6 es de excepción, puesto que, se hizo en época no sospechosa y sin tiempo para buscar pretextos que justificaran el accidente. Se demostró:

''1. Que el patrono tenía la obligación de suministrar los anteojos.

''2. Que no los proporcionó al trabajador el día del accidente.

''3. Que el patrono en ningún momento demostró tener los elementos de seguridad que decía tener. Lo que configura la culpa del patrono, de la cual sólo se eximiría si, como dice la Corte en sentencia del 16 de febrero de 1959:

"‘Corresponde al patrono probar, en caso de accidente de trabajo, y para exonerarse de la acusación de culpa que empleó toda la diligencia y cuidado en suministrar al trabajador todos los elementos de protección contra accidentes, según obligación legal y principalísima del patrono ...’.

"La culpa y consiguiente responsabilidad del patrono en forma extraña ante tanta evidencia no la pudo colegir el Tribunal por los errores de hecho aun en la prueba testimonial.

"No apreció el Tribunal los testimonios de, o mejor los apreció mal, Luis Fernando Echavarría, a folios 27 y vuelto. Es el Tesorero y Jefe de Personal: 'El accidente que sufrió el demandante sí lo conocí, ocurrió según el trabajador dándole con la pica a una roca ... eso es lo que él dijo; él fue a los (3) días del accidente; como lo dice en el informe del Seguro Social, al preguntársele dijo que pensó que era un sucio que le había caído. No le puso mucha atención…'.

"Más adelante dice: 'Él le dio el informe a Carlos Cadavid, pero el demandante no le paró bolas al accidente; la empresa tiene elementos de seguridad industrial como cascos, botas, etc., tienen gafas para el trabajo de soldadura...'.

"El subrayado es nuestro (sic).

''Amparo Toro Zuluaga, folios 27 vuelto y 28, es ·la secretaria y quien elabora las nóminas:

'''Él estuvo incapacitado por sufrir un accidente se le fue algo en el ojo; días después de que ocurrió en el trabajo fue a la oficina, ese mismo día no, sino dos o tres más tarde dijo que le hicieran el informe…’. Tratan de insinuar la culpa del· trabajador en el sentido que contestaron la demanda.

"Nótese que ambos deponentes son: Un ejecutivo el primero y el segundo es la secretaria y ambos tratan de imputar el accidente a culpa de la víctima, aceptando su imprudencia el daño estaba causado no precisamente por la imprudencia del trabajador sino por culpa del patrono que no proporcionó las medidas de seguridad. Sigue deponiendo Amparo Toro a folio 28:

'''A los obreros se les da cascos, botas, caretas, cuando lo necesitan; las caretas son como gafas subren (sic) los ojos, las utilizan más que todo los soldadores'; es evidente que las caretas a que se refiere son de soldadura y que sólo sirven para eso, dentro de una cámara subterránea es imposible que Jairo Castrillón pudiese hacer su trabajo; obviamente quitan la visión.

''Fernando Silva, declara que era un contratista de la sociedad demandada. Folio 35.

“'A mí me tocó presenciar el accidente que él sufrió, eso fue en Bello, en trabajo de canalización de teléfonos, eso fue sacando maderas de una caja de teléfonos, eran subterráneas, (sic) ...De los trabajos a que me refiero que desempeñaba el demandante eran, cargar maderas, bloques de cemento, arena, herramientas, mover máquinas, desencofrar cámaras subterráneas, hacerles la limpieza, eso es abrirlas, se destapan y se meten a un hueco de 2.20 de profundidad, eso está tapado con madera y se la quitan. No se suministraba ninguna clase de equipo de (sic) seguridad para el desempeño de esa labor, allá no se nos suministraba ni botas, ni gorros, ni nada, de pronto cuando las empresas públicas ordenaban que se debían suministrar cascos, se enviaban ocho o diez para diez trabajadores, así me ocurría a mí en varias ocasiones …’.

''La mala apreciación de estos testimonios, que evidenciaban la culpa y responsabilidad del patrono por no proporcionar ni el más elemental equipo de seguridad y si no daba lo más elemental que son las botas mucho menos unas gafas protectoras.

"El testigo Jorge de Jesús Osorio, a folios 35 vuelto, declara: 'a mí me costan (sic) que el señor Jairo Castrillón ha estado pasando hambre yo como vecino que soy le he colaborado, luego del accidente no ha conseguido trabajo ... '.

''Si el honorable Tribunal hubiese apreciado estas pruebas; la confesión, el documento, los testimonios, hubiese concluido sin lugar a dudas, que el patrono tenía la obligación de proporcionar, además del peritazgo que indica lo mismo los medios de seguridad cosa que no hizo, que el accidente se produjo por su culpa, que como consecuencia se causó su responsabilidad y la obligación de indemnizar.

''Así doy por demostrados los errores de hecho señalados a la sentencia impugnada en este escrito con violación de las normas sustanciales citadas.

''Demostrado el cargo, la Sala para reemplazar la decisión recurrida, deberá expresar en primer lugar que el accidente aludido se debió a culpa comprobada del patrono y en segundo lugar condenar a la indemnización de perjuicios tal como se expresó al indicar el alcance de la impugnación pero teniendo en cuenta que el salario real base para su liquidación debe ser la suma de diez mil ochenta ($ 10.080. 00) pesos, que resulta al sumar el subsidio de transporte que para la época era de: ochocientos diez pesos ($ 810.00) moneda corriente, quedando a salvo la posibilidad y el derecho que la Corte entre directamente a establecer los perjuicios materiales, aplicando las tablas de Egidio Garufa. Con relación a los perjuicios morales son del arbitrio del juez y así se aceptarán. Por último la condenación en costas de primera y segunda instancia y recurso ·extraordinario''.

Se considera

En primer término vale la pena resaltar que el demandante formuló como primera, petición en el libelo inicial, el reconocimiento y pago de la "culpa ordinaria e indemnización plena de perjuicios" a cargo de la empresa como consecuencia del accidente por él sufrido, sin cuantificar el valor a que ascendían tales perjuicios. Y al consignar sus pretensiones en el alcance de este recurso extraordinario, fija una cuantía determinada en $ 1.600. 000.00, más la devaluación de la moneda nacional, lo que bien puede interpretarse como límite a sus aspiraciones en cuanto al monto del daño alegado.

El ataque hace derivar los yerros de hecho que denuncia, de la errónea estimación por parte del sentenciador del informe patronal sobre accidentes de trabajo que obra a folio 6 y del interrogatorio de parte que rindió el representante legal de la empresa demandada, visible de folios 30 a 31 vuelto. El análisis de estas probanzas muestra lo siguiente:

1. En el informe patronal de accidentes de trabajo de fecha 10 de noviembre de 1983 que aparece elaborado y suscrito por la empleada de la empresa de nombre Amparo Toro Zuluaga y firmado además por los testigos Alfonso Gómez, Fernando Silva y Tulio Ruiz, se anotó como fecha del percance el 8 de noviembre del mismo año y se dejó expresa constancia de que el trabajador no se presentó a la oficina el día del accidente a dar el informe correspondiente. Se consignó también allí que el oficio que ejecutaba el trabajador en el momento del accidente consistía en limpiar una cámara y que al hacerlo le dio con la pica y eso hizo que volara una piedra dentro del ojo derecho.

Aunque el tribunal no alude específicamente a este informe, llega a la convicción, por otros medios, de que el accidente de trabajo ocurrió cuando el trabajador limpiaba una cámara y que al destaparla le cayó un cuerpo extraño al ojo derecho, lo cual no difiere en nada con lo reportado sobre el accidente en el referido informe.

Y en cuanto a las respuestas que le asigna el cargo a los espacios que dejaron de llenarse en el dicho informe patronal, ellas no son más que simples conjeturas del recurrente y carecen por ende de toda eficacia para demostrar la existencia evidente de errores de hecho.

2. En el interrogatorio de parte que absolvió el representante legal de la empresa demandada, éste admitió que su empresa tenía la obligación contractual de suministrar los elementos de seguridad, que para el caso específico eran cascos protectores, botas de caucho, abrigos de caucho y gafas de seguridad, y agregó que su organización ''otorga'' esos elementos a los trabajadores pero que no le consta si en el momento del accidente el demandante tenía colocados algunos de los elementos esenciales para la labor que desarrollaba. También explicó más adelante que los elementos de protección son entregados a los trabajadores por intermedio del almacenista o del encargado general de la obra y que, como las labores que ejecutan varían en los distintos días de la semana, son ellos quienes de acuerdo con el encargado de la obra deben solicitar los elementos protectores según la actividad específica que vayan a desarrollar:

Como se observa, ni del contenido íntegro de la respuesta a la cuarta pregunta, ni del contexto total del interrogatorio de parte que absolvió el representante legal de la firma demandada se desprende manifiestamente ninguna confesión de culpa por parte del empresario en el desafortunado siniestro sufrido por el actor.

Es cierto que el representante admite que era obligación de la empresa suministrar los implementos de protección a sus trabajadores, entre ellos, las gafas de seguridad, pero también es cierto que en ninguna parte de su exposición aparece reconociendo que la organización que representa, bien sea por negligencia, descuido o falta de los elementos indispensables, hubiera privado a su subordinado de tan indispensables seguridades.

En el intento de demostrar que el fallador ad quem apreció con error este interrogatorio, el cargo fracciona la respuesta a la cuarta pregunta para extraer de ella significados opuestos a lo realmente manifestado por el deponente, contrariando así lo preceptuado por el artículo 200 del Código de Procedimiento Civil que establece que ''la confesión deberá aceptarse con las modificaciones, aclaraciones y explicaciones concernientes al hecho confesado, excepto cuando exista prueba que las desvirtúe".

El fundamento del sentenciador para exonerar de responsabilidad a la demandada radicó en que no se probó dentro del proceso la culpa de la empresa en el percance sufrido por el trabajador y como las pruebas que se analizaron no conducen a mostrar lo contrario, toda vez que la culpa patronal no se presume sino que debe demostrarse suficientemente, como lo ordena el artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo, forzoso es concluir, que con ellas no logró el cargo evidenciar los desatinos que predica de la estimación probatoria del fallador y no es conducente, entonces, penetrar en el examen de la prueba testimonial y pericial que también acusa de defectuosa percepción, dadas las limitaciones que le establece a este recurso el artículo 7º de la Ley 16 de 1969.

Por las· anteriores consideraciones, el cargo no puede triunfar.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia —Sala de Casación Laboral, Sección Segunda—, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA el fallo recurrido.

Sin costas en casación.

Cópiese, notifíquese y devuélvase.

Magistrados: Rafael Baquero HerreraJacobo Pérez EscobarJuan Hernández Sáenz.

Bertha Salazar Velasco, Secretaria.