•Sentencia 10311 de diciembre 14 de 1998

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

LUCRO CESANTE

SE RECONOCE POR UN TIEMPO RAZONABLE

EXTRACTOS: «A pesar de que en el expediente obra prueba testimonial —Luis Hernando Bonilla C. (fls. 43-45 c. 3) y Enrique Villarreal Q. (c. 3, fls. 50-53) —demostrativa de que el Hotel Vas no fue reconstruido con posterioridad a la ocurrencia del incendio el 18 de mayo de 1989, la Sala reconocerá perjuicios materiales en la modalidad de lucro cesante durante el término de un (1) año (1), el cual se considera fue el tiempo razonable para que sus propietarios realizaran las reparaciones locativas, si se tiene en cuenta que el mencionado incendio consumió el inmueble donde funcionaba el hotel así como la totalidad de sus muebles y enseres de dotación.

(1) Ver en el mismo sentido la sentencia proferida por esta sección el 23 de septiembre de 1994 en el expediente Nº 9027, consejero ponente: Daniel Suárez Hernández.

Es decir, la situación dañina que es objeto de prolongación en el tiempo debe tener un límite racional que el juez aprecia y determina en cada caso concreto ya que “se trata, pues, de eventos en los cuales, a partir de una situación creada por el hecho dañino, se tiene que establecer hasta cuándo es admisible la prolongación de la situación. La lógica del juez colombiano en este aspecto es la de impedir que la víctima se quede impasible ante su daño. Se parte, pues, de un principio sano en el sentido de que no se avala la tragedia eterna y, por el contrario, se advierte a la víctima que su deber es reaccionar frente al hecho dañino y sobreponerse... Llegar, en efecto, a la posibilidad de que las consecuencias de la situación dañina se extiendan indefinidamente sería patrocinar la lógica de la desesperanza, de la tragedia eterna y de un aprovechamiento indebido”(2)».

(2) Henao Pérez, Juan Carlos. El Daño. Santafé de Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 1998. págs. 156-157.

(...)

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

PERJUICIOS MORALES

POR DAÑOS AL PATRIMONIO ECONÓMICO

EXTRACTOS: «Sobre el tema la jurisprudencia ha hecho las siguientes precisiones:

1.1. En providencia del 30 de julio de 1992, expediente 6828, actor Carlos Arturo Pinzón, consejero ponente Dr. Julio César Uribe Acosta dijo la corporación que en estos procesos de responsabilidad no procede el reconocimiento de un perjuicio moral en los eventos de daños producidos al patrimonio económico de las personas. Así se afirmó en el fallo citado:

“La pérdida de las cosas materiales, por sí misma, no amerita su reconocimiento. Es posible que en circunstancias especiales, y por razones de particular afecto, se vivencie el dolor moral por la pérdida de los bienes materiales. Pero la materia necesita ser tratada con un especial enfoque cultural y filosófico para no rendirle culto a las personas que no poseen las cosas sino que se dejan poseer por ellas”(3).

(3) Posición reiterada en la sentencia del 29 de abril de 1994, expediente 7136, actor Hernán Prada Moreno, consejero ponente Dr. Juan de Dios Montes Hernández.

1.2. Así mismo esta sección(4) ha establecido que se admita con reserva la posibilidad de que la pérdida de un bien material cause un perjuicio moral, pero su existencia corresponde ser plenamente demostrada por quien lo solicita pues tal perjuicio no se presume.

(4) A título de ejemplo se destacan entre otras las sentencias de esta sección del 5 de octubre de 1989, expediente 5320, actor Martha Cecilia Klinker de Jaramillo, consejero ponente Dr. Gustavo de Greiff R.; y el 7 de abril de 1994, expediente 9367, actor Lucía Herrera de Pérez y O. y del 30 de marzo de 1995, expediente 10019, actor Luisa Gutiérrez, ambas con ponencia del Dr. Daniel Suárez H.

En el caso concreto la manifestación que hace la parte actora sobre la repercusión moral que el incendio del Hotel Vas pudo ocasionarle a sus propietarios no es suficiente para hacerlo resarcible pues no tiene respaldo en el acervo probatorio que obra en el expediente».

(Sentencia de diciembre 14 de 1998. Expediente 10.311. Consejero Ponente: Dr. Ricardo Hoyos Duque).

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