Sentencia 10453 de abril 21 de 1998 

• CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Exp.: 10.453

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego

Aprobado Acta Nº 55

Santafé de Bogotá, D.C., abril veintiuno de mil novecientos noventa y ocho.

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Cuando se invoca como motivo de casación la violación directa de la ley es porque se aceptan sin reparos los hechos que da por demostrados el fallador para abrir paso a la discusión netamente jurídica acerca de la aplicación indebida, la falta de aplicación o la interpretación errónea de la norma sustancial; pero en la hipótesis de la violación indirecta ocurre lo contrario, esto es, el censor ataca la prueba rechazando en forma total o parcial los hechos que la sentencia declara probados para poner al descubierto los errores de hecho o de derecho en que supuestamente incurre el juzgador al momento de apreciar los distintos medios de convicción, señalando en todo caso las pruebas que se duelen del falso juicio así como la incidencia incontrastable del yerro en el fallo, capaz de hacer variar su sentido.

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El concepto básico del exceso en la legítima defensa, cuando surge de la desproporción entre la agresión y la reacción, precisa en todo caso de una valoración que por naturaleza es esencialmente subjetiva e implica un juicio ex ante, tomando en consideración, entre otros aspectos, el conjunto de circunstancias concretas en que se manifiesta la reacción; la identidad del propósito asumido, es decir, que el agente obre con la finalidad de defenderse; los medios escogidos y utilizados para repeler o hacer cesar la agresión; y la imagen o idea que de los hechos se formó el agredido ante la presión sicológica del temor, en forma tal que la decisión tomada se ajuste en lo posible a la situación vivida por los protagonistas.

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