Sentencia 10547 de noviembre 13 de 1997 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA

SUBSECCIÓN B

INSUBSISTENCIA DE NOMBRAMIENTOS

DESVIACIÓN DE PODER

EXTRACTOS: «Por intermedio de abogada José H. Ruiz Rico, en ejercicio de la acción de nulidad y restablecimiento del derecho formuló demanda ante el tribunal administrativo de Cundinamarca, en orden a obtener la anulación de la Resolución 1130 de 29 de septiembre de 1989, expedida por el rector de la Universidad Nacional, mediante la cual se declaró insubsistente su nombramiento del cargo de asistente administrativo 414015 de la facultad de medicina veterinaria y zootecnia.

(...).

Para la Sala la sentencia apelada, por medio de la cual se accedió a las pretensiones de la demanda, amerita ser confirmada, por las razones que se exponen a continuación.

Invoca la libelista la causal de anulación denominada por la doctrina, la jurisprudencia y la ley como desviación de poder, argumentando que el acto acusado es la resultante o consecuencia de una serie de reclamos que hizo el demandante, por los constantes traslados de que venía siendo objeto; por su desmejoramiento en las condiciones de trabajo; y, por la solicitud de una pensión jubilatoria a la que él ha creído tener derecho.

La desviación de poder es una modalidad de ilegalidad que se predica del elemento teleológico del acto administrativo, que en los actos discrecionales gira en torno a lograr la mejor prestación del servicio público y la buena marcha de la administración (art. 2º de la Constitución Política y art. 2º del Código Contencioso Administrativo), lo cual constituye la esencia de su ser.

“Para Gordillo” “existe desviación de poder toda vez que el funcionario actúa con una finalidad distinta a la perseguida por la ley”. Laferriere sostiene que “la expresión —desviación de poder— consiste en desviar un poder legal del fin para el que se ha instituido, haciéndolo servir a fines para los cuales no está destinado”. “La desviación de poder —ha dicho Aucoc— es el hecho de un agente de la administración que realizando enteramente un acto de su competencia y conforme a las formas prescritas por la legislación usa de su poder discrecional para casos y por motivos distintos a aquéllos para los cuales se le ha atribuido dicho poder”. Finalmente para Alibert “la desviación de poder es el hecho del agente administrativo que, realizando un acto de su competencia y respetando las formas impuestas por la legislación, usa de su poder en casos, y por motivos y para fines distintos de aquéllos de los cuales este poder le ha sido conferido” (Causales de Anulación de los Actos Administrativos, Miguel largacha Martínez, Daniel Posse Velázquez, 1ª Edición, Editorial “Doctrina y ley”, Bogotá D.E., 1988, página 181).

A su turno, el tratadista Maurice Hauriou, citado en fallo del 3 de agosto de 1988, recaído dentro del expediente Nº 1672, emanado de la Sección Segunda de esta Corporación, esboza la causal de desviación de poder aduciendo que está constituida “... por los hechos de una autoridad administrativa que, observando las formalidades requeridas y realizando un acto de su competencia, ratio personae, y no violando la ley, usa de su poder con un fin y por motivos no admitidos por la moral administrativa”.

De suerte que quien alega esta causal de anulación está obligado a demostrar en forma irrefutable y fidedigna, que el acto acusado se expidió con una finalidad ajena a la permitida por la ley.

1. Hector Ruiz Rico prestó sus servicios a la Universidad Nacional de Colombia, por un espacio superior a los treinta y cuatro (34) años.

(...).

2. En atención a los continuos traslados de que fue objeto, el día 29 de septiembre de 1989 el demandante se dirigió ante el Vicerrector General de la Universidad Nacional, con la finalidad de que “... se tomen las medidas del caso para que se estudie a fondo la posibilidad de traslado de la pagaduría de la Caja de Previsión, donde cumplí a cabalidad la comisión, a otra dependencia donde pueda desempeñar mis funciones de asistente administrativo, o donde pueda ejercer mi profesión de publicista, egresado de esta universidad, por ejemplo Facultad de Artes, Divulgación Cultural, la emisora, la Carrera de Radio y Televisión, etc.”, haciéndole saber que la referida rotación de personal a más de causar traumas en las dependencias, origina perjuicios personales que afectan el sistema anímico, físico y por ende el rendimiento laboral (fl. 39 del cuaderno principal).

3. En esa misma fecha el demandante se dirige al director de la oficina jurídica del precitado establecimiento educativo, con el objeto de que se reconsidere su petición de reconocimiento y pago de pensión de jubilación, presentada con anterioridad (fls. 41 y 42 ibídem).

4. Repentinamente, ese día, se expide la resolución impugnada, por medio de la cual se declara insubsistente su nombramiento, la cual es comunicada mediante Oficio Nº DAPA 3075 del 2 de octubre de 1989 (fls. 2 y 3 del cuaderno principal).

5. Durante su permanencia en la universidad fue objeto de varias notas de distinción, felicitación, reconocimiento y agradecimiento por la eficaz y valiosa colaboración brindada durante la ejecución y cumplimiento de sus funciones a distintas autoridades del ente educativo (fls. 9 a 33 ibídem).

Pues bien, lo primero que advierte la Sala es que evidentemente dentro del proceso aparece acreditado que existe un nexo de causalidad entre la declaratoria de insubsistencia del nombramiento del demandante y los escritos que él dirigió a las directivas de la universidad en donde, de un lado, solicitaba el reconocimiento de una pensión de jubilación y de otro, ponía de presente los continuos traslados de que fue objeto, que afectaban su rendimiento laboral y la buena marcha de la administración. La corporación no puede pasar desapercibida frente al hecho de que después de más de treinta y cuatro años de servicios a la institución prementada, en los que el actor fue objeto de distinción, felicitación, reconocimiento, agradecimiento por parte de elevadas autoridades pertenecientes a la misma, curiosamente, el mismo día en que formula las justas reclamaciones a las que se ha hecho referencia, se opte por el expediente más sencillo de declarar insubsistente su nombramiento.

Cuando un funcionario lleva tantos años trabajando para una entidad, sin que en su contra se hayan formulado quejas trascendentales con respecto al cumplimiento de sus funciones, habiendo obtenido múltiples estímulos y distinciones por los méritos en la prestación de sus servicios, con los cuales se exaltaron sus virtudes, talentos, habilidades y destrezas, resulta incauto e ingenuo, por decir lo menos, pensar que el servicio público pueda ser mejorado con su repentina desvinculación.

No se requiere, entonces, abundar en razonamientos adicionales, para llegar a establecer que la presunción de legalidad que cobijaba al acto acusado logró ser desvirtuada, al acreditarse de manera fehaciente que el poder discrecional administrativo no se subordinó al bien del servicio, sino a situaciones contrarias y ajenas a él, debiéndose, por tanto, confirmar el fallo consultado, tal y como lo sugiere el Agente del Ministerio Público».

(Sentencia de noviembre 13 de 1997. Expediente 10547. Consejero Ponente: Dr. Silvio Escudero Castro).

________________________________________