Sentencia 10624 de mayo 28 de 1998 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

Exp. 10624

Indemnización

Consejero Ponente:

Dr. Jesús María Carrillo Ballesteros

Actor: Aparicio Ortiz González

Demandado: Municipio de Quimbaya

Santafé de Bogotá, D.C., mayo veintiocho de mil novecientos noventa y ocho.

EXTRACTOS: «Es reiterada la orientación jurisprudencial, en el sentido de que la administración propietaria de la obra que destinara al servicio público debe responder por los daños ocasionados a los administrados, por culpa del contratista en desarrollo de la obra, contra el cual después de declarada la responsabilidad podrá repetir las cantidades pagadas. En este sentido, basta con reiterar la orientación jurisprudencial fijada en sentencia de 28 de agosto de 1997, actor Wenceslao García Parra, expediente 13028, Consejero Ponente: Jesús María Carrillo Ballesteros, en la cual en lo pertinente se dijo:

(...).

“No hay duda que hubo negligencia grave de parte del ingeniero contratista al dejar pasar un lapso de dos meses sin construir la viga de amarre, necesaria para darle firmeza a la “cuchilla” que prácticamente se hallaba suelta al borde de una pared de 12 metros de altura. No se necesitan muchas luces, ni larga experiencia para ver el peligro que aquella cuchilla representaba, luego hubo culpa grave en el ingeniero contratista, razón por la cual se le declara co-responsable con la falla de la administración y deberá responder por el cincuenta por ciento (50%) de las sumas que por las diversas indemnizaciones deberá cancelar a los actores, la entidad demandada, quien podrá repetir contra él (C.N., art. 90)”.

La responsabilidad del contratista está señalada por el artículo 52 de la Ley 80 de 1993 que a la letra dice: “Los contratistas responderán civil y penalmente por sus acciones y omisiones en la actuación contractual en los términos de la ley”. Se genera pues responsabilidad para los contratistas por la contravención a las disposiciones sustantivas y la responsabilidad penal se vincula al dolo o culpa grave en tanto que la responsabilidad civil se ata al daño. Sobre el particular, el artículo 1604 del Código Civil estipula que en los contratos que por su naturaleza son útiles al acreedor, el deudor no es responsable sino de la culpa lata y de la leve cuando los contratos se hacen para beneficio recíproco de las partes, y de la levísima en los contratos en que el deudor es el único que reporta beneficio como en el caso del comodato o préstamo de uso. La misma norma e su inciso final establece que su reglamento haya de entenderse “sin perjuicio de las disposiciones especiales de las leyes de las estipulaciones expresas de las partes”.

Entonces, deben ponerse a salvo las exenciones derivadas de los pactos celebrados entre los contratantes, relativos a la cobertura de determinados niveles del elemento subjetivo, teniendo en cuenta en todo caso que la cláusula de exoneración total, o de exención de culpa grave o dolo sería nula por implicar la condonación del dolo futuro y de alguna manera la derogatoria del régimen de responsabilidad que es de orden público. Sobre el particular la Sala se remite a lo dicho en la sentencia de agosto 28 de 1997, expediente 13028 en antes citada.

(...)».

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