•Sentencia 10725 de mayo 27 de 1999

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

TESTIMONIOS RECIBIDOS SIN DEFENSOR

DERECHO DE CONTRADICCIÓN DE LA PRUEBA

EXTRACTOS: «No hay duda de que el procedimiento penal permite que se recauden pruebas validamente en momentos en que el sindicado aún no tiene defensor, como ocurre con todas las que se alleguen antes de su vinculación al proceso, pero para que puedan ser tenidas en cuenta es indispensable que una vez reconocido el apoderado judicial tenga oportunidad de controvertirlas, y como bien lo dice el Ministerio Público, ese derecho no consiste únicamente en que, por ejemplo, pueda contrainterrogar a los testigos, pues si bien es una de las maneras de ejercer la contradicción de la prueba, existen muchas otras, como aportar elementos de juicio que desvirtúen su valor, cuestionar su validez legal, debatir su mérito, etc.

En el caso que nos ocupa hay testimonios que se recibieron sin que el implicado en ese momento tuviera defensor, pero el posteriormente designado ingresó el proceso cuando todavía estaba en la etapa del sumario, de manera que tuvo la oportunidad de solicitar pruebas y no lo hizo. Sin embargo, inexplicablemente en el alegato de conclusión se queja de no haber podido interrogar a los testigos.

Dentro del término de traslado para pedir pruebas en el juicio, el defensor solicitó la ampliación de los testimonios cuestionados y la juez del circuito los decretó y ordenó que se enviaran las citaciones para que comparecieran a la audiencia, lo cual se cumplió. Las personas convocadas no comparecieron y, según se desprende del acta, el defensor que había pedido la prueba no insistió en su práctica, no pidió que se suspendiera la audiencia para que se tratara de hacerlos comparecer nuevamente, luego no resulta consecuente seguir aduciendo que no tuvo oportunidad de interrogar a los deponentes, pues la diligencia se decretó, otra cosa es que por circunstancias ajenas al funcionario judicial no se hubiera llevado a cabo, pero correspondía al sujeto procesal interesado manifestar su propósito de persistir en la necesidad de ejercer su derecho, con lo cual no se está insinuado una inversión en la carga de la prueba, sino simplemente advirtiendo que el deber del juez es garantizar que las partes puedan hacer uso de sus derechos procesales, en este caso, de controvertir las pruebas, pero no puede impedir que con su actitud desistan de ello».

(Sentencia de casación, mayo 27 de 1999. Radicación 10.725. Magistrado Ponente: Dr. Ricardo Calvete Rangel).

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