Sentencia 10742 de julio 6 de 1998 

C ORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Radicación Nº 10742

Acta Nº 24

Magistrado Ponente:

Dr. Francisco Escobar Henríquez

Santafé de Bogotá, D.C., julio seis de mil novecientos noventa y ocho.

(...) “Sin embargo, resulta conveniente que de la misma manera que quien dentro del concepto de la responsabilidad común causa un daño a otro no puede pretender disminuir el monto de la indemnización que deba pagarle, argumentado que la víctima se ha beneficiado de un seguro tomado por el mismo accidentado, en virtud del cual recibe una determinada suma de dinero que le paga la compañía aseguradora, tampoco un patrono, de la indemnización total y ordinaria de perjuicios que debe pagar al trabajador a quien ha dañado por razón de un accidente de trabajo o de una enfermedad profesional por culpa suya, puede pretender descontar lo pagado por el Instituto de Seguros Sociales en virtud del cubrimiento de un riesgo que no ha sido asegurado, como es el del daño que se causa por su culpa. Dicha entidad de previsión social ampara el riesgo del daño propio de la responsabilidad objetiva y no el que se deriva de la culpa del patrono”.

b) Tampoco comparte la Sala el argumento, admitido por el tribunal aunque con consecuencias suspensivas y no definitivas como lo propone el recurrente, relativo a que en vista de que el demandante siguió devengado su remuneración, luego de haber padecido el accidente de trabajo, se excluye que haya sufrido un perjuicio económico actual y, antes por el contrario, resultaría beneficiado dado que además del salario le corresponde percibir la pensión de invalidez del ISS.

En efecto, según se vio constituye jurisprudencia pacífica el criterio de que los pagos que efectúa el Seguro Social, no exonerar al empleador de la responsabilidad económica directa por su culpa en el siniestro laboral, sin perjuicio de dichos pagos. De otra parte no se discute que el trabajador en este caso recibió un daño irreversible que según el dictamen obrante en el proceso, le generó una merma de la capacidad laboral en un 60.65% (ver folios 86 y 87), de forma que si como o estableció el ad quem, ello obedeció a culpa patronal, no se remite a duda que Procopal ha de responder de los perjuicios cuyas repercusiones económicas son innegables en la actualidad por lo menos en lo que toca al perjuicio moral y al daño fisiológico, y hacia el futuro, independientemente que el vínculo laboral aún no haya fenecido y del cubrimiento de la seguridad social.

(...).

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