Sentencia 11142 de octubre 29 de 1998 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

DELEGACIÓN DEL MANDATO

SITUACIONES QUE SE PUEDEN PRESENTAR

EXTRACTOS: «1. Según las directrices de los artículos 2142, 2149 y 2150 del Código Civil, el mandato es un contrato consensual, en que tanto el mandante como el mandatario manifiestan expresa o tácitamente su consentimiento de otorgarlo y aceptarlo, respectivamente.

La naturaleza “intuitu personae” del mandato se manifiesta fundamentalmente en la confianza que el mandante dispensa al mandatario; ello explica el que sea esencialmente revocable (C.C., arts. 2189, 2190 y 2191).

2. La delegación del mandato consiste en el acto por medio del cual el mandatario encarga a otra persona de la ejecución parcial o total de la representación recibida del mandante; vale decir, implica el cambio en la persona a quien inicialmente se le encomendó la ejecución del mandato. Por ello, al conferir el poder, la facultad de delegación se entiende implícitamente conferida al mandatario principal —salvo que se haya prohibido expresamente—, según se desprende del artículo 2161 del Código Civil:

“El mandatario podrá delegar el encargo si no se le ha prohibido; pero no estando expresamente autorizado para hacerlo, responderá de los hechos del delegado como de los suyos propios.

Esta responsabilidad tendrá lugar aun cuando se le haya conferido expresamente la facultad de delegar, si el mandante no le ha designado la persona, y el delegado era notoriamente incapaz o insolvente”.

En el mismo sentido se pronuncian los artículos 66 y 68 del Código de Procedimiento Civil. Este último dispone:

“Podrá sustituirse el poder siempre que la delegación no esté prohibida expresamente. La actuación del sustituto obliga al mandante.

Para sustituir un poder debe procederse de la misma manera que para constituirlo. Sin embargo, el poder conferido por escritura pública, puede sustituirse para un negocio determinado, por medio de memorial.

Quien sustituye un poder podrá reasumirlo en cualquier momento, con lo cual quedará revocada la sustitución”.

Luego, al tener presente la naturaleza intuitu personae del apoderamiento, el legislador ha entendido que, salvo cuando se renuncie a la facultad de reasumir el poder, es principio de la legislación colombiana que con la simple sustitución del mismo no se desprende definitivamente el apoderado principal de la facultad otorgada por el poderdante, por lo que es permitido reasumirlo sin formalidad alguna.

Por manera que si para estos casos se considerare aplicable el artículo 2163 del Código Civil, según el cual: “Cuando la delegación a determinada persona ha sido autorizada expresamente por el mandante, se constituye entre el mandante y el delegado un nuevo mandato que sólo puede ser revocado por el mandante, y no se extingue por la muerte u otro accidente que sobrevenga al anterior mandatario”; su verdadero sentido y alcance comportaría que en ese evento el mandatario inicial no puede reasumir y a partir de la nueva delegación exclusivamente dispuesta por el mandante, cesa la responsabilidad del susodicho mandatario, quien no pierde los honorarios causados por la gestión que adelantó hasta la fecha del nuevo mandato, lo cual a su turno está en consonancia con los postulados que para las actuaciones judiciales gobiernan los artículos 65, 66, 68 y 69 del Código de Procedimiento Civil.

En consecuencia, de los preceptos transcritos se desprenden las siguientes conclusiones:

a) Si al mandatario se le prohíbe delegar —debe ser expresamente—, los actos del sustituto son inoponibles al mandante, quien además puede reclamar de aquél la indemnización de perjuicios originados en esa delegación.

b) Si al mandatario no se le prohíbe delegar, pero tampoco se le autoriza expresamente, se sobreentiende que está facultado para hacerlo, pero responde por la actuación del sustituto.

c) Si el mandante autoriza expresamente la delegación, pero se abstiene de designar al sustituto, el mandatario se libera de toda responsabilidad, salvo que sustituya en persona insolvente o incapaz.

d) Si el mandante autoriza la sustitución y señala la persona del sustituto, existe un nuevo contrato de mandato entre el mandante y el sustituto, de modo que el mandatario inicial queda exento de toda responsabilidad frente al mandante y se enerva su facultad inicial de reasumir».

(Sentencia de octubre 29 de 1998. Radicación 11.142. Magistrado Ponente: Dr. José Roberto Herrera Vergara ).

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