Sentencia 11230 de noviembre 14 de 1996 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA

SUBSECCIÓN A

VACACIONES DEL PERSONAL AERONÁUTICO

REGULACIONES DE AEROCIVIL

EXTRACTOS: «En la demanda que dio origen al presente proceso se solicita declarar la nulidad de la parte cuarta, capítulo 2º, sección octava, numeral 11 (4.2.8.11), literal c de la Resolución 2450 de diciembre 19 de 1974, de la jefatura del Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil, hoy Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil (D. 2171/92, art. 67), por la cual se adoptó el manual de reglamentos aeronáuticos, cuyo tenor literal es el siguiente:

“4.2.8.11. Tiempo libre. Lapso compensatorio durante el cual los tripulantes son relevados de todo servicio y se aplicará así: (...).

c) Todo tripulante de vuelo debe hacer uso en forma consecutiva de las vacaciones anuales a que tenga derecho, y por lo tanto éstas no serán acumulables ni convertibles en dinero” (fl. 48).

En el texto de la Resolución 2450 de 1974 se indica que para expedirla, el jefe del Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil usó de las facultades legales y en especial de las que le conferían los artículos 1782, 1790,1801, 1815, 1860 y 1873 del Código de Comercio, y de acuerdo con lo aseverado por el apoderado de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil, la administración también se apoyó en el Decreto 1721 de 1960, modificado por el Decreto 3140 de 1968, por el cual se organizó el mencionado departamento administrativo, estatuto que en su artículo 1º asignó a dicho departamento funciones de policía administrativa, entre ellas las de reglamentar, orientar e inspeccionar el comercio aéreo y la aviación civil y “aquellas que se relacionan en general con la aviación civil y el transporte aéreo” y en el artículo 15 literales a y f señaló como funciones de la división de seguridad aérea, la de “revisar los factores humanos, materiales y ambientales para reducir los riesgos de operación” y la de “recomendar medidas con el fin de prevenir accidentes”.

El artículo 1801 del Código de Comercio, prevé:

“Corresponde a la autoridad aeronáutica la determinación de las funciones que deben ser cumplidas por el personal aeronáutico, las condiciones y requisitos necesarios para su ejercicio, y la expedición de las licencias respectivas.

Ninguna persona podrá ejercer funciones adscritas al personal aeronáutico, si no es titular de la licencia que la habilite para cumplir tales funciones”.

Esta norma otorga facultades al Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil en relación con el personal aeronáutico, para determinar las funciones que éste debe cumplir, las condiciones y los requisitos necesarios para su ejercicio y la expedición de las licencias respectivas. Por personal aeronáutico según el artículo 1800 se entiende “aquellas personas que, a bordo de las aeronaves o en tierra, cumplen funciones vinculadas directamente a la técnica de la navegación aérea”.

No cabe duda entonces que, con base en dicha norma, el Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil puede fijar no sólo las funciones que ese personal debe desarrollar, —tareas o labores—, sino las condiciones en que éstas se ejecuten, así como los requisitos necesarios para su ejercicio.

Entre tales condiciones, lógicamente caben aquellas que atañen a las jornadas máximas de labor, a los exámenes médicos y condiciones de salud del mismo, así como al aspecto temporal en que el personal aeronáutico debe desarrollar sus tareas, las cuales como se dijo, están referidas exclusivamente a la técnica de la navegación aérea. De suerte que la regulación de las mismas, indiscutiblemente debe apuntar a prevenir o a reducir los riesgos de las operaciones aeronáuticas, riesgos que si bien por la naturaleza que le es propia no pueden eliminarse del todo, sí son pasibles de reducción, y ello con el fin de que el transporte aéreo se preste en las mejores condiciones posibles de seguridad y fiabilidad, cumpliendo de esta manera el Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil una de las funciones que a través de la división de seguridad aérea debe ejercer, según se desprende del artículo 15 del Decreto 3140 de 1968, que en su literal a señala como tal la de “revisar los factores humanos, materiales y ambientales para reducir los riesgos de operación”.

De otra parte, huelga anotar que el Código Sustantivo del Trabajo consagra para el trabajador el derecho de gozar de 15 días hábiles de vacaciones remunerados (art. 186), pero no el derecho a que éstas sean compensadas en dinero, y tanto es ello así, que para proceder a la compensación hasta la mitad de éstas, es menester contar con la autorización respectiva del Ministerio de Trabajo (art. 189).

De suerte que no puede afirmarse que al Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil, autoridad administrativa de vigilancia y control a quien por mandato legal le compete regular las condiciones del personal aeronáutico en lo que concierne a la aviación civil y al transporte aéreo en general, al prohibir la compensación en dinero de las vacaciones de los tripulantes de vuelo, les esté vulnerando derecho alguno otorgado por el ordenamiento jurídico.

En cuanto a la orden de hacer efectiva las vacaciones en forma consecutiva, lo que implica la prohibición de acumularlas, dirá la Sala que el artículo 190 del Código Sustantivo del Trabajo prevé la posibilidad de que, de común acuerdo, las partes —empleador y trabajador—- convengan en acumular 9 de los 15 días hábiles de vacaciones que éste tiene anualmente, pero no se consagra en esta norma un derecho para el trabajador a que a su voluntad, aquél le otorgue esa prerrogativa.

Si el legislador en actividades ordinarias, dejó a voluntad de las partes lo atinente a la acumulación de vacaciones, no puede considerarse que el Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil, infrinja algún precepto legal cuando a través de su reglamento de carácter general y para los tripulantes de vuelo, prohíbe la acumulación de vacaciones que por impedir los necesarios períodos de descanso remunerado, ponen en riesgo al servicio público de transporte aéreo cuya operación exige una absoluta y permanente concentración del factor humano, que sólo podrá garantizarse cuando éste se encuentre en condiciones físicas óptimas.

No existiendo disposición alguna que imponga al empleador la acumulación de vacaciones, cuando el trabajador así lo solicite y por el contrario, contando con una norma legal que deja a voluntad de aquél el permitir que ello suceda, no ve la Sala que se infrinja precepto superior alguno, cuando por otra parte la finalidad que con una disposición como la demandada se persigue, cual es la de propender por la seguridad de las operaciones aéreas a través de la regulación de las condiciones en que el personal encargado de cumplirlas, las deben realizar, función preventiva que compete a la aeronáutica civil, como autoridad administrativa de policía en la materia.

Así las cosas, fuerza concluir que por no ser contrario a derecho, el acto acusado conserva la presunción de legalidad que le es propia y por tanto, no hay lugar a declarar su nulidad como se impetra en el libelo.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Segunda, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA

NIÉGANSE la nulidad del literal c del artículo 4.2.8.11 del manual de reglamentos aeronáuticos, adoptado por Resolución 2450 de diciembre 19 de 1974 del Departamento Administrativo de Aeronáutica Civil».

(Sentencia de noviembre 14 de 1996. Expediente 11230. Consejera Ponente: Dra. Dolly Pedraza de Arenas).

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