Sentencia 11264 de octubre 1º de 1996 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

• SALA DE CASACIÓN PENAL

DEFENSOR DE CONFIANZA

REEMPLAZO POR UNO DE OFICIO

EXTRACTOS: «Si bien es cierto que la sala acepta que se debe preferir el defensor de confianza al de oficio, que debe ser la excepción, para una mejor garantía de tal derecho fundamental en un Estado social y democrático de derecho, también lo es que si citado el abogado nombrado por el procesado, es renuente a comparecer, la administración de justicia, que no puede someterse a dilaciones injustificadas, no debe permitir a los sujetos procesales que acudan a maniobras dilatorias que no sólo afectan el derecho del acusado a que se le juzgue en un término prudencial, sino también el de la víctima, que en un sistema constitucional que reconoce que todas las personas gozarán de igual protección por parte de las autoridades, tiene, de igual manera, derecho a una justicia pronta y eficaz.

Para la sala es claro que el reemplazo del abogado de confianza por uno de oficio con el fin de pode dar inicio a la diligencia de audiencia pública, no constituye irregularidad alguna que amerite la declaratoria de la nulidad invocada.

Sobre este aspecto el tribunal dijo:

“Al revisar todo lo actuado desde que se inició la causa se observa cómo los defensores (faltando a su ética y dando claro ejemplo de lo que no debe ser un abogado) han entorpecido por diferentes medios el normal desenvolvimiento del asunto. Todo con la clarísima intención de no dejar celebrar la audiencia pública, por lo cual la señora juez hubo de designar defensor de oficio (también ello ameritó compulsar copias para investigar disciplinariamente a los abogados). Significa esto que nunca el juzgado desplazó arbitrariamente al defensor nombrado por Salamanca Medina. El a quo sencillamente dirigió conforme a derecho la ritualidad; no permitió que la parte sindicada obstaculizara el normal trámite del juicio. Por manera que ninguna irregularidad se observa en la celebración de la audiencia, ni en los mecanismos que adoptó para ponerle fin al proceso (y a las argucias defensivas). Alegar, como lo hacen Salamanca y su defensor, sus propias tretas para apoyar nulidades inexistentes, no tiene fundamento alguno”.

En las condiciones precedentemente analizadas y de acuerdo con el Procurador Primero Delegado en lo Penal, se rechazan las pretensiones de la demanda».

(Sentencia de casación, octubre 1º de 1996. Radicación. 11.264. Magistrado Ponente: Dr. Jorge E. Córdoba Poveda).

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