Sentencia 11669 de diciembre 2 de 1999 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

HONORARIOS PROFESIONALES

PAGO CUANDO FALLECE QUIEN PRESTÓ EL SERVICIO

EXTRACTOS: «Afirma la censura que dentro del proceso no se demostró la condición de herederos de los actores y que por ello el ad quem violó la ley, puesto que les otorgó un derecho en tal condición.

(...).

Se observa que el asunto puesto a consideración de la Corte no fue planteado en ninguna de las instancias. Si la demandada consideraba que la ausencia de reconocimiento de herederos de los demandantes, constituía un presupuesto procesal, así debió alegarlo en la contestación de la demanda o en la primera audiencia de trámite proponiendo la excepción pertinente, o hacerlo ver en el escrito de apelación frente al fallo de primer grado que le fue adverso.

No obstante, la Sala considera de suma importancia dejar en claro que la tesis de la demandada desde ningún punto de vista es aplicable tratándose de asuntos laborales, porque ello equivaldría, ni más ni menos, a exigir como requisito para la admisión de la demanda, frente a un derecho laboral en litigio, pretendido por los beneficiarios de aquél que ha fallecido y que era titular del mismo, que previamente adelanten la sucesión con miras a obtener la calidad de herederos para luego sí poder ejercitar demanda ante la jurisdicción laboral.

En temas como el que se examina la justicia del trabajo no puede ser tan severa y rigurosa como en el fondo lo pretende el recurrente. Por ello cuando se trata de reclamar pensiones por sustitución, prestaciones o indemnizaciones por causa de muerte, la legislación laboral exige la acreditación del parentesco con registros o partidas civiles o eclesiásticas, o pruebas supletorias que admite la ley (CST, arts. 212, 258, 275-5). De suerte que, traída la reflexión precedente al punto debatido, se impone afirmar que frente a reclamaciones originadas en la muerte de un abogado que prestó servicios profesionales a una persona natural o jurídica, basta que quienes se consideren beneficiarios de los honorarios, para demandar, alleguen los registros civiles o eclesiásticos que acrediten su parentesco, para que se dé por probada la legitimación en la causa.

La jurisprudencia, en relación con asuntos laborales ya ha tenido oportunidad de pronunciarse, en lo pertinente, en los siguientes términos:

“El trato igual que el legislador laboral le da a las partidas civiles o eclesiásticas para el fin de demostrar el carácter de beneficiario de las prestaciones o indemnizaciones en los casos de muerte del trabajador es explicable a la luz de la filosofía del Derecho del Trabajo en donde la idea de beneficiario tiene un sentido distinto de la de herederos en el derecho civil, pues en aquél esa calidad está asistida por la noción presuntiva de la relación de dependencia económica con respecto al trabajador fallecido, como la de la viuda o viudo, la de la compañera permanente, y la de los hijos menores o inválidos de que hablan la mencionada Ley 33 de 1973 y la Ley 12 de 1975, mientras que en el civil la vocación predominante del heredero está en su vínculo de familia” (Sent. oct. 13/83, Rad. 8703. Secc. Primera).

Habría que agregar que en la demanda lo que se pidió fue el pago de honorarios profesionales. Así se tramitó y así se ordenó en las sentencias de primera y segunda instancia, careciendo en consecuencia la parte recurrente de legitimación para discutir la condición de herederos de los demandantes, sino eventualmente las demás personas con vocación hereditaria del causante, que de ninguna forma haría desaparecer la obligación que aquella tiene derivada de la prestación de servicios del abogado fallecido».

(Sentencia de casación, diciembre 2 de 1999. Radicación 11.669. Magistrado Ponente: Dr. Luis Gonzálo Toro Correa).

___________________________________