•Sentencia 11804 de noviembre 20 de 1998

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

INDEMNIZACIÓN POR DAÑO ANTIJURÍDICO

NO SE DESCUENTA LO PAGADO POR CONCEPTO DE SEGURO DE VIDA COLECTIVO

EXTRACTOS: «Como los apoderados de la entidad demandada señalan que los funcionarios judiciales que perdieron la vida estaban amparados por un seguro especial, del cual el Estado era el tomador con la aseguradora “La Previsora S.A.”, y que por virtud de dicho contrato de seguro las familias damnificadas recibieron entre veinte y veinticinco millones de pesos por cada una de las víctimas, la Sala sobre el particular, considera: Que efectivamente reposan los recibos de la suma que percibieron los beneficiarios de los seguros, sin embargo, estima que esta suma en manera alguna puede considerarse como pago, o debe descontarse de las condenas, pues proviene de una relación causal diversa de aquella fuente que origina en este caso la condena que es la configuración de la responsabilidad patrimonial de la administración.

El tratadista Eduardo A. Zannoni, sobre el tema, explica que no se trata con rigor conceptual de una compensación sino de una disminución del contenido del daño, y expone que para que pueda hablarse de esta figura, es menester que concurran tres circunstancias:

a) Que los beneficios provengan del mismo hecho que ha causado el daño: Con esto quiere significar que el hecho o acto ilícito en sentido lato debe constituir, simultáneamente, el presupuesto fáctico para la obtención de alguna ventaja o beneficio, y para requerir el resarcimiento del daño. Así expone: si a consecuencia de un accidente de tránsito se provocan daños al automotor de la víctima y esta obtiene de su asegurador la reparación de ellos, en la demanda contra el responsable no podrá comprender esos daños, o su equivalente pecuniario, pues en virtud del contrato de seguro el daño ha sido reparado en este aspecto. En el caso imaginado, el beneficio derivado del hecho que causó el daño debe descontarse o compensarse con la indemnización, porque el damnificado no debe lucrarse a expensas del responsable. Así si la compañía aseguradora abonó el valor del vehículo asegurado, que quedó destruido por el accidente, el damnificado no puede pretender que la indemnización que reclama, esto es, el total de dicho valor, sea independiente de la suma abonada por el asegurador, olvidando que tratándose de seguro de cosas, éste tiene carácter exclusivamente indemnizatorio, y que de aceptarse la tesis contraria, por vía de acumulación se cobraría dos veces el mismo daño.

b) Que el beneficio reconozca en el hecho el título legítimo para su obtención: Este requisito suele enunciarse diciéndose que el hecho —acto ilícito o incumplimiento de la obligación— debe ser la causa adecuada y no la ocasión de los beneficios.

Para entender este requisito el citado tratadista acude a un ejemplo: El tomador de un seguro de vida, contratado a favor de su esposa e hijos, muere a consecuencia de un hecho ilícito. La viuda y los hijos como beneficiarios de la presunción de los daños, ejercen contra el responsable del homicidio la acción indemnizatoria, y además, cobran el importe del capital por el cual la víctima había contratado el seguro; de la anterior hipótesis se pregunta ¿podría el responsable alegar la compensación del perjuicio o daño con el beneficio?

Para responder señala que debe tenerse en cuenta que el capital que corresponde a los beneficiarios del seguro de vida, no tiene carácter indemnizatorio, sino que deriva de una estipulación a favor de terceros en que la muerte del tomador —estipulante— constituye el hecho previsto en el contrato para hacer nacer, o actualizar, el derecho al capital que tienen los beneficiarios. En otras palabras, en virtud de la estipulación los beneficiarios tienen un derecho subjetivo que no deriva del hecho ilícito sino de un contrato. Existen, en suma, dos intereses jurídicos patrimoniales a distinto título: El resarcimiento indemnizatorio por la muerte y el derecho a percibir el capital asegurado.

Luego agrega: si bien en ocasiones el mismo hecho es el antecedente o presupuesto fáctico para la obtención de un beneficio y para el reclamo indemnizatorio, si la obtención del beneficio reconoce un título distinto, una causa diversa, a la que legitima la pretensión indemnizatoria, no cabrá oponer la compensatio. Estos principios han sido aplicados para descartar la compensación de beneficios en casos como el del seguro de vida, o percepción de pensiones por parte del damnificado por el hecho ilícito, o alimentos que debe reclamar a sus parientes, etcétera.

c) Que la compensación de beneficios sea alegable: Es decir, que las ventajas o beneficios no provengan de una causa ilícita, en que oponerlas por parte del responsable del acto ilícito, lo cual implicaría aceptar la alegación de la propia torpeza (El daño en la responsabilidad civil. Edit. Astrea, 1993, págs. 115 y ss.).

Retomando el caso concreto, se acreditó que las víctimas han obtenido el pago del seguro colectivo de vida, pero ello no puede tenerse como monto que deba deducirse del resarcimiento que debe la entidad demandada, ya que este pago proviene de una causa distinta —el seguro de vida— que debe condicionarse a la necesidad de reparar íntegramente el daño recibido sin consideración a las sumas que por otros conceptos hayan percibido los damnificados».

(Sentencia de noviembre 20 de 1998. Expediente 11.804. Consejero Ponente: Dr. Jesús María Carrillo Ballesteros).

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