Sentencia 11833 de agosto 24 de 1998 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

FALLA DEL SERVICIO MÉDICO

COMPLICACIONES SOBREVINIENTES QUE CONSTITUYEN FUERZA MAYOR

EXTRACTOS: «La Sala confirmará la sentencia apelada, pues considera que no se demostró falla, irregularidad o prestación deficiente en el tratamiento aplicado, ni en la intervención quirúrgica llevada a cabo, ni en el cuidado post-operatorio, y que el evento lesivo se produjo como consecuencia de la parálisis respiratoria que sobrevino por un síndrome de embolia grasa.

Aun en el caso de asumir la situación fáctica bajo el régimen de la falla presunta del servicio, no se observa que la supuesta falla guarde relación causal alguna con la muerte del paciente, habida cuenta que el deceso se presentó por el embolismo graso que puede aparecer en casos de fracturas de huesos largos, pero que no existe procedimiento válido para determinar si se va a desarrollar o no la embolia después de la fractura, o si se presentará de una forma inmediata o mediata, o si simplemente no se presentará.

(...).

Pese a las dificultades que presentó el tratamiento del embolismo graso, la Sala observa que la conducta de los facultativos se ajustó a lo aconsejado por la ciencia médica en estos casos, así se desprende de las pruebas que a continuación se estudian:

(...).

Para la Sala las anteriores declaraciones tienen suficiente fuerza de convicción, pues, aunque son emitidas por los mismos médicos que tuvieron a cargo el paciente se encuentran respaldadas en otros medios probatorios practicados dentro del informativo.

(...).

Con las anteriores piezas probatorias, considera la Sala, la entidad demandada demostró debida diligencia y cuidado tanto en el tratamiento como en la cirugía; e igualmente que el síndrome graso es un evento que ocurre ocasionalmente, pero que no permite concluir, por sí sólo, que haya error manifiesto, en el diagnóstico, ni en el tratamiento, ni en la intervención quirúrgica.

Así las cosas, no se le podía exigir a los facultativos que contrarrestaran una complicación médica sobreviniente para lo cual en el estado actual de la ciencia médica no cuenta con instrumentos que sirvan para detectar cuándo se va a presentar y que una vez se manifiesta, sus efectos letales son inminentes, por lo cual no queda más que concluir que la complicación sufrida por el paciente se presentó con todo el rigor de irresistibilidad que reviste la fuerza mayor.

(...).

Las objeciones que el apelante hace a la prueba testimonial, según las cuales las señala como parcializadas y las denomina de “colegaje reinante”, no son de recibo para la Sala, porque al apreciar las declaraciones, como ya se estudió, éstas se encuentran bien razonadas, son consonantes y coincidentes con las demás pruebas practicadas dentro del proceso.

El punto de la apelación según el cual, al caso no se le dio el tratamiento de urgencia, considera la Sala que la atención del paciente fue oportuna y que la embolia grasa se pudo presentar en cualquier momento desde la ocurrencia del accidente por tanto no es válido afirmar que la calificación de urgente o no del caso haya inferido en la producción del evento lesivo.

De acuerdo a lo dicho concluye la Sala que la causa directa fue la embolia grasa que se trata de un proceso patológico en el cual alguna cantidad de grasa penetra en la circulación y que habitualmente se presenta en pacientes de trauma de hueso largo y que dada la naturaleza de la complicación, no se puede imputar responsabilidad en el caso concreto al cuerpo médico que como se vio no estaba obligado a garantizar el resultado curativo de su tratamiento, pues aplicó lo que la ciencia médica manda para estos casos, todo lo cual impide el éxito de las pretensiones resarcitorias formuladas por la parte actora.

Ahora bien demostrado como está en el caso concreto, que el servicio se desarrolló con suficiente diligencia y cuidado la entidad demandada queda exonerada de responsabilidad, toda vez que, como ha tenido oportunidad de reiterarlo la Sala, LA OBLIGACIÓN que a ella le incumbe en este tipo de servicios no es una obligación de resultado sino DE MEDIOS, en la cual la falla del servicio es lo que convierte en antijurídico el daño. Considerar que la obligación médica es una obligación de resultado, desconociendo su naturaleza, sería tanto como aplicar la responsabilidad objetiva en este campo, lo cual no es de recibo, pues resulta claro que en esta materia el riesgo que representa el tratamiento lo asume el paciente y es él quien debe soportar sus consecuencias, cuando ellas no puedan imputarse a un comportamiento irregular de la entidad prestadora del servicio».

(Sentencia de agosto 24 de 1998. Expediente 11.833. Consejero Ponente: Dr. Jesús María Carrillo Ballesteros).

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