Sentencia 12105 de septiembre 20 de 1999 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

CONVENCIÓN COLECTIVA DE TRABAJO

ES VÁLIDO EXCLUIR DE SU RÉGIMEN A LOS TRABAJADORES EN EL EXTERIOR

EXTRACTOS: «En ningún quebranto normativo incurrió el tribunal en la sentencia cuando concluyó que la cláusula cuadragésima de la convención colectiva de trabajo “es legalmente válida, no obstante su carácter restrictivo o limitante” (fl. 446), porque “el principio de igualdad en materia laboral exige igualdad de situaciones fácticas, porque si difieren total o parcialmente aquél no tiene operancia” (fl. 447) y “no se puede equiparar la situación del trabajador que labora en el exterior fuera del territorio nacional con salarios y prestaciones en dólares con la de trabajadores que laboran dentro del territorio nacional con salario y prestaciones tal vez iguales a las de aquéllos pero en moneda nacional” (ibídem).

Lo anterior porque es dicho criterio, y no el expresado por la impugnante, el que ha inspirado la jurisprudencia laboral de tiempo atrás, conforme resulta de los apartes de la sentencia de homologación de 15 de abril de 1966 que atinadamente recuerda la opositora en su réplica, en la cual la Corte interpretando los artículos 37 y 38 del Decreto Legislativo 2351 de 1965, aceptó como plenamente válida la exclusión en las convenciones colectivas o en los laudos de “algunos empleados”. Exclusión que puede estar determinada, entre otras razones legítimas, por “la diversidad de las regiones en donde están ubicados los distintos establecimientos, fábricas, sucursales o agencias”.

Dicha orientación jurisprudencial fue reproducida en sentencia de homologación de 18 de mayo de 1988, como igualmente lo recuerda la replicante, y dada la pertinencia al presente asunto considera la Corte conveniente reproducir lo dicho en el fallo de 1966, oportunidad en la que se asentó lo siguiente:

“...Pero de allí nunca se dedujo que las estipulaciones de la convención colectiva (o de las decisiones arbitrales que las reemplazan, en su caso) tuvieran que ser idénticas para todos los trabajadores y aplicárseles a todos en la misma forma o medida, sin consideración a su rango jerárquico, a su antigüedad en el servicio, a las peculiaridades de cada labor, a la diversidad de las regiones en donde están ubicados los distintos establecimientos, fabricas, sucursales o agencias, a los niveles de remuneración, al grado de productividad de cada cual, etc. Si así fuera, la contratación colectiva perdería una de sus más preciosas cualidades, de importancia decisiva para su prosperidad y porvenir: la capacidad de adecuación a las modalidades de cada empresa, de cada oficio, de cada actividad, de cada reglón, de cada circunstancia económica, financiera o monetaria, de cada episodio social. Pues su flexibilidad y adaptabilidad, junto con el conocimiento personal que de la materia específica de cada estipulación tienen los contratantes, es lo que hace de la convención normativa un instrumento de mayor eficacia y precisión que la ley general para regir las relaciones laborales en los grandes núcleos de trabajo” (G.J., tomo CXVI, págs. 354 y 355 y tomo CXCIV, pág. 502).

Significa lo anterior que el tribunal no interpretó erróneamente la ley, ni tampoco la aplicó de manera indebida en el caso, por haber concluido que por no ser igual la situación de los trabajadores de la Corporación Nacional de Turismo de Colombia que laboran en el exterior a la de quienes lo hacían en el territorio nacional, dado que a aquellos sus servicios se remuneraban en dólares mientras que a éstos se pagaba en moneda nacional, no se desconocía el principio de igualdad de trato y, por consiguiente, “no obstante su carácter restrictivo o limitante (...) la cláusula o artículo de la convención que los margina o excluye de su aplicación, es legalmente válida”.

No está de más anotar que este criterio lo sigue la propia ley al definir el fenómeno de la unidad de empresas, puesto que expresamente dispone que “los salarios y prestaciones extralegales que rijan en la principal al momento de declararse la unidad de empresa solamente se aplicarán en las filiales o subsidiarias cuando así lo estipule la convención colectiva de trabajo, o cuando la filial o subsidiaria esté localizada en una zona de condiciones económicas similares a la de la principal”. Conforme textualmente lo dispuso el Decreto Legislativo 2351 de 1965 en su artículo 15 y lo reiteró la Ley 50 de 1990 en el artículo 32 de la misma.

Si la propia ley autoriza para que no se aplique la convención colectiva de trabajo a trabajadores de una misma empresa que laboran en el territorio nacional si las condiciones económicas de la zona no son similares entre la principal y la filial o subsidiaria, a fortiori, debe concluirse que es acertada la interpretación según la cual resulta válido que en una convención colectiva de trabajo se excluya de su campo de aplicación a quienes le prestan servicios a la empresa fuera del país, como en este caso ocurrió».

(Sentencia de casación, septiembre 20 de 1999. Radicación 12.105. Magistrado Ponente: Dr. Rafael Méndez Arango).

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