•Sentencia 12591 de junio 29 de 1999

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

ESTAFA CON PLURALES ACTOS EJECUTIVOS

CASO EN QUE NO HAY CONCURSO DE CONTRAVENCIONES

EXTRACTOS: «Asiste la razón al señor procurador delegado en los motivos que aduce para oponerse a la solicitud de casación, pues en verdad, como lo afirma, el caso en estudio revela que la conducta realizada por el procesado no fue un concurso de contravenciones de estafa, sino un solo delito de estafa con plurales actos ejecutivos en perjuicio de un mismo ofendido.

El artículo 356 del Constitución Política, no excluye de su tipicidad la eventualidad de que el sujeto activo del delito realice múltiples y repetitivos actos para la obtención de un solo propósito defraudador que se mantiene y materializa en el tiempo con fraccionados logros, lo que se infiere de la modalidad conductual descrita en la norma como “manteniendo a otro en error”, pues es una manera efectiva de proseguir con lo que está haciendo, dado que con tales actos a la postre obtiene no despertar alarma en su víctima, que entonces permanece a su merced para su oscuro propósito por el tiempo que él así lo quiera.

La interpretación de la norma tipificadora del delito de estafa no puede dejar de lado el dilatado alcance que subyace en su contenido, que consulta razones de política criminal tendientes al justo tratamiento de la problemática penal enfrentada a la realidad social y delictiva, que en numerosos casos se manifiesta con la sutileza y audacia de iguales o similares características a las que conforman el caso en examen. Por esta misma razón la jurisprudencia de la Corte ha venido ampliando su criterio hermenéutico en relación con el tipo penal del delito de estafa cuando el mismo sujeto activo lo comete contra múltiples ofendidos en lo que ha venido conociéndose doctrinariamente como fraude colectivo o delito masa (Sents. sep. 27/95, M.P. Páez Velandia y dic. 3/96 M.P. Gálvez Argote).

Cuando el sujeto activo del delito realiza a lo largo del tiempo y en detrimento patrimonial de la misma persona plurales actos artificiosos o engañosos reveladores de una voluntad orientada a ese ilícito propósito que se revela asumido como finalidad absoluta, incurre en una sola acción delictiva de estafa cometida mediante múltiples actos artificiosos o engañosos de ejecución, con los que mantiene el error de la víctima.

El engaño es único y también único es el dolo en estos casos, porque la materialización de cada acto no disgrega el todo de la acción, en cuanto lo único que cada uno revela es que el sujeto prosigue en su empeño principal y único.

Presupuesto de la decisión a tomar es la atención a los hechos que fueron investigados y respecto de los cuales se expidió el fallo acusado. Ellos evidencian los elementos estructurales del delito juzgado.

Durante el lapso aproximado de nueve meses —diciembre de 1989 o enero de 1990 a agosto de 1990 (fls. 2 y 9, 16v.)—, el procesado, que se desempeñaba como mensajero de la firma “Dispapeles S.A.” en el municipio de Yumbo, falsificó facturas de esa empresa y de “almacenes o de proveedores de partes y repuestos para el funcionamiento de la maquinaria y de utilería de la oficina” para lo cual mandó hacer sellos y fotocopiar papelería, documentos éstos con los cuales obtenía de su patrono el desembolso de sumas mayores a las debidas, apropiándose de los excedentes, en procedimiento que él mismo así detalla:

“En realidad como mi señora no trabaja y el sueldo no me alcanzaba para el sustento entonces por eso se me ocurrió pues sacar unos dineros a través de esta forma ... y constaba en que yo salía a hacer una compra de algún material y por ejemplo compraba algo que costara mil novecientos ochenta entonces le colocaba una bolita ... al uno y quedaba como nueve, así sucesivamente hasta la fecha en que fui liquidado (...).

Como decía al principio esto lo hice por motivos económicos que necesitaba urgente ya que se encontraba urgente (sic) la hija y ya tenía principios de bronquitis y acosado por deudas que tenía por un préstamo de $60.000 ... y una deuda de un juego de alcoba y una nevera ... y además en cuestión de comida y el alquiler de una pieza ...”.(fl. 16 v.).

El relato indica que el procesado consciente de sus recursos económicos por el escaso salario que devengaba y siendo el único proveedor del núcleo familiar, optó por aumentar sus ingresos con el reiterado comportamiento de apropiarse de los dineros de la empresa para la cual laboraba valiéndose de artificios de los cuales da cuenta el proceso.

La modalidad empleada para cometer el delito revela claramente que ejecutó múltiples actos en desarrollo de una acción reveladora de una voluntad única con una finalidad específica prevista desde el inicio de la acción —el incremento patrimonial indebido—, situación que no se puede desconocer.

En apoyo de su pensamiento, el funcionario demandante trae a colación una providencia del 13 de septiembre de 1995 (G. J. t. CCXXIX vol. II), en la que por Sala mayoritaria aceptó la Corte la ocurrencia de un concurso de contravenciones de estafa en un proceso en que también él actuó como demandante.

Cabe anotar, que si bien el caso tratado, guarda una aparente similitud con el que es hoy materia de estudio, la realidad es que el acontecer fáctico presenta circunstancias vinculantes diferentes que imponen un tratamiento diverso en punto de establecer la unidad de fin como es la relación laboral que fue determinante en este caso a diferencia de aquel en el que se trató de un contratista que ocasionalmente realizaba trabajos para ella y que en diversas oportunidades falsificó constancias de trabajos no realizados para adelantar los cobros indebidos.

De tal manera, fuerza es precisar que el cargo no prospera».

(Sentencia de casación, junio 29 de 1999. Radicación 12.591. Magistrado Ponente: Dr. Mario Mantilla Nougués).

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