Sentencia 13391 de agosto 29 de 2002 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente

Dr. Álvaro Orlando Pérez Pinzón

Aprobado Acta 98

Bogotá, D.C., veintinueve de agosto de dos mil dos.

EXTRACTOS: «Hechos

El 18 de julio de 1994, en un accidente de tránsito, falleció la esposa de Ovidio Díaz Fuentes. El hecho fue atribuido a José del Rosario Sarmiento. Cuando fue capturado, su hermano Sixto José contrató los servicios de un abogado para que lo defendiera. Este proceder indispuso a Ovidio Díaz Fuentes, quien manifestó su intención de vengarse.

El 9 de septiembre de 1994, a eso de la 6:45 de la tarde, Sixto José Sarmiento transitaba en compañía de su esposa por una de las calles del barrio “María Eugenia” de Santa Marta. Al paso, le salieron Dules Antonio Marín Bedoya, Martín Emilio Murillo Lobo y Eliécer Quintero Blanco. Luego de separarlo de su mujer, lo emprendieron a tiros hasta darle muerte. Los homicidas huyeron. A poco, cuando se hallaban en la casa de Ovidio Díaz Fuentes, fueron aprehendidos.

(...).

Consideraciones

La Corte abordará el examen de los cargos formulados en las dos semanas presentadas por los defensores de los sentenciados.

El estudio, para mayor claridad y por razones de orden metodológico, se hará en capítulos separados.

I. Demanda del defensor de Eliécer Quintero Blanco

Cargo único (principal)

Varias razones conducen al fracaso la prosperidad de esta censura:

a) El actor, ciertamente, carece de interés para formular este cargo. En un proceso, así sea plural el número de incriminados, por regla general, los vicios de garantía y las fallas de estructura que eventualmente puedan presentarse, producen efectos individuales. Las limitaciones al derecho de defensa y las fisuras en las bases del proceso, si sólo inciden sobre uno de los procesados, no pueden hacerse extensivas a los demás. Ésta es la razón de ser del ejercicio unipersonal del derecho de defensa y de las nulidades parciales.

Quien no ha sido afectado por estas irregularidades esenciales, no está facultado para abogar en favor de quienes han padecido el perjuicio. Entre el menoscabo al derecho fundamental y el interés para recurrir, debe existir un evidente nexo causal. Así lo ha definido la Corte en otro de sus pronunciamientos:

“Si las nulidades procesales pueden ser parciales, en vista de la regla de su carácter de remedio extremo alternativo, en principio el sujeto procesal, concretamente el defensor, carece de interés para reclamar por los vicios que aparentemente afectan a otro sujeto procesal de cometidos diferentes a los suyos dentro del proceso penal o a un procesado que no es su defendido" (Sent., mar. 3/99, M.P. Carlos Augusto Gálvez Argote).

(...).

La ilustración sobre esos beneficios punitivos, presupone la disposición del sindicado a confesar la conducta punible y a acogerse al procedimiento abreviado. Si se prescinde de esa indicación, ello no incide en la prueba de su autoría y su culpabilidad, es decir, en sus garantías defensivas fundamentales, ni menos aún en las bases del juzgamiento, por cuanto esa inadvertencia no constituye menoscabo de alguno de los pilares esenciales del debido proceso. Su efecto recae únicamente sobre la punibilidad. Y esta consecuencia, así sea adversa al procesado, y cuya causa no es por disposición legal atribuible al instructor, está desprovista de trascendencia sobre los derechos esenciales del procesado.

(...).

RESUELVE:

No casar la sentencia.

Cópiese y devuélvase al tribunal de origen».

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