Sentencia 14549 de agosto 2 de 2006 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN CUARTA

DEDUCCIÓN POR CONCEPTO DE BONIFICACIONES A CLIENTES

Requisitos para que proceda.

EXTRACTOS: «De acuerdo con el recurso de apelación interpuesto por la parte actora, corresponde decidir sobre la legalidad de los actos administrativos en virtud de los cuales se modificó la liquidación privada del impuesto de renta, año gravable 1997, rechazando las deducciones solicitadas por concepto de bonificaciones a los clientes por pagar sus impuestos en el Banco Standard, por no cumplir con los requisitos de relación de causalidad y necesidad.

Según el artículo 107 del estatuto tributario, son deducibles las expensas realizadas durante el año gravable, “siempre que tengan relación de causalidad con las actividades productoras de renta y que sean necesarias... de acuerdo con cada actividad”.

La relación de causalidad se entiende como el nexo causal que existe entre los gastos realizados y la actividad productora de renta, por lo que deben ser los normalmente acostumbrados dentro de una actividad económica específica, dado que son el antecedente necesario (causa) para producir ingresos (efecto) en la respectiva actividad.

Las expensas normales o necesarias son aquellos gastos que se generan de manera forzosa en la actividad productora de renta, es decir que sin ellos no es posible obtener la renta, en cuanto son indispensables para su ejecución, aun cuando no siempre sean regulares en el tiempo, pues bien pueden realizarse de manera esporádica. Lo que es relevante, es que el gasto sea “normalmente acostumbrado en cada actividad”, lo cual implica que se excluyen aquellos gastos que simplemente son útiles o convenientes.

Los pagos o bonificaciones que el banco actor otorga a los contribuyentes, con el fin de captar los recursos provenientes del pago de sus impuestos, si bien es cierto, no son gastos propios e inherentes a su actividad principal productora de renta, cual es la actividad financiera, dado que se trata de un incentivo que solo en forma esporádica y voluntaria es otorgado por las entidades financieras a sus clientes, sí puede resultar necesario y ser válido dentro de una economía de libre competencia, indispensable para poder incrementar la renta.

Lo anterior porque, el objeto principal de las entidades financieras es la captación de dineros del público, para su posterior colocación o inversión con la finalidad de obtener ganancias, actividad económica y productiva de donde normalmente proviene su renta. Así que, la recaudación de impuestos, aun cuando en estricto sentido no constituya una actividad financiera, sí corresponde al ejercicio de una actividad que le permite captar recursos de los contribuyentes que pagan allí sus impuestos, de los cuales puede derivar una utilidad y por ende, una causa de producción de la renta.

Ahora, si bien es cierto los bancos autorizados para el recaudo de los impuestos, actúan en cumplimiento de un contrato suscrito con el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, que los habilita para ejercer la actividad recaudadora, la cual se considera una función pública, trasladada por la autoridad fiscal; también lo es, que los recursos recaudados por concepto de impuestos, en desarrollo del mismo contrato, les permiten de manera temporal, realizar operaciones que inciden directamente en el incremento de sus ingresos, y para ello, en una economía de libre competencia, los incentivos otorgados a sus clientes, en la medida en que les permiten incrementar sus ingresos, resultan necesarios para la producción de la renta, siempre que guarden la correspondiente proporcionalidad.

Es así como en el caso específico, los dineros recaudados por concepto del pago de impuestos de los clientes, que según lo certificado por el revisor fiscal (fl. 109 c.p.), ascendieron a $ 120.443.445.602, sin duda le permitieron al banco actor generar unos rendimientos importantes que incrementaron su renta líquida gravable, tal como lo confirma el tesorero del banco, al certificar que los recursos obtenidos en la captación por recaudo de impuestos nacionales y distritales, en el año 1997, fueron colocados en operaciones de tesorería y tuvieron una rentabilidad anual del 17.77% (fl. 126 c.p.). Es decir, que si el pago de incentivos a los clientes (causa) permitió al banco actor obtener una renta líquida gravable superior (efecto), es válido afirmar que las bonificaciones entregadas a quienes pagaron sus impuestos motivados por el incentivo ofrecido, no solo tienen relación de causalidad con la renta declarada, sino que además adquieren el carácter de necesarios para producir la renta.

Respecto de la proporcionalidad entre el valor de los incentivos ($ 657.368.560) y los ingresos percibidos por el banco ($ 67.528.985.000), sostiene la demandante que la deducción cuestionada solo representa el 1.02% del total de las deducciones del banco ($ 64.015.448.000) y el 0.97% del total de sus ingresos.

Para la Sala, si bien la proporcionalidad no fue objetada por la administración, es evidente que la proporción entre los incentivos entregados por el banco actor a sus clientes y los ingresos percibidos en desarrollo de su actividad resulta razonable, por lo que se entiende igualmente cumplido el presupuesto de proporcionalidad previsto en el artículo 107 del estatuto tributario para la deducibilidad del gasto. Circunstancia que resulta válida, tratándose de definir la procedencia del gasto, en cuanto permite confirmar que se cumplen los requisitos previstos en la ley para que proceda su deducción.

También resulta relevante, en el caso específico, la decisión de la Administración de Impuestos Nacionales de Medellín, al reconocer como deducible el mismo gasto que aquí se discute, respecto de otras entidades financieras, tal como lo afirma y prueba la demandante, pues si bien es cierto, las decisiones adoptadas en casos particulares solo tienen efectos respecto de las partes involucradas en el respectivo proceso, que no pueden hacerse extensivas a toda la colectividad, como lo sostiene el a quo; también lo es, que tal antecedente pone en evidencia la violación al derecho de igualdad y el principio de equidad tributaria, denunciados por la actora.

Conforme a lo anterior, se prevendrá a la DIAN para que unifique el criterio sobre el tema.

En conclusión, la Sala encuentra cumplidos los requisitos de relación de causalidad y necesidad del gasto, respecto de las bonificaciones entregadas por el banco actor a sus clientes para el pago de sus impuestos, que exige el artículo 107 del estatuto tributario para que proceda su deducibilidad y en consecuencia, se accede a declarar la nulidad de los actos acusados y procede la revocatoria de la sentencia apelada».

(Sentencia de 2 de agosto de 2006. Expediente 14549. Consejera Ponente: Dra. Ligia López Díaz).

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