Sentencia 14955 de febrero 11 de 2004 

•CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

HOMICIDIO AGRAVADO POR RAZÓN DEL PARENTESCO

NO COMPRENDE EL TERCER GRADO DE CONSANGUINIDAD COLATERAL

EXTRACTOS: «Observa la Sala que resulta un imperativo de conformidad con lo preceptuado por el artículo 216 de la Ley 600 de 2000, proceder a casar el fallo de manera oficiosa por ser el mismo atentatorio del debido proceso como garantía fundamental y en concreto por vulnerar la norma rectora de legalidad de las penas.

En efecto, al procesado Julio Enrique Sarmiento Rincón, desde el momento mismo en que le fue resuelta la situación jurídica, le fue atribuido el delito de homicidio —doble— recaído en Henry Orlando y Jairo Guillermo Sarmiento Pardo, sus sobrinos, en la modalidad agravada de este punible contra la vida por la primera circunstancia especificada en el artículo 324 del Código Penal, —modificado por el art. 30 de la L. 40/93—, esto es, por la relación de parentesco existente. Idéntica fue la imputación en la resolución acusatoria de primera y segunda instancias y con base en la misma proferidas las sentencias.

El texto original del Código Penal de 1980 preveía como motivo de agravación para el homicidio que el hecho se cometiere “1. En la persona del ascendiente o descendiente, cónyuge, hermano adoptante o adoptivo o pariente hasta el segundo grado de afinidad”, circunstancia que se mantuvo en iguales términos en la reforma introducida por el artículo 30 de la Ley 40 de 1993 y en el estatuto sustantivo actualmente en vigor —L. 599/2000— con la adición consistente en que el punible también se agrava si recae en “compañero o compañera permanente”.

Pues bien, en ningún momento la ley ha previsto como circunstancia específica de mayor drasticidad punitiva que la muerte se produzca sobre sobrino o tío, pues la línea descendente está referida al padre, hijo, nieto, etc. y la línea ascendente comprende al hijo, padre, abuelo, etc., al tiempo que el parentesco entre tío y sobrino se halla en tercer grado de consanguinidad colateral.

En condiciones tales, surge evidente que imputar la agravante bajo la existencia del referido parentesco, cuando no ha sido prevista en la ley, es violatorio del principio de legalidad de los delitos y las penas, correspondiéndole en condiciones semejantes a la Corte casar oficiosamente el fallo, como ya se advirtió, por lo que el procesado se vería sometido a pena por el delito de homicidio voluntario».

(Sentencia de casación, 11 de febrero de 2004. Radicación 14.955. Magistrado Ponente: Dr. Alfredo Gómez Quintero).

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