Sentencia 15146 de junio 26 de 2008 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN CUARTA

I.V.A. PAGADO EN REPARACIÓN DE BIENES DEJADOS EN CONSIGNACIÓN

Si el consignatario pagó el IVA tiene derecho al descuento.

EXTRACTOS: «En los términos de la apelación precisa la Sala si se ajustaron a derecho los actos por los cuales la DIAN modificó a la actora la declaración del impuesto sobre las ventas del sexto bimestre de 1989. En concreto, precisa si procedía el rechazo de impuestos descontables por concepto de los gastos por reparación de vehículos usados, recibidos por la actora en consignación y si debía imponerse la sanción por inexactitud.

Sobre el asunto objeto de estudio, la Sala se ha pronunciado en varias oportunidades, criterio que ahora se reitera (1) .

La administración no aceptó como impuestos descontables los gastos de reparación y mantenimiento de los vehículos usados, porque de acuerdo con las características del contrato de consignación, tales gastos corren por cuenta del propietario del vehículo, es decir, del consignante, salvo pacto en contrario, del cual no existe prueba y, por el contrario, de la visita practicada por la DIAN se encontró una proforma del contrato de consignación utilizado por la actora en el que se evidencia que los gastos de mantenimiento están a cargo del consignante.

El artículo 1377 del Código de Comercio, señala como elementos del contrato de consignación, la existencia de dos sujetos, el consignante, que entrega mercancías de su propiedad a otro que las recibe (consignatario), que se obliga a venderlos (objeto); el precio, que es el valor que el consignatario debe entregar al consignante, y la causa que es el acuerdo de voluntades en tal sentido. Además, es un contrato consensual, que se perfecciona, por el simple acuerdo entre las partes.

Según el anterior artículo el consignatario tiene derecho a hacer suyo el mayor valor de la venta de la mercancía objeto del contrato, y le establece la obligación de pagar al consignante, el precio, no solo de los bienes que haya vendido sino de aquellos que no le haya devuelto al vencimiento del plazo, o en su defecto, del que resultare de la costumbre.

Si el consignatario, salvo estipulación en contrario, está facultado para vender las cosas a un precio mayor al acordado, también está autorizado para efectuar las conductas que requiera para el efecto, como arreglar o mejorar la cosa recibida de manera tal que quede habilitada para desempeñar el uso o trabajo que le es propio, e incluso, aquellos que la hagan más atractiva a la posible clientela.

Si en virtud del contrato el consignatario puede hacer suyo el mayor valor de la venta y si para lograr este debe realizar actividades que suponen gastos como es la reparación y adición de repuestos y piezas, tales erogaciones no solo son necesarias sino que tienen relación causa-efecto con el ingreso en la medida que permitan que el bien no solo se venda, sino que se enajene por un precio mayor al acordado, diferencia que constituye para el consignatario la base gravable del IVA por el servicio prestado (E.T., arts. 420, par., 438, 456 y 457).

A su vez, el artículo 107 del estatuto tributario establece que las expensas necesarias son deducibles, siempre que tengan relación de causalidad con las actividades productoras de renta y que sean necesarias y proporcionadas de acuerdo con cada actividad. La necesidad y proporcionalidad de las expensas se determinar con criterio comercial, teniendo en cuenta las normalmente acostumbradas en cada actividad y con las limitaciones de ley.

Si el consignatario pagó el IVA por bienes y servicios gravados, que incorporó al bien enajenado, sí tiene derecho al descuento conforme los artículos 485, 488 y 496 del estatuto tributario, siempre y cuando los hubiera realizado por su cuenta, pues, si quien los sufragó fue el consignante de un activo fijo, no responsable del IVA, el valor del impuesto es llevado al costo y disminuye su ganancia.

Dentro del proceso, se practicó prueba pericial (fls. 65 a 70), tenía por objeto verificar en la contabilidad de la actora (libros registrados y documentos soporte: recibos de vehículos de consignación, facturas cambiarias, comprobantes de diario y órdenes de servicio), el tratamiento que se le dio al IVA que se genera en los gastos y expensas realizadas a los vehículos usados. En la misma, se concluyó que el IVA descontable se encontraba en la cuenta 214-01 y que allí se acumuló todo el impuesto que se paga, incluido el relacionado con gastos y expensas necesarias realizadas en vehículos usados, los cuales están sustentados en notas de contabilidad donde aparece el IVA en forma discriminada.

Del dictamen se evidencia que los peritos no hicieron apreciaciones a la contabilidad, como lo afirma la DIAN, sino que con fundamento en los documentos soporte, esto es, los recibos de los vehículos de consignación, las facturas cambiarias, los comprobantes de diario y las órdenes de servicios, pudieron determinar que la sociedad contabilizó y pagó los impuestos que pretende se le descuenten.

En el dictamen pericial (fls. 65 a 70) también se tuvieron en cuenta los recibos de los vehículos en consignación, las facturas cambiarias, los comprobantes de diario y las órdenes de servicio (fls. 71 a 100 cdno. ppal.), en donde se advierte que el valor del impuesto fue pagado y contabilizado por el consignatario sin que la administración hubiere presentado prueba que desvirtuara el valor de la contabilidad, ni la presunción de veracidad de la declaración privada, pues, para el efecto no bastaban las apreciaciones sobre el contrato de consignación, ni la existencia de un formato en blanco aducido como prueba, pues, el mismo no correspondía a un documento de fecha cierta ni encajaba dentro de medio probatorio alguno. No es cierto, entonces, que el dictamen hace apreciaciones sobre la contabilidad, pues se fundamenta tanto en los datos consignados en los libros, como en los soportes externos de los mismos.

Además, los gastos glosados por la actora cumplen con los requisitos del artículo 771-2 del estatuto tributario, pues, están soportados en las facturas que están acorde con lo establecido en el artículo 617 ibídem, y además, está probado el pago, con los comprobantes respectivos (fls. 83 a 100 vtos.); en consecuencia, no es solo el dictamen pericial el que acredita la realidad de los pagos hechos por la actora, sino los documentos en mención, luego era a la administración y no a la contribuyente, la que debía aportar pruebas que demostraran que el mantenimiento y reparaciones no se realizaron.

En cuanto a la afirmación de la apelante según la cual de acuerdo con las normas que regulan el contrato de consignación, los gastos corren por cuenta del dueño, salvo pacto en contrario, que en el sub júdice se echa de menos, cabe precisar la prueba de la existencia de dicho pacto es la contabilidad de la actora, que, se insiste, no pudo ser desvirtuada por la demandada. [...].

Como no procede el rechazo de impuestos descontables, y, por ende, la modificación de la declaración de la actora, tampoco es viable imponer la sanción por inexactitud, razón por la cual, se confirmará la sentencia apelada».

(Sentencia de 26 de junio de 2008. Expediente 15146. Consejero Ponente: Dr. Héctor J. Romero Díaz).

(1) Sentencias de 9 de mayo de 1997, expediente 8252, M.P. Julio Enrique Correa Restrepo y 14 de agosto de 1998, expediente 8904, M.P. Delio Gómez Leyva.

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