Sentencia 15468 de junio 28 de 2001 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SERVICIOS PRESTADOS EN EL EXTERIOR

NO SE RIGEN P0R LA LEY LABORAL COLOMBIANA

EXTRACTOS: «Conviene precisar que conforme a la jurisprudencia mayoritaria de la Corte sobre aplicación de la ley en el espacio, el principio general es que con arreglo al artículo segundo del Código Sustantivo del Trabajo la legislación colombiana no se aplica a servicios prestados en el exterior, salvo que sea inequívoca la continuidad de la subordinación desde Colombia o que las mismas partes dispongan expresamente el sometimiento a la legislación colombiana durante ese lapso, caso en el cual el empleador contrae un deber cuya fuente es su propia voluntad, sin que nada impida que se obligue a ello, preservándose así los principios de autonomía de la voluntad, buena fe y lealtad.

Cuestión distinta es cuando las partes —como ocurre en el caso aquí debatido— acuerdan expresamente lo contrario, esto es, que los servicios prestados por un trabajador en el exterior no se tengan en cuenta en Colombia para fines de salario o de prestaciones sociales, porque de conformidad con el precitado artículo segundo del Código del Trabajo esa estipulación es lícita, también desarrolla los postulados de autonomía de la voluntad, buena fe, y lealtad, y por tanto no le es dable a ninguna de las partes rebelarse contra ella ni desconocerla.

De modo que, siendo obligación del juzgador valorar el contrato de trabajo de folios 8 y 73, aportado en fotocopia simple, se aprecia en él que para el período durante el cual prestó sus servicios el demandante en Lima (Perú), sólo se causaron “gastos de viaje”, puesto que así lo convinieron las partes en la cláusula final del acuerdo que celebraron. Entonces, como quiera que la actividad desarrollada por el actor en el exterior “no constituye trabajo dentro de la República de Colombia”, como igualmente lo acordó en forma paladina el trabajador demandante, tales “gastos de viaje” causados en otro país no generan “prestaciones de ninguna naturaleza de conformidad con la ley colombiana”, en desarrollo del artículo segundo del Código Sustantivo del Trabajo y del propio avenimiento de los contratantes».

(Sentencia de casación, junio 28 de 2001. Radicación 15.468. Magistrado Ponente: Dr. José Roberto Herrera Vergara).

ACLARACIÓN DE VOTO

Comparto totalmente la decisión de no casar la sentencia acusada, pero me distancio de algunas expresiones incluidas en la ponencia, por medio de las cuales se permite pensar en que la voluntad de las partes contratantes puede primar sobre el mandato contenido en el artículo 2º del Código Sustantivo del Trabajo que, por lo demás, es consecuente con principios de recíproco respeto con legislaciones afines de otros países.

Frente a lo dispuesto por la citada norma, no resulta admisible que las partes de una relación contractual laboral celebrada en el extranjero puedan por su común voluntad sustraerse del ámbito de aplicación de la ley colombiana a unos servicios personales que habrán de prestarse en nuestro territorio nacional y, en sentido inverso, tampoco resulta aceptable la hipótesis contraria, que es la que prohíja en alguna medida el pronunciamiento acogido mayoritariamente.

La subordinación no puede tenerse como una elemento de aplicación territorial de la ley, pues bajo el mismo postulado, todas las empleadoras extranjeras que cuentan con algunos trabajadores suyos laborando en Colombia, podrían exigir la aplicación de su ley nacional a esos servicios prestados en nuestro territorio.

Tampoco comparto que por la sola voluntad de las partes se pueda incluir o excluir de un tiempo de servicios para un empleador, el prestado en el exterior. Ese resultado puede darse pero partiendo de la aplicación de las leyes nacionales que regulen la relación en sus distintas etapas prestadas en países distintos, pero no simplemente por la voluntad de los contratantes. No participo de la afirmación incluida en la sentencia según la cual tal conclusión se deriva del mismo artículo 2º del Código Sustantivo del Trabajo.

Creo, en síntesis, que no son ajustados al tenor del citado artículo 2º ni a los lineamientos jurisprudenciales mayoritarios, esos pronunciamientos que le otorgan prevalencia a la autonomía de la voluntad sobre el rigorismo de tal norma que consagra la territorialidad absoluta de la ley. Lo que en algunos de los más recientes pronunciamientos de la Sala se ha admitido, es el pacto que mejore las condiciones laborales establecidas en la ley que por territorialidad regule la relación correspondiente, naturalmente siempre que no entre en contradicción con esa ley, pero no rigurosamente lo que ahora se afirma, aunque entiendo que una expresión de tal naturaleza tiene sus antecedentes en otro pronunciamiento en el cual no tuve ocasión de intervenir.

Dejo así aclarado mi voto,

Germán G. Valdés Sánchez. 

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