Sentencia 15936 de diciembre 5 de 2001

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad.: 15936

Acta Nº 57

Magistrado Ponente:

Dr. Fernando Vásquez Botero

Bogotá, D.C., cinco de diciembre de dos mil uno.

Resuelve la Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto por el apoderado de María Irene Loaiza Noreña contra la sentencia del 13 de octubre de 2000, proferida por la Sala de Descongestión Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C., en el proceso que la recurrente le promovió a las sociedades Alcatel de Colombia S.A. y Mapecol S.A., como también a la Empresa Nacional de Telecomunicaciones "Telecom".

Antecedentes.

María Irene Loaiza Noreña demandó a las personas jurídicas antes relacionadas, para que, previos los trámites de un Proceso Ordinario Laboral de Primera Instancia, se les condene, solidariamente, a reconocer y pagar: la indemnización total y plena de los perjuicios materiales y morales recibidos por responsabilidad extracontractual consagrada en el artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo, por la muerte de su hijo Germán Danilo Loaiza, acaecida el 2 de noviembre de 1996, debido al accidente de trabajo ocasionado por culpa del empleador; los intereses e indexación sobre las sumas a indemnizar a partir del 2 de noviembre de 1996 y hasta cuando se haga efectivo su pago; las costas.

Los hechos expuestos por la demandante en sustento de las anteriores pretensiones, son: que Germán Danilo Loaiza empezó a trabajar al servicio de la sociedad Mapecol S.A. el 18 de marzo de 1996, mediante contrato a término indefinido, como ayudante de mecánica de maquinaria pesada; que en jurisdicción de Bosconia (Cesar), para el 2 de noviembre de 1996, se realizaban tareas de extensión de redes telefónicas, instalación de equipos para telecomunicaciones o para ser usados en cualquier clase de comunicaciones, en la reparación y mantenimiento para los mismos, realizadas por trabajadores de la sociedad Mapecol S.A.; que dicha sociedad era subcontratista de la sociedad Alcatel de Colombia S.A. y Bell Telephone Manufacturing Company, que a su vez era contratista de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones "Telecom" para la instalación de equipos de telecomunicaciones, o ser usados en cualquier clase de comunicaciones en la reparación y mantenimiento para los mismos en la jurisdicción de Bosconia (Cesar); que el 2 de noviembre de 1996 la sociedad Mapecol S.A decidió transportar a sus trabajadores desde el hotel o residencia en la cabecera municipal hasta el sitio de trabajo, para lo cual se utilizó el carro campero jeep de placas BFA - 750 de propiedad de Arrendautos de la Costa Ltda, vehículo que se encontraba alquilado a Alcatel; que por exceso de velocidad el conductor perdió el control del mismo, volcándose y perdiendo al instante la vida el señor Germán Danilo Loaiza; que de acuerdo con el informe de la oficina de transito de Bosconia, la causa del accidente que ocasionó la muerte del señor Loaiza fue el exceso de velocidad del vehículo; que el mortal accidente fue por culpa de las demandadas; que la remuneración ordinaria devengada por el trabajador fallecido, era de $265.676 mensuales, pero que su salario era superior a los $350.000; que el trabajador había nacido el 15 de julio de 1978 y ayudaba a sostener económicamente a la familia que la conformaban sus hermanos Stirward Jean Beltrán Loaiza y Karen Andrea Beltrán Loaiza, junto con su señora madre María Irene Loaiza (demandante); que Telecom es una empresa industrial y comercial del Estado y sus actividades tienen que ver directamente con el tendido de redes telefónicas y el mantenimiento de esos equipos; que el 19 de marzo de 1997 presentó a Telecom un memorial contentivo de las mismas peticiones de esta demanda, sin que haya recibido respuesta, agotando así la vía gubernativa; que en consecuencia las empresas demandadas le adeudan las indemnizaciones plenas extracontractuales, por haber sido el accidente por culpa de las contradictoras.

La sociedad Mapecol S.A. contestó la demanda con oposición a las pretensiones; manifestó no ser ciertos algunos de sus hechos y pidió que se demostrarán otros; así mismo, formuló llamamiento en garantía contra la sociedad Alcatel Cable Sucursal Colombia. Por su parte, Telecom también se opuso a las reclamaciones, y afirmó en su favor la existencia de pólizas presentadas por la firma Alcatel que garantizan el cumplimiento de las obligaciones laborales surgidas con sus trabajadores. Como medios exceptivos se plantearon los que se denominaron: “Falta de jurisdicción y competencia”, “Inexistencia de la obligación”, “Inexistencia del derecho”, “Prescripción”, “Cobro de lo no debido”, “Carencia de causa”, “Pago”, “Prescripción” y “Compensación”.

La primera instancia la desató el Juzgado Veinte Laboral del Circuito de Santa Fe de Bogotá, mediante sentencia del 5 de Octubre de 1.999, en la que absolvió a las demandadas de todas las pretensiones. Apelada tal decisión, la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Fe de Bogotá D.C., con providencia del 13 de octubre de 2000, la confirmó.

En sustento de su determinación, en síntesis, el Tribunal expuso: que está demostrada la relación contractual laboral entre Germán Loaiza y Mapecol S.A., así como la condición de progenitora de la accionante frente al extrabajador, y la relación habida entre las demás sociedades citadas como contradictoras al proceso; que de las exposiciones del declarante José Ever Peña, único testigo del accidente en el que perdió la vida Germán Danilo Loaiza, no da cuenta de que la muerte de su compañero fue producto de culpa atribuible al patrono; que ello exonera de responsabilidad a la empresa, por lo que no está en la obligación de resarcir plenamente los perjuicios que se ocasionaron a la actora en desarrollo de las actividades desempeñadas por su hijo; que en cuanto a las afirmaciones del apoderado en su recurso, en el sentido de que la responsabilidad por culpa u omisión de quien transportaba al trabajador a su sitio de labor es imputable al empleador cuando el transporte lo suministra éste y más en parajes tan apartados como el que desarrollaba su actividad el señor Loaiza, se tiene que en tal evento el deber de indemnizar que tiene el empleador cuando incumple su obligación contractual de evitarle daños al trabajador con razón o con ocasión del trabajo, exige como presupuesto la comprobación de la culpa, la que no puede presumirse, en razón a la manifestación anotada por el apoderado, por cuanto no se demostró en el proceso que el patrono se había hecho cargo del transporte del trabajador de su sitio de su residencia al lugar del trabajo.

El Recurso de Casación.

Fue interpuesto por el apoderado de la parte demandante, concedido por el Tribunal y admitido por esta Corporación, que procede a resolverlo previo el estudio de la demanda que lo sustenta y su réplica.

Al fijar el alcance de la impugnación el recurrente indicó:

“Persigo con este recurso que la H. Corte Suprema de justicia CASE la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá el 13 de octubre de 2000 y para que en sede de instancia revoque en su integridad el fallo proferido el 5 de octubre d 1999 por el Juzgado Veinte Laboral del Circuito de Santa Fe de Bogotá D.C. y en su lugar se condene solidariamente a Mapecol S.A., Alcatel de Colombia S.A. y Empresa de Telecomunicaciones Telecom a pagar a la actora la indemnización total y plena de los perjuicios materiales determinados en el peritazgo y a los morales por el valor equivalente a 1000 gramos oro, ocasionados por responsabilidad extracontractual consagrada en el artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo, por la muerte del señor Germán Danilo Loaiza acaecida el 2 de Noviembre de 1996 debido al accidente de trabajo ocasionado por culpa del empleador, más los intereses e indexación sobre las sumas a indemnizar a partir del 2 de noviembre de 1996 hasta cuando se haga efectivo su pago. Costas en instancias y en esta actuación“.

Con fundamento en la causal primera de casación laboral, el impugnante le formula a la sentencia controvertida, el siguiente:

Único Cargo.

“Acuso la sentencia atacada por la causal prevista en el numeral 1º del artículo 87 del Código Procesal del Trabajo, modificado por el artículo 60 del Decreto 528 de 1964, por vía indirecta a causa de la aplicación indebida de los artículos 216, 217 y 218 del Código Sustantivo del Trabajo; 63, 1568, 1571, 1603, 1604, 1613, 1614, 1616, 1617, del Código Civil que conllevó a la violación de los artículos 56, 199,204 del Código Sustantivo del Trabajo; 2341, 2344, 2347 y 2349 del Código Civil debido a errores de hecho al no apreciar unas pruebas".

Los errores de hecho que denuncia el recurrente como incurridos por el Tribunal, son:

“1. No dar por probado estándolo que el accidente en que perdió la vida el señor Germán Danilo Loaiza fue por culpa de Mapecol S.A.”.

“2. No dar por probados, estándolo, que Mapecol S.A., Alcatel y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones "Telecom" deben pagar a la actora la indemnización plena de perjuicios por la muerte de su hijo”.

Como pruebas con las que el impugnante pretende desquiciar el proveído recurrido, por su no apreciación, se indica: la declaración jurada ante la Fiscalía Octava Delegada de los Juzgados Penales y Promiscuos Municipales de Bosconia (fls. 14 y 15); la contestación de la demanda de Mapecol (fls. 39 a 44); el interrogatorio de parte absuelto por el representante legal de Mapecol S.A; el informe de la Fiscalía Octava (fl. 47) y formato de levantamiento de cadáver (fl. 517); el peritazgo (fls. 532 a 539); el testimonio del señor José Hebert Peña Gil (fls. 484 a 495).

Así mismo, se denuncia por su valoración parcial el contrato entre Alcatel y Mapecol S.A. (fls. 48 a 63).

Demostración del cargo.

Precisa el recurrente que el Tribunal no tuvo en cuenta el interrogatorio de parte absuelto por el representante legal de una de las demandadas, Mapecol S.A., quien reconoce la calidad de trabajador del señor Loaiza e informa al Juzgado que el día del accidente, 2 de noviembre de 1996, prestaba sus servicios como ayudante del mecánico. Que a partir de esta prueba, no apreciada en el sentido señalado, se tiene demostrado que el hijo de la demandante estaba laborando en actividades propias de su cargo a órdenes del señor Néstor Reátiga; que según este interrogatorio y la contestación de la demanda (fl. 39), en el momento de su deceso, era el ayudante mecánico del conductor del "camión-taller" de Mapecol S.A., señor Néstor Reátiga.

Que de acuerdo al informe de la Fiscalía Octava y al acta de levantamiento del cadáver (fls. 517 y 522), el accidente se produjo a las 9:30 A.M., en la vía que une a Bosconia con la Loma Colorada, es decir, en plena jornada de trabajo, y que el vehículo iba en dirección de Bosconia hacia el sitio de trabajo y no, como lo argumentaba Mapecol S.A., que era en dirección contraria, pues aunque este punto es irrelevante dentro del resultado del proceso ya que no se trata de si el vehículo iba dirigido del sitio de residencia de Loaiza hacia el trabajo, o viceversa, sino que se trataba era de una ruta necesaria de recorrer dentro de las actividades propias de ayudante de mecánico para reparar una máquina sanjadora que se encontraba en la Loma. Que, además, en la contestación de la demanda de Mapecol S.A. (fls. 39 a 44), que tampoco tuvo en cuenta el ad- quem, se reconoce que quien iba manejando el vehículo era el señor Joel Plug, quien era empleado de una de las demandadas y donde llevaba como pasajero al señor Germán Danilo Loaiza.

Que el testimonio de Peña, como prueba calificada en razón de los documentos y piezas procesales reseñados arriba, es contundente cuando afirma que Joel Plug era su jefe inmediato y del causante, ya que según el mismo testigo a las 6 y 30 de la mañana iniciaron labores para llevar un material para reparación de máquina sanjadora que se encontraba en la Loma, cuando Joel Plug le ordenó a Néstor Reatiga que se dirigiera a la máquina que se encontraba en la loma, mientras Danilo Loaiza y él alistaban el material que se necesitaba y que Plug los llevaría posteriormente en el carro, precisamente en el que se va a producir el accidente en el que perdió la vida el hijo de la actora.

Finalmente se dice que todas las pruebas anteriores dejan sin piso la muy ligera conclusión del ad- quem en el sentido de que no se probó la responsabilidad de la empresa, pues ese día Germán Danilo Loaiza inició sus labores a las 6 y 30 a.m. como ayudante a órdenes de Reatiga, quien era el mecánico, para ir a reparar una máquina sanjadora. Que el señor Joel Plug apareció, como jefe inmediato y dio la orden para que se desplazara inmediatamente y se llevara a Peña y Loaiza después de alistar el material. Que de conformidad con las normas de responsabilidad común por las culpas, reunidas en los artículos 2341, 2344, 2347 y 2349 del Código Civil, el empleador, o empleadores, no solo responde del daño que él haya causado sino también con ocasión del servicio prestado por sus subalternos, o personas en quienes depositó su autoridad y capacidad subordinante. Que, además la prueba de la diligencia o cuidado incumbe al que ha debido emplearlo según las voces del artículo 1604 del mismo código.

La Réplica.

La sociedad Alcatel de Colombia S.A expresa que no es posible pretender, como lo hace el recurrente, que por el hecho de que la Sociedad "Alcatel Cable - Sucursal Colombia" hubiera tomado en arrendamiento a un tercero el vehículo accidentado, se siga que la arrendataria era la Sociedad "Alcatel de Colombia S.A”. Que, además, la circunstancia de que el señor Joel Plug, quien manejaba el vehículo accidentado, sea tenido por el censor como empleado de Alcatel Cable - Sucursal Colombia, cuando en la corrección de la respuesta a la demanda hecha por el apoderado de "Mapecol S.A." y en el interrogatorio absuelto por su representante legal, se indica que lo era de "Marais S.A.", se pueda seguir que dicho señor era empleado de "Alcatel de Colombia S.A.".

Por su parte, Mapecol S.A. aduce que no obstante de denunciar el impugnante la falta de apreciación de la contestación a la demanda, en la sentencia se consigna expresamente los antecedentes de la misma, por lo que resulta evidente que el Tribunal sí apreció dicha pieza procesal. Que se resalta mucho más la impropiedad de la censura, cuando también acusa al Tribunal de no haber apreciado la declaración del señor José Hebert Peña Gil, cuando la sentencia también hace mención a dicha declaración, en cuanto de ella fundamentalmente el sentenciador de la alzada dedujo que no había culpa de Mapecol en el insuceso que ocasionó la muerte de Germán Danilo Loaiza, al punto de que transcribió en lo pertinente la versión de dicho deponente, para posteriormente afirmar que "De las exposiciones del declarante como testigo único del accidente en el que perdió la vida el señor Danilo no da cuenta de que la muerte de su compañero fue producto de la culpa atribuible al patrono, hecho éste, que no comporta la obligación de resarcir plenamente los perjuicios que se ocasionaron a la demandante en desarrollo de las actividades desempeñadas por su hijo".

Agrega, así mismo, que sin perjuicio de la restricción que impone el artículo 7º de la ley 16 de 1969, advierte que el único soporte de la sentencia en torno a esclarecer la supuesta culpa de Mapecol está precisamente en el testimonio ya mencionado, y este es otro aspecto que hace merecedor de la desestimación al cargo. Que, sin embargo, si la Corte pudiera superar los graves escollos técnicos de que adolece la acusación, encontraría adicionalmente que de todas maneras no podría tener prosperidad, ya que es indiscutible que ninguna de las otras pruebas denunciadas evidencia siquiera un asomo de culpa de Mapecol en el accidente en el que perdió la vida el hijo de la actora, e inclusive, ni la misma censura se preocupa en demostrarlo, pues se empeña, contra la realidad procesal, en tratar de acreditar simplemente que el occiso viajaba en el automóvil accidentado por orden del empleador, lo cual, aun siendo cierto, no indica necesariamente su culpa en los términos del artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo, cuyo mandato obliga a demostrar la culpa del empleador por el afectado o afectados, pero jamás a presumirla cuando se trata de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales.

Finalmente, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones "Telecom", precisa que los supuestos errores cometidos por el ad- quem, solo son apreciaciones subjetivas del recurrente, por cuanto el juzgador de instancia, sí apreció las pruebas a que hace alusión y las valoró en forma conjunta a la luz de la sana crítica y a la verdad procesal. Que en forma muy subjetiva el censor afirma que algunas pruebas fueron apreciadas parcialmente, pero que para ello es preciso resaltar, que no es que se hubiera apreciado parcialmente las pruebas, pues lo que hace el juzgador es darle el valor probatorio que la misma ley le ha concedido a cada medio probatorio, valorando como está demostrado en el proceso, pruebas que demuestran que los hechos no ocurrieron por culpa del patrono. Que, además, el demandante no demostró que los hechos que causaron la muerte del señor Germán Danilo Loaiza, sucedieron por culpa patronal.

Se Considera.

Objeta el censor la decisión del Tribunal de denegar el pedimento relacionado con la indemnización ordinaria y total de perjuicios que se le ocasionó a la demandante como consecuencia de la muerte de su hijo ocurrida en un accidente de trabajo. Para adoptar tal determinación, el ad quem concluyó no haberse demostrado la culpa del empleador como presupuesto indispensable para el resarcimiento de los daños irrogados.

Ahora bien, del análisis del fallo recurrido se tiene que el fundamento del mismo radica en la apreciación que hizo el juzgador del testimonio de José Hebert Peña Gil. Lo que se advierte porque, en primer lugar, es sabido que tal clase de prueba no es calificada en casación laboral para demostrar error fáctico, y en segundo término, se equivoca el impugnante al denunciarlo como elemento probatorio no apreciado, ya que sí se hizo y al respecto el Tribunal expresa: "De las exposiciones del declarante como testigo único del accidente en el que perdió la vida el señor Danilo no da cuenta de que la muerte de su compañero fue producto de culpa atribuible al patrono, hecho este, que exonera de responsabilidad a la empresa la que en los términos allí enunciados no comporta la obligación de resarcir plenamente los perjuicios que se ocasionaron a la demandante en desarrollo de las actividades desempeñadas por su hijo".

En consecuencia, por el anterior aspecto, el cargo no estaría llamado a prosperar, como tampoco con base en los otros elementos probatorios que también aparecen denunciados como dejados de valorar por el Tribunal, ya que de su examen no logra deducirse la culpa suficientemente comprobada por parte del empleador en el accidente de trabajo, que es el presupuesto esencial para imponer al empleador el resarcimiento pleno y total de perjuicios de que trata el artículo 216 del Código Sustantivo de Trabajo. Así se afirma porque:

1) A pesar de que en el escrito de contestación a la demanda que presentó la sociedad Mapecol S.A. y de lo expresado por su representante legal en el interrogatorio absuelto, visibles a folios 39 a 44 y 255 a 259 del expediente, se acepta la relación contractual laboral que se asevera en la demanda existió con el causante Germán Danilo Loaiza, al igual que la ocurrencia del accidente donde éste perdió la vida, hechos que dedujo el sentenciador de alzada, de los mismos no logra inferirse que la mencionada sociedad haya admitido y, por consiguiente, confesado culpa de su parte en el suceso en que perdió la vida el hijo de la demandante, para de esa forma desvirtuar la conclusión del Tribunal en ese aspecto puntual.

2) El informe de la Fiscalía Octava Delegada ante los juzgados penales y promiscuos municipales de Bosconia (Cesar), así como el acta de levantamiento del cadáver de folios 47 y 517, nada acreditan en torno a la supuesta culpa del empleador, pues tales elementos de prueba tan sólo dan noticia de los pormenores de la diligencia practicada por dichos funcionarios, a raíz del accidente, con el objeto de levantar los cadáveres de las dos personas que allí fallecieron, entre los cuales se encontraba el hijo de la actora.

3) De la declaración que rindió José Hebert Peña Gil ante la Fiscalía Octava Delegada, que consta a folio 14 y 15 del expediente, a más de no ser prueba calificada como ya se dijo, tampoco se desprende que el deponente le atribuya al conductor del vehículo con el cual se presentó el accidente, algún grado de culpa en su ocurrencia y mucho menos a quien ostentaba la condición de empleador del causante.

4) El peritazgo de folio 532 a 539, que tampoco es prueba calificada, da cuenta de los eventuales perjuicios ocasionados a la demandante por la muerte de su hijo, mas no demuestra el derecho a percibir los mismos por la culpa del empleador, que es precisamente lo que constituye el punto álgido de discusión.

5) Lo que acredita el contrato suscrito entre las sociedades Alcatel y Mapecol S.A de folio 48 a 63, se reduce simple y llanamente a la relación comercial surgida por dichas empresas, con ocasión del acuerdo de voluntades que allí aparece consignado, tal y como acertadamente lo dedujo el Tribunal, para una eventual solidaridad en el pago de la obligación demandada, pero de ningún modo refleja la fuente de donde dimana, esto es, la culpa del empleador.

Resumiendo se tiene, entonces, que el censor no alcanzó a desvirtuar la deducción del Tribunal a través de los medios probatorios que se acusan tanto por su no apreciación como por su equivocado juicio estimativo, para de esa forma infirmar la providencia objeto de ataque.

Por lo tanto, el cargo no prospera.

Como el recurso se pierde y hubo réplica, las costas por el mismo se le impondrán al impugnante.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia del 13 de octubre de 2000, proferida por la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en el juicio que María Irene Loaiza Noreña le promovió a la Sociedad Alcatel de Colombia S.A., Mapecol S.A. y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones "Telecom".

Costas en el recurso extraordinario a cargo de la parte demandante.

Cópiese, notifíquese y devuélvase al tribunal de origen.

Magistrados: Fernando Vásquez Botero.—Francisco Escobar Henríquez.—José Roberto Herrera Vergara.—Carlos Isaac Nader.—Luis Gonzalo Toro Correa.—Isaura Vargas Díaz.—Jesús Antonio Pastás Perugache.