Sentencia 15967 de junio 12 de 2001 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

INSPECCIÓN JUDICIAL

CONSECUENCIAS DE NO PRESENTAR LOS DOCUMENTOS SOLICITADOS

EXTRACTOS: «Mientras que el juez del conocimiento se valió de la inspección judicial para deducir en la sentencia, con apoyo en lo dispuesto por el artículo 56 del CPL, los extremos temporales de la relación laboral, la jornada de trabajo, sus modalidades y la remuneración, el tribunal, en cambio, estimó que no se daban los presupuestos para deducir la confesión ficta en contra de la sociedad demandada respecto de las anotadas circunstancias fácticas, con base en la misma prueba de inspección.

Cabe destacar de la demanda inicial del juicio que el demandante manifestó que prestó sus servicios a la sociedad demandada desde el 1º de julio de 1993 hasta el 10 de octubre de 1994; que la vinculación fue mediante contrato verbal; y que durante la vigencia del contrato desarrolló una jornada, por horas, que implicó la prestación del servicio en días sábados, domingos y festivos, así como en tiempo suplementario. En la solicitud de pruebas pidió el actor la inspección judicial para establecer los extremos de la relación laboral y los hechos de la demanda.

La inspección judicial obra a folios 61 y 62.

La diligencia fue atendida por el representante legal de la compañía demandada. Al iniciarse, ese funcionario dijo que no contaba con una hoja de vida del demandante, aduciendo que no la había presentado. Consta en el acta que se presentaron comprobantes de pago de los dos primeros meses del año 1993 y que se verificaron pagos correspondientes a los últimos meses de ese año; consta igualmente que no se presentó copia de la correspondencia de los años 1993 y 1994 y que tampoco se presentaron los libros de control de ingreso ni las nóminas del mismo lapso.

El acta de la diligencia termina con el siguiente párrafo:

“A petición de (sic) apoderado de la parte actora se deja constancia que aparece alguna documentación como nóminas específicamente del año 1991 y no las de los años 93 y 94, y el juzgado también deja constancia que además de los documentos que se relacionaron como pagos efectuados a Transmensajería Díaz también existían otros comprobantes de pago del mismo año 93. Acto seguido se le concede el uso de la palabra al apoderado del demandado, quien manifestó: En cuanto a la petición del apoderado de la parte demandante o la constancia que deja en el expediente, quiero indicar que no existe razón porque los documentos que aparecen del 91 y 92 donde los empleados de esta empresa y como bien se ha sostenido en la contestación de la demanda él no fue empleado, y que las nóminas del 92, 93 y 94 las presentaremos en la oportunidad prudencial que el juzgado a bien tenga señalada. En este estado el señor Nicolás Nagles en uso de la palabra manifestó: que los reemplazos del mensajero titular se hacían a través de una firma cuya razón social es Sertempo Ltda., por lo cual esa persona no figura en las nóminas que se le pusieron de presente”.

El artículo 56 del CPL dice que “si decretada una inspección, ésta no se llevare a efecto por renuencia de la parte que debe facilitarla, se tendrán como probados en su contra los hechos que la otra parte se proponía demostrar, en los casos en que sea admisible la prueba de confesión (...)”.

El recurrente asume que, conforme a la norma procesal antes transcrita y a la jurisprudencia, hubo renuencia de la parte demandada a la práctica de la inspección judicial.

La renuencia es, por definición simplemente etimológica, el rechazo o repugnancia que se muestra a hacer alguna cosa.

El cargo presenta una serie de aspectos descriptivos de la diligencia de inspección judicial y de ellos concluye en la presencia de una conducta evasiva por parte de la sociedad demandada.

A pesar de que ciertamente el acta de la diligencia pone de presente que la sociedad demandada no presentó los documentos que en el momento de la misma se le solicitaron para evacuar la inspección, es claro que una cosa es la manifestación que una parte haga de no contar con medios escritos que hayan recogido los hechos que interesan al juicio y otra que sea renuente a presentarlos.

Aquí cuenta que la demanda inicial del juicio estuvo especialmente orientada a demostrar la existencia del contrato de trabajo y que en este tipo de situaciones que se someten al conocimiento del juez no es usual que se lleve un registro escrito del comienzo de la relación personal del servicio o de su terminación. Por ello, la manifestación que se hace de no contar el beneficiario del servicio con la hoja de vida de una persona que no ha sido formalmente vinculada a la mecánica de la empresa, sino que presta el servicio por horas, no significa necesariamente una actitud renuente. Está dentro de lo posible que efectivamente no cuente con un registro escrito. Y lo mismo puede decirse de los documentos correspondientes a pagos de actividades que se cumplen por horas, puesto que la categoría de horas extras o de trabajo suplementario o en domingos y festivos viene a cobrar entidad y a tener efectos en el ámbito jurídico en razón y por causa de la declaración que hace el juez al considerar que la prestación de un servicio personal no fue autónomo, sino subordinado. Desde luego se puede sostener que la sociedad demandada tuvo una actitud amañada que se manifestó en la presentación de documentos que no correspondían al tiempo en que, según la demanda inicial del juicio, se desarrolló la relación de servicio personal. Pero la argumentación que al respecto se dé, y que efectivamente presenta el recurrente, no muestra con evidencia, de manera palmar, que existieran en la empresa documentos correspondientes al servicio prestado por el demandante.

Naturalmente es el juez de la primera instancia el más indicado para percibir el grado de colaboración o de renuencia de la persona que debe facilitar la comprobación de hechos que interesan al juicio a través de la inspección. Pero si el juez observa allí, que esa persona es renuente y no apremia al sujeto en orden a hacer la declaratoria de confeso, es cuando menos irregular que deduzca la presunción de certeza.

En este juicio, en lo fundamental, nada indica en el acta que el juez del conocimiento hubiera requerido, de alguna manera, la presentación de documentos. Aunque es cierto que la parte demandada dijo que no contaba con los que se le solicitaban, el juzgado no la apremió; en cambio, para nada tuvo en cuenta que, al final de la diligencia, el apoderado judicial de la empresa anunció la presentación de nóminas, no obstante lo cual fue cerrada la inspección judicial.

Si en lo fundamental, que es la renuencia a la práctica de la inspección, no puede decirse que hubiera habido error del tribunal, y desde luego no uno de carácter ostensible, no resulta determinante que hubiera incurrido en un despropósito al decir que el objeto de la inspección no fue claramente determinado en la demanda inicial del juicio, puesto que sin renuencia no es aplicable la confesión ficta del artículo 56 del CPL».

(Sentencia de casación, junio 12 de 2001. Magistrado Ponente: Dr. Germán G. Valdés Sánchez).

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