Sentencia 16482 de diciembre 5 de 2001

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Magistrado Ponente:

Dr. Fernando Vásquez Botero

Radicación 16482

Acta 57

Bogotá, D.C., cinco de diciembre de dos mil uno.

Resuelve la Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto por el apoderado de LIGIA MARIA GUISAO MUÑOZ y JESUS WILMER GUISAO GUISAO contra la sentencia del 12 de diciembre de 2000, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, en el proceso que los recurrentes le promovieron a la sociedad CONCONCRETO SA..

Antecedentes

Ligia María Guisao Muñoz y Jesús Wilmer Guisao Guisao demandaron a la sociedad Conconcreto S.A., para que, previos los trámites de un Proceso Ordinario Laboral de Primera Instancia, se declare que el accidente de trabajo sufrido por Tito de Jesús Guisao Silva el día 10 de abril de 1999, en el cual falleció, se produjo por culpa imputable a la empresa demandada, y que como consecuencia de ello, se condene a reconocerles y pagarles en su favor la indemnización correspondiente a los perjuicios materiales y morales derivados del mismo.

Los hechos en que se sustentan las anteriores pretensiones, son: que Tito de Jesús Guisao Silva empezó a trabajar al servicio de la sociedad demandada, mediante contrato a término indefinido, el día 30 de abril de 1973 y lo hizo hasta el día 10 de abril de 1999, fecha en la cual sufrió un accidente de trabajo en el que falleció; que el cargo desempeñado era el de operario de máquina mediana, con una remuneración salarial de $419.790.oo mensuales; que el día del accidente el señor Guisao Silva, por orden de sus jefes, se encontraba laborando en la obra "Hospital General de Medellín", y siendo las 4:30 de la tarde se dispuso a bajar en compañía de otros operarios del piso octavo donde terminaban unas tareas, cuando descendían en el malacate, la cuerda que lo sostenía se salió de la polea y se reventó, cayendo de una altura aproximada de 24.oo metros hasta el sótano de la edificación; que ese accidente de trabajo se debió a negligencia de la empresa, la cual no dotó al trabajador de los elementos de trabajo adecuados para evitar que el hecho se presentara; que tan evidente resulta lo anterior, que la demandada realizó la investigación del accidente, y una vez verificó lo sucedido, las causas y sus consecuencias, realizó varias recomendaciones para evitar que en el futuro se presentaran hechos similares; que el causante convivía con la Ligia María Guisao desde hace varios años, y con el producto de su trabajo velaba por el sostenimiento de la misma; que, además, era padre de un hijo de nombre Jesús Wilmer Guisao Guisao, quien por la muerte de su progenitor se vio afectado moralmente; que por la culpa en que incurrió la empresa se encuentra en la obligación de reconocer y pagar los perjuicios materiales y morales derivados del accidente de trabajo.

La demanda se contestó con oposición a las pretensiones, pero se aceptó el vínculo contractual con el trabajador fallecido, sus extremos, la remuneración y el accidente de trabajo, pero se adujo que ninguna culpa tuvo en la ocurrencia del mismo. Como excepciones se formularon las que denominó: “Inexistencia de la obligación” y “Compensación de culpas”.

La primera instancia la desató el Juzgado Sexto Laboral del Circuito de Medellín, mediante sentencia del 28 de Abril de 2.000, en la que se absolvió a la demandada de todas las pretensiones. Apelada tal decisión, la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, con providencia del 12 de diciembre de 2000, la confirmó.

En sustento de su determinación, en síntesis, el Tribunal expuso: que analizada la prueba testimonial y conforme lo señalan los artículos 60 y 61 del C. de P. Laboral, se concluye que la demandada había tomado las precauciones necesarias en los trabajos que se adelantaban en el Hospital General de Medellín, lugar donde perdió la vida el operario Tito de Jesús Guisao Silva; que, además, los declarantes son contestes en aseverar que el malacate donde ocurrió el accidente se encontraba en buenas condiciones mecánicas y que a los trabajadores se les había suministrado casco y cinturón de seguridad, guantes y zapatos con puntera de acero; que toda la cuadrilla estaba dotada de estos implementos, incluyendo el causante; que a los trabajadores se les había dado instrucciones por la empleadora en el sentido de que uno de ellos debía permanecer en la base de la torre del malacate, orden que fue incumplida, pero no por dicha omisión se puede hacer responsable de culpa en ese accidente.

Así mismo, el juzgador, luego de extractar apartes de la versión suministrada por Carlos José Mejía, Henry de Jesús Muñoz Duque, Ana Rosa Salazar Muñoz y Octavio A. Lopera Uribe, concluye que la empresa fue diligente en suministrar a los trabajadores todos los implementos necesarios para desempeñarse en la obra y que sí había tomado las precauciones necesarias para desarrollar los trabajos, lo cual indica que está exenta de responsabilidad de la culpa que se le endilga.

El recurso de casación

Fue interpuesto por el apoderado de la parte demandante, concedido por el Tribunal y admitido por esta Corporación, que procede a resolverlo previo el estudio de la demanda que lo sustenta y su réplica.

Al fijar el alcance de la impugnación el recurrente indicó:

“Se aspira con esta demanda, a que esa Sala CASE TOTALMENTE LA SENTENCIA IMPUGNADA, en cuanto confirmó la proferida en primera instancia, y así una vez constituida en sede de instancia REVOQUE la sentencia proferida por el Juzgado Sexto Laboral del Circuito de Medellín del 28 de abril de 2.000 y condene a la empresa CONCONCRETO S.A. a reconocer y pagar a los demandantes los perjuicios materiales y morales solicitados en la demanda."

Con fundamento en la causal primera de casación laboral, el impugnante le formula a la sentencia controvertida, el siguiente:

Único cargo

“Acuso la sentencia impugnada de violar por vía indirecta en el concepto de aplicación indebida los artículos 56, 57 num. 2º, 216 del C.S.T.; 51 y 60 del C.P. del T., debido a manifiestos errores de hecho en la apreciación de la prueba, al dejar de apreciar el documento obrante a folios 12 a 22 y 85 a 90, consistente en el "INFORME DE INVSTIGACION INTERNA DE ACCIDENTES DE TRABAJO" y por medio de la cual se describen las acciones correctivas recomendadas para prevenir siniestros similares a aquel en el cual perdió la vida el Sr. GUISAO SILVA. El aludido documento es auténtico conforme a lo dispuesto en el artículo 252 del C.P.C."

Los errores de hecho que le endilga el impugnante a la sentencia controvertida, son:

“1. Habiendo dado por probado, sin estarlo, que la empresa no tuvo culpa en la ocurrencia del accidente de trabajo en que perdió la vida el Sr. TITO DE JESUS GUISAO SILVA.

“ 2. No haber dado por establecido, siendo así, que el accidente de trabajo en que falleció el Sr. TITO DE JESUS GUISAO SILVA obedeció a culpa patronal “.

Demostracion del cargo

Para ello aduce el censor: que el tribunal al dejar de observar el documento que reseña en la formulación del cargo, cayó en un yerro, y de esta forma transgredió lo preceptuado en el artículo 60 del C.P. del T., toda vez que no analizó en su integridad las pruebas oportunamente solicitadas y aportadas, ya que de ellas se deduce claramente que, contrario a lo estimado por el ad quem, la parte demandada con su comportamiento propició el accidente que desencadenó en el deceso de Guisao Silva; que no se llegó a esta conclusión porque evidentemente se partió de un supuesto fáctico errado, forzando la prueba para arribar a una deducción de igual naturaleza; que del documento visible a folio 12 a 22 y 85 a 90 del expediente, se observa con meridiana claridad y en forma incontrovertible, que la empleadora, una vez acontecido el insuceso, se dispuso a llevar a cabo una investigación, arrojando como resultados una serie de sugerencias que evidencian la culpa de la empresa en los hechos que ocasionaron la muerte de Guisao Silva, ya que allí se dan varias recomendaciones que claramente indican la existencia de falencias protuberantes que determinaron la causación de los hechos con los resultados conocidos, circunstancia que implica que en caso de no haber adolecido de las mismas, el fatal resultado no se hubiese producido, y que las medidas se tomaron desafortunadamente con posterioridad a los hechos tantas veces referidos; que de la lectura desprevenida al referido documento, se puede concluir que paladinamente se pasó por alto por parte de la empresa, la obligación que le asigna el legislador de procurar al trabajador locales apropiados y elementos adecuados que garanticen razonablemente la seguridad y salud de sus trabajadores (artículo 57 numeral 2º).

La réplica

Precisa el opositor que el cargo formulado en casación hace caso omiso de las motivaciones del fallo recurrido y ensaya su propia verdad sobre el proceso, alegando dos errores de hecho tendientes a acreditar una supuesta culpa patronal en el siniestro sufrido por el señor Guisao Silva, atribuyendo la comisión de esos desatinos a no haber apreciado un documento que se denomina "Informe de Investigación Interna de Accidentes de Trabajo" (fs. 12 a22 y 85 a 990, c 1º).

Que aunque aparece que el sentenciador no apreció el aludido documento, la circunstancia de que el cargo se hubiese limitado a alegar esa falta de evaluación, sin ensayar siquiera una impugnación del criterio del Tribunal demostrando que apreció equivocadamente las pruebas en que lo fundó y así llegó a cometer los hipotéticos yerros alegados en el cargo; que esa falta de ataque a las bases mismas y expresas del fallo acusado, conducen a que éstas permanezcan totalmente incólumes y no pueda casarse ese fallo; que desde luego las decisiones judiciales sometidas al control de legalidad, que inspira y justifica la existencia del recurso extraordinario de casación, se presumen acertadas en la evaluación de los hechos litigiosos y en la aplicación de la ley, presunción que debe desvirtuar el recurrente mediante la critica certera y completa de los fundamentos fácticos de la decisión atacada, o mediante argumentaciones jurídicas del dicho recurrente que hagan incuestionable el quebranto de preceptos sustanciales de la ley laboral, es decir, de preceptos atributivos de los derechos cuya efectividad persiga el recurrente.

Se considera

Con los dos desatinos fácticos denunciados en el cargo se objeta la conclusión del Tribunal en el sentido de la ausencia de culpa por parte de la empleadora en la ocurrencia del accidente de trabajo en el que perdió la vida Tito de Jesús Guisao Silva. Para acreditar los yerros se denuncia única y exclusivamente, como prueba dejada de apreciar, la investigación adelantada por la misma empresa una vez ocurrido el aludido suceso.

De acuerdo con la parte motiva de la providencia recurrida, el juzgador para exonerar a la demandada del resarcimiento de los perjuicios pretendidos, estimó que la empresa sí había tomado todas las precauciones necesarias para el cumplimiento de las actividades desarrolladas por el causante y, por ende, estaba exenta de responsabilidad por la culpa que se le endilga, convencimiento que obtuvo del análisis de la prueba testimonial recaudada para la decisión de la controversia, y sobre la cual expresó:

“Son contestes los declarantes en aseverar que el malacate donde ocurrió el accidente se encontraba en buenas condiciones mecánicas, que a los trabajadores se les había suministrado casco de seguridad, cinturón de seguridad, guantes, zapatos con puntera de acero; que toda la cuadrilla estaba dotada de estos implementos, incluyendo el fallecido TITO DE JESUS GUISAO SILVA.

“(...) A los trabajadores se les había dado instrucciones por la empleadora que uno de ellos debía permanecer en la base de la torre del malacate, orden que fue incumplida, pero no por dicha omisión se puede hacer responsable de culpa en ese accidente a CONCONCRETO S.A. Ello se deduce de los testimonios, que la empresa fue diligente en suministrar a los trabajadores todos los implementos necesarios para desempeñarse en la obra“.

Se destaca lo anterior porque a pesar de que el soporte esencial del fallo impugnado, en el aspecto particular y concreto objeto de discrepancia, se encuentra anclado en los testimonios de Carlos José Mejía, Ana Rosa Salazar Muñoz, Henry de Jesús Muñoz Duque y Octavio A Lopera Uribe, el censor se abstiene de denunciar tales medios de convicción, no obstante su obligación de destruir todos y cada uno de los fundamentos fáctico probatorios que sirven de respaldo a la providencia recurrida.

Y es que si bien la prueba testimonial no es calificada para demostrar errores de hecho en casación laboral, según lo dispone el artículo 7º de la ley 16 de 1969, la jurisprudencia ha precisado que es menester acusarla como erróneamente apreciada cuando le sirve de sustento al fallo, como sucede en este caso, ya que ello es lo que posibilita a la Corte, una vez demostrado los yerros con elementos que tienen esa connotación, entrar a estudiar aquellos.

La implicación que tiene la mencionada omisión es que la providencia controvertida se mantenga inalterable, por continuar fundamentada en las pruebas inatacadas y en razón a la presunción de legalidad y acierto que la cobija.

Pero es más, aunque lo hasta aquí comentado es suficiente para que el cargo no prospere, a igual conclusión habría de llegarse si la Sala examina la única prueba que denuncia el recurrente en el ataque, como es, el documento que contiene la investigación interna que adelantó la empresa demandada con ocasión del accidente donde perdió la vida el extrabajador.

Así se afirma por cuanto, de tal elemento probatorio, que consta a folios 12 a 22 del expediente y que se acusa por su falta de valoración, no es posible inferir la culpa imputada a la demandada en los hechos que desencadenaron la muerte de Guisao Silva. Y esto porque si bien es cierto que en ese informe se plantean recomendaciones técnicas, administrativas y socio laborales para la ejecución de las actividades en las que se produjo el siniestro, ello no significa que debe darse por acreditado que las medidas de seguridad adoptadas por la empresa para la fecha del accidente no correspondían, como lo expresó la Corte en el fallo que trae a colación el Tribunal, a “aquélla diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios”; antes por el contrario para la Corte de tal investigación y sus conclusiones puede colegirse que la empleadora quiso extremar las medidas de seguridad para evitar la repetición de sucesos como en el que perdió la vida el trabajador Tito de Jesús Guisao Silva, pero en ningún momento que las que tenía para esa data no era las adecuadas y, por consiguiente, concluir que hubo culpa de la demandada en el accidente, que es lo que a la postre alega el recurrente.

Como el recurso se pierde y hubo réplica, las costas por el mismo se le impondrán al recurrente.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia del 12 de diciembre de 2000, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, en el juicio que LIGIA MARIA GUISAO MUÑOZ y JESUS WILMER GUISAO GUISAO le promovieron a la sociedad CONCONCRETO S.A.

Las costas en el recurso extraordinario a cargo de la parte demandante e impugnante en casación.

Cópiese, notifíquese y devuélvase al tribunal de origen.

Magistrados: Fernando Vásquez Botero— Francisco Escobar Henríquezjosé Roberto Herrera Vergara—Carlos Isaac Nader—Luis Gonzalo Toro Correa—Germán G. Valdés Sánchez—Isaura Vargas Díaz.

Jesús Antonio Pastás Perugache, secretario