Sentencia 16562 de septiembre 28 de 2001 

• CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO ECONÓMICO

REBAJA DE PENA POR REPARACIÓN

EXTRACTOS: «La Sala ha tenido oportunidad de precisar los alcances del artículo 374 del Código Penal anterior, hoy artículo 269 de la Ley 599 de 2000, a través de recientes pronunciamientos con los que se han ido precisando y corrigiendo planteamientos contenidos en fallos que los precedieron, alguno de los cuales, según el procurador, es que se sigue manteniendo frente al problema generado por la imposibilidad de restitución del objeto material del delito.

En efecto, se ha señalado que la rebaja punitiva por reparación procede cuando el responsable restituya el objeto material del delito o su valor e indemnice los perjuicios ocasionados al ofendido o perjudicado, tal como lo consagra la norma, sin que en ella se condicionen a una motivación específica, explícita o implícita, el proceder de quien indemniza y/o restituye. Esas valoraciones subjetivas no hacen parte de las exigencias consagradas en la ley.

Se trata de un mecanismo de reducción de pena, no de una atenuante de responsabilidad. No se deriva de una circunstancia relacionada con el hecho punible que pueda incidir en la tipicidad, la antijuridicidad o la culpabilidad o en los grados de participación. Se trata de una actitud del imputado, posterior al delito, que no tiene incidencia en el juicio de responsabilidad y por tanto, sólo afecta la pena una vez ha sido individualizada. La rebaja de pena está entonces relacionada con la dosificación que haga el funcionario judicial, no con los límites mínimo y máximo establecidos en los tipos penales que atentan contra el patrimonio económico. Significa esto que la citada disminución de la pena no afecta el término de prescripción de la acción penal, ni tiene incidencia en la determinación de la pena máxima a imponer para establecer la procedencia del recurso de casación.

De igual manera, ha señalado la Sala que la reducción de pena no es facultativa (lo discrecional es su monto, dentro del ámbito especificado en la norma), que es de carácter objetivo, que la indemnización ha de ser integral, que la rebaja es extensiva a los partícipes (aunque no necesariamente en la misma cantidad dado que ello depende de los factores dosimétricos predicables frente a cada uno de ellos y su forma de participación), y que sólo los demás sujetos procesales pueden objetar la estimación hecha por el ofendido, así, como que si éste no reclama perjuicio moral, es porque lo consideró inexistente, por lo que el funcionario no puede cuestionar su pretensión indemnizatoria, aunque es su deber verificar frente a la fijación de los perjuicios por parte del ofendido, que ella recoja el querer de la ley, para que sea integral o completa, y no surja como consecuencia de un acto de rutina negligente y superficial, como suele ocurrir con muchos de los interrogatorios que se verfican sobre el particular.

También ha entendido la Corte que no siempre ambos supuestos de hecho contenidos en la norma deben producirse indefectiblemente, esto es, que siendo posible que el objeto material del delito haya desaparecido o se haya destruido o que el imputado no esté en condiciones de recuperarlo puede optarse por pagar el valor del objeto. O que hubiese sido fallido su apoderamiento, como ocurre en las tentativas.

Y, si como ocurrió en este caso, el objeto material fue recuperado gracias a la oportuna intervención de las autoridades y por lo tanto, no alcanzó a ser objeto de apoderamiento, la rebaja opera si el responsable, en este caso y los demás casos planteados, indemniza los perjuicios causados con el hecho punible.

(...).

Finalmente debe señalarse que no hay lugar a dar aplicación al principio de favorabilidad, ya que el nuevo Código Penal que recientemente entró en vigencia (L. 599/00) en su artículo 269 consagra la disminución de pena por reparación, en el mismo monto señalado en la norma anterior».

(Sentencia de casación, septiembre 28 de 2001. Radicación 16.562. Magistrado Ponente: Dr. Carlos E. Mejía Escobar).

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