Sentencia 16831 de julio 4 de 2002 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente:

Dr. Hermán Galán Castellanos

Aprobado Acta Nº 072

Bogotá, D.C., cuatro de julio de dos mil dos.

Procede la Sala a resolver sobre la admisibilidad de la demanda de revisión interpuesta por el apoderado del condenado Eufemiano Campo Elías Rosero Tumbe, contra la sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá), mediante la cual confirmó la proferida en primera instancia por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Sogamoso, que lo condenó como coautor de los delitos de homicidio consumado en las personas de Alcibiades Ulises Cárdenas Ducat y Orlando Quintero, en concurso con el delito de tentativa de homicidio en Antonio Cárdenas Ducat.

Antecedentes

1. Jorge Humberto Forero Pinilla, Ariel Ramiro Garzón Franco (alias Care-gancho), Campo Elías Rosero Tumbe (alias Manos de Yeso), quienes estuvieron vinculados al Ejército Nacional, alcanzando los dos primeros el grado de cabo primero, y el último de sargento primero, Luis Alberto Rodríguez y los sujetos apodados “El Gordo” y “El Flaco” o “Cara de Gamín”, el 27 de diciembre de 1982 emprendieron desde Barranquilla viaje con destino a Sogamoso (Boy.), en donde se notó su presencia a eso de las cuatro de la tarde del 29 de diciembre, cuando obtuvieron alojamiento en el Hotel Santander, negándose a registrar datos personales de identificación.

El propósito de los viajeros era ajustar cuentas con la familia Cárdenas, quienes por enfrentamientos con la familia Valdeblanquez en la Costa Atlántica, debieron trasladarse a Sogamoso (Boy.). El 30 de diciembre en horas de la mañana acudieron a un taller de mecánica a hacerles arreglos a un campero Toyota. Luego de localizar a las víctimas, en horas de la tarde, cerca de las cuatro y media, apostados en sitios estratégicos y presumiendo ser autoridades retuvieron a Alcibiades Ulises Cárdenas Ducat, Orlando Quintero y Alcibiades Antonio Cárdenas Ducat, huyendo en ese momento José Manuel Cárdenas Moscote y Carlos Camilo Cárdenas. Los tres primeros, intimidados con armas de fuego los obligaron a abordar el campero Toyota, emprendiendo viaje por la vía Sogamoso - Aquitania. En el sitio “Los Corales” (jurisdicción del primer municipio en mención) detuvieron la marcha, abrieron la puerta trasera del vehículo y dispararon contra los tres ocupantes retenidos; lanzando luego por un abismo el automotor. Los campesinos de la región que a distancia observaron el hecho acudieron al lugar, rescatando herido a Alcibiades Antonio, a quien, trasladado al hospital, le salvaron la vida.

Los autores del hecho se dividieron en grupos para huir del lugar. Cuatro de ellos, retrocedieron del sitio abordando momentos después el bus conducido por Fermín Martín Rojas, quien al pasar por donde ocurrió la tragedia se detuvo a observar lo acontecido, dialogando con algunos moradores de la región que allí se encontraban. Al relacionar la situación con los pasajeros que acababa de recoger, continuó la marcha, conduciendo el vehículo hasta la policía, a quienes les informó su presentimiento, por lo que se logró la captura de Jorge Humberto Forero Pinilla, a quien se le incautó una pistola Browing con dos cargadores. Los demás se evadieron, siendo vinculados a la investigación mediante el procedimiento de declaración de persona ausente.

2. El proceso en el que se investigaron los sucesos del acápite anterior culminó con la sentencia proferida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Sogamoso de fecha 8 de agosto de 1995, que condenó a 25 años de prisión a Jorge Humberto Forero Pinilla, Ariel Ramiro Garzón Franco, Campo Elías Rosero Tumbe y Álvaro Carrero Pérez, como coautores de los delitos de homicidio en Alcibiades Ulises Cárdenas Ducat y Orlando Quintero (conocido también como Orlando Rojas), en concurso con el delito de tentativa de homicidio en Alcibiades Antonio Cárdenas Ducat.

3. El Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo al desatar el recurso de apelación contra la sentencia de primera instancia, interpuesta por la defensora del procesado Ariel Ramiro Garzón Franco, llegó a la conclusión que había mérito para confirmar en su integridad el fallo recurrido.

Cabe anotar que uno de los argumentos de la defensa en la sustentación de la impugnación del fallo de primera instancia para pedir su infirmación, fue el valor incriminante de las evidencias en las que fincó la responsabilidad de Garzón Franco, argumento respecto del cual el tribunal acogiendo la versión suministrada por el cabo segundo Jorge Humberto Forero Pinilla concluye que es demostrativa de la participación ilícita del procesado, máxime cuando los datos suministrados fueron corroborados por el testigo Alcibiades Antonio Cárdenas Ducat.

La demanda de revisión

1. El libelista invoca la causal tercera de revisión prevista en el artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, aduciendo la existencia de hechos nuevos y pruebas, no conocidas en las instancias, con las cuales se establece que el procesado Eufemiano Campo Elías Rosero Tumbe no pudo cometer los delitos imputados porque para la fecha en que ocurrieron los hechos y los días subsiguientes, 30 de diciembre de 1982, “se encontraba en la población de Consacá (Nariño), festejando su retiro del servicio activo del Ejército Nacional”.

La sentencia condenatoria se sustentó en una “única prueba incriminatoria”, la cual no es otra que “las afirmaciones vertidas en la segunda indagatoria de Jorge Humberto Forero Pinilla”.

2. El mérito para la revisión de la sentencia lo funda el demandante en las pruebas que adjunta al libelo petitorio y con las cuales considera que acredita los hechos básicos de su pretensión, contenidas en las declaraciones extraproceso de Hernando Juan Rosero Tumbe, Orlando Méndez Villota, Héctor Romero Jojoa Garzón, Justino Eduardo Acuña Montero, Jesús Hernando Timana y Jesús Pantoja Jojoa.

3. Los documentos presentados con la demanda y con base en las cuales pretende la revisión, son los siguientes:

3.1. Poder del demandante al apoderado para ejercitar la acción de revisión.

3.2. Fotocopia de la sentencia de primera y segunda instancia, proferida contra el acá accionante y otros, cuya revisión se solicita, con las constancias de ejecutoria.

3.3. Original de las declaraciones extraproceso rendidas en la Notaría Tercera de Pasto, por las siguientes personas:

3.3.1. Declaración de Orlando Rodrigo Méndez Villota, identificado con la C.C. Nº 3.045.876 de Girardot, rendida el 15 de julio de 1998. Manifiesta que el 28 de diciembre de 1982 se encontró en el parque de Nariño (Pasto) con Campo Elías, con quien departieron algunas cervezas, habiéndole comentado que él viajaba a Consacá. Al día siguiente volvió a encontrárselo en la casa de Hernando Rosero.

El señor Méndez Villota, también declaró extraprocesalmente el 20 de agosto de 1997, afirmando que se vio con Campo Elías Rosero a eso de las 10:30 a.m. del 28 de diciembre de 1982, volviéndose a encontrar el mismo día con otros compañeros a las 2:30 p.m., en el parque de Nariño, procediendo a departir con él unos aguardientes hasta las 7:30 p.m.

3.3.2. Jesús Hernando Timana, identificado con la C.C. Nº 14.955.172 de Cali, declaró el 16 de julio de 1998. Dice haberse encontrado con el sargento Rosero Tumbe el 29 de diciembre, con quien al día siguiente obtuvieron las cosas para festejar el año viejo. El 31 de diciembre hicieron la quema en compañía de la familia, comentándole que viajaría el 2 o el 3 de enero. Al responder la cuarta pregunta aclara que “nos encontramos en Cosacá (Nariño)”.

Este declarante, Jesús Hernando Timana, con cédula Nº 14.955.172 de Cali, declaró el 19 de agosto de 1997, aseverando que Rosero Tumbe se encontraba en Consacá el 29 de diciembre de 1982, donde se saludaron y programaron una reunión de amigos para el 31 de diciembre, dado que el 2 o el 3 de enero debía presentarse en Bogotá.

3.3.3. Justino Eduardo Acuña Montero, identificado con la C.C. Nº 87.450.086 de Samaniego. Declaró el 19 de agosto de 1997 que el 28 de diciembre de 1982 se encontró en Pasto con Campo Elías Rosero, planeando pasar el carnaval de inocentes, informándole que el 29 de diciembre del mismo año se trasladaba al municipio de Cosacá a celebrar el retiro del ejército con su familia.

El 17 de julio de 1998 declaró nuevamente para certificar que se encontró con Rosero Tumbe en Pasto el 28 de diciembre, haciéndole comentarios referentes a su retiro del ejército y a su viaje a Consacá.

3.3.4. Hernando Juan Bautista Rosero Tumbe identificado con la C.C. Nº 9.513.992 de Sogamoso, declaró el 17 de julio de 1998. Señala que Campo Elías estuvo en Pasto el 28 y 29 de diciembre, viajando después a Consacá a pasar el 31 de diciembre. El 2 de enero de 1983 regresó a Bogotá.

3.3.5. Manuel Jesús Pantoja Jojoa, identificado con la C.C. Nº 5.193.649 de Pasto. Declaró el 10 de julio de 1998, que siendo alcalde de Consacá fue visitado por Campo Elías Rosero, lo que aconteció para festividades de fin de año, sin recordar la fecha.

3.3.6. Héctor Romero Jojoa Garzón identificado con la C.C. Nº 12.953.419 de Pasto. Declaró el 8 de julio de 1998, que el sargento Rosero Tumbe llegó el 30 de diciembre de 1982 y se saludó directamente con él a eso de la 1:30 p.m. el 31 el diciembre cuando se hacía el recorrido por el barrio La Libertad anotando los nombres de los “años viejos”.

Consideraciones de la Sala

1. La acción de revisión es un instrumento extraordinario que persigue la remoción de los efectos de cosa juzgada que cobija al fallo atacado, para dejar sin efecto una decisión injusta y hacer prevalecer la verdad material, por lo que su ejercicio obliga al cumplimiento de los presupuestos de admisibilidad establecidos por el estatuto procesal penal, pues de no hacerse inexorablemente la demanda habrá de ser rechazada por la Corte.

2. Cuando, como en el presente caso, el soporte de la pretensión es la tercera de las causales previstas en el artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, vigente al momento de la presentación de la demanda y subrogado por el artículo 222 de la Ley 600 de 2000, esto es, por aparecer una prueba que apunta a demostrar la inocencia del incriminado, corresponde al actor demostrar no sólo el aparecimiento de aquélla, sino, lo más importante, que el fallador no tuvo oportunidad de pronunciarse y que de haber ingresado al expediente la solución del caso habría sido sustancialmente distinta y opuesta a la adoptada. Así lo tiene establecido la Corte.

3. No se trata entonces, de esgrimir cualquier clase de medio probatorio sin repercusión alguna. Por esta razón, para la admisibilidad de la demanda de revisión, se exige que aquélla tenga novedad y trascendencia. De no cumplirse estas condiciones, ha de entenderse que lo pretendido es continuar un debate estéril de hechos, pruebas y argumentos ya considerados y definidos procesalmente, lo cual está proscrito del objeto de la revisión.

4. En el caso en estudio, la prueba a que acude el demandante y el hecho revelado no prestan mérito para desvirtuar la autoría y la responsabilidad que la sentencia de primera y segunda instancia le atribuyen a Eufemiano Campo Elías Rosero Tumbe en la muerte de Alcibiades Ulises Cárdenas Ducat y Orlando Quintero, así como en la tentativa de homicidio en Alcibiades Antonio Cárdenas Ducat, por cuanto la evidencia con base en la que se pretende la revisión no cumple las exigencias a las que se hizo referencia en el acápite anterior.

Los testimonios rendidos extraproceso en la Notaría Tercera de Pasto no producen certeza acerca de la hipótesis sostenida en la demanda de revisión, en cuanto que el procesado Campo Elías Rosero Tumbe se encontraba en el departamento de Nariño en la fecha en que ocurrieron los hechos, esto es, para las cuatro y media de la tarde del día 30 de diciembre de 1982, deducción que se obtiene luego del análisis individual y en conjunto de la prueba allegada, de considerar el transcurso del tiempo, las circunstancias a que hacen referencia en sus deponencias, las contradicciones en que incurren y el propósito de revivir debates superados en las instancias. Estos son los principales fundamentos que permiten no darle credibilidad a lo aseverado por aquéllos.

Méndez Villota, Timana y Acuña, declararon a mediados de 1997, repitiendo la diligencia en 1998. En este último año lo hicieron los demás testigos con base en los cuales se busca la revisión de la sentencia proferida en el sub judice por el Tribunal de San Rosa de Viterbo. Los testigos hacen referencia a un encuentro con el procesado 16 años antes, evocando el motivo, día, mes, año, el sitio donde se encontraron, algunos precisando el trago ingerido, hasta la hora en que ocurrió el encuentro y la ingesta alcohólica, aspectos que conforme a las reglas que gobiernan la lógica y la experiencia, habida cuenta de la naturaleza humana, la fragilidad de la memoria, el tiempo transcurrido, la ausencia de un motivo válido para justificar la razón de su dicho, esto es, para retener los detalles de que ahora dan cuenta (en virtud a que de los seis testigos, uno sólo puede acreditar de pronto interés especifico para haber memorizado la presencia del sentenciado y la causa, por ser hermano de éste), fundamentos estos que por su validez permiten establecer lo intrascendentes que resultan los argumentos del accionante, dado que en tales condiciones, la evidencia aportada carece de fuerza probatoria para establecer que Campo Elías Rosero Tumbe se encontraba en Consacá y no en el sitio Los Corales para el 30 de diciembre de 1982.

Además, un detenido análisis de las declaraciones no conducen a darles el alcance a que aspira el demandante dado que las contradicciones en que incurren impiden obtener certeza sobre los hechos aseverados por ellos. Así por ejemplo, no es argumento serio que Hernando Juan Bautista Rosero Tumbe afirme que su hermano, el accionante, los días 28 y 29 de diciembre de 1982 se encontraba en “Pasto”, mientras que Hernando Timana sostiene que el incriminado estuvo en Consacá desde el 29 de diciembre de 1982, y de otra parte, Méndez Villota lo ubica el 28 en Pasto y el 29 en Consacá.

Se sabe el 27 de diciembre de 1982, el cabo primero Jorge Humberto Forero Pinilla desertó en horas de la noche del Batallón de Policía Militar Número Dos, emprendiendo el viaje en el Toyota hurtado en esa ciudad el día anterior, en compañía de Eufemiano Campo Elías Rosero Tumbe. Si los procesados no salieron del perímetro municipal de Sogamoso para ejecutar la conducta homicida por la que se les condenó, acción que se inició a las 4 y 30 de la tarde del 30 de diciembre de 1982, el siguiente raciocinio (haciendo el recorrido por distancias y tiempos a los lugares de Nariño desde Sogamoso), con base en las reglas de la sana crítica, permite establecer lo imposible que resulta admitir lo declarado por los testigos en la Notaría Tercera de Pasto.

En efecto, la distancia entre Sogamoso y Consacá es de 1.160 kms y en condiciones normales dicho recorrido requiere de 17 horas. Partiendo de los supuestos indicados, resulta posible y puede ser cierto que el accionante fuese visto en Pasto y Consacá en horas avanzadas de la mañana del 31 de diciembre de 1982, mas no los días 28, 29 y 30 de diciembre, porque es un hecho absolutamente imposible de ocurrir, pues el desplazamiento desde Sogamoso se realizó por vía terrestre y no aérea, después de cometido el crimen (30 de diciembre de 1982), según se comprobó en el trámite del proceso con las declaraciones de Edilberto Álvaro Guío, Enrique Rodríguez Facua y Luis Felipe Angarita Herrera.

A ninguna otra conclusión puede arribarse, en razón a que la prueba allegada por el accionante no tiene idoneidad para descalificar la que le dio convicción al fallador sobre el hecho de habérsele visto a Rosero Tumbe en el lugar y fecha en que se consumaron los delitos por los cuales fue declarado responsable en fallos cuya revisión ahora pretende.

5. La solicitud de revisión examinada es inadmisible por contrariar manifiestamente la técnica que demanda el ejercicio de aquella especial vía de reclamación contra los fallos que gozan de inmutabilidad e indiscutibilidad que les impone la cosa juzgada. Cuando se invoca el numeral 3º del artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, como ocurre en este asunto, no es posible valerse de prueba cuyo alcance no evidencia “los hechos básicos de la petición”, menos cuando el motivo se reduce a cuestionar la credibilidad asignada en conjunto a los elementos e juicio recopilados y que sirvieron de fundamento a las decisiones de instancia.

6. De la presente actuación se ordena expedir copias para que se remitan al director seccional de fiscalías de Pasto a fin de que disponga lo pertinente para que se investigue si se ha violado la ley penal, por las personas que rindieron declaración extraproceso en la Notaría Tercera de Pasto y con base en las cuales se pretendía la revisión de los fallos de instancia en el sub judice.

7. Lo dicho es suficiente para que se rechace la demanda de revisión presentada por el apoderado de Eufemiano Campo Elías Rosero Tumbe.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,

RESUELVE:

1. Reconocer como defensor de Eufemiano Campo Elías Rosero Tumbe, al doctor Juan Carlos Lagos Mora, en los términos del poder a él conferido.

2. Rechazar la demanda de revisión presentada a nombre del sentenciado Eufemiano Campo Elías Rosero Tumbe, por lo dicho en la parte motiva de esta providencia.

3. Por secretaría de la Sala expídanse las copias para adelantar la investigación penal a que se hizo referencia en los considerandos de esta decisión.

Notifíquese y cúmplase.

ACLARACIÓN DE VOTO

Por la analogía que el asunto presenta con el de radicados números 8.401, 8.904, 13.049 y 15.286, me remito a las aclaraciones del voto allí hechas.

Fernando E. Arboleda Ripoll 

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