Sentencia 17159 de febrero 7 de 2002

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad. 17159

Acta 05

Magistrado Ponente:

Dr. Francisco Escobar Henríquez

Bogotá, D.C., siete de febrero de dos mil dos.

Resuelve la Corte el recurso de casación interpuesto por el apoderado judicial del señor Fredys Eliecer Rodríguez Padilla contra la sentencia proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, el 6 de abril de 2001, en el juicio seguido por el recurrente contra la sociedad Industria de Herrajes “Indurrajes S.A.”.

Antecedentes

La demanda inicial fue promovida para que se condenara a la empresa demandada a pagar al actor la indemnización indexada por despido prevista en el artículo 6º de la Ley 50 de 1990 y los perjuicios morales por la misma causa, así como la indemnización moratoria por el no pago oportuno de las prestaciones sociales. Posteriormente, en la primera audiencia agregó a estas pretensiones la reclamación de los perjuicios materiales, morales y fisiológicos conforme al artículo 216 del C. S. del T.

Informan los hechos que sustentan las reclamaciones anotadas que el actor prestó sus servicios, como pulidor de moldes, para la empresa accionada entre el 11 de julio de 1990 y el 20 de junio de 1999, cuando fue despedido con el argumento según el cual su incapacidad superó 180 días.

Igualmente refieren que el señor Fredys Eliecer Rodríguez Padilla sufrió un accidente cuando cumplía unos trabajos de reparación en el techo de las instalaciones de la empresa, que eran ajenos al objeto del contrato de trabajo y respecto de los cuales no había recibido instrucción previa para ejecutarlos. Además sostienen que los elementos de seguridad suministrados para desarrollar la tarea referida eran insuficientes.

En torno a las circunstancias que rodearon el infortunio laboral aludido señalan que una vez el trabajador terminó las labores en el techo procedió a desengancharse de la cuerda corta y del cinturón, que solo se utiliza en las cerchas, y que al descender se precipitó al vacío sufriendo múltiples lesiones en sus extremidades inferiores y superiores, que dejaron secuelas definitivas que han menguado considerablemente su capacidad laboral.

En la respuesta a la demanda la empresa no aceptó claramente ninguno de los hechos afirmados por la parte actora, salvo el referente a que la actividad laboral desempeñada por el demandante fue la de pulidor de moldes.

Decisiones de instancia

En audiencia de juzgamiento celebrada el 14 de septiembre de 2000, el juzgado del conocimiento absolvió a la sociedad demandada de todas las pretensiones del actor. Decisión que fue confirmada íntegramente en segunda instancia.

Después de establecer el juzgador de segundo grado la existencia de la relación laboral aducida y que la empleadora dio por terminado el contrato de trabajo con justa causa se ocupó de examinar lo concerniente al accidente de trabajo, respecto del cual concluyó que no era válido que se alegara desconocimiento o falta de preparación del trabajador para desarrollar las labores que se le encomendaron, puesto que la prueba testimonial y documental recaudada en el juicio acredita que este hacía parte de la Brigada de Bomberos que la empresa tiene establecida en sus instalaciones; inferencia de la cual extrajo el juzgador ad quem que es de común conocimiento que las personas integrantes de un cuerpo de bomberos están plenamente capacitadas para desarrollar misiones extremas.

El recurso de casación

Solicita que se case parcialmente la sentencia recurrida, en la medida que absolvió de la indemnización plena de perjuicios materiales y morales, para que la Corte constituida en sede de instancia condene a la empresa accionada por tal concepto.

Con este propósito fundada la acusación en la causal primera de casación laboral presenta un cargo único, que no tuvo réplica, orientado por la vía indirecta, en el que acusa la aplicación indebida, entre otras disposiciones, de los artículos 1, 18, 21, 22, 23 y 216 del C.S.T. quebrantamiento legal que sostiene se originó en los siguientes yerros fácticos:

“1. Dar por demostrado, sin estarlo que la empresa suministró los elementos de trabajo adecuados para la ejecución del trabajo y para la seguridad del trabajador.

2. No dar por demostrado, estándolo:

a. Que la actividad ordenada, no siendo la actividad del trabajador, exponía en grave peligro a este, dado que no estaba preparado para ejecutar trabajo en alturas.

b. Que incurrió en (sic) empleador en culpa al no suministrar los elementos adecuados y necesarios para la labor y para su protección, como cuerdas y manilas de suspensión.

3. Dar por demostrado, no estándolo, que el trabajador pertenecía al cuerpo de bomberos, y con gran entrenamiento y adiestramiento en la labor de trabajo en alturas”.

A continuación reseña la impugnación que los errores de hecho denunciados se originaron en la falta de apreciación de la confesión contenida en los hechos de la demanda (fls. 132 y 133), el informe patronal del accidente de trabajo y en las respuestas dadas por las partes al absolver los interrogatorios practicados en el juicio (fls. 222 a 226 y 226 vto. a 232). Además cita como pruebas mal apreciadas en el proceso las declaraciones de terceros de los señores Jorge Iván García Agudelo (fls. 192 a 195), José Iván Cardona Restrepo (fls. 234 a 238) y Omar de Jesús Chalarca Cardona (fls. 238 a 242).

Sostiene que las pruebas citadas en el cargo denotan, en forma lógica y razonable, que el accidente de trabajo en el que resultó lesionado el señor Fredys Eliecer Padilla se debió a culpa del empleador quien no suministró al trabajador los elementos adecuados de protección contra accidentes de trabajo, pues resalta que no era suficiente que se le suministrara una cuerda de dos metros y un cinturón de seguridad.

Indica que no basta la afirmación según la cual se instruyó al actor como bombero, para combatir incendios y que en el piso se encontraban tiradas manilas, cuerdas y otros elementos para que ejecutara una labor a la que no estaba obligado. Además resalta que la responsabilidad no se mide porque la empleadora haya compelido al trabajador, en varias ocasiones, a reparar el techo, ni porque este hubiese subido al mismo en diversas oportunidades.

Se considera

El juzgador de segundo grado no hizo alusión concreta a los elementos de trabajo que la empresa suministró al actor para que realizara unas reparaciones en el techo de sus instalaciones y que el ataque encuentra insuficientes; esa Corporación concluyó sucintamente, sobre el accidente de trabajo acaecido, que no se podía alegar el desconocimiento o falta de preparación del trabajador para desarrollar las labores que se le encomendaron, puesto que la prueba testimonial y documental recaudada en el juicio acredita que este hacía parte de la Brigada de Bomberos que la empresa tiene establecida en sus instalaciones y que por tanto estaba capacitado para desarrollar misiones extremas. En estas condiciones la censura es inexacta al sostener que en la decisión recurrida se dio por demostrado, sin estarlo, que la empleadora suministró los elementos de trabajo adecuados para la ejecución del trabajo.

Sin embargo, al margen de la imprecisión anotada se advierte que las pruebas calificadas en casación no demuestran que la sociedad demandada dotara deficientemente de elementos de seguridad al señor Fredys Eliecer Rodríguez Padilla para la realización de las reparaciones referidas. En su orden se tiene que en la respuesta a la demanda la empleadora no hizo manifestación alguna que se pudiera tener como confesión relativa a que no suministró al demandante los elementos de protección necesarios para que realizara la tarea asignada en el techo de sus instalaciones (ver folios 132 y 133).

Tampoco aparece que el representante legal de la sociedad demandada admitiera al dar respuesta al interrogatorio de parte practicado en el juicio que esta haya incurrido en la omisión a que se refiere el ataque, pues sobre el suceso referido simplemente indicó que no conocía detalles. Manifestación que resulta creíble pues de su declaración se desprende claramente que su vinculación a la empresa fue posterior al infortunio laboral referido. Pero lo verdaderamente relevante es que en manera alguna se cumplen las exigencias para que se pueda asignar el carácter de confesión a alguna de sus respuestas (ver fls. 222 a 226).

Nada distinto aporta el informe patronal del accidente, toda vez que solo contiene una versión imprecisa de la empresa, ilegible en varios de sus apartes, en la que no dice nada que la pueda perjudicar y que eventualmente pudiera ser tomado como confesión (ver folio 33).

Ahora bien, las afirmaciones del demandante en el interrogatorio de parte; atinentes a que la empleadora no le suministró el equipo necesario para efectuar las reparaciones en el techo, no pueden ser consideradas como ciertas dado que no tienen el carácter de confesión que pretende el ataque, pues solo corresponden a una versión de parte interesada que no recae sobre hechos que le sean adversos a él. En cambio al admitir el actor que durante los 4 años anteriores al accidente de trabajo era la persona que efectuaba la mayoría de los trabajos en altura, está aceptando que esa labor se constituyó en una de sus ocupaciones dentro de la empresa y que por tanto no es admisible el argumento de que se trataba de una actividad ajena a sus funciones y que no estaba capacitado para realizarlas, porque además aceptó ser bombero en la empresa y haber recibido entrenamiento como tal, incluso para trabajar en alturas (ver folios 226 a 232).

En razón a que las pruebas calificadas en casación citadas no demuestran que el juzgador de segundo grado haya incurrido en los yerros fácticos que denuncia el ataque, no es viable el examen de las testimoniales enunciadas, dado que por sí no son legalmente idóneas, y su estudio solamente hubiera sido procedente para ratificar la existencia de los errores manifiestos de hecho, de haber sido acreditados con base en pruebas, calificadas según criterio jurisprudencial reiterado de la Sala.

El cargo, conforme a lo expuesto, no prospera. Sin costas en el recurso dado que no aparece que se hayan causado.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia de fecha 6 de abril de 2001, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, en el juicio adelantado por Fredys Eliecer Rodríguez Padilla contra sociedad Industria de Herrajes “Indurrajes S.A.”.

Sin costas en el recurso.

Cópiese, notifíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Magistrados: Francisco Escobar Henríquez—José Roberto Herrera Vergara—Carlos Isaac Nader—Luis Gonzalo Toro Correa—Germán G. Valdés Sánchez—Isaura Vargas Díaz—Fernando Vásquez Botero.

Jesús Antonio Pastas Perugache, Secretario.