Sentencia 1809 de octubre 12 de 2000 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA

SUBSECCIÓN A

SUSTITUCIÓN PENSIONAL A LA COMPAÑERA PERMANENTE

LA CONVIVENCIA SE DEBE PROBAR DE MANERA FEHACIENTE

EXTRACTOS: «En diversas ocasiones, la Corte Constitucional ha señalado premisas necesarias para admitir la existencia de la familia conformada por la voluntad libre de las personas. Así en sentencia T-660 de 11 de noviembre de 1998, con ponencia del Magistrado Alejandro Martínez Caballero, precisó:

“... d) Del derecho a Ia sustitución ocasional y criterios constitucionales en caso de conflicto.

... En lo que respecta específicamente a la sustitución pensional entre compañeros permanentes, es importante reconocer que la Constitución Política le ha reconocido un valor significativo y profundo a la convivencia, al apoyo mutuo y a la vida en común, privilegiándola incluso frente a los rigorismos meramente formales... En el mismo sentido, si quien alega ser compañera(o) permanente no puede probar la convivencia bajo un mismo techo y una vida de socorro y apoyo mutuo de carácter exclusivo con su pareja, por dos años mínimo, carece de los fundamentos que permiten presumir los elementos que constituyen un núcleo familiar, que es el sustentado y protegido por la Constitución.

Es por ello que no pueden alegar su condición de compañeras o compañeros, quienes no comprueben una comunidad de vida estable, permanente y definitiva con un persona —distinta por supuesto de una relación fugaz y pasajera—, en la que la ayuda mutua y la solidaridad como pareja sean la base de la relación, y permitan que bajo un mismo techo se consolide un hogar y se busque la singularidad, producto de la exclusividad que se espera y se genera de la pretensión voluntaria de crear una familia...

...En este sentido la jurisprudencia constitucional ha señalado en materia de sustitución pensional, que:...

De “lo que se trata al momento de decidir acerca de una solicitud de sustitución pensional es de observar la situación real de vida en común de dos personas, dejando de lado los distintos requisitos formales que podrían imaginarse... (subrayado fuera de texto).

De acuerdo con lo expuesto, es claro que, cuando se aspira a ser titular de una sustitución pensional en condición de compañera(o) permanente, no se trata sencillamente de aportar dos declaraciones de terceros, sino de probar que esa relación se constituyó en apoyo solidario y definitivo hasta el momento de la muerte del causante.

En este caso, observa la Sala que, además de las declaraciones antes transcritas, cuyas inconsistencias fueron señaladas, no se aporta al proceso prueba alguna que permita inferir la existencia de un apoyo entre la pareja presuntamente conformada por la demandante y Carlos Russi Fajardo; no está demostrada una convivencia estable y definitiva durante años y hasta el momento de la muerte del causante.

Realmente son mínimas las pruebas aportadas y aunque no se trata de traer innumerables medios probatorios, sí es necesaria la calidad de los mismos para probar el hecho de la convivencia, de manera que no quede al juzgador duda sobre ella.

Ninguno de los testigos relata circunstancias de tiempo, modo y lugar sobre hechos que les permitan afirmar la existencia de la unión marital; no refieren el tipo de relaciones que sostenía la pareja; tampoco obra prueba alguna sobre la asistencia que la demandante le prestara al señor Russi Fajardo quien, desde 1987, fue declarado inválido por pérdida de la capacidad visual y mucho menos de la actitud asumida al momento de la muerte, excepto el cobro del auxilio funerario; tampoco se relata ningún acontecimiento familiar; no aparece en el proceso la más pequeña diligencia realizada por la demandante sobre trámites de salud relacionados con el señor Russi Fajardo, ni antes de su muerte” ni al momento de la misma, que, entre otros, no fue ocasionada por su invalidez sino por “disociación electromecánica desequilibrio electrolítico” (fl. 109 c. 2).

Como se dijo, las pruebas testimoniales y las documentales que aparecen en los antecedentes administrativos contenidos en el cuaderno 2, no permiten establecer el lugar real de residencia del señor Russi Fajardo y el tiempo correspondiente, para determinar si se dio una verdadera convivencia con la demandante en sus últimos 10 años de vida; y dado que en la mayoría de los casos actuó ante la Caja Nacional de Previsión Social mediante apoderado, tampoco puede confrontarse a qué lugar era enviada su correspondencia y tampoco en qué sitio la recibía la demandante; no hay prueba alguna como contratos de arrendamiento o compra de inmuebles, ni declaraciones de vecinos que hayan presenciado la convivencia, y permitan inferir la alegada unión libre.

Tampoco hay elemento alguno del cual se deduzca qué persona acompañó al causante en el momento de la muerte, ni la forma como la demandante se enteró del fallecimiento.

La jurisprudencia de la Corte Constitucional ha privilegiado el derecho de la compañera permanente, en el evento en que se pruebe de manera fehaciente (2) la convivencia con su compañero y una vida de socorro y apoyo mutuo de carácter exclusivo con esa persona.

(2) Sentencia T-553 de 1994. M.P. José Gregorio Hernández Galindo.

Estas circunstancias, tratan de probarse con dos testimonios cuya fuerza deja muchos vacíos a esta Sala, por no ser concretos ni fehacientes, ya que la singularidad de la unión entre el señor Russi Fajardo y la señora Rubio Colmenares no resulta probada.

No está, a juicio de la Sala, demostrada la convivencia efectiva al momento de la muerte que permita determinar que la demandante está legitimada por su condición de compañera permanente del causante para gozar de la prestación económica producto del trabajo de la persona fallecida.

En este caso específico entonces, si bien no existe ninguna otra persona que alegue tener mejor derecho que la demandante, ello no la excluye de la necesidad de prueba acerca de la condición que se alega para ser acreedora al derecho reclamado. De las pruebas aportadas no puede siquiera presumirse que la demandante fuera la compañera permanente del causante, que vivieran bajo el mismo techo, ni que existiera entre ellos apoyo mutuo y solidaridad».

(Sentencia de octubre 12 de 2000. Expediente 1809-99. Magistrado Ponente: Dr. Alberto Arango Mantilla).

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