Sentencia 18235 de septiembre 4 de 2002

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Radicación 18235

Acta 35

Magistrado Ponente:

Dr. Fernando Vásquez Botero

Bogotá, D.C., cuatro de septiembre de dos mil dos.

Resuelve la Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto por el apoderado de la sociedad COMESTIBLES DAN S.A. contra la sentencia de fecha 4 de Octubre de 2001, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, en el proceso ordinario Laboral promovido por CARLOS ALBERTO VÁSQUEZ MONSALVE a la recurrente.

Antecedentes

Carlos Alberto Vásquez Monsalve demandó a la Sociedad Comestibles S.A., para que, previos los trámites de un Proceso Ordinario Laboral de Primera Instancia, se le condene a pagarle los perjuicios morales y materiales que se le ocasionaron como consecuencia del accidente de trabajo que por culpa patronal sufrió, tasados a partir del día 19 de febrero de 1998 y hasta el cálculo de su vida probable.

Los hechos expuestos por el demandante en sustento de las anteriores pretensiones, son: que nació el día 16 de enero de 1972 e ingresó al servicio de la sociedad demandada el día 24 de julio de 1995, en el oficio de carnicero oficios varios; que el último sueldo devengado fue la suma de $ 259.246 mensuales; que el día 19 de febrero de 1998, sufrió un accidente de trabajo atribuible a culpa patronal, en cumplimiento de las labores de limpieza de un molino de carne, función directamente conexas con la labor de moler la carne como insumo para la producción de embutidos; que el accidente a causa del trabajo ocurrió terminada la función de molida de la carne, y cuando estaba en la tarea de limpieza, momento en el cual la máquina se “disparó”, pues pese a estar apagada mantenía el movimiento en forma “disparatada”, todo ello debido a lo inadecuado de la máquina, al estado mecánico totalmente deficiente, a la ausencia de mantenimiento, o al mantenimiento incorrecto u ocasional, todo lo cual implica una culpa patronal en el accidente sucedido, pues resulta evidente la imprevisión, la negligencia, la impericia y en general una notoria falta de cuidado en detrimento de mi mandante; que la culpa antes imputada a la contradictora tiene fundamento, en el llamado riesgo de autoridad, generador de culpa, porque con descuido, negligencia e impericia, le fue asignada la función de molida de la carne y limpieza del molino; que se encontraba afiliado al Seguro Social, quien suministró el respectivo tratamiento; que la lesión que se le produjo fue en su mano derecha, la que arrojó una incapacidad definitiva de 37.45%, según Resolución 958 de 1999, incapacidad que fijó en el mismo porcentaje la Junta Regional de Calificación de Invalidez.

La demanda se contestó con oposición a las pretensiones, y respecto a sus hechos se aceptó la relación contractual laboral, el cargo desempeñado por el actor, la asignación con la cual se le remuneraban los servicios, al igual que el accidente de trabajo que da cuenta el demandante, mas no la culpa que se le quiere imputar. Así mismo, en la primera audiencia de trámite planteó la excepción que denominó “Compensación”.

La primera instancia la desató el Juzgado Segundo Laboral del Circuito de Itagüí, mediante sentencia del 25 de julio de 2001, en la que absolvió a la sociedad demandada de todas las reclamaciones.

Apelada la anterior decisión, la Sala laboral del Tribunal Superior de Medellín, con providencia del 4 de octubre de 2001, la revocó y, en su lugar, condenó a la contradictora a pagar a favor del demandante la suma de $ 27.136.914,74 por perjuicios materiales y $ 4.000.000 por perjuicios morales.

El Tribunal en sustento de su determinación, luego de hacer referencia a los testimonios de Jorge Luis Ortega Molina, Gabriel Jaime Pérez, Jorge Alain Jiménez y Libardo Echavarría Ceballos, al igual que al dictamen pericial de folio 142 y 143, expuso:

“Analizada la prueba a la luz de lo dispuesto por el artículo 61 del Código Procesal Laboral, indefectiblemente se advierte que en realidad de verdad existía mérito probatorio para imputarle culpa a la empresa demandada en el accidente de trabajo que sufrió el demandante y en el cual perdiera el 37.45% de su capacidad laboral, tal como se demuestra en el documento de folios 13 del expediente. Se expresó en otro aparte de este fallo que sobre la forma como ocurrió el accidente no existían testigos presenciales, pero ello no se puede tener como suficiente probatoriamente para desestimar el fenómeno de la culpa patronal, y ésta radica en el hecho de no haber cumplido la empresa demandada con las obligaciones derivadas de la relación contractual laboral, y de las disposiciones legales de prestar protección y seguridad al demandante, y que implicaban de su parte el deber para el caso que nos ocupa, de suministrarle los elementos adecuados de trabajo desde el punto de vista de la seguridad tendiente a evitarle daños en su integridad física.

“Se establece en las diligencias procesales que la máquina a cargo del demandante para el desempeño de sus funciones era de segunda, pero no por ser de esta categoría se generó el accidente de trabajo, éste se originó en lo mal posicionada en que se encontraba la palanca del seguro, irregularidad que de acuerdo con lo declarado por el señor LIBARDO ECHARÍA C., jefe de mantenimiento, se trataba de una anomalía que venía de tiempo atrás, sin que la empresa demandada se percatara de ella, asumiendo a juicio de la Sala una conducta omisiva, violatoria de las obligaciones sobre las cuales se ha hecho referencia en este fallo. No resulta admisible el que se le quiera atribuir la falla que presentaba la máquina a la supuesta falta de información por parte de la firma TALSA que la instaló, era obligación de la empresa hacer la revisión posterior a la instalación con miras a detectar cualquier irregularidad que en ella se hubiese dejado, pero se produjera la respectiva revisión y el consecuente arreglo de la misma.

“Esta situación que se demuestra en contra de la empresa demandada pone de manifiesto la carencia de mantenimiento preventivo y correctivo a que se ha debido someter la máquina en forma periódica, en razón al trajín que se le tenía expuesto y el tiempo que tenía de uso. Si realmente se hubiese procedido de conformidad, el accidente de trabajo se había hecho evitable. En el dictamen que rindiera el ingeniero mecánico se observa que la empresa solo tenía historia sobre mantenimiento de la máquina a partir del 28 de marzo de 1998, prácticamente un mes después de ocurrido el accidente, cuyo anexo obra en el folio 144; un examen detenido de dicho documento, no deja bien librada a la empresa demandada respecto al descuido en el mantenimiento, situación que no admite excusa, ni justificación, por ello los testimonios que rindieran JORGE LUIS ORTEGA MOLINA Y GABRIEL JAIME PÉREZ TORO, no respaldan la posición de la parte demandada en cuanto se considera no vinculada a la culpa que se atribuye en el insuceso laboral. Aquellos declarantes solo se limitan a explicar sobre la forma como debía ser operada la máquina, tanto para ponerla en marcha como para inmovilizarla. Declaran que en la revisión efectuada encontraron que la máquina funcionaba perfectamente, pero este hallazgo era normal, si se tiene en cuenta que el acto lo realizaron con posterioridad a la ocurrencia del accidente y para eso entonces ya se había hecho la reparación (fl. 142).

“Los medios de prueba arrimados al plenario y procedentemente (sic) considerados, llevan forzosamente a concluir que la empresa demandada incurrió en un error de conducta al no tomar las medidas de seguridad necesarias, consistentes en haber adoptado un adecuado y previsivo mantenimiento preventivo y correctivo con relación a la máquina que le entregó al demandante para que realizara la prestación del servicio en el oficio que se le asignó. Al no proceder en la forma señalada sobrevino el accidente de trabajo, con las consecuencias conocidas en el proceso, pues era de su elemental previsión la posibilidad de ocurrencia del hecho si se omitían las obligaciones de protección que le incumbían, siendo por consiguiente llamada a responder por las consecuencias del accidente que sufriera el demandante.

El recurso de casación

Fue interpuesto por el apoderado de la parte demandada, concedido por el Tribunal y admitido por esta Corporación, que procede a resolverlo previo el estudio de la demanda que lo sustenta. No hubo réplica.

Al fijar el alcance de la impugnación el recurrente indicó:

“Pretendo con esta demanda de Casación, que la Honorable Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, case totalmente la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Medellín de fecha cuatro (4) de octubre de dos mil uno (2001) y una vez convertida en sede de instancia, proceda a confirmar en todas sus partes la sentencia absolutoria del a quo; sobre costas resolverá de conformidad”.

Con fundamento en la causal primera de casación laboral, el impugnante le formula a la sentencia controvertida, el siguiente,

Cargo único

“Acuso la sentencia de fecha cuatro (4) de octubre de dos mil uno (2001) proveniente del Tribunal Superior de Medellín, Sala Décima de Decisión Laboral, por la causal prevista en el numeral 1º del artículo 60 del Decreto 528 de 1964, modificado por el artículo 7º de la Ley 16 de 1969; esto es por violación indirecta de la ley sustancial a causa de aplicación indebida de los artículos 19 216 del Código Sustantivo del Trabajo; artículos 2º literal c), 9º, 40 y 42 del Decreto 1295 de 1994; artículos 60 y 145 del Código Procesal del Trabajo, en relación con los artículos 63, 1603 y 1604 del Código Civil; artículos 174, 177, 205, 207, 208, 233 y 248 del Código de Procedimiento Civil. La violación de la ley se produjo a consecuencia de errores de hecho, por la errónea apreciación de unas pruebas y la falta de apreciación de otras”.

Los errores de hecho que indica el censor como incurridos por el Tribunal en la providencia gravada, son:

“1. Dar por demostrado, sin estarlo, que existió culpa suficientemente comprobada de COMESTIBLES DAN S.A. en la ocurrencia del accidente de trabajo sufrido por el señor CARLOS ALBERTO VÁSQUEZ MONSALVE.

“2. No dar por demostrado, estándolo, que la empresa COMESTIBLES DAN S.A. actuó con diligencia y cuidado para evitar que CARLOS ALBERTO VÁSQUEZ MONSALVE sufriera un accidente de trabajo, al efectuar periódicamente el mantenimiento preventivo y correctivo de la máquina y al proporcionarle al trabajador las instrucciones necesarias para su manejo.

“3. Dar por demostrado, sin estarlo, que los sistemas de seguridad de la máquina cortadora de carne funcionaban en forma defectuosa al momento de producirse el accidente”.

Las pruebas denunciadas como causantes de los desatinos fácticos, por su errónea apreciación, son: la documental de folio 34 del expediente y que corresponde a la calificación de la pérdida de capacidad laboral; la confesión contenida en el interrogatorio de parte absuelto por el demandante de folios 140 y 141 del expediente; los testimonios de Libardo Echavarría C. (fls. 124 a 126), Jorge Luis Ortega Molina (fls. 108 a 115), Jaime Gabriel Pérez Toro (fls. 112 a 115), Jorge Alain Jiménez (fls. 120 a 123) y Rodrigo de Jesús Cardona Hernández (fls. 142 a 145 y 169 a 170, exp.).

Así mismo, como prueba dejada de valorar se señala la documental que consta a folio 26 del expediente, contentiva del informe patronal sobre el accidente de trabajo.

Demostración del cargo

Aduce el impugnante: si el ad quem hubiere analizado la prueba documental de folio 26, relativa al reporte del accidente de trabajo dirigido al Instituto de Seguros Sociales, Seccional Antioquia, debió percatarse que en la casilla donde se pregunta cuáles fueron las causas del accidente se anotó: “caso fortuito inexplicable técnicamente”, y “habría concluido que no se reportó ninguna falla técnica como causante del infortunio de trabajo”. Que, además, “si tal prueba la hubiera relacionado con la confesión contendida en el interrogatorio de parte que obra a folio 140 y 141 del expediente, ello reafirmaría en mayor medida tal deducción”. Que cuando el legislador promulgó el artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo, fue enfático en exigir que la culpa patronal en un accidente de trabajo, para que originara el pago a cargo del empleador de la indemnización total, tenía que estar suficientemente probada. Que si el Tribunal hubiese apreciado, cosa que no hizo, el reporte del accidente de trabajo y relacionado con lo que confesó el demandante, habría encontrado que evidentemente existió un accidente de trabajo, pero nunca que el mismo se había producido por culpa suficientemente comprobada del empleador. Que si el sentenciador dice que los testigos no presenciaron el hecho y de otra parte el declarante denominado perito por el ad quem no le fue posible dictaminar el estado real de la máquina MAGURI al momento de ocasionarse el accidente de trabajo, mal podía concluir que había culpa suficientemente comprobada del empleador en el accidente.

Así mismo, el censor aduce: que cuando todos los testigos son coincidentes en que la máquina tenía mantenimiento y la empresa un departamento especializado en lo mismo, pareciera ser que el Tribunal leyera en forma diferente a lo que dijeron los deponentes, pues no de otra manera se entiende el análisis de unos testimonios coincidentes todos en que: 1) ninguno presenció el accidente; 2) la máquina estaba funcionando normalmente; 3) en la empresa no se habían producido accidentes de trabajo; 4) la máquina recibía mantenimiento pues en la empresa había un departamento dedicado a tal actividad; 5) fue imposible determinar cuál fue la causa del accidente de trabajo.

Se considera

Es sabido que de conformidad con el artículo 7º de la Ley 16 de 1968 “el error de hecho será motivo de casación laboral solamente cuando provenga de falta de apreciación o apreciación errónea de un documento auténtico, de una confesión judicial o de una inspección ocular (...)”.

Se trae a colación la anterior disposición porque para la Corte con referencia a las pruebas calificadas a las que acude el censor para desquiciar la sentencia recurrida, no logra acreditarse que, como consecuencia de su equivocada valoración o inapreciación, el Tribunal incurrió en error fáctico evidente al dar por demostrado que estaba suficientemente probada la culpa de la demandada en el accidente de trabajo, que no se discute, sufrió el demandante. Así se afirma por lo siguiente:

1) De la prueba documental que consta a folio 34 del expediente solo emerge calificación de la pérdida de la capacidad laboral del actor, sin que allí se mencionen las circunstancias de tiempo, modo y lugar como ocurrieron los hechos, que permita atribuir o exonerar de culpa.

Además, es de agregar que el recurrente ni siquiera indica en la demostración del cargo, cómo fue que ese elemento de prueba incidió en la determinación del juzgador y que a su juicio se torna contrariamente equivocada, y mucho menos precisa qué fue lo que puso a decir el Tribunal a dicho elemento de convicción diferente de lo que el mismo contiene.

2) De lo manifestado por el demandante en su interrogatorio, visible a folio 140 y 141 de la actuación, tampoco aflora confesión alguna capaz de socavar la inferencia del Tribunal en punto a descartar la culpa imputada a la demandada. En efecto, si bien es cierto que aquél hace referencia al hecho de que en alguna ocasión se le hizo mantenimiento a la máquina con la que se presentó el accidente, esa sola circunstancia no es suficiente para tener la conclusión del Tribunal como disparatada; máxime que es el propio demandante quien en esa misma diligencia expresa categóricamente que “el mantenimiento para mi concepto no era el más indicado”.

3) En cuanto al informe sobre el accidente de trabajo de folio 26 del expediente, el que se cuestiona por su no valoración, se tiene que aun cuando resulta ser cierto que en la casilla correspondiente a las causas del infortunio, se indica textualmente: “caso fortuito, inexplicable técnicamente el movimiento de la máquina sin estar activada”, tal manifestación no acredita de suyo que la verdadera causa del accidente de trabajo haya sido la que allí se indica, sino que ella se constituye en una simple opinión o concepto que da la misma empresa demandada sobre ese aspecto, ya que tal instrumento es el informe patronal sobre el accidente de trabajo, que no es apto o idóneo por sí sólo para tener por desvirtuada la culpa que dio por establecido el Tribunal con base en otros razonamientos y medios probatorios.

Planteada la situación así, como con las pruebas antes analizadas, no logran acreditarse los desatinos fácticos denunciados, no es pertinente el examen de la prueba testimonial en la que también se funda la acusación, ya que la misma carece de la connotación de calificada para fundar cargo en casación laboral, y es por ello que tiene dicho la Corte, de tiempo atrás, que su estudio únicamente procede una vez demostrados los yerros alegados con prueba que sí la tiene; situación que, se repite, no se presenta en el sub judice.

En consecuencia, el cargo no prospera.

Aunque el recurso se pierde, no se impondrán costas por el mismo porque la parte que resultaría favorecida con ellas, ninguna intervención tuvo en su trámite.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia del 4 de octubre de 2001, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, dentro del juicio ordinario laboral que ALBERTO VÁSQUEZ MONSALVE le promovió a la sociedad COMESTIBLES DAN S.A.

Sin costas en el recurso extraordinario de casación.

Cópiese, notifíquese y devuélvase al tribunal de origen.

Magistrados: Fernando Vásquez Botero—Francisco Escobar Henríquez—José Roberto Herrera Vergara—Carlos Isaac Náder—Luis Gonzalo Toro Correa—Germán G. Valdés Sánchez—Isaura Vargas Díaz.

Jesús Antonio Pastás Perugache, Secretario.