Sentencia 1875 de febrero 3 de 1987

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN PRIMERA

Rad.: 1875

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Iván Palacio Palacio

Acta 2

Bogotá, D.E., tres de febrero de mil novecientos ochenta y siete.

Atiende la Sala el recurso de casación interpuesto por el apoderado de Omar Toro Palacio contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Medellín el veintiséis de junio de mil novecientos ochenta y siete, dentro del juicio ordinario laboral por aquel promovido contra ATA, Ayuda Temporal y Asesoría Ltda., y Troquel Partes, Ltda.

Las aspiraciones del trabajador demandante, fueron las siguientes:

“1. Que las sociedades demandadas son responsables conjunta, solidaria o separadamente del accidente de trabajo de que dan cuenta los fundamentos fácticos de la demanda.

2. Que como consecuencia de la anterior declaración deberán pagar la suma de dos millones de pesos como perjuicios materiales (daño emergente y lucro cesante) o lo que se estimare en el proceso y el equivalente al valor de dos mil gramos de oro o lo que se estimare prudente por el fallador como perjuicios morales.

3. Que la empresa demandada deberá pagar las costas del juicio”.

Y los siguientes, los hechos sustento de tales pretensiones.

“1. Mediante contrato de trabajo presté mis servicios a los demandados desde agosto 30 de 1983.

2. Devenga el salario mínimo legal.

3. Cabe anotar que el contrato de trabajo fue suscrito con Ayuda Temporal y Asesoría Ltda., pero las labores las ha desarrollado en las dependencias de Troquelpartes S.A. recibiendo órdenes de los directivos de esta última empresa, sometido a sus reglamentos y prestando el servicio en forma personal.

4. El día 3 de octubre de 1983 a eso de las 7 1/2 de la mañana, se encontraba el demandante trabajando en una prensa troqueladora, cuando repentinamente se introdujo otro trabajador encargado de recoger material de trabajo del piso, exactamente debajo de la máquina y de inmediato, se accionó el pedal, al parecer por acción involuntaria de este trabajador y como consecuencia el troquel superior golpeó fuertemente ambas manos del trabajador demandante, amputando los falanges de los dedos índices de ellas, perdiendo fuerza en ambos dedos y el sentido del tacto, con repercusiones en cuanto a fuerza y destreza en las dos manos.

5. El accidente se produjo por culpa evidente y manifiesta de la empresa por lo siguiente:

a) No debió en ningún caso enviar otro trabajador que laborara debajo de la máquina que accionaba mi mandante, debido al riesgo que corrían ambos, de distraerse mutuamente o de tocar algún mecanismo imprudentemente, especialmente quien recogía basuras y desechos, actividad que debe ser realizada estando las máquinas paradas;

b) La máquina que accionaba el demandante en ocasiones por un inadecuado estado de mantenimiento dejaba desprender el troquel sin accionar el pedal, lo que como es lógico confronta un verdadero riesgo para el operario;

c) El pedal de la troqueladora carece de tapa de estribo y por tanto puede ser accionado en forma involuntaria;

d) De acuerdo con la inspección realizada por el ISS salud ocupacional existe condición ambiental peligrosa y falta de protección en la troqueladora;

e) Entre las recomendaciones del ISS está la de instalar un doble comando eléctrico o mecánico en la troqueladora, lo que nos indica que la máquina no tenía los suficientes elementos que garantizaran su operación segura y con un mínimo riesgo para el operario;

f) Al demandante no se le instruyó para que manejara la troqueladora sino que de inmediato se le colocó a laborar en la máquina, lo que constituye una manifiesta imprudencia del patrono, ante el peligro que el oficio comporta y un absoluto desconocimiento de su obligación de protección y seguridad a la integridad del trabajador.

6. Debido al insuceso experimentó una pérdida de capacidad laboral en forma definitiva, que comporta unos perjuicios materiales y morales, que deben ser indemnizados por las empresas como lo dispone el art. 216 del C. S. del T.”.

Del aludido juicio conoció el Juzgado Once Laboral del Circuito de Medellín que, a través de sentencia dictada el 3 de marzo de 1985, absolvió totalmente a las empresas demandadas.

Impugnada esa determinación por el apoderado de la parte actora, el Tribunal Superior de Medellín por conducto de la sentencia extraordinariamente acusada, la confirmó íntegramente.

El recurso

Se interpone con apoyo en la causal primera de casación laboral prevista por el artículo 60 del Decreto 528 de 1964 y, por la vía indirecta, le formula un solo cargo a la sentencia que-acusa.

Los apoderados de las entidades demandadas no se opusieron a la demanda de casación.

El alcance de la impugnación

Se presenta en estos términos:

“Pretende el recurso de casación total del fallo impugnado, para que convertida la Honorable Corte en sede de Instancia, proceda a revocar la sentencia proferida por el Juzgado Once Laboral del Circuito de Medellín, el día 23 de marzo de 1985 y en su lugar acceda a las peticiones traídas en el libelo introductorio”.

El cargo

Se enuncia y desenvuelve de la siguiente manera:

“La sentencia acusada viola indirectamente y por aplicación indebida los arts. 56-57 numerales 1º y 2º, 199 y 216 del C. S. del T., en relación con las siguientes normas también quebrantadas por el mismo concepto: arts. 63-1604-1613-1614 del Código Civil y artículo 106 del Código Penal.

“Se incurrió en la violación, debido a la equivocada apreciación de las siguientes pruebas:

“1. Investigación de accidente de trabajo adelantado por la división de salud ocupacional del ISS., (fls. 18 y 19).

“2. Dictamen pericial (fl. 68).

“3. Declaraciones de Elkin Vargas, Carmenza Jiménez, Iván Darío Arteaga Jiménez.

“Y a falta de apreciación del documento de fl. 20.

“La equivocada valoración de los elementos probatorios indicados, llevó al honorable tribunal en la sentencia impugnada, a incurrir en los siguientes errores de hecho, que aparecen de modo manifiesto:

“1. No dar por demostrado estándolo, que la forma como ocurrió el accidente se encuentra acreditada en el proceso.

“2. No dar por establecido estándolo, que el patrono incumplió con el deber de proporcionar seguridad suficiente al trabajador y por ello ocurrió el insuceso laboral.

“3. No dar por establecido estándolo, que las empresas demandadas, no acreditaron el cumplimiento de las obligaciones de seguridad que le imponen los arts. 56 y 57, numerales 1º y 2º del C. S. del T.

“4. No dar por demostrado, estándolo que a la fecha de ocurrencia del accidente, el trabajador demandante, tenía 26 años de edad.

“Desarrollo del cargo”

“En su sentencia el honorable tribunal así fundamenta la exoneración de responsabilidad por las demandadas, en el infortunio de trabajo objeto del debate:

“‘(...) De conformidad con el indicado informe del ISS., después de verificadas las investigaciones del accidente de trabajo sufrido por el reclamante, se advierte que la troqueladora por él operada se encontraba ‘sin protección’ y bajo una condición ambiental peligrosa.

“‘Con base en este informe se tiene que la máquina operada por el actor, no se hallaba con elementos suficientes de seguridad. Pero estima la Sala que como se presenta un desconocimiento total por parte de la generalidad de los declarantes sobre las circunstancias fácticas precisas en que ocurrió el percance en que resultó lesionado el actor; no obstante saberse que laboraba en un ambiente peligroso, hay ausencia de elementos suficientes para concluir que el accidente se produjo por culpa imputable a la empresa, pues como se repite, la prueba testimonial en nada ilustra o informa sobre las circunstancias reales en que se produjo el lesionamiento del reclamante’“.

“Como se desprende del aparte transcrito, exclusivamente se basó el honorable Tribunal para concluir que no estaba demostrada la culpa, en cuanto a la prueba documental se refiere, en el informe del ISS., (fls. 19-20), documento auténtico que también obra a fls. 7-8 y 60-61 del expediente.

“Quiere decir lo anterior que aunque en el cuerpo de la sentencia que alude al documento de fl. 20, para nada se tiene en cuenta al momento de la decisión, dejándose de apreciar este elemento probatorio que en mi sentir es de gran trascendencia, para derivar la responsabilidad que incumbe a la parte demandada en el acaecimiento del accidente de trabajo que nos ocupa.

“El documento en mención es el ‘Informe patronal de accidente de trabajo’, aportado como prueba por la codemandada ATA, elaborado por la empleada Carmenza Jiménez, por información directa del supervisor del señor Toro en Troquelpartes. En este documento se consigna:

“‘Como ocurrió el accidente: El troquelador estaba operando la máquina, de improvisto otro trabajador se acercó a recoger parte del material que a este se le había caído al piso, este hecho lo distrajo operó el pedal olvidando retirar las manos.

“‘En su concepto, cuál o cuáles fueron las causas del accidente: acto inseguro del trabajador ocasionado por la distracción del otro trabajador’”.

“Entonces de acuerdo con esta transcripción sí existe prueba de la forma como se presentó el accidente y ella está consignada precisamente en este documento acompañado por una de las demandadas y que fue elaborado, de acuerdo con el testimonio de Carmenza Jiménez M., conforme a lo manifestado por el supervisor del trabajador demandante.

“Y no solo allí aparece con mediana claridad la forma de ocurrencia del insuceso, sino la causa principal del mismo, un acto inseguro del trabajador, pero ocasionado por la distracción del otro trabajador’. Es decir, por culpa del patrono, ya que a este le competen de acuerdo con el art. 56 del C. S. del T., obligaciones de seguridad y protección para con los trabajadores y estas no se cumplen, cuando no existe una adecuada organización del trabajo, como en el presente evento, en que se permitía que mientras un operario adelanta trabajos en una máquina de por sí peligrosa (Elkin de Jesús Vargas R. fi. 37), otro trabajador desempeñe oficios en cercanías de la misma máquina distrayendo la atención del primero, máxime si como lo dice el mismo deponente la labor de ‘recoger recal’, se hace en cualquier momento estando la máquina parada o en producción, lo que indica un total abandono de la parte patronal en el cumplimiento de sus deberes de seguridad que en forma general le impone el artículo citado y en especial le atribuyen los numerales 1º y 2º del art. 57 ibídem.

“Si en el mismo documento se acepta que la causa del accidente de trabajo fue una distracción del accidentado, ocasionada por la intervención del otro trabajador que a su turno desempeñaba sus labores, el infortunio de trabajo fue causado por culpa de la empresa por no distribuir racionalmente de manera adecuada las labores y la oportunidad de trabajo de cada uno de sus servidores, en forma tal, que no se presentasen interferencias o estorbos que llegaran a exponer a los operarios a cometer errores como el presentado en este evento.

“Queda claro pues, que lo consignado en este documento por los demandados es suficiente para enterar al fallador sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se presentó el accidente. Además, coincide con la narración hecha por los testigos, aunque estos directamente no hayan presenciado el momento exacto en que ocurrió el siniestro.

“Pero también, el mismo documento de folios 18 y 19, tenido en cuenta por el fallador de segundo grado, es coincidente con el de folio 20, y a ello debe agregársele, que allí aparece consignado que el entrevistado para adelantar la investigación de que el mismo da cuenta, es el señor Hernán Cano Gómez, gerente de Troquelpartes, una de las empresas demandadas.

“Se anota en el documental aludido como causas del accidente:

“‘1. Condición ambiental peligrosa: Troqueladora sin protección. “‘Acto inseguro; falta de atención’”.

“Este aparte de la investigación no hace sino ratificar la culpa de la demandada ya que el acto inseguro del trabajador, no obedeció a su propia voluntad, sino que fue un acto reflejo, producido por una circunstancia externa (actuación de un trabajador), imputable a la parte patronal’. Aún más de no aceptarse esta conclusión, estaríamos frente a una culpa profesional que tampoco exoneraría de responsabilidad a los demandados.

“La conclusión entonces del honorable tribunal al respecto es equivocada, pues no obstante estimar que la máquina operada por el actor carecía de elementos suficientes de seguridad y el ambiente comportaba peligro, se amparó en un posible desconocimiento de las circunstancias reales en que se produjo el lesionamiento del reclamante, para proferir absolución, olvidando lo consignado en los documentos que se han citado (fis. 18 a 20), elocuentes al respecto.

“Como ocurrió el accidente, nos lo da cuenta la División de salud ocupacional del ISS (fl. 18), coincidiendo vuelve y se repite con el informe patronal:

“‘Cuando operaba una prensa troqueladora, un compañero se acercó a la máquina a recoger material que estaba en el suelo. Debido a lo anterior se distrajo y accionó en forma involuntaria el pedal que carece de tapa de estribo y por lo tanto fue golpeado por el troquel superior, sufriendo amputación en los dedos 2S, derecho e izquierdo’“.

“No solo está aquí patentizado el desarrollo del acontecimiento, sino las omisiones o incumplimiento en que incurrió la parte patronal y que llevan a predicar la responsabilidad que le cabe por inobservancia de lo preceptuado en los arts. 56 y 57 numerales 1º y 2º del C. S. del T.

“Las recomendaciones traídas en la investigación, especialmente la relativa a la colocación de guardas en forma de tapas de estribo sobre los pedales de la troqueladora, refuerza más la convicción de que al demandante no se le proporcionaron los elementos adecuados para la realización del trabajo y allí radica precisamente la culpa patronal.

“Resulta contradictorio que el ad quem, estime que mi mandante trabajaba- en un ambiente peligroso y en una máquina desprovista de elementos de seguridad, e imparta absolución a los demandados, desconociendo además que de acuerdo con el art. 1604 del C. Civil, inciso 3º, la prueba de la diligencia o cuidado incumbe al que ha debido emplearlos’, y ante la evidencia de incumplimiento de sus obligaciones que se desprende en contra de los demandados de la prueba documental, únicamente podrían librarse de la responsabilidad demostrando que actuaran con la diligencia y cuidado necesarios, acorde con los preceptos de los arts. 56 y 57 del C. S. del T.

“Según lo testimonia Elkin Vargas, tampoco existe en Troquelpartes reglamento seguridad industrial, o departamento especializado en esta área, lo que nos indica el total desprecio por la integridad de los trabajadores, muy acorde con lo que en particular respecto al presente accidente, nos señala la prueba documental de folios 18 a 20 del expediente.

“No debe olvidarse que la seguridad de acuerdo con las disposiciones legales ya citadas, con origen en la propia Constitución Nacional, debe garantizarse al máximo por el patrono, sin que para ello, valgan como excusa los elevados costos que reportan a las empresas puesto que como bien lo explica el Maestro Cabanellas en su obra `Derecho de los Riesgos del Trabajo’.

“‘Se justifican las medidas de prevención y de seguridad en el trabajo, desde los siguientes puntos de vista:

a) Individual, puesto que tienden a mejorar la suerte de los trabajadores, evitándoles sufrimientos y pérdidas en su trabajo y daño en su integridad física;

b) Social, por cuanto la colectividad conserva su potencia vital y la ‘Nación su medio de defensa;

c) Económico, porque la prevención disminuye las cargas de la producción y aumenta su rendimiento, con lo cual baja el costo de la vida.

“‘La conjunción de las medidas de higiene y seguridad en el trabajo resulta indispensable para que la actividad laboral se desarrolle de manera que el trabajador puede tener confianza suficiente en los medios para que la ejecución de su trabajo se haga en las mejores condiciones, con los menores riesgos y perjuicios para su-salud e integridad física.

“‘Como sostiene Ruprecht, en conclusiones que compartimos, es evidente que, ‘si en los lugares de trabajo se toman todas las medidas que la higiene y la seguridad aconsejan, la tarea será más llevadera, más amena y con ello los resultados económicos serán más brillantes; pero al mismo tiempo, habrá una verdadera dignificación del trabajo, se preservará la salud del trabajador, se le dará real jerarquía humana a este y no será considerado solamente una máquina’. Al mismo tiempo que se respeta la máxima expresión de un país: El ser humano, el empresario obtendrá un beneficio pecuniario superior y será, a su vez, respetado por la dignidad con que desarrolla su industria o comercio. Si bien en un primer momento al aplicar las medidas que recomienda la higiene y la seguridad en el trabajo parecería elevar el costo de producción ello es aparente; pues los beneficios que se obtienen con las mismas compensan y superan ampliamente aquellas erogaciones primitivas’ (págs. 63 a 64 obra citada).

“Resumiendo, debió declararse la responsabilidad de los demandados en este proceso, por las siguientes circunstancias que patentizan una flagrante violación a las obligaciones contenidas en los arts. 56 y 57 numerales 1º y 2º del C. S. del T.

“1. Falta de medidas de seguridad en la máquina que operaba el demandante, que permitía que aun involuntariamente se accionara el pedal, lo cual podía haberse corregido colocando una tapa de estribo y controles eléctricos.

“2.Permitir que simultáneamente en las cercanías de la máquina otro trabajador adelantara labores, lo que ocasionó la distracción del demandante con los resultados vistos.

“3. Obligar al demandante a trabajar en un ambiente peligroso.

“4. Carecer de reglamento de seguridad y de un departamento especializado en esta área.

“Con respecto a la edad de mi mandante, es bueno anotar que la misma no fue objeto de controversia entre las partes y el documento de folio 20 que proviene de los demandados, así como el de folios 18 a 19, son coincidentes en indicar como a la fecha del insuceso tenía 26 años y están acordes con el peritazgo que rendido un año después, asigna al señor Toro 27 años de edad, por este aspecto pues no debe existir duda alguna y procede la cuantificación de los perjuicios, habida cuenta de que obran legalmente incorporadas las tablas de supervivencia y existe el dictamen sobre las secuelas que dejó el accidente de trabajo.

“Si del informe vertido por el ISS., después de actuar la investigación no se puede deducir la edad porque no se sabe cómo se obtuvo tal dato, el del documento de folio 20, si puede deducirse ya que proviene de la parte demandada y es obvio, que en la hoja de vida de cada trabajador reposan sus datos personales y uno de ellos es precisamente su edad. Además, se refuerza la certeza si tenemos en cuenta la coincidencia que al respecto traen los elementos probatorios ya citados”.

Se considera

Detalla el fallador de segundo grado el informe patronal sobre el accidente de trabajo del demandante (fl. 20, cd. 1), así como el informe rendido por salud ocupacional del ISS., (fl. 18-19. cd. 1), el dictamen médico de fl. 349 vertido por el perito médico de la sección de medicina industrial de la División Departamental del Trabajo de Antioquia (fls. 116-117, cd. 1), concluyendo:

“De conformidad al indicado informe del ISS después de verificadas las investigaciones del accidente de trabajo sufrido por el reclamante, se advierte que la troqueladora por él operada se encontraba ‘sin protección’ y bajo una condición ambiental peligrosa.

“Con base en este informe se tiene que la máquina operada por el actor, no se hallaba con elementos suficientes de seguridad. Pero estima la Sala que como se presenta un desconocimiento total por parte de la generalidad de los declarantes sobre las circunstancias fácticas precisas en que ocurrió el percance en que resultó lesionado el actor; no obstante saberse que laboraba en un ambiente peligroso, hay ausencia de elementos suficientes para concluir que el accidente se produjo por culpa imputable a la empresa, pues como se repite, la prueba testimonial en nada ilustra o informa sobre las circunstancias reales en que se produjo el lesionamiento del reclamante” (Las subrayas no son del texto).

El artículo 199 del C. S del T., define el accidente de trabajo como “todo suceso imprevisto y repentino que sobrevenga por causa o con ocasión del trabajo y que produzca al trabajador una lesión orgánica o perturbación funcional permanente o pasajera, y que no haya sido provocado deliberadamente o por culpa grave de la víctima”.

Por su parte, el artículo 216 del mismo ordenamiento, dispone: “Cuando exista culpa suficientemente comprobada del patrono en la ocurrencia del accidente de trabajo o de la enfermedad profesional, está obligado a la indemnización total y ordinaria por perjuicios, pero del monto de ella debe descontarse el valor de las prestaciones en dinero pagadas en razón de las normas consagradas en este capítulo”.

La división de salud ocupacional del ISS., seccional de Antioquia, señala en forma precisa los orígenes del accidente:

“1. Condición ambiental peligrosa: troqueladora sin protección.

2. Acto inseguro: falta de atención”.

Igualmente, se dan en dicho informe las siguientes recomendaciones:

“Controlar el riesgo a que da lugar el procesamiento de piezas en la troqueladora mediante la aplicación de las siguientes normas de seguridad:

“a) Colocar el material que se vaya a troquelar, sobre una mesa o superficie de altura adecuada, que permita al operario tomarlo con facilidad;

“b) Instalar a la máquina troqueladora un dispositivo de doble comando eléctrico o mecánico, el cual actuando independientemente o en combinación con el pedal, solo permita la acción de la máquina cuando ambas manos del operario se encuentren presionando en forma simultánea sus palancas o botones de control y, por consiguiente, se hallen fuera del sitio de peligro. Solo excepcionalmente y previa autorización de la supervisión, podrá suprimirse este dispositivo cuando la operación requiera la utilización de ambas manos para sostener piezas grandes yl o alimentación de láminas o flejes;

“c) Instalar guardas en forma de tapas de estribo sobre los pedales de la troqueladora, para evitar que puedan ser accionados en forma involuntaria.

“Instruir a los trabajadores en general, sobre la forma correcta y segura de desempeñar las labores asignadas, para lo cual deben prestar suma atención, evitando distracciones momentáneas y eliminar así la repetición de accidentes similares”.

Cabe observar por la Sala, reafirmando en este sentido lo dicho por el ad quem, que la causa originante del accidente consistió en la condición ambiental peligrosa de la máquina troqueladora operada por el demandante ya que se hallaba sin las protecciones adecuadas- . En lo que toca con el acto inseguro del trabajador (falta de atención) ha de acotarse que, simplemente, constituyó un factor de agravación, es decir, que fue una circunstancia secundaria frente al insuceso que produjo en el trabajador Omar Toro Palacio la amputación de parte de los dedos de una de sus manos.

En síntesis, el acto inseguro del trabajador no fue el germen del accidente; este acaeció por carencia de las debidas seguridades de la máquina, ya que si esta hubiera contado con ellas, el mismo no se habría presentado. Es sabido, que en tratándose de la responsabilidad del artículo 216 del C. S. del T., el patrono responde hasta de la culpa leve, que no es otra que la falta de diligencia y cuidado que los hombres emplean en sus negocios propios (art. 63, C. C.).

De otro lado, observa la Sala que el patrono tiene la primordial obligación de brindar protección y seguridad a sus trabajadores (art. 56 C. S. del T.) y en virtud de ello, debe desarrollar sus actividades en locales apropiados y debe dotar a aquéllos de adecuados elementos de protección contra accidentes y enfermedades profesionales en forma tal, que se garanticen, razonablemente, la seguridad y la salud (art. 57 C. S. del T.).

Tiene razón el censor al expresar que no obstante la alusión que el tribunal hace en su sentencia al documento de fi. 20, no lo tuvo en cuenta como fundamento al momento de su decisión ya que en él, la demandada, en forma libre y espontánea, expuso los antecedentes del accidente cuando en dicho informe dice: “El troquelador estaba operando la máquina, de improvisto otro trabajador se acercó a recoger —sic— parte del material que a este se le había caído al piso, este hecho lo distrajo, operó el pedal olvidándose retirar las manos”. Se desprende de la anterior transcripción que, en realidad, sí se encuentran las circunstancias de lugar, modo y tiempo en el acaecimiento del percance y que el tribunal no observó, pues solo analizó, en este aspecto, la prueba testimonial.

El cargo, en consecuencia, prospera.

Consideraciones de instancia

A más de las argumentaciones anteriores, es de observar como lo afirma el recurrente, que con el documento de fi. 20, proveniente de la demandada, se amerita que para la época del accidente el trabajador Toro Palacio contaba con 26 años de edad, debiéndose, por su conducto, tener por demostrada tal circunstancia.

En este asunto, teniendo en cuenta la fecha en que ocurrió el accidente de trabajo (3 de octubre de 1983), la edad que para ese entonces tenía el trabajador (26 años), el salario que en esa época devengaba mínimo legal: ($ 9.261.00 mensuales, fis. 2 y 13, cd. 1) y el porcentaje de la disminución en su capacidad laboral (5.92%, fi. 68), la indemnización material que nos ocupa, asciende a la suma de $ 409.723.63.

En lo que tiene que ver con los perjuicios morales —que, obviamente deben entenderse comprendidos dentro de la “indemnización total y ordinaria de perjuicios” a que se refiere el artículo 216 del C. S. del T., en favor del trabajador que sufre el accidente, o de sus causahabientes, según el caso—, se acoge el criterio reiterado de la Sala de Casación Civil de la Corte que estima que, ante la imposibilidad de valorar en determinado momento el cuantum del daño moral subjetivo, su tasación, en cada caso concreto, debe dejarse al prudente arbitrio judicial; estos, en consecuencia, se valoran en la suma de $ 100.000.

Ahora bien, siendo incontrovertible en el infolio que el contrato de trabajo por el que Toro Palacio desarrollaba labores en Troquel Partes Ltda., fue celebrado con la persona jurídica ATA, Ayuda Temporal y Asesoría Ltda., quien en virtud del cual no solo lo afilió al ISS fi. 17, sino que también era el que le pagaba los salarios, fi. 58, amén de que como patrono, suscribió el informe del accidente de trabajo, fl. 20; y teniendo en cuenta, además, que las empresas de servicios temporales, corno la mencionada, en los términos del artículo 1º del Decreto número 1433 de 1983 (mayo 20), son verdaderos patronos, no simples intermediarios, y como tales están sometidas al régimen laboral en relación con las personas que a ellas se vinculan como trabajadores debiendo atender el pago de todas y cada una de las obligaciones que contrae como empleador, entre las que está, desde luego, la indemnización discutida y que prevé el artículo 216 del C. S. del T. , ello así, su pago se impondrá exclusivamente a la mencionada empresa, absolviéndose en consecuencia, a Troquelpartes S. A., de la solidaridad pretendida por el demandante.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, CASA TOTALMENTE la sentencia revisada; en sede de instancia, REVOCA la proferida por el Juzgado Once Laboral del Circuito de Medellín y, en su lugar, condena a la sociedad ATA, Ayuda Temporal y Asesoría Ltda. , a pagar, dentro del término de ejecutoria de esta decisión, en favor de Omar Toro Palacio, la suma de cuatrocientos nueve mil setecientos veintitrés pesos con 63 centavos ($ 409.723.63), moneda colombiana, por concepto de indemnización de perjuicios materiales y la suma de cien mil pesos ($100.000) moneda colombiana, por concepto de perjuicios morales en razón del accidente de trabajo objeto del proceso. ABSOLVER a Troquelpartes S.A., de todo cargo. Costas de las instancias a cargo de la sociedad demandada. Sin costas en el recurso.

Cópiese, notifíquese, insértese en la Gaceta Judicial y devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Magistrados: Jorge Iván Palacio Palacio—Manuel Enrique Daza Álvarez—Ramón Zúñiga Valverde.

Bertha Solazar Velasco, Secretaria.