SENTENCIA 190 DE MARZO 15 DE 1991

 

ACTOS ADMINISTRATIVOS

EXPEDICIÓN IRREGULAR

EXTRACTOS: «Concretamente en relación con los procedimientos administrativos necesarios para la expedición de los actos, la doctrina y la jurisprudencia han hecho notar que si bien constituye causal de nulidad (no del procedimiento sino de los actos definitivos) el haber sido expedidos en forma irregular, no toda omisión de formalidades y trámites da lugar necesariamente a la ilegalidad del acto. Al efecto se ha elaborado la teoría de las formalidades y procedimientos substanciales y no substanciales o accidentales, en el sentido de que sólo en los casos en que las formalidades y procedimientos puedan calificarse de substanciales, su omisión dará lugar a la ilegalidad del acto. A pesar de que esa calificación es difícil y depende de cada caso, el criterio aplicable principalmente es el de la influencia que la omisión de la formalidad o procedimiento ha podido tener sobre la decisión, es decir, que serán formalidades o procedimientos substanciales aquellos cuya omisión implica que la decisión sería diferente de la tomada.

Al respecto, ha dicho esta Corporación lo siguiente:

“La segunda (se refiere a la causal de anulación por vicios de forma) se desprende de que los actos administrativos deben formarse mediante procedimientos previstos en la ley y de que la observancia de la forma es la regla general, no sólo como garantía para evitar la arbitrariedad, sino porque la actividad de la administración es instrumental, para asegurar la certeza documental, y para constituir pruebas de los actos respectivos, que permitan examinarlos respecto a su validez, al revés de lo que sucede en la actividad privada, que muchas veces se ejerce mediante negocios jurídicos que se perfeccionan con el simple intercambio del consentimiento de las personas que en ellos intervienen.

Aunque generalmente las formalidades hacen parte integrante de la manera de manifestarse la voluntad de la administración, no toda omisión de ellas acarrea la nulidad del acto, pues como dice Albert, en su obra ”Controle Jurisdiccionel de L''administration”, “Débese precaver de las matemáticas jurídicas, ya que proclamando que la nulidad se presume, no habría administración posible si el Consejo de Estado anulase los actos administrativos por omisión de formalidades insignificantes o de formalidades cuyo cumplimiento no habría, en la realidad de los hechos, podido procurar ninguna garantía suplementaria a los administrados”.

A su turno Walline opina: “Si el Consejo de Estado anulase despiadadamente por vicios de forma, los actos en cuyo cumplimiento se hubiese deslizado la menor incorrección de forma, la administración sería incitada para evitar la anulación de sus actos a exagerar la minuciosidad del formalismo y se vendría con ello a dilatar aún más los procedimientos burocráticos que ya de por sí pecan de complicados, ocasionando frecuentemente a los administrados una incomodidad excesiva”.

Para distinguir entre las formas substanciales y las accidentales, los Tribunales deben examinar cada caso, con base en que sólo las que constituyan una verdadera garantía y, por ende, un derecho para los asociados, su incumplimiento induce a nulidad. A este propósito el mismo Walline dice: “En cuanto a la determinación de cuándo la formalidad tiene carácter substancial y cuándo no lo es, por lo general es una cuestión de hecho. La directiva jurisprudencial a este respecto es la siguiente: ¿Cuál habría sido la decisión final si se hubieran seguido las formas legales dejadas de lado? ¿Habría sido la misma que la establecida en el acto? ¿Habría sido otra? La jurisprudencia no exige el cumplimiento regular de todas las formalidades prescritas a los administradores, sino solamente aquellas cuya observancia ha podido tener alguna influencia sobre las decisiones respectivas” (Cita de Alberto Preciado, como las anteriores, en sus apuntes sobre la Conferencia de Derecho Administrativo Especial, Universidad Javeriana, 1966)” (Consejo de Estado. Sección Primera. Sentencia de 25 de mayo de 1968. Consejero Ponente: Doctor Alfonso Meluk. Anales Tomo LXXIV, págs 178 y 179).

En relación con el caso sub judice, la Sala considera que el hecho de no haberse pronunciado formalmente sobre el desistimiento parcial de la solicitud y no haberse suspendido el trámite para el efecto, además de ser argumentos en sí mismos discutibles, en nada inciden en la decisión definitiva que finalmente negó la solicitud en su totalidad y que hasta el momento ha sido encontrada válida por la Sala. En esas condiciones, la Sala considera que los vicios aducidos por el actor son simplemente accidentales, frente a la decisión final, por lo cual constituiría un excesivo culto al formalismo el declarar la nulidad simplemente por ellos».

(Sentencia de marzo 15 de 1991. Expediente 190. Consejero Ponente: Dr. Libardo Rodríguez Rodríguez).

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